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Crónicas e historias Fútbol Internacional

Chanchullos, cracks y un dictador enfurecido: Haití en el Mundial 1974

La participación de otra de esas selecciones tipo «¿Marica, en serio estuvieron en un Mundial?» no fue solo exótica o simpática: en el camino a – y durante – el único Mundial al que participó en 1974, hay un montón de historias de la selección de Haití llenas de eso que dice el título. Pasa y ponte cómodo, que aquí te contamos unas cuantas (SPOILER ALERT: hay involucrada una selección de México eliminada de un Mundial).

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Crónicas e historias Fútbol Internacional Grandes Escándalos del Fútbol Mundial

Grandes escándalos del fútbol mundial: La Batalla de Belfast (y la otra eliminación de Italia de Mundiales)

Esa noche de noviembre de 2017 en Milán no fue la única vez que la gran Italia no clasificó a un Mundial. La primera vez que esto pasó también hizo bulla, no solo por la caída de un grande, sino por un mierdero tan descomunal que quedó para siempre conocido como «La Batalla de Belfast«. ¿Cuándo y cómo fue? Pilla acá.

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Grandes churreteadas del Fútbol Mundial

La madre de todas las churreteadas: Francia en las eliminatorias a USA 94

Aunque no lo crean, las churreteadas no son patrimonio exclusivo de los deportistas colombianos: también en otras partes se cagan, y bien feo. Una de las más legendarias de la historia del fútbol fue la de Francia en las Eliminatorias a Estados Unidos 1994, y acá vamos a contártela.

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Eliminatorias Selecciones Colombia

Eliminatorias a Catar 2022: el uno x uno de Colombia ante Uruguay

Qué bajonazo este partido… Increíble. Apenas para conmemorar cierto hiper desastre ocurrido hace 35 años (que NUNCA VAMOS A OLVIDAR). Se salva un par, el resto quedó debiendo y harto. Es que primero que nada empecemos con el planteamiento que el señor Drácula pretende: 433, ¿sí está llamando los jugadores para eso? Ya que hay jugadores que parece no rendir en tal disposición. ¿Por qué no llamar a un Mauricio Cuero de Banfield o a un Duvan Vergara de América si la idea primaria es explotar las bandas y tirarle centros al 9? ¿Por qué coloca jugadores de sociedades como James Rodriguez allá de extremo? ¿Por qué Muriel de titular si contra Chile le costó mucho hacer la banda? Hay cosas que no funcionaron bien en esta ocasión y de las que toca tomar nota de manera perentoria. Ahora, para quien suscribe el cambio de Wilmar por El Guajiro no fue descaballedo. Principalmente porque eso vino acompañado de una modificación táctica donde se pasó a un 4231. ¿Pero sí era Wilmar el que debía salir? Pasar a Lerma de 5 y seguir con Matheus Uribe, periódico del lunes mediante, no fue lo mejor. Puesto que el primero venía rindiendo fuertemente de 8 y el segundo sencillamente no vino (ni venía jugando bien en ese momento). Eso sí, otra duda me surge: ¿siempre se van a estar haciendo estos cambios de formación durante los partidos? Porque contra Chile fue lo mismo, pasamos a perder y se cambió la formación. ¿Es necesario para el señor Dt ir abajo para que cambie lo que dispuso tácticamente? Porque si no le cree a su formación ¿entonces para qué carajos sale con ella?

«Ya no sé qué hacer conmigo»

De igual manera, reconozcamos algo también… Por mucha tiza y lápiz que le metas a la táctica, todo esto pasa a segundo plano con los aciertos O LAS CAGADAS de los jugadores. Y es que acá estamos adoleciendo de varias cosas con los jugadores de esta generación: jugadores pendejos, faltos de liderazgo, faltos de oficio y que toman decisiones con las patas. Lo de Mina fue para cantar bingo, lo de James fue para que Zidane putee en Instagram a cada uno que le corría la madre por no ponerlo, lo de Muriel fue para que Bacca diga “llámenme a mí”, lo de Cuadrado da para bullying como Stefan en 2013, etc. Estamos llenos de jugadores que deberían tener harta cancha, pero no solo son endebles de la cabeza, si no que se dejan comer duro por el rival. A ver, TODOS jugando con el toquecito maricón ese que no sirve para nada (Uruguay lleva 100 años jugando en largo desde atrás y tiene 2 mundiales y 15 copas américa) y costaron 2 goles, ninguno se “revela” para hacer algo que provea otras soluciones. Muchos parecieran no tener más que demostrar y por eso les falta sacrificio, ¿no va siendo hora de pensar que debería venir gente nueva? Gente con hambre, gente que tenga que ganarse el puesto, gente que haga que el que está de facto en la selección sienta la necesidad de sudar esta hijueputa camiseta. Así sean carros locos, total ya con eso estamos contando (?).

«Mi lista negra»

Lo que sucedió en esta ocasión es de las derrotas más duras que vi en eliminatorias. Por menos que eso se le pegaba a Pekerman, así que este señor que no crea que por ganarle a Argentina después de mil años tiene mucho crédito como para malversarlo. Y claramente eso también va para muchos jugadores que abusan del meimportaunculismo porque creen que ya le dieron a la selección. NO. Acá toca correr y demostrar SIEMPRE. Es así, fue así y SIEMPRE será así. Entonces que procuren arreglar esto en Quito, porque contra Ecuador toca ganar SÍ o SÍ.

David Ospina (6): Difícil salvarlo, pero toca. Es que honestamente no tuvo mala actuación y en los goles tampoco tuvo responsabilidad, aunque me parece que si está un poco más adelantado en el tercero hubiese podido hacer algo. Pero reconozcamos que salvó un par de jugadas claras. Hay que ser consecuente y si Uruguay tuvo tal efectividad en el partido no fue precisamente por su culpa.

Juan Guillermo Cuadrado (3): En ataque fue solo buenas intenciones, pero nada concreto, y en defensa una catarata de desaciertos. De entrada uno veía raro eso de “Cuadrado de lateral”, por más venga jugando en tal posición en la Juventus. Y lo pensado fue tal cual: sufrió todo el partido con las subidas de De La Cruz, al cual tuvo que bajar faltas en reiteradas oportunidades para robarle la pelota. Le costó entenderse con su central más cercano y con los volantes. Horrible cerrando la espalda. Mostró una abismal falta de oficio en el puesto. De verdad que fue penoso lo suyo, especialmente siendo de los más experimentados del equipo.

«Nada me da satisfacción»

Yerri Mina (2): Hablando de cosas penosas… Ay Yerri. HORRIPILANTE PARTIDO, hermano. No me vayas a decir que el nivel mostrado hasta junio de 2018 fue y será cosa del pasado porque el palo no está para cucharas. Lo del primer gol fue INFAME, especialmente porque unos 10 segundos antes habías amagado con mandarte la cagada y por cosas del fútbol no sucedió. Pero insististe e insististe buscando la peor manera de pasar la pelota al que peor estaba posicionado y tenga… gol de Uruguay. Justo con Uruguay. Justo a los 5 minutos. No contento con eso le zampas un codazo en la carátula a otro yourugua cuando el partido está liquidado y cuando ya estamos pensando en la próxima fecha. Llave, esto es la selección y esto es la eliminatoria, acá se ha dejado de ir mundiales por un gol de diferencia. Acá no solo toca rendir, acá toca ser inteligente. Y lo tuyo esta vez no solo fue de horrible sino de un completo GILberto. Procura… Procura porque esos 3 goles en el 2018 dan crédito, pero el crédito se acaba y las puteadas surgen.

«Tiburones en el bosque»

Jeison Murillo (5): Hombre sí, viene rindiendo bien. Al menos mejor que los centrales con los que ha hecho pareja. PERO qué cosa con sus tradicionales cagadas, las cuales pueden brotar de distintas formas. Esta vez fue una patada aérea cuando iba a cerrar frente a Betancourt. Sí, el yorugua estaba frente al arco y para mí NO era penal. Pero es que en esta jugada lo que menos se requería era una alzada de pata así dentro del area, frente al árbitro. Eso fue una falta de oficio (otra más de este plantel) terrible, porque no veo a un central de élite y experimentado haciendo ese cierre en ese mismo contexto. De resto fue un partido no se vio tan mal en sus labores e incluso se ofreció como salida yéndose al frente y generando faltas a favor. Ojalá afine sus performances.

Johan Mojica (6): Increíblemente el más seguro, metedor y comprometido de los de atrás (imagínate…). El man se mostró en ataque y respondió en defensa. La verdad es que al tipo se le ve voluntad y cada vez coge un poquito más de cancha. Obviamente todavía exhibe el carroloquismo a flor de piel, pero pues tampoco le pidamos peras al olmo. Por su sector no atacaron tanto y cuando lo hicieron el tipo metió huevas y ganó. A su vez en ataque se ofreció muchas veces y si bien a veces manda centro de mierda, está mejorando en ese rubro. Qué se SHo no se le pide que sea Armero Roberto Carlos, pero en SU caso, con que centre mejor y siga metiendo en defensa me basta.

Wilmar Barrios (4): A ver, Wilmitar, tú sabes (?) que quien suscribe te tiene la RE BUENA. No solo porque eres un bacán, sino porque has demostrado con creces ser el dueño de la 5 amarilla. Pero, por enésima vez, a nosotros NO NOS SIRVE un carajo que recuperes la pelota y la entregues mal. A nivel élite, el 5 debe decidir en máximo 2 tiempos cuando hay presión. Pero tú te tomás más de dos tiempos para hacer circular la pelota y por eso es que te azaras cuando la tienes en tus pies. Ahí radica la cuestión… Pese a lo anterior, no tuvo tiempo para redimirse, ya que el bobo del Drácula Dt lo sacó a los 30 del primer tiempo. Ya queda pensar en el otro partido. Por mí sigue siendo titular inamovible, pero que cambie de liga URGENTE. Le sentaría bien una Premier para que afine ese pase.

Jefferson Lerma (4): Nada que ver con el Lerma de la pasada doble fecha. Bastante dubitativo tanto de 8 como de 5. Actor de reparto en el primer gol y protagonista del tercero al salir a presionar en una zona que NO le corresponde, dejando un hueco grande como el gran cañón y, por ende, al atacante con más libertad que Escob*r en la Catedral. Bastante desordenado tácticamente al jugar de recuperador, muchas veces cometiendo faltas innecesarias y entrando en roces también innecesarios. De hecho, tuvo para pegarle varias veces de afuera y no lo hizo. Por cagazo o por barullo. Pick your poison… Claramente rinde es de 8. Que juegue Wilmar de 5 y que el otro sea Cuadrado, porque si por Lerma llueve, por donde Matheus no escampa…

Matheus Uribe (3): No sé si sea fácil o difícil analizar la performance de este man, ya que sencillamente ni se vio. Más allá de “presionar” y medio acompañar ataque, este muchacho NO HIZO UN CULO. O como leí por ahí: lo único que hizo fue estorbar a James en la única vez que parecía que POR FIN alguien le iba a pegar de afuera. Más intrascendente que Congo en el Madrid. Mejor dicho, más Matheuzzzzzzzzzz que nunca. Que coma banco el martes.

«Anónimo»

Luis Fernando Muriel (2): Hoy fue desastroso lo suyo en TODOS los sentidos. Es que aparte de que se lo vio con la lengua afuera desde el primer tiempo, jugó un partido de esos que demuestran porque NUNCA fue top, pese a tener algunas condiciones destacables. Uno le tiene paciencia porque parece que en una de esas desborda y da un buen pase, sin embargo lo de hoy fue para montarlo en una catapulta y zamparlo BIEN lejos de la selección. Pasando mal la pelota, perdiendo todos los mano a mano, con menos sorpresa que el final de Pasión de Gavilanes y sin ayudar nunca en el medio. Además con menos actitud que vago de barrio popular costeño: solo le faltó quitarse la camiseta, ponérsela al hombro y agarrar una jaula con un canario. Parecía que todo alrededor le valía huevo. Pero huevo en serio. ¡Qué mierda! Ya va siendo hora que se acuerde que si no fuera por el fútbol estaría mototaxiando en Santo Tomás. Que procure sudar la hijueputa camiseta. Aparte, un partido bueno y 3 malos viene siendo su marca registrada. Pasó Luis Carlos Velez y dijo que no puede ser tan horrible lo suyo. Que coma banco el martes también.

James Rodriguez (3): Partido 0 a 1, empezando el segundo tiempo. Uno necesita que el 10 aparezca, que se haga cargo, que la pida, que genere juego, que le pegue de afuera, que PUTEE, que ponga el cuerpo duro, que se bravee con un yorugua, que cambie de frente, que ponga pase entrelineas… Que haga ALGO de lo anteriormente mencionado, pero nanay. Ah no, espera. Lo que sí hizo fue ponerse a tocar como un GILberto la pelota en mitad de cancha (con toquecitos MARICAS que no sirven para nada) dejársela quitar, agarrar el equipo a contra pierna y que se genere un penal para el 0-2. La verdad es que uno se cansa de lo quejoso y de lo poco líder que es este man. Porque antes se le excusaba este rubro, pero ¿ahora qué? Tiene 80 partidos con la amarilla. Este equipo está sediento de un caudillo y con ponerse la cinta de capitán en el brazo no basta. Toca demostrarlo… En fin, ofreció una performance más nefasta que el 2020. Ojalá se redima con Ecuador.

«Cuando sea grande»

Duvan Zapata (4): A ver, Duvancito, con y sin la Roja puesta te digo esto… De nada, óyeme bien (?), DE NADA nos sirve que hagas 100 mil goles allá en Bérgamo. De nada nos sirve que te pasees en bolas por las canchas de Italia. Acá toca mandarla a guardar también. Y en partidos bravos mucho más. Yo espero que tú no resultes siendo un Pizarro el peruca, que hizo goles hasta culiando con la jermu en Alemania, pero que con Perú era un Martín García más. Acá necesitamos es un PAOLO, quien se ha hecho cargo siempre con su selección… Esta vez no va eso de que no te llegó un balón bueno, porque sí te llegó. Pero por falta de ubicación y olfato fallaste varias veces. Se te vale que arrastras marcas y que carreteas con el cuerpo, pero toca anotar acá, y si no entonces crear más peligro. En Copas América sí, uno celebra los goles y todo. Pero es en la eliminatoria donde se ponen los huevos a peso. Redímete el martes también.

Luis Guajiro Diaz (5): Se le vale las ganas con las que entró a jugar. Pero lastimosamente tampoco fue LA solución. Es que tiene su problema con la finalización de las jugadas y pues así el aporte tampoco es que sea taaaaaanto. Sin embargo, también mostró algunas cosas que lo avalarían para ser titular el martes. En el uno contra uno saca ventaja y le gusta encarar bastante. Aparte se muestra. Full. La pide y no le pesa ni se caga y eso en eliminatorias es bueno. En este caso también le faltó un poco más de entendimiento con los laterales pero yo antes de Muriel lo pongo LEJOS.

Alfredo Morelos (3): ¿Qué decir del BLUFFalo?… Sencillamente es increíble que este tipo sea selección nacional. Es que no solo juega espantoso como su corte de cabello, sino que hay mejores que él para ser alternativa. Entró esta vez y no aportó nada, falla pases a 3 metros, no desborda, no le pega al arco, no apoya en el medio. Sí, claramente no es extremo, SUPUESTAMENTE rinde es de 9, pero al tipo no se le nota nivel para la eliminatoria. Porque, hombre, el hecho de no entender lo que demarca las jugadas al tener que mostrarse o al tener que apoyar el juego indica que no le da el cuero para la amarilla. El tipo entra y nunca contribuye en lo absoluto. Ojalá sea un capricho momentáneo y no se convierta en el Chaca Palacios de Drácula… Porque se nota que a éste no lo arregla ni Jim Carrey en Todo Poderoso.

«El putón del barrio»

Edwin Cardona (4): La nada misma… El partido llegó un momento que pedía a gritos alguien como CarDonut para que le diera frescura al mediocampo. Pero el tipo entró y lo único fresco que hubo salió de su esternón. Puro barullo con la pelota, nada asocio con James ni con Matheuzzz, nada de pases entrelineas y TAMPOCO le pegó de afuera (uno de sus fuertes). De hecho, lo único que hizo fue patear a Nahitan Nandez, ganándose una amarilla. De resto menos productivo que las PYME durante la cuarentena.

Carlos Queiroz (3): Empezamos con su adorado 433, luego (cagadón de Yerri mediante) saca a Wilmar y nos vamos con 4231 para tener más contención en el medio. Esto mismo lo hizo contra Chile. Para quien suscribe, el problema no es tanto el cambio de formación, sino las fichas y las variantes que tiene para eso. Siempre había jugador con Cuadrado de volante y hoy lo puso de lateral. Además salir con Matheus, Lerma y Wilmar para dar equilibrio a un mediocampo donde dejan solo a Wilmar con dos atacantes uruguayos. Por otra parte, colocar a un Morelos (que además de horrible, no es extremo) no puede ser alternativa para explotar las bandas. Además ese exceso de querer salir jugando sí o sí, justo con Uruguay es de ÉL. Porque estos manes intentaron hacerlo ¡durante el partido entero! En vez de jugar en largo cuando la jugada lo pedía. Todo lo anterior, además del no llamado de jugadores que sí pueden cumplir tal función, son cuestiones que el buen Drácula debe corregir para seguir encarando esta eliminatoria. Si no que alguien lo mande a Nosferatu a tiempo. Porque otra cagada como la de hoy no se admite si se quiere llegar al mundial. Fueron 3 pepinos en el saco contra una selección que normalmente se va goleada de acá (tanto así que el 2 a 2 de hace 4 años fue visto como una derrota). Ahora toca ganar sí o sí el martes. De no ser así… Vayamos encendiendo el cagómetro.

 

«Malherido»

 

Por último ¿Cuándo vuelve a pasar el cometa Halley? Porque lo de Morelos se está notando mucho…

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Crónicas e historias Fútbol Internacional

Cinderella men: la solitaria y random participación de Canadá en el Mundial 1986

¿A los cuántos años te diste cuenta que, hasta que volvimos en 1990, Canadá tenía las mismas participaciones en Mundiales de Fútbol que nosotros? Imagínate: y hasta habían jugado con las poderosas Francia y la URSS… ah, ¿no tenías ni idea? Aguanta la burra, que acá te lo contamos.

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Eliminatorias Selecciones Colombia

Eliminatorias a Catar 2022: el uno x uno de Colombia ante Chile

Bueh, un puntico en Santiago no está mal. Especialmente si la cosa pintaba para derrota. Pero claro, yo entiendo la sensación y es que a este equipo chileno se le podía ganar. Lo de ellos fue una jugada fortuita y un error en defensa nuestro. De resto, lo de ellos fue jugar a lo que el GRAN Arturo Vidal quería, depender de las apiladas de Alexis y guapear el partido. Para rematar les iba saliendo, hasta que Drácula vio por donde le entraba el agua al coco y modificó el esquema en medio en el segundo tiempo. De ahí en adelante, el partido fue nuestro.

«Latinoamérica es un pueblo al sur de EEUU»

Bah, en realidad siempre lo fue. Nosotros propusimos el juego, nos fuimos arriba en el marcador, despertamos a Chile, la cagamos, la arreglamos y al final empatamos. Pero la mano se empezó a torcer específicamente cuando salió Medina por lesión. Ahí Chile aprovechó el desconcierto por la modificación ya que por Medina entró Alzate, quien al principio estaba más descuadernado que Mr. Black cantado When It’s Love de Van Halen, pero que con el correr de los minutos se fue afianzando hasta que se terminó de acomodar cuando el DT arregló la cuestión. ¿Y en qué consistió lo anterior? Pues pasar de un 4-3-3 a un 4-4-2, sacando a Wilmar, bajando a Lerma y poniendo a Morelos por fuera para que desborde (risas) y asociar a James y a Alzate. De tal modo, este último ganaba espacio y posición y entraba en contacto con socios generando circuitos de ataque.

«Nunca quedas mal con nadie«

Con todo y eso no fue fácil, porque Duván parece haberse quedado en Barranquilla, porque Cuadrado desbordaba con recelo, porque Mojica jugó como Mojica y porque Morelos jugó como Morelos. Así, con algo de luces pero ahora con una estrategia clara nos fuimos adelante a rescatar el partido, mientras los chilotes solo aguantaban e intentaban contragolpear. Hasta que al final, de tanto echarle el cuerpo encima a Chile logramos rescatar un punto que nos deja bien posicionados en la tabla. Por supuesto que se pudo ganar, porque esta Chile se ve que no tiene mucho y claramente esto recién empieza, pero Santiago es una plaza difícil para cualquiera y muy probablemente a muchos les va a costar rascar un punto allá. Entonces, quedamos por el momento de terceros con +3 en diferencia de gol y próximos a recibir a Uruguay en un mes. Pero bueno, por lo pronto les tenemos el Uno x Uno de lo que fue este partido. Pasen y lean: 

Camilo Vargas (6): A ver, el penal no lo tapaba ni Reed Richards. Pero en el segundo gol se lo sacaron MUY fácil, va con una sola mano (!) a disputar la pelota con Sánchez. Sí, está bien que le tocó salir a corregir el exceso de confianza de Cuadrado, pero hombre, un arquero en la eliminatoria tiene que salvar las papas. Tiene que jugársela. No puede salir en un mano a mano así… De resto, el tipo se lo vio bien, considerando que era su primer partido de visitante por los puntos. Habla, organiza, pide la pelota para ser apoyo, despeja cuando toca y sale jugando cuando se puede. Ojalá esté más curtido para la próxima que se lo necesite, por el momento aprueba.

«Algo tan moderno»

Stefan Medina (7): Ay viejo. Si no es sopa es caldo con este man. Estaba jugando un partidazo y justo se lesiona. El gol de Lerma surge de una avivada de él, acompañada de un centro perfecto. Además estaba muy seguro en defensa y apoyaba al ataque. Mejor no podía ser su noche, justo para una revancha de hace 7 años. Pero nanay. Más salado que el culo de Acuaman. Se lesiona, sale y se le cae la estantería al equipo. Igual, dejó una muy buena imagen de acá a lo que se viene. La próxima vez ojalá recurra a algo que lo ayude y que nos ayude. Aunque sean cuestiones non sanctas.

Davinson Sanchez (7): Afianzado total en la zaga este señor. Ofrece un aire de seguridad macabro. Sale jugando bien, se muestra como alternativa de recepción, fuerte en el último cuarto de cancha, se entendió bien con su compañero y, en la mayoría de veces, controlando a los delanteros rivales. Además, le anularon un gol que debió ser revisado en VAR (ya que a simple vista no hay falta Colombiana) donde acompañó una pelota aérea luego de un cabezazo y la empujó de cabeza también. Ya se le dará, por lo pronto muy bien.

«Brigada de Negro»

Jeison Murillo (7): Me dijeron “no va Yerri, va Jeison Murillo” y yo reaccioné así debido a su historial de tradicionales cagadas. Pero no. El tipo estuvo seguro, con confianza, guapo y demás cuestiones que se le piden a un central. Tanto que en pelotas aéreas llevó peligro al arco chilote. La verdad es que dejo una muy buena imagen. Así sí, Jeison. Así sí.

Johan Mojica (5): No se puede negar que le mete ganas. Tampoco toca obviar que era su primer partido de titular por los puntos. Pero alternar buenas y malas no es la performance idónea que debe tener un lateral de selección. Especialmente si las malas son en defensa… Sufrió feo al Huaso Isla en el primer tiempo. El segundo gol austral vino por un centro de su lado. En el segundo tiempo repuntó un poco, pero aceptando que el empate vino de un bombazo suyo, es menester reconocer también que en ataque ofrece menos peligro que los ladrones de Home Alone. Considero que el dueño de ese puesto es Fabra (sin que sea Nilton Santos tampoco), aunque se espera que para el próximo partido que le toque disputar haya agarrado más cancha.

«Por favor»

Wilmar Barrios (5): Sin que haya sido un espanto no fue nada que ver respecto a lo que nos tiene acostumbrados. Sí, recuperó pelotas y estuvo activo, pero por muchos momentos se vio impreciso en la entrega. Además, tuvo problemas para contener el ataque en ocasiones. Fue reemplazado para ajustar la disposición táctica que pedía el partido – en la que nos había metido el DT -, sin embargo ya tiene suficiente experiencia para que genere las incertidumbres que surgían hoy cuando iba a pasar la pelota.

Juan Guillermo Cuadrado (5): Venía haciendo un partido correcto hasta que le tocó jugar de lateral. Ahí pecó de confiado en el gol de Alexis, durmiéndose feo estando casi que en el área chica. Luego, en el segundo tiempo, se ofreció como salida para el ataque, pero en ocasiones se lo veía temeroso cual perro en barrio chino. Muchas veces pudo encarar en el último cuarto de cancha chileno, para entrar al área y no se animaba. Aunque se le reconoce la polifuncionalidad, pareciera que le faltara oficio de lateral –aunque en su equipo juega de eso-. Menos mal está claro que acá será volante.

Jefferson Lerma (8): La figura de la cancha. Lo único reprochable es la imprudencia que cometió en el penal. Eso no puede volver a pasar porque puede cambiar el rumbo de un partido controlado (como el que nos compete). De resto, el tipo mostró como debe jugar un volante mixto. Exhibiendo calidad técnica, física y una pericia tremenda al decidir en medio de las jugadas, con un concepto claro de la posición asistiendo en defensa y en ataque. Casi siempre ganó las dividas y se acomodó al arreglo táctico que hizo Drácula en medio del partido. Tanto que igual colaboró en el segundo gol. Tremendo.

«Exijo ser un heroe»

Duvan Zapata (4): Toca quitarse la camiseta, ¿no? Bueh… A ver, está bien que la formación del DT condujo a que estuviera aislado. Está bien que en gran parte del partido no hubo circuito donde lo asistieran, está bien que nunca le llegó un balón claro. NO OBSTANTE, el 9 también se la debe rebuscar… El centro delantero, si no le llega el balón, debe entrar en el juego, mostrarse, pivotear, guapearla, etc. Pero nuestro querido (?) estuvo en otra. Se lo vio fastidioso, y abrumado. Recién faltando 20 minutos fue que se acordó que mide 1.87 m y pidió la pelota, mostrándose para hacer varias de sus famosas corridas donde gana por potencia. En ocasiones los chilenos le regalaron balones y los desaprovechó con resoluciones yorleymenezcas. Todo lo anterior no debe pasarle a un jugador de su categoría. A uno de los goleadores del Calcio italiano, al 9 titular de la selección, al que está recogiendo la batuta de Falcao. No, mi viejo. En partidos como hoy es donde se lo necesita enchufado. En todos los aspectos. De este muchacho se espera mucho más que eso.

James Rodríguez (6): Perdido en el primer tiempo, mejoró en la segunda mitad. No estuvo lúcido como acostumbra, pero es que no había con quien armar sociedades. Cuando tuvo un socio con quien gestar juego se lo vio mejor y, por ende, al equipo también. Ayudó a crear jugadas de ataque a favor, pese a que le faltó un poco más de claridad y serenidad en términos generales. Pero todo debe ser dicho: estando solo y aislado en una banda le queda muy difícil a un tipo que está acostumbrado a jugar en el centro del campo. En fin, aprueba.

«Otro día»

Luis Fernando Muriel (3): Empezó participativo y terminó dubitativo. Era el encargado de explotar la banda y tuvo menos sorpresa que Tiburón 2. Fue relegado en el segundo tiempo sin siquiera mostrar enjundia y sacrificio. Poco más para agregar.

Steven Alzate (6): Aunque está más verde que un tombo (siendo esto entendible), el pelao tiene condiciones. Se le nota que tiene clase. Al principio entró embarullado y todo descuadernado. Sin saber dónde posicionarse para recibir la pelota y/o atacar los espacios. Sin embargo, cuando se pasó a del 4-3-3 al 4-4-2, cambiando la perspectiva y la estrategia del juego el pelao mostró panorama. Exponiéndose como socio de quien tuviera la pelota en ataque generando peligro al rival. Pero sin dejar de apoyar la recuperación en el campo. Reitero, por el momento se lo nota más tímido que Edward Scissorhands, pero muestra buenas cosas. Tiene crédito.

«El Vals»

Alfredo Morelos (4): No se entiende cómo este muchacho es selección Colombia. Tanto de 9 como de extremos hay mejores que él. En medio del partido lo pusieron a una banda y la verdad ayudó más por sombra y posición que porque tuviera un buen rendimiento. Además, chile ya estaba era aguantando. Pero el tipo cuando cambia de frente lo hace mal, no desborda, es más predecible que La Pasion de Cristo y para rematar se embarulla feo con la pelota. Pero esto pasa por no tener alternativas especificas en la lista para que vayan al banco. Realmente hay mejores jugadores que este tipo hasta en el FPC.

Radamel Falcao (7): Entró y callándome la jeta nos salvó las papas. En el momento más candente se pedía que alguien la empujara bajo el arco y ahí estuvo él, como en muchas ocasiones. Solo eso bastó para venirnos de Santiago con un puntico que sabe a gloria cuando casi nos devolvemos con las manos vacías. Ahora, reitero todo lo dicho hacia su persona: como mucho debe ser suplente. Porque si no es Duván, el titular DEBERÍA ser Borré (que tampoco se entiende cómo no es convocado). Y la cosa no es sólo por presente, sino por futuro. Ya que tiene 34 años supuestamente y en Catar tendría 36. Nunca será suficiente para agradecerle absolutamente TODO lo que dio en la selección, pero tampoco da para que los perioSidas lo quieran poner de titular por decreto (?), ya que el tiempo les pasa a todos. Es inevitable. Eso sí, lo que hizo fue tremendo y vale la pena reiterar que la mandó a guardar de visitante y nada de Irán demás selecciones ficticias, en amistosos chimbos. Por los puntos.

«Él es mi ídolo«

Carlos “Drácula” Queiroz (7): Casado con el 433, pero compuso la cosa pasando al 442 cuando se venía la noche. Además, dejó la cagonería y sacó al 5 para meter a otro 9. Eso demuestra buena lectura de partido. Pero no se olvidar que cuando las papas se estaban quemando las alternativas tenían más un corte defensivo que ofensivo y eso es un error en la selección de los jugadores por el Covid y por él mismo. Ojalá lo de este partido le dé para entender que acá no solo hay que jugar con el carroloquismo a flor de piel, en la eliminatoria toca pensar y proponer juego. No solo por fuera, también por dentro.

Es difícil esto, ¿eh? Así que ojalá reflexione. Si quiere jugar con el nefasto 433 que por lo menos tenga la coherencia que tuvo hoy para reorganizar la cosa, pero contando con las alternativas para ello.

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Eliminatorias Fútbol Internacional Grandes Escándalos del Fútbol Mundial

Bengalazo en el Maracaná: el Brasil – Chile por las Eliminatorias a Italia 90

Para volver a meternos un poco en el ambiente de Eliminatorias, recordemos esta historia que contamos hace muchos años aquí en este sitio (puta madre, aún no nos hemos acabado), pero con esta versión mejorada, corregida y menos perrata que la original. Esta es la historia de la chambonada más grande que ha pasado en unas Eliminatorias sudamericanas: el Bengalazo en el Brasil – Chile de las Eliminatorias a Italia 90 en el Maracaná, también conocido como «El Condorazo».

… and the Oscar goes to this culeao

Antecedentes: La Masacre del Chateau Carreras

Si preguntamos a qué Mundiales de Fútbol (entiéndase fases finales: supuestamente el Mundial empieza con las eliminatorias) ha ido Brasil, hasta la tía suya que reenvía cada meme con mensaje motivacional de Gálatas 7:12 le salta: “A todos, mijo, eso lo sabe todo el mundo”. Ahora, si preguntamos si alguna vez Brasil ha parido para clasificar a un Mundial, ahí si cualquiera se pone a pensar un rato. Al toque alguien dice “Claaaaro, en el 2002 con Luiz Felipe Scolari clasificaron recién en la última fecha, después de estar penando toda la eliminatoria con Vanderley Luxemburgo”. Bueno, puede ser, aunque refutaremos que esa última fecha le tocó de local contra Venezuela. O sea, el nivel de susto bajó a un -1 en escala parto. Y ahí sí empiezan todos a googlear y a averiguar casos puntuales, que en realidad no son de Brasil pariendo para clasificar sino Brasil clasificando dando pena, lo que es muy diferente.

Entonces hablemos de 1989 y de las eliminatorias sudamericanas a Italia 90. Recordemos que en esos lejanos tiempos de colores neón y peinados Alf, las selecciones sudamericanas estaban divididas en varios grupos, no en uno sólo como hoy. En esos días sí que era más fácil quedarse por fuera: algún grande pegaba una mala racha y decía chao en cuatro partidos, como le pasó a Argentina contra Perú en el 70, o a Uruguay contra ¡Bolivia! (que quedó fuera después en sendos repechajes de los que contaremos en el futuro) en el 78 y contra Perú en el 82. Eran grupos de tres o cuatro que, salvo alguna excepción como en el 86, quedaban fuera de todo del segundo para abajo. Así, simple y letal como una echada por WhatsApp.

Para las eliminatorias de Italia 90 no jugaba Argentina por su condición de campeón mundial vigente, por lo que los nueve equipos fueron apilados en tres grupos: el primero con Uruguay, Bolivia y Perú (terminó clasificando Uruguay con algo de susto); el segundo con Colombia, Paraguay y Ecuador (clasificamos nosotros), y el último con Brasil, Chile y Venezuela, eje de éste partido que hablaremos hoy.

Para esa ocasión el Todopoderoso Bra-sil afrontaba, por primera vez en muchos años, las eliminatorias con una sarta de interrogantes saturándole el asterisco. Porque hacía apenas dos añitos la selección chilena, para sorpresa de todo el planeta – incluyendo a los mismos chilenos -, le pegó a Brasil un terrible e inesperado baile por 4-0 en la Copa América del 87, en el último partido del grupo que compartían con (casualmente) Venezuela. Para esa ocasión Brasil hubiese pasado a semifinales con un empate, y por eso salieron contra los chilenos más confiados que los que votamos por el «SÍ» en el plebiscito por los Acuerdos de Paz de 2016. Porque, ¿cuándo se había visto a un equipo chileno ganar un partido por goleada ante un poderoso? Es más, ¿cuándo se había visto a un equipo chileno ganar un partido ante un poderoso? Aún más: ¿cuándo se había visto a un equipo chileno ganar un partido jodido? Pero contra todos los pronósticos que apostaban 1400-1 y encimaban un pedacito de la Patagonia a una victoria chilena, los australes se desataron ese día y gastaron los goles que le quedaban de la década contra unos brasileños que veían pasar asombrados a los delanteros chilenos como si éstos estuvieran invadiendo las salidas al mar de los vecinos.

La cosa no fue de casualidad: Chile tenía uno de los mejores equipos (al menos, de los más contundentes) de su historia, empezando por su arquero, el grandísimo Roberto “El Cóndor” Rojas, para muchos el mejor portero de la historia del fútbol sísmico, un arquero de esos de antes, que aparte de tener liderazgo era capaz de atajarse un avión. Delante de él estaba un defensor central de los que de vez en vez saca Chile: rocoso, áspero pero leal para jugar y con gran salida: Fernando Astengo, y que no los engañe su Buenas Peras look, el tipo era un crack.

El Cóndor Rojas

Fernando Astengo

Estaban además varios habitués de las selecciones chilenas por muchos años los volantes Jaime Pizarro, Patricio Mardones, Jorge “El Coke” (sí, así le decían) Contreras y el ídolo del Cobreloa Héctor “Siete Pulmones” (no joda, que no es paja, así le decían) Puebla. Y tenía arriba a dos delanteros más peligrosos que un veneno vencido: Juan Carlos Letelier e Ivo Basay. A Letelier ya se lo conocía de antes (de hecho jugó – e hizo gol- en España 82), a Basay no lo identificaban ni en la tienda de la esquina de su casa, pero desde éste partido comenzó a labrar una carrera bastante respetable. Los dos hábiles, pequeñines y rapidísimos delanteros eran un terror jugando al contragolpe, cosa que cuadraba perfecta con la táctica preferida del DT chileno Orlando Aravena, con mucho tino para aprovechar las virtudes de su equipo.

Así que en el 89 los brasileños tenían todos los motivos para no dar por sentada la clasificación, porque si se descuidaban, los chilenos le ganaban de mano la clasificación a Italia 90. Afortunadamente para ellos tenían un tremendo equipo (bah, cuándo no…), con Ricardo Gomes, Branco, Dunga, Valdo, Silas, Careca, Romario y Bebeto, entre otros, bajo el mando del polémico pero camellador Sebastião Lazaroni, joven técnico al que criticaban en Brasil los puristas (o sea, el 95% de la afición) por sus innovaciones tácticas orientadas a fortalecer la defensa más que el juego ofensivo. La más notoria que impuso Lazaroni fue el uso de un quinto defensa (generalmente el del Botafogo Mauro Galvão), detrás de la línea de cuatro, revolucionario sistema que ya tenía como 25 años de uso, pero ajá, eso generó notoriedad en su momento… como Brasil ganó con bastante categoría la Copa América del 89, las críticas se apagaron casi que abruptamente.

Pero el fantasma chileno estaba ahí, latente, y la posibilidad de una eliminación resaltaba de vez en cuando en el horizonte. Los brasileños tenían otra ventaja grande: el azar (cofcofcofcof) dispuso que el último partido del grupo enfrentaba a brasileños contra chilenos en el Maracaná. Así que todo se reducía a la carrera por ver quién le metía más goles a los pobres venezolanos, eternas cantimploras de las eliminatorias hasta hace poco, para clasificar por gol diferencia. ¿Cómo iba a ser el asunto?

La Batalla de Santiago versión n

Las Eliminatorias para Brasil y Chile de 1990 comenzaron el 30 de julio de 1989, con el acostumbrado paseo brasileño por Caracas cada cuatro años: esa vez fue un tibio 4-0 (goles de Branco, Romario y dos de Bebeto) que no dejó conforme a la torcida verdeamarelha: se daba por hecho que los chilenos iban no solo a ganar sino a golear a los venecos en la siguiente fecha, por lo que una diferencia de cuatro goles se veía como casi nada teniendo en cuenta que Chile tenía un combo infernal adelante. Que para ajustar estaba reforzado con dos nombres pesados en la historia del fútbol chileno: uno era el bestial romperredes Jorge “El Mortero” Aravena (por esos días en Puebla FC), volante de creación cuya virtud más que crear era lanzar unos hps misilazos que generalmente se clavaban en el ángulo del arco contrario. Del “Mortero” daba la impresión que no lo podías dejar por fuera de la alineación ni por el carajo, porque era tiro libre y ay marica, pelota en movimiento y ay Diosito, rebote en el aire y ay mi madre. Así que la mejor estrategia era dejarlo que jugara en el medio, no estorbase el flujo de juego y que pateara cualquier cosa que le pusieran en frente. El otro que se sumó al equipo fue un ídolo histórico del fútbol chileno, el tremendo delantero Patricio “El Pato” Yañez (del Betis), en plena madurez futbolística y con ganas de volver a un Mundial después de su fallida experiencia en 1982. Ah, y como alternativa los chilenos tenían a un delantero de 22 años que insinuaba bastante, un tal Iván Zamorano, en esos tiempos en el fútbol suizo. Si a estos le sumabas a los ya mencionados Basay y Letelier te das cuenta que los chilenos tenían una delantera que metía más miedo que unos síntomas de gripa en 2020.

Uno de los goles chilenos en Caracas

Pero tanta calidad en el ataque de La Roja no se materializó en la segunda jornada del grupo, el 6 de Agosto de 1989 en el Brígido Iriarte de Caracas. Temprano el encuentro pintaba para vendaval de los telúricos, porque apenas a los cinco minutos Aravena metió de un balón suelto el 1-0. Pero los chilenos se engorilaron, y a pesar de meter el 2-0 parcial a los 34 del primer tiempo – un bombazo al ángulo de Aravena -comenzaron a perder fuelle; tanto que a los 20 del segundo tiempo descontaron los locales tras una jugada en la que los defensas y el arquero visitantes se miraron entre ellos. Finalmente Iván Zamorano – recién ingresado por un gris Ivo Basay – metió el 3-1 de tremendo cabezazo que no se movió más. Con un partido cada uno en la visita ante el más débil del grupo, los brasileños agarraron la ventaja: ahora Chile tenía que ganarle sí o sí a Brasil en Santiago en la siguiente fecha para no depender del gol diferencia.

Una semana después vino el esperado Chile-Brasil en Santiago, en un estadio Nacional lleno de expectativa en tribunas, vestuarios y cancha que generaron una atmósfera irrespirable de lo tóxica que era. Y esto se notó en un encuentro asperísimo, con ambos equipos provocándose y tirándose codazos apenas disimulados, puyas y mala onda (el crack Romário, tan letal con la marrulla como lo era en la red, se ganó la amarilla antes de comenzar el partido por provocar) y que derivó en jugadas como una cipote de patada de Raúl Ormeño a la rodilla de Branco en la mitad de la cancha (!) recién comenzando el partido. El árbitro del encuentro, el conocido por nosotros Jesús “Chucho” Díaz, le sacó apenas la amarilla al chileno pero en el mierdero posterior a la jugada expulsó a Romário y así el nivel de mala leche y parto fue in crescendo. A propósito: con la mano en el corazón, al popular “Chucho” el encuentro lo desbordó desde el principio, en el que se demoró esta vida y la otra en dar inicio al encuentro mientras sacaba a fotógrafos y sapos de la cancha; y en el partido como tal aparte de la de Ormeño –que igual se fue expulsado por otra falta posterior – perdonaría como dos rojas más.

El DT Orlando Aravena para el encuentro mandó de inicialistas a Yáñez y Zamorano – suplente en Caracas una semana antes – adelante apoyados por el infaltable “Mortero” Aravena y Hugo Rubio en el medio e Hisis y Puebla por las bandas, pero los locales nada que podían descifrar la cerrada defensa de los brasileños. A los visitantes esa tarde-noche les cayó de perlas el sistema de Lazaroni ante un equipo de Chile que, en el fondo, se sentía mejor esperando y matando de contra a punta de velocidad y desborde que proponiendo de una; así que se dedicaron a aguantar y jugar con el desespero de los chilenos, que se la pasaron todo el partido ataque que ataque desordenadamente sin poder concretar algo claro. Y peor, cada vez que los brasileños contragolpeaban (¡precisamente ellos!) juntando a Mazinho, Valdo, Silas y Bebeto hacía que 50.000 pares de huevos desafiaran las leyes de la anatomía al alojarse en las 50.000 respectivas gargantas.

Pero si el panorama estaba gris para los chilenos, a los 63 minutos se puso negro cuando, en una jugada de pinball entre sus propios defensores, se fue arriba Brasil con un autogol bastante marica. El desespero de los locales se hizo palpable, y casi que no los dejaba pensar a pesar que llegaban muy seguido, aunque caóticamente, al arco de Taffarel. Por ejemplo, hubo una jugada en el área brasileña muriendo el encuentro que describe lo que fue ese partido: fue de esas angustiantes en las que el balón rebota para aquí y para allá mil veces al frente del arco y que lo dejan a uno con la cabeza entre las manos y la mirada de pasmo, en la que ni los de rojo ni los de amarillo atinaron a pegarle de lleno a la pelota sea para mandarla a la mierda o para meterla adentro; la pelota paseó de un lado a otro en frente del arco rodeada de como mil jugadores encima, y terminó en la raya con un cargamontón de chilenos y brasileños encima del arquero. ¡Qué parto! El trámite del partido y el marcador siguieron así hasta el final, y ya los brasileños estaban metiendo en sus cuentas la victoria que casi que los clasificaba a Italia 90.

La jugada que describimos arriba, puro parto y huevas en el cogote

Pero afortunadamente para Chile y el morbo de los neutrales, los de rojo empataron el partido de milagro ya faltando minutos para el pitazo final, con una jugada muy confusa y que contó con un poquitín de ayuda del juez barranquillero Jesús “El Chucho” Díaz. A los 38 min del segundo tiempo el recién ingresado Basay se pierde el gol solito frente a Taffarel, que agarró el balón tranquilo tras el remate del chileno. El arquero hizo la que acostumbran sus colegas en jugadas y circunstancias similares: hacerse el marica pasándose el balón de una mano a otra y rebotarlo y volverlo a agarrar, para así comerse unos segunditos antes de despejarla. Ahí supuestamente (no fue muy claro en su momento ni se nota en los videos que sobreviven hoy), “Chucho” sancionó tiro libre indirecto en el área brasileña por retención excesiva del balón por Taffarel, y los chilenos se pusieron mosca: antes que los de amarillo armaran la barrera y mientras se hablaban entre ellos, “El Mortero” Aravena corre, le saca la pelota de las manos al arquero brasileño (que se la dejó quitar como un agüevado), la coloca en el piso y cobra para Ivo Basay en el área chica que la embocó. 1-1 que no se movió más.

Medio falta de códigos de los chilenos, pero como fue contra los brasileños se les perdona. El encuentro terminó en medio de protestas de uno y otro lado y de un amago de tángana en el que estuvo metido e DT Lazaroni. El comportamiento del respetable en ese encuentro, como dirían los periódicos, dejó mucho que desear, por lo que la Conmebol decidió sancionar a la selección chilena para el partido que le restaba de local en esas Eliminatorias: tendrían que jugarlo en un país neutral. ¿Manito para Brasil? Interpreta mi silencio…

Intermedio

Tras el asperísimo partido de Santiago venían los dos partidos de local de ambos candidatos contra los venezolanos – pobre gente, eran solo instrumentos para la clasificación de otros… -. El 20 de agosto los brasileños se dedicaron a aumentar su ventaja en la diferencia de gol por medio de un esperable 6-0 en el que la figura fue precisamente el reemplazo del expulsado Romário: el crack del Napoli Careca aportó cuatro de los goles (los otros fueron de Silas y un autogol). Este marcador obligaba a Chile a ganarle a Venezuela en el siguiente partido por al menos 8 goles de diferencia para no tener el yunque encima de salir obligado a ganarle a Brasil en el Maracaná en la última fecha. Si no ganaba por esa diferencia, no le iba a servir ni el empate.

Así que Chile afrontó su partido contra Venezuela en Mendoza (Argentina), el 27 de agosto de 1989 con toda la artillería: Aravena mandó desde el inicio a tres delanteros, el “Pato” Yáñez, Basay y al glorioso Juan Carlos Letelier a que hicieran mierda a la defensa venezolana. Pero lo que se dio en el “Malvinas Argentinas” esa tarde fue uno de los desperdicios de goles más grande que se ha visto en canchas sudamericanas, porque los chilenos con mucho criterio, amor propio y orden llegaban y llegaban al área venezolana con demasiada facilidad, desbordando por todos lados y tocando con velocidad ante los estáticos venecos… pero en el toque final la cagaban. A los 10 minutos el partido podía haber ido tranquilamente 3-0 a favor de Chile, pero los nervios y la responsabilidad engarrotaban los pies de los chilenos, que se comían gol tras gol de manera dolorosa e increíble. Hasta el minuto 15 no pudo Chile hacer el 1-0, cuando ya se había comido (sin exagerar) cuatro o cinco goles, y terminó el primer tiempo ganando 4-0. Había hecho la mitad de la tarea, pero la otra la mandó al carajo en el segundo tiempo, en el que sólo metió un gol más para ganar con un 5-0 el partido que fue insuficiente. Resultado: a Chile solo le servía ganar en el Maracaná si querían ir al Mundial.

El Bengalazo

Y llegó el día del fatídico partido, un frío 3 de septiembre de 1989. Si el ambiente en el partido de Santiago había estado pesado, el que hubo previo al del Maracaná era Chernobyl: la previa estuvo cargadísima, con acusaciones, habladera de mierda y desafíos de por medio. Lazaroni, por ejemplo, aportaba a la sensatez general con declaraciones como esta: «No vamos a recibir a Chile con los brazos abiertos. Estoy entrenando para un juego que es una guerra», que hicieron que desde la propia embajada de Brasil en Chile salieran con las tibias declaraciones de circunstancias para calmar el ambiente.

Los equipos que saltaron esa histórica tarde ante 132 mil espectadores (uffff) expectantes en el Maracaná, formaron así, adelante Andrea:

Brasil: Taffarel; Mauro Galvão; Jorginho, Aldair, Ricardo Gomes, Branco; Valdo, Dunga, Silas; Careca, Bebeto.

Chile: Roberto Rojas; Patricio Reyes, Hugo González, Fernando Astengo, Héctor Puebla; Alejandro Hisis, Jaime Vera, Jaime Pizarro, Jorge Aravena; Patricio Yáñez, Juan Carlos Letelier.

Viendo las necesidades y obligaciones de uno y otro, uno esperaría que Brasil se hubiera dedicado a quedarse quieto y dejar que los chilenos se gastaran tratando de hacer el gol. Pero curiosamente, el partido se dio al revés: desde el primer momento la táctica de los dos equipos fue clarísima, con Brasil mandando arriba hasta a Xuxa para conseguir la ventaja y Chile refugiado, saliendo lo justo y de manera muy precavida, tanto que se demoraba un mundo y el otro para acercarse a 500 metros del área brasileña, solo para que cuando perdieran el balón los locales se juntaran y lograran llegar a campo chileno con tres o cuatro toques. Así fue que “El Cóndor” Rojas se fue haciendo la figura y Chile no tenía cara de meter siquiera un susto. Los brasileños en cambio, tal vez acordándose de la fatídica experiencia de dos años atrás, salieron dispuestos a comerse el mundo a punta de goles y a dejar el césped del lado chileno pelado y sin vida como el terreno de las batallas de la Primera Guerra Mundial.

¿Por qué los chilenos no salieron con toda, o siquiera con precaución, a conseguir el gol sabiendo que ya no iba a haber un mañana? No sabemos. Probablemente fue el temor reverencial que inspira siempre O Scratch en general y ese equipo en particular – y más en el Maracaná -, o la propia sensación que, a pesar de su calidad y pundonor, eran inferiores a los brasileños… el asunto fue que durante los primeros 45 minutos La Roja no generó peligro. O tal vez confiaban en mantener el 0-0 hasta que los brasileños se desesperaran (si es que lo iban a hacer: recordemos que el empate les bastaba), para ahí sí matarlos al contragolpe.

No se sabe si la táctica de “espera-que-se-desesperen” les hubiera funcionado a los chilenos, porque a los cuatro minutos del Segundo Tiempo, el gran Careca metió el 1-0 que ponía el mundo patas arriba para Chile, pues tenían que salir sí o sí a atacar. Ahí sí les tocó a los visitantes pellizcarse y caer en cuenta que lo que estaban haciendo no les servía para una mierda, por lo que les figuró dejar la actitud contemplativa de la vida e irse al frente, sin dejar de cuidarse las espaldas para evitar que te vacunaran Bebeto o Careca y tratar de desesperar a brasileños para que hicieran alguna cagada (bueno, dos cagadas a estas alturas).

Así estaban las cosas al minuto 69, cuando de repente, en un momento random del partido, las cámaras de TV captan a Fernando Astengo haciendo gestos vehementes y ampulosos, y señalando a su propia área. Acto seguido la pantalla muestra a millones de estupefactos espectadores la imagen del arquero chileno Roberto Rojas revolcándose de dolor en el piso, en medio de un chorro de luz y humo. ¡Mierda! ¿Qué pasó? Leamos cómo lo contó años después el periodista deportivo Brian Homewood:

“Yo estaba en el estadio y, aunque ya había descubierto que el fútbol sudamericano podía ser increíble, no imaginaba lo que estaba por ocurrir. Desde arriba en la tribuna a la derecha, alguien lanzó una bengala al cielo. Pude ver claramente cómo el petardo bajaba despacio al suelo y, tal como ocurrió, se hizo evidente que iba a caer en la cancha. Observé, fascinado, cómo caía en el área chilena, llegando cerca del portero Roberto Rojas, quien se lanzó al suelo como si hubiera sido impactado. Toda la delegación chilena corrió a la cancha y rodeó a Rojas, alejando a los jugadores brasileños. Tras algunos minutos de histrionismo, Rojas fue sacado de la cancha en una camilla, cubierto de sangre. Luego los chilenos se fueron del lugar. El ánimo dentro del estadio se ensombreció”.

Increíble pero cierto: alguien desde la tribuna lanzó una bengala que parecía haber impactado al “Cóndor” Rojas. El shock aumentó a 9.9899 cuando la TV mostró la cara del “Cóndor” llena de sangre. ¡Qué locura!

Veamos lo que contó el árbitro del encuentro Juan Carlos Lostau:

“Detengo el juego. En ese momento el balón lo tenía Astengo sobre una de las bandas y voy a ver qué pasa. Cuando quiero llegar, porque estoy a 50 metros, me da la sensación de que la bengala no le pegó a Rojas. Pero no podía tener seguridad. Me llamó la atención que los jugadores de Chile corrieran rápidamente donde estaba Rojas. Entonces, no podía ver con claridad qué tenía. Sólo veía una mancha colorada, pero no tenía la certeza de lo que estaba ocurriendo. Les dije a los jugadores de Chile que me dejaran verlo, para que lo atendieran. Ellos se negaron. Entonces me corrí”

¡Cómo se les frunció el ñango a los brasileños! Porque con ésta salvaje agresión (o lo que todo el mundo tenía como tal) se les podía venir una sanción que los dejara afuera del Mundial por primera vez en su historia. Los jugadores chilenos estaban todos azarados y arengando e hijueputeando a todos los que hablaran más raro que ellos: fue en ese momento que surgió “La gran Pato Yáñez” cuando el gran delantero se agarró las huevas con toda la furia de la que era capaz mientras miraba desafiante a la tribuna detrás del arco de Rojas. Los chilenos decidieron retirarse aduciendo falta de garantías, a pesar de los ruegos de algunos de sus propios dirigentes y de los delegados de la FIFA y Conmebol que habían sido asignados al partido.

The big Pato Yañez

Ante esta situación el juez Lostau, después de 20 eternos minutos de viene que viene y de cogeculo, dio por terminado el encuentro. En el aire quedó la sensación que a los brasileños se les iba a ir hondo de alguna manera, aunque todos intuíamos que a Brasil, si mucho, lo iban a sancionar con un edicto publicado en los Clasificados de El Tiempo. Pero de todos modos el asunto pintaba para largo, y lo más crítico, para una sanción histórica para alguno de los implicados.

La marrulla

Mientras los médicos de la selección chilena atendían a Rojas en el vestuario – tenía un corte en la ceja -, ya había cuestionamientos y cejas levantadas por la veracidad de los hechos que acababan de pasar. Comenzando porque varios testigos afirmaban que la bengala que cayó al campo de juego, en realidad no había tocado al “Cóndor” Rojas. Incluso una versión que se repitió bastante esa misma noche y al día siguiente afirmaba que Rojas no había sido herido sino que le habían echado mercuriocromo, algo que fue desmentido no solo por la aparición pública del arquero después del hecho (tenía una cipote de venda en la frente más propia para atender a John F. Kennedy después de lo de Dallas que para un corte de bengala) sino por el informe médico oficial. Pero las dudas seguían porque mientras se cotejaban los testimonios y las pruebas visuales, era más que evidente que la bengala no había tocado a Rojas. Las pruebas más concluyentes venían del fotógrafo argentino Ricardo Altieri, que tomó al menos quince fotos en secuencia del momento preciso de la caída de la bengala: «Vi cuando el petardo venía y lo fotografié durante su trayectoria. Cayó un metro detrás del portero, que sólo entonces se echó sobre el petardo».

Esta foto es más contundente que puñetazo de enano

Pero todos estos cuestionamientos valían verga en Chile, porque allá casi nadie dudaba que habían sido víctimas de una agresión. Los ánimos patrióticos de por sí andaban fogoneados por la trascendencia de los hechos y por el trato de los brasileños después del evento. «Sacamos al Cóndor en una camilla. Cincuenta negros nos pegaban patadas camino al bus. Los policías se hacían los huevones. Meter la camilla al bus fue terrible. Nos fuimos directo al avión que nos había proporcionado el gobierno. Llegamos a las cuatro de la mañana», contó después sin mucho filtro Raúl Sabando, directivo chileno que había acompañado al equipo ese día. El público en Chile ya había dado su veredicto: cuatro mil personas fueron a manifestarse recién terminado el encuentro a la Embajada de Brasil en Santiago a protestar por la “injusticia”; para asegurarse de ser escuchados levantaron a piedra la embajada y de paso y ya que estaban, las oficinas de la aerolínea brasileña Varig.

Pero con el correr de los días las pruebas de un montaje chileno se acumulaban una tras de otra de manera implacable. Para los delegados de la FIFA y Conmebol esa tarde fue muy claro casi desde ese mismo día que le faltaba una pata al gato: «Hemos estado toda la noche viendo las imágenes ofrecidas por televisión. Tanto en ellas como en las fotografías se ve que el portero chileno no es alcanzado por la bengala», afirmó al día siguiente el delegado de la FIFA Agustín Domínguez en una entrevista a El País de España; teniendo en cuenta que Domínguez era el encargado de elaborar el informe para sus jefes en Zúrich la cosa pintaba negra para los de La Roja.

El hecho cierto es que por el momento, Brasil estaba clasificado al Mundial porque el acta oficial del partido lo daba ganador 2-0 por abandono del rival. Pero la FIFA igual inició una investigación por los hechos que, lógicamente, incluyó una entrevista al “Cóndor” el 25 de octubre de 1989 en Zúrich (había sido citado para el 10 de septiembre pero declinó ir por razones médicas) en la que se defendió peor que el DIM de Luis Zubeldía y que no lo dejó muy bien parado. Tras la declaración del arquero, la FIFA emitió un comunicado con la sanción: dado que definitivamente no se comprobó que la lesión a Rojas fuera producida por la bengala, y considerando la gravedad de los actos cometidos, se suspendía al arquero por tres meses para cualquier actividad futbolística y por el resto de su vida para partidos internacionales. Además se multaba a la Federación Chilena de Fútbol con 50 mil francos suizos.

Y que listo, que ojalá no vuelva a pasar. Y ya.

Viendo uno a los años de haber ocurrido todo este merequetengue cae uno en cuenta lo barato que la había sacado Rojas con esta sanción. Porque ajá, si las cabezas de la FIFA dan por sentado que hubo algo raro aunque no 100% comprobable, y aún así te meten una sanción que hace que en tres meses ya puedas volver a ganarte la vida como profesional… te fue más bien que un hp. ¿Qué no puedes volver a jugar con tu selección? Igual ya con 32 años encima y sin Mundial al que ir hasta dentro de cuatro años, te quedaba muy poco por hacer. Pero ni Rojas ni la Federación Chilena estaban de acuerdo, y decidieron, en una jugada que les salió peor que a Ur*be montando como su sucesor a Santos, apelar el fallo ante la FIFA. Esta decidió entonces conformar un comité investigador que hizo lo suyo a conciencia: re-entrevistó testigos, consultó expertos, verificó documentos y hasta hizo pruebas con el mismo tipo de bengala que se arrojó esa tarde-noche del Maracaná (el Dátolo pintoresco es que la bengala era de marca “Cóndor”… en serio).

Las conclusiones de la comisión investigadora fueron demoledoras: demostraron que Rojas se había hecho él mismo la herida, que los dirigentes chilenos en ese partido (al mando del recién saliente presidente de la Federación Sergio Stoppel) y el DT Orlando Aravena eran responsables por manejo inadecuado de la situación y por inducir/apoyar a los jugadores a retirarse del campo y que utileros y cuerpo médico mostraron manejo irregular. La bomba fue entregada a la FIFA a fines de noviembre, y esta reaccionó casi que de una: el 8 de diciembre de 1989 sancionó un nuevo fallo en el que suspendía a Rojas de cualquier actividad futbolística (jugador, DT, utilero) de por vida (al igual que al expresidente Stoppel y al médico), al DT Aravena y al central Fernando Astengo por cinco años, al utilero por un año… y castigaba a Chile con la exclusión del Mundial de 1994. ¡Chúpate esa! ¿Y Rojas aceptó que la cagó en ese momento? Ni por ahí: el tipo siguió insistiendo que era inocente, que era víctima de una injusticia, que la FIFA se la tenía montada, que era una afrenta contra el pueblo chileno, que… así por varios meses, pero cada vez era menos la gente que le creía y lo apoyaba.

El vergonzoso desenlace

Finalmente el portero se soltó: el 26 de mayo de 1990 la confesión de Rojas fue publicada en el diario “La Tercera”, y por fin se confirmó lo que ya casi todos daban por hecho. Ahí se supo que todo surgió de un comentario medio en broma-medio en serio del DT Aravena, que después Rojas lo empezó a maquinar con Fernando Astengo y que decidieron entre ambos, sin conocimiento de los demás, que si uno de los dos era afectado por algo, el otro pararía el partido. Que él se metió a la cancha con un bisturí envuelto en cinta, escondido en el uniforme, pendiente de una ocasión para disimular una pedrada, pero nada que podía porque había mucha gente detrás de su arco. Que cuando vio la bengala caer cerca de él, no la pensó y se tiró. Y desde ese momento ya no hubo reversa.

Hasta ahí le llegó la carrera

La confesión fue un alivio para el jugador pero a la vez una avergonzada decepción para todo Chile, que había creído casi en masa la teoría de conspiración en contra de ellos desde el primer momento. Después de tanto alboroto, de toda la verbonorrea vertida desde la prensa, directivos, jugadores, aficionados y hasta políticos y militares, después de tanto que se apeló al orgullo y al sentimiento nacional… resultó que todo el asunto que habían defendido era pura y física paja. La Federación Chilena pensó tiernamente que de algún modo que la FIFA iba a ver con buenos ojos la confesión de Rojas y con eso iba a rebajar la sanción… y no. Chile no pudo participar del Mundial de 1994.

Todo este bochorno solo sirvió para cagarle la carrera al que muchos coinciden que fue el mejor arquero chileno de toda la historia, y a un central que pintaba para ser leyenda también. Rojas se convirtió en una especie de paria al que nadie podía – aunque quisiera – darle trabajo: años después el gran Telé Santana lo contrató como entrenador de arqueros para Sao Paulo, club en el que Rojas jugaba en gran nivel cuando recibió la sanción. Pero oficialmente no podía ser empleado del club, así que todo el asunto era Cayetano. Recién en 2001 la FIFA lo amnistió en un comunicado en el que le levantaba la sanción. Astengo cumplió sus cinco años y retornó con 33 años encima al fútbol de su país, pero ya bastante rodillón.

¿Qué hubiese pasado si Rojas no hacía la pantomima esa del Maracaná? Era casi que cantado que igual Brasil ganaba ese partido, de acuerdo a como iba el juego y con el envión que tenían los locales (hasta el mismo “Pato” Yáñez dijo en el vestuario esa tarde, cuando aún estaba en discusión si se retiraban o no: “¿Y cómo chucha les hacemos dos goles en veinte minutos?”). Chile ya llegó a ese encuentro definitivo con la clasificación casi perdida por no haber podido sacar más ventaja en sus dos partidos ante los venezolanos, y lo que mostraron en Santiago ante Brasil (más nervio y ganas que fútbol) no daba mucha moral. Ahora, es probable que lo que pasó en Córdoba en 1987 haya sido una anomalía de la Matrix, pero no deja uno de pensar que con la calidad de esa delantera + algo de inteligencia y serenidad, ese equipo chileno hubiese llegado al Maracaná con la ventaja del empate. Me parece, y esto es una especulación propia, que a los chilenos se los comió el personaje desde el mismo inicio de las Eliminatorias hasta el oso de ese 3 de septiembre en Rio de Janeiro. Una pena.

Bonus Track: A Fogueteira

¿Quién arrojó la bengala? Resultó que fue una muchacha de 23 años, llamada Rosenery Mello, que ese día entró al estadio con unos petardos camuflados que, según declaró después, no eran de ella: “Cuando iba a entrar en el estadio, un hombre negro y alto me pidió que le introdujera los petardos dentro [o sea, no a él sino dentro del Maracaná… hay que aclarar], porque los policías no revisan a las mujeres (…) Pero dentro del Maracaná ya no vi a ese hombre, y me quedé con sus cosas”. La pelada, que por primera vez en su vida entraba al Maracaná (!), se dejó llevar por el ambiente de farra y fiesta y decidió lanzar una de las bengalas que tenía consigo. “La cosa se me escapó de las manos y ni sé en qué dirección se fue” declaró una llorosa Rosenery posteriormente.

Tras el mierdero los espectadores alrededor la sapearon y la policía la agarró: una hora después ya estaba identificada y detenida, pero la policía no presentó cargos al comprobar que no tenía antecedentes, y la soltó al día siguiente. Por unos días la pobre Rosenery fue uno de los personajes odiados de Brasil: la perseguían, le reclamaban y la asediaban con preguntas y entrevistas en las que salía invariablemente con cipote de cara de cagada y diciendo que no había querido de ninguna manera originar el problema en el que metió a la selección de su país. Finalmente la marea se fue calmando hasta que se disipó totalmente al confirmarse la clasificación de Brasil al Mundial. Pero ya a esas alturas la nena era famosa y tenía el apodo montado de A Fogueteira, y aprovechó los quince minutinhos tan bien que incluso se ganó 40 mil dólares de cuenta de unas fotos ehh, artísticas, en Playboy. Pero tiempo después cayó en el olvido, y murió en 2011 de un aneurisma… cómo come la gente de cuenta del fútbol…

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Historias de eliminatorias: el China – Hong Kong de 1985, o “El Incidente del 19 de Mayo”

Me imagino que por cada historia épica, morbosa o emocionante de fútbol que circulan cada cierto tiempo y se reciclan en cada esquina de la web/redes/celulares – que el Maracanazo, que el 7-1, que el Brasil del 70, que la mano de Dios -, hay como cinco equivalentes al otro lado del mundo de los que uno no tiene ni la más puta idea. O sea, nada raro que en estos mismos momentos en que usted lee estas líneas, estén varios beduinos reunidos en torno de un mantel decorado aleatoriamente con botellas vacías de arak, todos mirando entre sombría y nostalgicamente al vacío del desierto mientras uno de ellos desgaja de a poco sus recuerdos adormilados: “¡Qué me vienen a hablar de la Mano de Dios o del 5-0 esos hijueputas infieles! Partido histórico, lo que se dice histórico, fue el 5-4 del Al-Shawarmi contra el Al-ético Willah en la copa de Su Majestad el Emir en 1991….”. Y todos los demás asentirán marcialmente mientras alguno masculla “Vamos, carajo” o “su Alteza Husseín I te la compró», y se sirven otra ronda de licor mientras otro ya le estará echando ojo lascivo a la camella en celo de Anwar que descansa contigua a su toldo. Cosas que pasan en el desierto.

Así ocurre con este partido que comentaremos aquí, y que aún se recuerda en la afición de ambos protagonistas pero que es casi desconocido por nosotros en el Occidente impío (?). Para uno de los rivales de este juego fue un triunfo histórico e irrepetible, un sorpresón que marcó un hito para el deporte y la vida política de su país; para el otro no solo fue una cagada impensada sino que derivó en un impresionante verguero en la capital debido a la ira del respetable. Hablamos de la traumática eliminación de China a manos de Hong Kong por las eliminatorias al Mundial de 1986, y para bolas que arrancamos:

China y Hong Kong: el Gran Dragón y el Pequeño Dragoncito (con billete)

El tema del status administrativo de Hong Kong es para el gobierno chino un asunto más sensible que un hincha de América cuando le hablas de la B. La hoy “Región Administrativa Especial” china de Hong Kong es el producto final del tratado que puso fin a las Guerras del Opio entre los imperios británico y chino, en 1842. Con ese acuerdo – más otros posteriores – los británicos se aseguraron la cesión de la península e islas que componen la actual región, primero por-siempre-jamás pero finalmente por arrendamiento durante 99 años contados desde 1898. Gracias a la magia de wikipedia pudimos averiguar que los 99 años contados a partir de 1898 se cumplieron en 1997, año en el que el gobierno de Su Graciosa Majestad le devolvió a los chinos la soberanía del territorio. Soberanía a medias: según el acuerdo que se estableció a partir de la devolución a China, esta dejaría que la ex colonia siguiera por cincuenta años con su estilo de vida decadente y capitalista – algo que se conoció como la doctrina dizque de “Un país, dos sistemas” -, luego de los cuales el gobierno chino restablecería plena autoridad en todos los asuntos de la región; mientras, China se haría cargo de la política exterior y la defensa del territorio. Por esta y otras concesiones el traspaso fue realizado y aceptado sin muchas dificultades, aunque en los primeros años hubo protestas y manifestaciones pidiendo más libertades civiles del gobierno central.

La realidad es que tantos años de ser colonia británica llevó a que los hongkoneses tuviesen poquito apego a China como país. Incluso hoy, con más de 20 años de – en teoría – pertenecer a la madre patria, la mayoría de sus ciudadanos se sienten cualquier cosa menos “chinos“; por ejemplo, escogen no celebrar el Día Nacional chino (en Hong Kong es optativo el celebrarlo formalmente en las escuelas, pero la mayoría no lo hace) y no recuerdan con mucho cariño la fecha de la devolución. Por esto y todo el contexto explicado arriba, las autoridades chinas son más celosas que man feo con novia linda, y ante cualquier muestra que se asemeje así sea en una coma a pedidos de independencia es fustigada a nivel oficial. Pero eso no impide que pasen incidentes incómodos como el de los aficionados que abuchearon el himno de China en un partido de la selección de Hong Kong, cosa que se repitió hace poco.

Listo, explicado lo anterior, vamos a lo que nos compete. El fútbol en la tierra de tantas películas malas de artes marciales que igual uno disfrutaba de niño vino, como podrá suponer, con los británicos. Ya en 1914 se formó la HKFA (Federación de Fútbol de Hong Kong, una de las más antiguas de Asia), que ingresó a la FIFA 40 años después, y que siguió como organismo separado de la federación china luego de 1997 como parte de los acuerdos previos a la unificación. Aunque el deporte de La Pecosa (o como diría el comentarista chino Quique Wong, el de «La resplandeciente esfera de piel de cerdo con puntos negros y blancos distribuidos como nenúfares en un lago de las montañas») es el más popular de la región – junto con las carreras de caballos (!!!) -, ni la selección nacional ni los clubes han hecho gran cosa a nivel internacional. El combinado ¿nacional? lleva intentando clasificar sin éxito desde 1974, y aunque para Rusia 2018 llegó a tener chances de pasar a la ronda de grupos final – ayudados por más mercenarios que película de Van Damme -, finalmente perdieron el puesto, precisamente, con China.

Por otro lado, en China la práctica del fútbol es por lejos la más popular del país. Lo cual es una prueba viviente que la ecuación “Muchos habitantes” + “Alto gusto por el fútbol” = “Potencia futbolística” no siempre se cumple: la selección y los clubes chinos dan bastante lástima a nivel internacional, registrando un largo historial de churreteadas tanto en Copas Asiáticas como en Copas del Mundo, en donde registró una única desvirgada en 2002. Esto a pesar que, por ejemplo, el gran líder Deng Xiaoping era tremendo fang (?) del fútbol, del que se prendió viéndolo en París durante los Juegos Olímpicos de 1924. Desde que tuvo autoridad fomentó fuertemente la práctica del deporte en el país, a pesar de lo cual era consciente del nivel de mierda que tenía la selección nacional; de hecho una vez se sinceró y declaró “El fútbol es mi juego favorito, pero cuando veo a China jugar, me siento como si me estuviera sofocando». Mira tú, quién diría que los hinchas del Poderoso DIM este año compartimos sentimiento con Deng Xiaoping.

No ayudaba a subir el nivel el hecho que la selección nacional china, después de su debut en eliminatorias en 1958, desistió de participar desde 1962 a 1978 por temas doctrinales. Pero para 1982 los chinos renunciaron a su exilio autoimpuesto y decidieron participar de nuevo en la lucha por clasificar al Mundial. Y les fue maso: perdieron su cupo al mundial contra Nueva Zelanda, en partido de desempate jugado en Singapur en Enero del mismo 1982. A pesar de la frustración el sentimiento general entre los aficionados era de optimismo hacia el futuro. La siguiente cita importante fue en la Copa Asiática de 1984, en la que China hizo un gran papel al llegar a la final…. que perdió 0-2. Pero, bueno: a pesar de la frustración el sentimiento general entre los aficionados era de optimismo hacia el futuro (?). Lo que se venía era la Copa Mundial de 1986 y China estaba ahí queriendo dar el Gran Salto Adelante.

La selección China que participó en las Eliminatorias al Mundial de 1982. de la foto podemos reconocer a Wong y a Chang

Las eliminatorias asiáticas de 1986

Para el mundial de México 1986 la FIFA le asignó al fútbol asiático dos cupos, que la respectiva confederación continental se encargó de repartirlos por separado: uno para los seleccionados del Cercano Oriente y otro para los del lejano ídem. Sí, así a plumazo, por cercanía como en la Copa Águila. Así fue como las 28 selecciones participantes fueron divididas en dos zonas de acuerdo con su ubicación geográfica; el cupo a México por el lado del Oriente explosivo lo agarró Irak, que derrotó a Qatar, Jordania y Líbano en primera ronda, a Emiratos Árabes Unidos en semifinales (por gol de visitante) y a Siria en la final. Lo de los iraquíes fue bastante meritorio considerando que jugaron todos sus partidos en terreno neutral porque estaban en plena guerra con Irán, y maluco que cayera un misilazo en medio de un partido por Eliminatorias, ¿sí me entiende?

El otro lugar para México lo disputaron las 14 selecciones participantes del Lejano Oriente, grupo que no tenía un favorito así digamos como ufffff, ya estos manes tienen asegurados los pasajes. Pero lo más cercano a eso por antecedentes inmediatos era la selección de la República Popular China, ardida por las recientes cagadas cometidas en 1981 y 1984. La primera ronda agrupó a los catorce equipos en cuatro grupos, de los cuales solo el primero de cada uno pasaba a semifinales, y de ahí la final para conocer el otro clasificado por Asia. Los chinos fueron asignados en esta ronda a un grupo en el que se suponía iban a pasar sin despeinarse: Brunei, Macao y Hong Kong, estas dos últimas colonias respectivamente portuguesa y británica por esos tiempos, ninguna con potencial futbolístico real. Y todo parecía ir sabroso para los chinos, que luego de un empate sin goles en Hong Kong en el debut – ante más de 20,000 locales expectantes – se vinieron como Ejército Popular de Liberación contra posiciones gringas en Corea en 1950: ganaron los siguientes cuatro partidos (dos contra Brunei y dos contra Macao), anotando 22 goles y sin recibir ni uno, para acomodarse tranquilos en el primer lugar de la tabla. Detrasito lo seguía Hong Kong, que también ganó sus siguientes cuatro partidos y hasta metió alguna goleada, pero al final llegaron a la fecha final con menos goles convertidos y diferencia de gol que los chinos.

Sí, porque la última fecha del grupo resultó siendo sin quererlo el partido que decidiría el clasificado del grupo: se enfrentarían China y Hong Kong en Beijing. Para los muchachos de Hong Kong el partido pintaba clarito: “No pensábamos que podíamos ganar“, declaró el jugador de la selección Cheung Chi-Tak, alias “El Pequeño Fantasma” (en serio, así le decían). “La presión era toda de China, ya que ellos esperaban derrotarnos (…). Ellos pensaban que iban a clasificar al Mundial“. Ese mismo era el pensamiento instalado en la hinchada de ambos países; nadie daba un yuan (?) por la clasificación de la pequeña Hong Kong, y menos jugando de visitante ante 500 mil espectadores.  Así que todo pintaba para trámite y fiesta de los chinos previos a los partidos jodidos de verdad de semifinales. Además había una carga de motivación adicional para ambos rivales por las implicaciones políticas de la mera existencia de Hong Kong, y las ganas de los chinos de reafirmar su superioridad y acabar lo más posible con los vestigios de la dominación europea de su país en el pasado.

El saludo de los rivales antes del partido. El chino es el de Hong Kong, el otro chino es el de China

Y se vino el partido

Así que cuando el árbitro dio el gongazo inicial (?) en el Estadio de los Trabajadores de Beijing ese 19 de Mayo de 1985, el clasificado era China. Para Hong Kong todo se reducía a una muy poco probable victoria en campo visitante, ante un rival que no era la Alemania de 2014 pero que era mil veces más poderoso, en un terreno hostil por las implicaciones políticas alrededor, con el del frente confiado en pasar sin problemas y para remate con 80,000 enajenados aullando en contra. En una esquinita del estadio de Beijing estaba apiñada la Barra Brava hongkonesa: unos cuantos valientes que se atrevieron a viajar a la capital china por la relevancia del encuentro.

Para Hong Kong la táctica estaba definida, como lo dijo una vez su entrenador Kwok Ka Ming (todos conocemos las frases del viejo Kwok): “China era un equipo mucho más físico que nosotros. Aquel Hong Kong sabía como presionar pero sólo podíamos hacerlo durante 20 minutos, 25 como máximo, así que nuestra estrategia era cerrarnos y aguantar durante la primera parte e ir a presionar en la segunda”. Gracias, don Kwok. Pero el asunto tomó otro rumbo a los 19 minutos del primer tiempo, cuando el ya mentado delantero de Hong Kong Cheung Chi Tak se mandó cipote de fierrazo después de una jugada preparada en tiro libre que colocó el sorpresivo 0-1 (ver abajo el video). Lo declaró después el autor del gol: “Habíamos practicado la rutina de los tiros libres en el entrenamiento… Wu Kwok-hung (no joda que o estoy inventando nombres) pasó el balón a la derecha y yo le mandé qué hijueputa riendazo” [Nota: el texto original dice “I smashed it in», estoy tranquilo con la traducción]. Victoria parcial de la visita y el estadio antes eufórico era ahora un mar inquietante de murmullos.


Los jugadores de Hong Kong celebran el 1-0

Pero todo pareció calmarse, o se convirtió un clímax depende de como se mire, cuando un tal Li Feng empató para los locales a los 30 minutos, luego de un rebote del arquero hongkonés y con pase Andreapirlesco previo. Se auguraba el alud chino y los visitantes se abroquelaron para aguantar. Pero estuvieron a estico no más de irse al descanso con el marcador desnivelado, luego que en una jugada donde los jugadores de Hong Kong tiraron más toques que la selección de Maturana, definieron como, eh, la selección de Maturana. No se movió el marcador y se fueron al vestuario con el 1-1 parcial.

Aún con este resultado la que resultaba eliminada era Hong Kong, pero los chinos no querían confiarse y para el segundo tiempo pasó lo previsto: se dedicaron a bombardear el arco visitante a la desesperada. Pero lo único que lograron fue hacer lucirse al portero hongkonés Chan Wan Ngok (suena a plato de restaurante chno… «Pollo a la Chan Wan Ngok«… sigo…). Total que en esas andaban cuando a los 15 del segundo tiempo, un jugador de Hong Kong que no sé quién fue pero les juro que voy a averiguar concienzudamente su nombre, recibió un balón en plena soledad de una media cancha despoblada. El hombre al ver esto intentó con mucho optimismo un remate como de 35 metros, pero el intento le resultó en un tiro bastante pajeado que por mera fortuna se convirtió en pase, ya que le cayó a un compañero casi en el punto penal. El man se acomodó, engatilló y zas, cuando mandó el disparo le cayeron dos chinos, que desviaron el balón… solo lo suficiente para que de atrás llegara el defensor de Hong Kong Ku Kam Fai y fusilara al portero chino. 1-2 y estupor total en un estadio en el que se comenzaba a sentir la churreteada y la frustración tan palpablemente que se caía a pedazos. Acá abajo el video con el gol:


La banca de Hong Kong esa noche; el DT es el primero de la izquierda. Si combinas a los dos de la derecha te resulta «El Gordo» Víctor Púa.

Los restantes 30 minutos fueron un canto a la impotencia de los locales, que siguieron con el acoso a la desesperada por el golcito que les diera la clasificación, pero no le atinaban al arco: es que jugar con el asterisco hachiéndote achí y contra el oleaje continuo de 80,000 voces murmurando ácidamente por lo bajo es muy jodido… Y cuando el árbitro hindú dio por terminado el encuentro todo fue euforia, asombro y locura entre los visitantes, que aún no podían creer la hazaña que acababan de protagonizar. Para los chinos en la cancha y fuera de ella, la derrota fue totalmente humillante: la orgullosa República Popular China había sido vencida por un equipo inferior, y para rematar, de una colonia británica enclavada en su territorio.

Lo que pasó después, aka «El Incidente del 19 de Mayo»

Apenas consumado el resultado final, se desató el verguero. Dentro del estadio los asistentes desfogaron su ira como se suele hacer en estos casos: arrojando botellas y las sillas arrancadas de las tribunas a la cancha. Los jugadores visitantes tuvieron que celebrar en express para escapar a la seguridad del vestuario, aunque también por allá llegó la ira popular, como recordó años después el autor del primer gol, eh… ustedes saben como era que se llamaba… “Apenas sonó el silbatazo final encaré al vestuario donde una ventana fué destrozada cerca de mí. La muchedumbre comenzó a arrojar cosas, ya que ellos estaban demasiado infelices [!!!!]. Estaba todo fuera de control“. A los jugadores y delegados de Hong Kong y a los periodistas extranjeros les figuró quedarse dentro del estadio por casi dos horas, hasta que fueron evacuados con mucho apuro por autoridades y policía chinas, que las protegían como podían de los gritos y escupitajos de los hinchas. Cipote de caos.

Como era de esperar, los jugadores y cuerpo técnico del seleccionado chino tuvieron que salir en la clásica tanqueta de la policía para escapar de las ganas de su propia hinchada de, ehh, intercambiar algunas impresiones acerca de su vergonzosa derrota. Pero lo peor, y lo que terminó destacando aún más para la posteridad este partido, fue lo que pasó fuera del estadio. La turba iracunda y frustrada se dedicó primero a – como vimos – increpar a jugadores propios y rivales; luego la chusma (?) se fue a hacer mierda el bus de su selección, y acto seguido recorrió las calles de Beijing y se dedicó con saña a parar y levantar a piedra, ladrillo y salivazos (!!!) los vehículos que dieran papaya cerca del estadio, pero sobre todo a cualquiera del que pintara como extranjero, europeos incluidos.

Los diarios de Hong Kong de la época hablando del mierdero

También la emprendieron contra los vidrios de los buses, pero en general el odio de la multitud se dirigió contra los demonios extranjeros y contra las autoridades locales. Por algún motivo los extranjeros fueron los que más pagaron el pato a la naranja, desconozco por qué; la mayoría de los disturbios se armó en el barrio donde vivían los foráneos, y si no hubiese llegado la policía a repartir Woo-Lee-Yoh se hubiese dado un remake del levantamiento de los bóxers. Según reportan los diarios de la época, la gente dizque que aullaba «¡Extranjeros!» no sé si como insulto o como aviso antes de agarrar a piedra y botella los vehículos que agarraban; como el de un corresponsal ruso que iba con la hija pequeña y que vio cómo le rompieron a ladrillo los vidrios del carro, y que escapó por un pelito. Ante la dimensión del verguero el gobierno tuvo que despachar 2000 policías anti-disturbios y hasta – se dice – un batallón del ejército para restablecer el orden, que terminó con 30 policías heridos, 127 civiles arrestados y se consideró como uno de los peores incidentes públicos desde la instauración del régimen comunista en 1949. ¡Chúpate esa!

Para los chinos todo este merequetengue se unió a la inesperada derrota para dejar este evento en la memoria por muchos años: oficialmente se le llamó “El Incidente del 19 de Mayo” y se consideró como el primer caso de hooliganismo en el país. A nivel deportivo también fue un golpe, por la vergüenza de perder contra un rival no solo inferior sino que era una colonia extranjera anclada en su territorio, y por mandar al carajo la progresión mostrada por el fútbol del país en los años recientes. Los jugadores y cuerpo técnico fueron confinados por tres días después del partido, renunciaron todos los responsables técnicos y administrativos de la selección y el equipo tuvo que pedir disculpas al país de manera pública. Al que le fue peor creo que fue al DT de los chinos Zeng Xuelin, que le tocó quedarse una semana encerrado hasta que se animó a irse a su casa, pero hasta allá lo recibió el cariño de la afición: le llegaron desde mensajes desde amenazas, declaraciones de odio puro hasta sobres con hojas de cuchillo y balas (!). Qué gente jodida los chinos. Hasta antes del 19 de Mayo el DT era una figura respetada y querida por todos allá, después del famoso partido nunca volvió a dirigir un equipo de fútbol de manera permanente.

El cartel lo dice todo

Y listo. Para Hong Kong es un día muy recordado, y no solo en el ámbito deportivo, por todo el simbolismo encerrado en el resultado del partido. Hoy en día se recuerda aún en el país el acontecimiento, incluso llamando a los miembros del equipo como “los muchachos del 519” (5 por mayo 19 por el día, ¿sí pilla?). Después de la gran euforia por ese partido les tocó la gran cagada: en semifinales fueros barridos por Japón – que en la final perdería con Corea del Sur el cupo a México 86 – con marcador añadido de 5-1, ¡pero quién les quitaba lo bailado!.

Una muy difícil de explicar foto de unos aficionados eufóricos en el aeropuerto ante el técnico de Hong Kong

Fuentes12345, 6

Modificado de un texto originalmente publicado en La Refundación

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Revivamos nuestra historia: la selección Colombia marginal de los Juegos Odesur 1986

Ustedes probablemente no se acuerdan o ni se han dado cuenta, pero históricamente hubo pocas cosas que tuviesen más el sello de «Deporte colombiano» pegado en la frente, que una inesperada clasificación a un torneo o fase final apenas días después que casi nadie tuviese ni puta idea de la existencia de nuestros compatriotas guerreándola en el extranjero. Ah, y que era coronada invariablemente con la maldita «victoria moral» apenas la prensa les echaba el ojo y el pueblo se llenara de ilusión. Aunque hoy en día ya no pasa tan (taaaan) seguido, por algún motivo en los 80 y 90 descachadas así eran más frecuentes y contribuyeron a cimentar nuestro ethos (?) de losers sin gloria, esa por lo que nos maman gallo con ganas los argentinos, y por la que nos miran con lástima poco disimulada los brasileños y uruguayos.

Ejemplos de esto te podemos contar como 17986, pero muy pocos alcanzan el nivel de bizarrez y de cara de «?» que la participación de la selección Colombia en los Juegos Odesur de 1986, armada a última hora con jugadores que ni por ahí te imaginaste vistiendo la tricolor, en un torneo del que casi ningún ser vivo había oído hablar antes de ese año (y del que nunca oiríamos después), pero que por esas vainas raras en los colombianos quedó como uno de los hitos (!!!) del fútbol chibcha a nivel internacional en los 80. ¿Y cómo fue que pasó? Aquí te lo contamos, que para eso nos pagOKNO [SPOILER: No quedamos campeones].

Pero antes, ¿quéjeso de los Juegos Odesur?

El podio de la última edición de los Juegos Odesur, en 2018: Chile celebrando su oro, Uruguay triste con su plata, y nosotros conformes con el Bronce (narmaaaal).

Un dato de color que vas a aprender hoy es que existe el equivalente a los Juegos Olímpicos pero en Sudamérica, y se llaman  Juegos Sudamericanos, o Juegos de la Odesur (por el equivalente al COI pero sudaca). De pronto muchos de ustedes se enteraron de esto exactamente en 2010 cuando Medellín organizó con gran bombo la edición de los Juegos de ese año, que a propósito le impidió al Poderoso DIM usar el Atanasio para los partidos que jugamos en Libertadores (Bogotá fue la afortunada ciudad que vivió a Pipe Pardo dejando en ridículo a un man dizque Roberto Carlos). Para esa edición de 2010 las competencias incluyeron fútbol pero sub 17, o sea de mentiras: el Oro lo ganamos nosotros y el bronce fue para Bolivia, y con esto último se cae de maduro que no fueron ni Argentina, ni Brasil ni Uruguay. Muy sub 17 y todo pero al menos hubo torneo: en 1998, 2002 y 2006 no hubo fútbol, y en casi todas las demás ediciones se le dio menos importancia que el que un congresista le da a los registros de asistencia de las sesiones del senado. Incluso hubo torneos que se jugaron con cuatro y hasta con tres selecciones (y repartían medallas, qué hps tan ladrones), en los que la ausencia de Brasil o Argentina era lo normal.

Pero hubo una edición en especial que sí se le metió ganas: la de 1986 en Santiago, la primera (y hasta ahora única) edición en la que participaron todas las selecciones de la Conmebol y todas las confederaciones o comités olímpicos decidieron mandar sus equipos con la seriedad del caso. Cada país podía armar las convocatorias con jugadores que no hubiesen jugado ni Mundiales ni Eliminatorias – el criterio aplicable para los JJOO de esos tiempos -, y fue así que Argentina le alcanzó para enviar a tipos bastante respetables en el momento o a futuro, como Sergio Goicochea, Walter Perazzo, Blas Giunta, Fabián Basualdo, José Luís «El Puma» Rodríguez y un pelao que era banca en ese equipo llamado dizque Claudio Paul Caniggia. Combazo…  Brasil no tenía tantos nombres ilustres a futuro (salvo un sacrificado volante llamado Carlos Caetano Bledorn Verri, que en la cancha salía a jugar con el seudónimo de Dunga) pero ellos siempre son la poderosa Brá-siu que mete miedo nada más poniéndose la camiseta. Y además de los mencionados participaron tipos como Alex Aguinaga, Raúl Avilés, José «Chemo» del Solar o Ivo Basay, lo cual indica que el torneo, al menos en calidad de jugadores, pirata no fue ni por el carajo.

La selección brasileña de esos Juegos Odesur de 1986. El penúltimo de arriba es un tal Dunga

¿Y nosotros? En teoría hubiésemos podido armar no te digo un combo el hp pero sí un equipo bastante fuerte: si nos agarramos de la gente que fue al Preolímpico que se jugó cinco meses después en La Paz (dirigido por un aún buñuelo Pacho Maturana), podías haber tenido a Bernardo Redín, «Piripi» Osma (Cali), «Chonto» Herrera, J.J. Galeano (Nacional), Luis Carlos Perea, Leonel Álvarez (DIM), Rubén Darío Hernández, «Gambeta» Estrada (Millonarios), Alexis Mendoza (Junior), Alexis García, Carlos Peláez (Once Caldas) y varios otros más. Es decir, entraba justico ese combo que sería la base de la primera selección de Maturana, tipos que fueron en su mayoría ninguneados por el Doctor Ochoa en el ciclo anterior sea por pelaos o sea por caprichoso porque no confió en ellos… todos eran figuras o vitales en sus clubes de una liga cada vez más competitiva y reforzada a punta de plata mal habida.

Sí, qué hps jugadorazos y que tales, pero existía el enojoso detalle que el fútbol de los Juegos Odesur se jugaría en medio del Octogonal Final del fútbol colombiano; o sea atravesadísimo en plenas finales. Ahora: adivina si los clubes en plena definición iban a desarmar su nómina por ceder jugadores a un torneo que no les iba a dar billete… Lo que planteaba el problema de entonces qué jugadores iban a representarnos en los Juegos Odesur de 1986, o lo que era lo mismo, ¿cuáles estaban disponibles? La respuesta se cae de madura aunque duela decirla (?): los de los seis equipos eliminados del Octogonal. Y de hecho la base de esa selección Colombia fue nada menos que el querido Deportes Tolima: no el de ahora que es capaz de meterle el huevo seguido a Nacional en el Atanasio, sino el humilde y apurado de los tiempos pre-descenso, en los que tenía menos éxito que Win Sports +. Voy a volverlo a decir para que de verdad dimensionemos la vaina como es: el Deportes Tolima fue la base de una selección Colombia, papá. ¡Chúpate esa!

Una nómina del Tolima de 1986: Arriba Hernán Torres, Alfredo González, Humberto López, Gustavo «Piña» Mendoza, Luis Ramírez y José Flórez. Abajo: Pedro Castillo, Gilberto «Alcatraz» García, Norberto «Chomo» Cadavid, Franklin Moreno y Néstor Pizza. De acá varios fueron a esos Odesur.

Se vino la Selechona Colombia

¿Cómo fue que un equipo del fondo de la tabla y con desconocidos terminó siendo la base de esa selección? La cosa viene por el lado del DT que los gordos de la FCF nombraron para dirigir la selección en los Juegos Odesur – que dicho sea de paso, fue el único deporte en el que participamos (!) -: el diminuto, solemne, sufrido y zorro Jorge Luis Bernal, en esos días totalmente desconocido más allá de Ibagué (y de no todo Ibagué). El profe Bernal llevaba ya varios años dirigiendo con bastante acierto clubes aficionados de la ciudad y a las inferiores del Deportes Tolima, viviendo el fútbol hasta por las orejas casi a nivel de nerd. De hecho era tan afiebrado que fue a México por su cuenta y con su propio billete a ver en directo los partidos y entrenamientos del Mundial, viviendo la vida al límite (?) hasta el punto que más de una vez le tocó viajar en camión de una ciudad a otra (en serio, o al menos eso contó). Apenas volvió los directivos del Tolima le ofrecieron ser el DT del club profesional y el hombre se le midió en un momento bastante cagado del Vinotinto y Oro que en el primer semestre de 1986 había terminado  el torneo con una campaña hermosa de lo grotesca que fue: 0 PG – 2 PE – 12 PP  – 7 GF – 36 GC (!!!). En fin, los directivos del Tolima me imagino que le soltaron un camión sin frenos bajando por Ventanas esperando que terminara el año de cualquier manera… igual no había aún descenso por esos años…

¡El profe Bernal fue joven! (Tomada del Bestiario del Balón)

Total que Juan TopDIGO el profe Bernal agarró una causa perdida y en la que absolutamente ninguno de los hinchas del Tolima pensaba que iba a hacer una gran campaña… pero no nos olvidemos que el fútbol mundial está lleno de historias de milagros insospechados, de logros conseguidos inesperadamente por equipos humildes, de levantadas casi milagrosas de equipos dados por muertos por todo el mundo. Bueno, este no fue el caso (?): con una nómina armada con rechazos/préstamos sin lugar en otros equipos, juveniles y viejos sin mucho mercado, el Tolima estuvo lejísimo´ de clasificar al Octogonal. Pero al menos hizo una campaña más digna: ganó 8 partidos y empató tres de 26, que comparando con el horror del semestre anterior es como si hubiesen sido el Arsenal de Bergkamp y Henry en 2003.

Pero aunque no clasificó, la imagen que mostró el profe Bernal con el Tolima tuvo que ser lo suficientemente decorosa como para que los Capi del fútbol colombiano lo consideraran como Plan B para dirigir la selección en los Juegos Odesur. Ah, sí, porque el Plan A era Pacho Maturana que tenía jugando sabroso al Cristal Caldas – así se llamaba por esos días – con tipos como Alexis García, Ricardo «Chicho» Pérez, Rubén Darío Hernández o Janio Cabezas. El tema es que el Cristal estaba peleando ingreso al Octogonal, y si pasaban obviamente no iban a ceder a su DT y a sus principales figuras al torneo de la Odesur… entonces todo quedó dependiendo de si quedaban o no eliminados para ver si nombraban a Bernal o a Pashow. Y terminó clasificando el Once, digo el Cristal Caldas en la última fecha: con esto la Federación Colombiana (o el Comité Olímpico, no lo tengo claro) le soltó el chicharrón al profe Bernal.

Con poquísimo tiempo para armar la convocatoria, Bernal hizo la más lógica y confió en la gente que más conocía. Fue así que armó la nómina con ocho jugadores del Deportes Tolima que recién había dirigido en el torneo local, y los reforzó con lo que mejor podía escoger de los otros equipos (los que estaban disponibles, recordemos) que se podían convocar a este torneo. Fue así que terminó participando en los Juegos Odesur esta gloriosa nómina, la que te digo y te peleo que es la más sabrosona de la historia de una selección Colombia:

Arqueros: Hernán Torres (Tol), Saulo Hernández (SFe)

Defensas: Alfredo González, Néstor Pizza, Ceferino Peña, Luis Fernando Martínez (Tol), Miguel González Palacios, José Luis García (Buc), Víctor González Scott (Uni)

Volantes: Wilson James Rodríguez, David Gruesso (Tol), Dorian Zuluaga (SFe), Rosemberg Bernal (Qui), , César Calero (Uni)

Delanteros: Winston Girón (Tol), Armando «El Pollo» Díaz, Orlando «Pony» Maturana (Amé), Hernán «Chichigua» García (Buc) (!!!)

Ocho de los convocados de esa hermosa selección. Arriba, de izq a der Miguel «El Fercho» González Palacios, Víctor «El Chino» González Scott, Ceferino Peña, Néstor Pizza (o Piza). Abajo: Dorian «Candelillo» Zuluaga, Armando «El Pollo» Díaz, Hernán Torres, Hernán «La Chichigua» García.

Acá vale la pena repasar algunos nombres: los arqueros eran el tolimense Hernán Torres y el valluno Saulo Hernández, los típicos habituales rendidores criollos de esos días, que cuando jugaban en sus clubes cumplían pero que apenas llegaba un mono que cada tres frases decía «¿víjte?»  el DT de turno los zampaba a comer banca. Alfredo González, Miguel «El Fercho» González Palacios, «El Chino» Gonzalez Scott y César Calero tenían en común el ser surgidos del gran Unión Magdalena. Los tres primeros tenían el código genético del defensor típico del Ciclón Bananero: rústico, patabrava hasta el límite de la malalechez y entregado a muerte al equipo en el que jugara. El más Defensa_del_Unión era el «Fercho» (el apodo era por el personaje de Bruno Díaz de la novela de «El Gallito Ramírez«), un tipo bastante expedito en sacar el balón o el rival, o ambos a la vez y que aparte tenía una cara de malo que por cada poro decía agriamente un «Te voy a partir, hijueputa«.

Manes como Rosemberg Bernal, José Luis García, o «Chichigua» (!!!) García, con la mano en el mango, uno se los imaginaba más sonando como refuerzo del Bucaramanga que en una selección Colombia. Pero también había varios conocidos: como Wilson James Rodríguez – sí, el papá de Il Divo -, también tolimense y uno de los titulares de la selección sub 20 que se hizo recordar porsiemprejamás del Sudamericano de 1985. También habían sonado los dos aportes del América: Armando «El Pollo» Díaz y Orlando «El Pony» Maturana, y antes que preguntes por qué habían dos del multicampeón de esos días si estaban clasificados y peleando título, te decimos que por esos tiempos de dólares a chorros de, ehhh… diversos negocios, «Los Diablos Rojos» tenían como 500 jugadores en la plantilla. Tanto que cuando necesitaban (para descansar la titular o para los compromisos de Libertadores) jugaban sus compromisos del torneo local con una nómina de inferiores + gloriosos veteranos que a la prensa le dio por llamar dizque «Los Pitufos«, porque eran casi todos manes chiquitos. Bueno, en esa estaban «El Pollo» y «El Pony», y supongo que como no les harían falta (a Willington, Gareca, Battaglia o Cabañas no los iban a banquear) América accedió graciosamente a cederlos para el torneo Odesur.

En resumen, esta gran convocatoria no solo no tenía nombres prestigiosos sino que tenía un aire impresionante a los resúmenes de goles en el General Santander o el Eduardo Santos de un domingo en la noche. Pero de esto muy poca gente se dio cuenta, porque el viaje de este equipo a Santiago tuvo cubrimiento casi nulo; la selección viajó sin demasiada bulla para afrontar este torneo, del cual el 99.7654% de la afición futbolera no había oído en la puta vida.

La nómina más outcast que ha vestido alguna vez la camiseta de una selección. Arriba: El Profe Bernal. José Luis García, Saulo Hernández, Hernán Torres, Miguel «El Fercho» González Medio: Seferino Peña, «Chino» González Scott, «Pony» Maturana, Néstor Pizza, Wilson James Rodríguez, Luis Fernando Martínez, Hernán «Chichigua» García Abajo: Winston Girón, Rosemberg Bernal, Dorian «El Candelillo» Zuluaga, «El Pollo» Díaz, Alfredo González, César Calero, David Gruesso (Foto tomada de El Nuevo Día)

La selección va de – a +

A nosotros nos zamparon en un grupo con Argentina, Uruguay y Perú por dos cupos a semifinales – los otros dos salían de los ganadores de cada uno de sendos grupos – , en la práctica jodidísimo y del que no te digo que nadie esperaba que saliéramos indemnes dado el prestigio de los tres (los peruanos aún tenían nombre por esos días) porque sencillamente nadie había hecho cuentas de nada: casi que uno se enteró uno o dos días antes que íbamos a participar en un campeonato dizque Odesur. Lo que no fue inconveniente para que uno se dispusiera obedientemente a ver el partido (supongo que por el gran Cromadeportes de Cromavisión): eran tiempos en los que el entretenimiento familiar en los días de semana solo era o a) ver la Cadena 1, o b) ver la Cadena 2, 3) ver a los papás peleando en la cena; así que muchas alternativas no había. Además tengamos en cuenta que algo de ingenua expectativa había pensando en el Sudamericano sub del año pasado.

Pero el nivel que se vio desde el debut, un lunes 24 de Noviembre ante Argentina, no generó mucha esperanza. La transmisión del partido en Colombia estuvo teñida de la extrañeza del respetable que desde sus casas se la pasó preguntando asombrada y desubicada cosas como «¿Este man quién es?», «¿Qué hace este otro en la selección?», «¡¡¡Marica, este man dizque selección Colombia!!!». A ver la nómina de esa noche: Hernán Torres; Ceferino Peña, Victor «El Chino» González Scott, Miguel «Fercho» González Palacios, Alfredo González; Néstor Pizza, David Gruesso, Wilson James Rodríguez, César Calero [Winston Girón], Luis Fernando Martínez [«Pollo» Díaz], «Pony» Maturana… tras la confusión solo quedaba hacerle fuerza al equipo, que fue superado física y fubolísticamente por una Argentina bastante bien trabajada por el DT Pachamé y con nombres de mucho nivel fogueados en el durísimo fútbol argentino de ese entonces. Pero tampoco fue el desastre que uno pensaría comparando los nombres; la defensa era bastante rústica pero se entregaba con todo; la línea de volantes de Pizza (parece que es «Piza» pero quedó con la doble Z forever) y Gruesso no eran Pirlo y Xavi pero estorbaban bastante el ataque de los contrarios… arriba éramos livianitos pero rápidos. Ah, perdimos 3-1 (dos de Walter Perazzo y uno de Oscar Acosta); el gol nuestro fue de Alfredo González.

Debutamos con Argentina, que terminó siendo la campeona de esos Juegos. Pillen el simpático (?) detalle de la ausencia del escudo de la AFA reemplazado por una mini-bandera argentina, y el hecho de que la franja central de la camiseta es celeste en unos y blanca en otros. El arquero después se hizo famoso atajando penales en Italia 90. El tercero de abajo es Walter Perazzo

Dos días después nos tocaba contra Uruguay: si perdíamos chao porque los uruguayos habían ganado su primer partido a Perú, y con una victoria de Argentina a los peruanos en la misma jornada ya bái. El partido fue espesísimo, o al menos eso recuerdo: la táctica de los nuestros fue la de pegar el culo a Hernán Torres, llenar el medio con minas para que los uruguayos no pudiesen andar, perseguir a los de celeste hasta cuando fueran al baño y cuando se pudiera tirarla arriba a ver si los livianitos podían hacer algo. Los uruguayos no pudieron encontrarle la vuelta a este planteamiento y cada llegada era una lectura de una herencia, todo muy escoriado y cortado y cero peligro en ambos arcos. Todo pintaba para morir en un empate sin goles que nos obligaba a ganar la última fecha (y a esperar resultados), cuando al minuto 45 del ST vino un tiro de esquina para nosotros; lo cobró el Pony, la bajó Alfredo González y la empalma de no sé dónde el ingresado Winston Girón para meter el inesperado 1-0 que no se movió en el tiempo de descuento y desató la alegría en la afición en Colombia. Así somos: la gente que estaba entre indiferente y desinteresada tres minutos antes, de un momento a otro se emocionó y comenzó a hablar de «los muchachos» y a esperanzarse con el título… cómo valemos de verga…

Así que cuando vino el tercer partido la gente estaba pegada de la pantalla y los diarios y la radio y la televisión y las tías ya estaban pendientes de los muchachos. Cerrábamos contra Perú, que había dado el batacazo la fecha anterior ganándole a Argentina 2-1 que con la victoria se metía a semifinales. A nosotros un empate no nos servía porque quedábamos con los mismos puntos de Perú pero peor GD, y cualquier resultado en el Argentina – Uruguay montaba al menos a otro equipo más encima de nosotros. Entonces nos figuraba salir a ganar y eso hicimos: con la misma nómina del debut salvo Pollo Díaz por Martínez, y en la mejor actuación que tuvimos en ese torneo, nos colocamos rapidito 4-0 arriba con goles de Calero, «Fercho» González, Alfredo González y James Rodríguez, en una actuación llena de eficiencia, juego, desborde y autoridad. En el ST nos relajamos y los peruanos alcanzaron el 4-2, pero así quedó todo y no solo pasamos a segunda ronda sino que lo hicimos de primeros porque argentinos y uruguayos empataron. Júbilo nacional.

En este partido ya como que se instalaron definitivamente en algún rincón de la memoria de la gente de esos días varios jugadores de esa selección: el gol del Fercho González, un misilazo como de 40 metros, sirvió para eso, por ejemplo. Y también la entrada de un 10 monito, intermitente y frágil con andar cansinamente ochentoso: Dorian Zuluaga, que en ese torneo entraba generalmente a enfriar el ritmo del partido y a generar una expectativa a punta de jugadas vistosas de eficiencia casi nula, y a ser deglutido sin problemas por los volentes rivales.

Jugador subvalorado de esos tiempos y Ceferino Peña. Acá mojando página en El Tiempo

Para la semifinal nos tocaba la más peluda: la siempre brava Brasil, que venía de ganar su grupo sobre Paraguay y Bolivia. Brasil no tenía un ufffff qué combazo arrasador, pero para nosotros era como enfrentar al coco, al ñáu y a la patasola juntos pero vestidos de auriverde: así que la combinación esperanza tricolor + nivel del rival daba para que la gente y la prensa pegaran las narices de la expectativa y paridera a las pantallas ese jueves 4 de Diciembre de 1986 en la noche. Y la verdad comenzamos jugando bien, tocando y llegando seguido aunque sin lastimar ante unos brasileños que parecieron excesivamente precavidos ante los nuestros. De hecho comenzamos ganando con un golazo del lateral Ceferino Peña, una de las figuras de ese torneo y que años después sería el pilar del Atlético Huila de los primeros años post-ascenso. Brasil se sacudió y nos arrinconó, empató y se nos vino encima pero entre las atajadas de Hernán Torres, la revoleada y las ganas de los nuestros y el Jugador No. 12  – las oraciones a la Virgen del Carmen, obvio – aguantamos los 90 minutos y los 30 del suplementario. Se vinieron los penales y en la serie de cinco cada equipo botó un cobro – por los nuestros anotaron Fercho González, El Pony, David Gruesso y El-papá-de-James – y tocó el mata-mata. Ceferino Peña y El Chino Gonzalez Scott anotaron los suyos y Brasil botó el séptimo: clasificamos a la final por el Oro y el júbilo y la alegría de la afición alcanzó un 9.97 en la escala de «Colombia tierra querida«. Una locura.

La final por el Oro fue contra Argentina: volvíamos a enfrentar al rival con el que debutamos. La nómina fue la misma con la que iniciamos el torneo salvo la presencia ya habitual de «El Pollo» Díaz en la delanteraHabía mucha esperanza en otro milagro pero esta vez no se dio: los argentinos nos ganaron sobrado, tirándonos el oficio y la experiencia por encima y no sufrieron en casi todo el cotejo. El PT lo aguantamos en cero (Torres tapó un penal y le anularon un gol a ellos) pero en el ST ya no aguantamos: vino el 1-0 tras rebote del futuro DT del Tolima, y luego el segundo tras desborde del ingresado Caniggia por la derecha. 2-0 final y se nos fue dolorosamente el título por el que nadie se había esperanzado dos semanas antes… ¿Querías ver el resumen del partido? Te lo tenemos acá:

Y todo cuento de hadas tiene su final

Y listo. Después de la derrota hubo la consabida decepción pero también las celebraciones post-victoria moral como buena gesta sin logros colombiana que se respete. A ver: seamos también justos con estos manes, que con todas sus limitaciones fueron a representar al país y lo hicieron de hecho bastante bien, le metieron ganas y se hacían matar por la camiseta. Pero, ajá, el desborde del respetable ante no_títulos es como pasado: para ejemplo lo que contó el autor del gol vs Uruguay Winston Girón, por esos días a préstamo en el Tolima: «(…) cuando el equipo arribó a Ibagué nos recibió «El Gordo», el finado del asadero del Estadio [Manuel Murillo Toro] y hubo desfile por la Quinta [de Ibagué] en la máquina de bomberos”. No es necesario añadir nada más, quedémonos unos minutos en silencio…

… y sigamos. La Plata en los Odesur también nos dio cupo en el torneo de los Juegos Panamericanos de Indianápolis de Agosto de 1987 (junto con otros cuatro equipos, bah). Y esta vez fuimos con el rótulo de «favoritos» pegados en la frente aunque por parte de nuestra ingenua afición (el más moderado decía algo como «vamos a pelear las medallas«). Allá fue el profe Bernal también comandando la aventura Panamericana, esta vez con más material disponible para conformar la nómina. Pero paradójicamente, esta vez con mejor capital humano (?) nos fue horrible: debut con derrota 0-2 ante Guatemala (!), empate sin goles ante Paraguay y derrota 1-2 ante México y chao, a la casita. No sé si el híbrido veteranos de Odesur + refuerzos no cuajó, o se acabó la magia, o somos colombianos, o qué putas, pero acá sí no pegamos ni una.

Contra Guatemala el equipo que mandó Bernal a la cancha fue con Hernán Torres; Alfredo Gonzalez, Miguel Gonzalez Palacios, Victor Gonzalez Scott, Ceferino Peña, Nestor Pizza, Mario Coll, Luis Alberto Escobar Aguirre, Carlos «Gambeta» Estrada, «Pollo» Diaz, Orlando Maturana; la defensa íntegra y el medio reforzado. Para el último partido la confianza del Profe ya había tambaleado y se la pasó dando manotazos al aire en la nómina y táctica antes y durante el cotejo. Ya hasta Hernán Torres había perdido el puesto (banqueado por Eduardo Niño) y de la línea ofensiva titular del Odesur de meses atrás no sobrevivía ni uno: Humberto El Beto Sierra, Willy Rodríguez, La Gambeta y J.J. Tréllez fueron los titulares en la eliminación ante México.

La alineación de la selección de Odesur el día del partido contra Perú (creo). Arriba: Hernán Torres, Fercho González, Néstor Pizza, Chino González Scott, Ceferino Peña, David Gruesso, un utilero con problemas de nutrición desde pelaíto. Abajo Pony Maturana, César Calero, Alfredo González, Wilson James Rodríguez, Pollo Díaz. (Tomada de Fútbol sin límite)

Después de los Odesur la vida para estos manes siguió con el mismo perfil bajo y esforzado que tenían antes de ese Noviembre y Diciembre en Santiago. La gran mayoría de esa humilde y rebuscadora selección continuó sus carreras sin sobresalir demasiado en Tolima, Cúcuta, Unión, Quindío o Bucaramanga: el que mejor la hizo fue el Pony Maturana, figurón con América y convocado frecuente en la selección de mediados y finales de los 90. El Pollo Diaz no mojó selección pero se cansó de hacer goles con Once Caldas, Quindío y Santa Fe, entre otros. El resto tuvo una carrera decente a respetable, pero nunca a nivel top…  pero qué carajos, quedaron en la memoria colectiva del hincha colombiano ochentoso, y a cada rato son recordados a la sombra de una docena de botellas vacías de cerveza por cuarentones sudados al lado de una cancha de micro… ¿qué destino más glorioso que ese?

Bonus Track 1: un momento de jolgorio (?) en la delegación (Foto tomada de El Nuevo Día)

Bonus Track 2: la selección Ecuador de esos juegos. Wilson Macias, Freddy Bravo, Kleber Fajardo, Luis Carrión, Raul Aviles, Hector Chiriboga. Abajo: Fullman Camacho, Alex Aguinaga, Pedro Mauricio Muñoz, Edgar Dominguez y Juan Carlos Ayala. Sí, no conoce a casi nadie y es muy random este bonus, pero lo encontré y tenía que mostrarlo…

Fuentes: 1, 2, 3, y la memoria de don José Orlando Ascencio

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Bitácora de Reminiscencias: Chile 0 – Colombia 1

Inicia una nueva saga de post en este antro (?), tomando el modelo del amigo de la casa: U Rola. Se intentará rememorar partidos que quedaron en nuestra retina, pero que no han tenido muchos análisis profundos (al menos en nuestro sitio). De igual manera, se busca darle una visión de las cosas con más serenidad y objetividad, puesto que de pronto fueron retocadas por la pasión y el entorno del momento. Se desarrollará a modo de bitácora, cargando el link de youtube para que, si gustan, vayan mirando al describir las jugadas. De igual manera, y cuando sea necesario, la descripción será acompañada con hipervínculos para que comprueben lo que van leyendo. En este caso empezaremos con un partido que, por lo menos quien escribe este artículo, vio una sola vez en la vida. Sin más cháchara, comencemos… Chile 0 – Colombia 1

https://www.youtube.com/watch?v=1B8OJbAtE30

Contexto:

Empezaba la recta final del año 2000. El país atravesaba uno de los puntos más álgidos de nuestra historia: el procezzzzzzzzo de paz que gestionaban ese par de petardos llamados Andrés Pastrana y alias Tirofijo, representantes del gobierno nacional y las FARC respectivamente. Dicha pantomima dividió aguas como Moisés, pero la guerra interna estaba TAAAAN caliente que había que buscarle otro camino (Sí, tal cual sucedió 16 años después). El tema era la sensación del momento (?) y los medios de comunicación -especialmente esa horripilancia que tiene 3 letras- repartían estiércol siniestramente a esa opción de paz. Hablando de tal canal, resulta que le pegaron al gordo con una novela que rompió todo los records posible, por lo que la sociedad colombiana buscaba una manera de pajearse mentalmente viendo todo los días a una gafufa con brackets y bastante mal arreglada, siendo vilipendiada por la mala de la novela; pero que termina no solo poniéndose más buena, sino quitándole el marido y la empresa (!). Eran años donde irse a USA con droga en el estómago se tornaba prácticamente cultural. Y por ende, el narcotráfico era lo único con lo que Colombia entraba en el mainstream internacional. Mismo año donde los gringos nos dormían con ese cuento chimbo del Plan Colombia para seguir teniéndonos como su colonia por excelencia en Sudamérica. Era el mismo año donde ese ser de luz llamado C*rlos C*staño le revelaba su rostro al país y admitía (con una caradurez pasmosa) que violaba el derecho internacional humanitario (supongo que mientras se acordaba de la masacre de El SALADO, el muy perro hijueputa). Y para tales épocas ya ese gomelo rolo (inspiración de Juampis Gonzalez) enorgullecía al país dando lora pelea en un deporte donde jamás se había hecho ni miércoles: Juan Pablo Montoya.

Más allá de aquellas pequeñeces (?), el fútbol seguía siendo el Pan y Circo por excelencia del chibcha promedio. Acaparando la atención en todos sus estamentos. Por ejemplo: en la liga interna, América se paseaba en bolas por todo el país, cabalgando un torneo que al final ganaría, sacándose la espina del año pasado. En la Libertadores, Colombia era representada (es un decir) por Nacional, Junior y América. Al primero lo despacharon en fase de grupos, quedando último y sólo teniendo la “satisfacción” de ganarle en el Monumental a un River plagado de suplentes. El segundo, realizó una buena primera fase ganando su grupo, pero se espaturró frente al Atlas de México en 8vos de final. Y el tercero, bueh… La Mecha hizo una Mecha en la Libertadores: fase de grupos casi con puntaje ideal, para luego entregar la cola de visitante y local frente al América de México. Aquella noche en que Cuauhtémoc termeó de lo lindo y nos la mandó a guardar hasta el píloro (cabe resaltar que los sombrerones se mandaban cipote de combazo). En medio de todo eso, estaba la selección Colombia, la cual era dirigida por eso viejo racano y mañoso que responde al nombre del Chiqui García. Dicho cometero (?) había reemplazado a Javier “me agrandó y luego me comen crudo” Álvarez, después de que tal señor perdiera la dignidad en Londrina – Brasil. La selección encaraba la eliminatoria y pese que ya no teníamos la generación del 90, había ilusión con la camada emergente. Además, el Chiqui no despertaba desconfianza, ya que si bien usaba en sus equipos un estilo poco gustoso para la masa iguazodóntica chibcha, el mismo le había dado resultados con títulos.

Tigre Castillo y Tapia

Yendo a lo que nos compete, había trascurrido 7 jornadas donde se le ganó a Venezuela, Perú y Uruguay. Se empató con Brasil, Bolivia y Ecuador. Perdiéndose solamente contra Argentina. Colombia llegaba al Nacional de Santiago con 12 puntos y de segundo en la tabla, no nos marcaban goles desde hacía 3 partidos, pero tampoco marcábamos muchos, ergo una secuencia digna del Chiqui… Por su parte, Chile llegaba con 10 puntos luego de un arranque raro, pero recuperándose al ganarle de visitante a Venezuela y de local a Brasil. Precisamente esta última victoria los tenía con cipote de agrande: le zamparon 3, con baile y cantada de “ole” a bordo. Por lo cual, en la tierra de Camila Vallejo, se decía “po, weon, si le metimos 3 a los brazucas, seguro le vamo a hacé 4 a esto Colombiano conchesumare que no saben ni patiá la pelota jajaja. La wea fome, cachay. De este modo, los chilenos manifestaban su sobrio afán de escalar en la tabla y meterse en puestos de clasificación (se ubicaban 6tos con los mismos pintos de 3ro, 4to y 5to).

El Partido:

Estadio: Nacional de Santiago.

Fecha: 02 de septiembre de 2000.

Hora: 20:30 horas.

Sapo de turno: Gustavo Adolfo Gallesio Greco.

Alineaciones:

Chile: Nelson Tapia, Ronald Fuentes, Pedro Reyes, Ricardo Rojas, Francisco Rojas, Pablo Galdames, Rodrigo Tello, Fabián Estay, José Luis Sierra, Iván Zamorano, Marcelo Salas. Dt: Nelson Acosta.

Suplentes: Marcelo Ramirez, Pablo Contreras, Esteban Valencia, Moises Villarroel, Fernando Cornejo, Héctor Tapia, Sebastian Rozental.

Colombia: Oscar Córdoba, Gonzalo Martinez, Ivan Ramiro Córdoba, Mario Alberto Yepes, Foad Maziri, Jorge Bolaño, Freddy “Totono” Grisales, Luis Alberto García*, Victor Aristizabal, Jairo “el Tigre” Castillo, Juan Pablo Ángel. Dt: Luis “el Chiqui” García.

Suplentes: Miguel Calero, Alex Viveros, Arley Dinas, Wilmer Ortegón, Neider “essato” Morantes, Oscar “el Chico” Restrepo, Hamilton Ricard.

*Efectivamente, el hijo del Chiqui.

Compañeros en el más grande de Italia Inter de Milan

Primer Tiempo (arranca a los 7:36)

0: Arranca el primer tiempo.
2: En dos minutos Colombia ha hecho 3 faltas. Desde “el vamos” es parece ser una de las estrategias impartidas por el Chiqui: fricción y corte de juego cuando los locales tengan la pelota. Me gusta (?). Además, se forma línea de 4 con el Tigre Castillo cuando Chile quiere avanzar; quedando Aristizabal de segunda punta y Juan Pablo Angel pescando en río revuelto al ejercer la primera presión.
3: En la ofensiva lo emitido por el Chiqui parece ser toque-toque mientras se busca el espacio para los pelotazos que muy seguramente llegarán como clásicamente hacen sus equipos. Ah, en faceta de ataque el Tigre Castillo sale de la línea de 4 y se pone a la altura posicional de Aristizabal para pedirla y gestar juego. En una de esas, el Tigre toma la pelota en la mitad de la cancha, tranporta hacia el costado izquierdo eludiendo a dos chilenos, avanza lo más posible y mete el primer centro al área para JPA que se deja anticipar del central rival.
4: Tiro libre a favor de Colombia. Cobra Totono, un chileno la roza para atrás e IRA (Ivan Ramiro Córdoba) hace una volea que le pega a otro chileno, mandándola al corner.
5: Tiro de esquina cobrado por Totono a las manos del arquero. Éste último sale rápido con pelotazo aéreo, pero Yepes controla la situación.
6: Colombia intenta juego, pero Chile no la deja avanzar del último cuarto de cancha. Chile sale rápido pero el EHDC (el hijo del Chiqui) y Bolañito se intentan adueñarse del mediocampo. Apropósito, éste último agarra la pelota y saca el equipo mientras el hijo del Chiqui toma su zona.
7: Primer tiro al arco del rival, pero más lejos que el progreso de Somalia. Segundos después se presenta otro tiro chileno lejano y estéril. La táctica de ellos consiste en los cambios de frente y los cruces de pelota a la espalda de la zaga chibcha. Así aprovechan la calidad de los 2 cracks que tienen arriba.
9: Colombia tiene problemas para salir con la pelota. Pero Chile no ataca con énfasis. Ambos equipos están muy guardados y reguardados.
10: Córdoba saca desde su área, JPA pivotea con el pecho, Aristizabal recepciona y se zafa de la marca de un chileno, quedándole panorama para asistir al Tigre, quien de zurda recepciona apresurado y saca un derechazo a las manos del arquero. Es la primera aproximación en serio de Colombia. Chile no ha tenido ninguna.
11: Hay un nuevo asocio en el mediocampo chibcha: EHDC (el hijo del Chiqui) cambia de frente para Gonzalo Martinez quien desborda por la banda hasta el último cuarto, mete la pelota rastrera para JPA quien pivotea para el tigre, el cual le pega otro derechazo desde fuera del área, pero rebota en un chileno.
13: La primera juga asociada de Chile: Fabian Estay en medio del campo, la toca para el Coto Sierra, quien recibe solitario, gira y la filtra para Salas. Este último aguanta la pelota y espera el pique del mismo Sierra quien aprovecha la pasividad de Maziri y nuevamente girando mete una pelota bombeada para el mismo Zamorano. El crack chileno, exponiendo una fundamentación técnica del putas, controla la pelota y le hace un globo a Martinez quedando en full posición de gol pero IRA salva despejando de cabeza con lo justo. El rebote lo toma chile, Colombia se arma defensivamente, el rival lateraliza el juego pero el balón se va por la línea lateral.
14: Gonzalo Martinez sale a cambiarse los guayos.
15: El Tigre avanza por izquierda después de un pase del Turco Maziri, pero está más solo que zapato de mocho.
19: Sigue Colombia intentando salir con toquecitos bobos y Chile presionando. En una de esas, la Roja roba una pelota, la meten al área e IRA despeja de cabeza. Aristizabal la recepciona pero se ayuda con la mano y el árbitro la cobra (pero antes de ello, Galdamez le entra con dureza a Aristizabal y se lleva una amarilla). Se cobra el tiro libre, Maziri pierde a Salas y éste cabecea solo a las manos de Córdoba. La primera intervención del otrora arquero de Boca Juniors.
22: Chile quiere llegar a punta de centros, pero Colombia no lo deja. Sin embargo cuando la Roja lo logra, estos son controlados por los nuestros. El problema a esa altura, era que Colombia tampoco sabía qué hacer con la pelota, ya que tanto el toque-toque como el pelotazo son ineficientes porque teníamos la líneas muy atrás. Lo único diferente pasa cuando el Tigre la agarra (se logra eludir a varios, intenta filtrar balones, desborda, pero nada significativo hasta ahora). De resto…
23: Estay mete una pelota bombeada a la esquina para el lateral derecho Rojas. Éste recepciona, cambia de perfil y mete un centro de zurda que sale cerrado como buscando el arco pero no baja lo suficiente. Córdoba vuela por si las moscas. ¿El Turco Maziri? Bien, gracias (?). Estaba marcando 4.7 en la escala Stefan Medina.
26: Chile definitivamente ha adelantado líneas y ha empezado a poblar la cancha nuestra. El mediocampo colombiano es espectador de lujo. No me quiero ensañar pero el más abusivo de los espectadores es EHDC quien jugando de 5 no solo presiona con cipote de paja encima, sino que ni siquiera regresa rápido a cubrir su zona (vean su trotecito cansino al detalle). Aprovechandonse de lo anterior, Estay filtra para Zamorano quien pivotea para el lateral Rojas, el cual una vez más cambia de perfil y mete la pelota al área -sí, nuevamente desde el costado del Turco Maziri-, quedándole a media altura a Zamorano. Yepes no lo cubre bien y El Bam Bam saca un remate seco y rastrero que Córdoba ataja dando rebote, pero la pelota es expulsada del área nuestra por Yepes.
27-30: No pasa absolutamente nada en el partido. Chile con la suya (lanzar desde el medio pelotas bombeadas a los costados para avanzar) y Colombia con la suya (recuperar la pelota y salir tocando). Ambas estrategias son más ineficientes que Iván Duque, por lo tanto el partido se vuelve sereno y previsible. Lo único destacable de Colombia es que salió del pequeño ahogo que lo tenía Chile y medio que adelantó líneas.
32: Sin embargo, Chile lo intenta de nuevo. Pelota bombeada al vacío por el lado de Maziri, para que suba Rojas. El Turco se complica, despejando sin mucha fuerza dejando la pelota viva en peligro nuestro. Estay la devuelve con un cabezazo, Rojas la lucha con EHDC quien entra a disputarla con la pierna arriba generando una falta jodida a favor de Chile.
33: Con el tiro libre no pasó nada, pero Colombia no se avispa. Se quiere salir tocando y hasta haciendo taquitos inútiles pero de avance NADA. Chile en la misma: recurriendo al centro y esperando a que Colombia la cague o se inspire uno de los de arriba. Bonnet descubre el agua tibia
34: Amarilla para un chileno. Reyes le entra en plancha a Aristizabal. Ha podido ser roja, pero estábamos jugando en Chile.
35: Colombia aún no sabe cómo atacar. Y qué cosa desesperante EHDC, no recupera y quiere transportar como si fuera Fernando Redondo. (NdelaR: no entiendo cómo los comentaristas Adolfo Perez y Refisal Bonnet no dicen un culo respecto a la actuación de este man. Tiene más injerencia Juan Guaidó en Venezuela que ese tipo en el partido).
37: Chile tampoco hace una miércoles. Y cada que enfocan al su DT se lo ve más preocupado que monja con retraso. En una de esas el Tigre se roba una pelota en la mitad de la cancha. Domina Bolañito avanzando con espacio y panorama, decide pegarle al arco, pasando la pelota muy cerca al arco (rozando el travesaño). Segunda llegada de Colombia.
39: Chile se acerca nuevamente a través de un tiro libre que cobran prácticamente a las manos del de Córdoba. Como cosa rara Bonnet sale a dar estadísticas del tipo “Oscar Córdoba lleva ____ minutos sin recibir gol”, menos mal su aura Manaure aún no había cuajado para tales épocas.
40: Los chilotes en la tribuna empiezan a chiflar a su selección. Es que da la sensación que más allá de los centros, no tienen ninguna otra forma de hacer daño. Colombia tampoco, eh. Si al Tigre no se le ocurre algo arriba no pasa nada y de los laterales ninguno sube a apoyar la ofensiva. Bueno, al menos Martinez se mandó 2 veces, Maziri sí tiene una hectárea comprada y para rematar no da un pase bueno hacia adelante.
41: Colombia sube por el costado del Tigre quien, luego de un pivoteo raso de JPA, explota la banda y mete un centro a las manos de Tapia.
42: Gonzalo Martinez recupera una pelota y se la da a Totono. Éste se ve rodeado de camisetas rojas y manda la pelota a Córdoba pero en realidad es un regalo para Salas, quien anticipa y puntea el balón cuyo destino por fortuna no fue la red. Inmediatamente después de esto, Córdoba saca desde el arco y Aristizabal se gana una pelota frente a dos chilenos, asiste al Tigre quien con espacio y panorama se apura y define a las manos de Tapia.
44:
¡Por fin Colombia da más de 4 pases hacia adelante!
45: Los genios de la transmisión dicen “Chile llega atropellando” y por primera vez aciertan (?):  a punta de pelotazos y rebotes es que pisan el área. Sin embargo Yepes e IRA (los mejores a esta altura) controlan bien. En una de esas Maziri gana un balón aéreo, sale jugando, la toca mal y un chileno la roba… Bonnet y Perez le echan la culpa a los guayos de JPA (!).
46: En esa misma jugada Galdamez recibe en mitad de cancha, transporta, la pasa a Zamorano, éste a Salas, éste pivotea raso para Sierra y este último zampa un zurdazo seco que Córdoba despeja con las manos hacia el costado. ¿El 5 colombiano? Je…

Ahí termina el primer tiempo. No sin que antes Bonnet hicieran un comentario clásico de él. Aprueban IRA, Yepes y Córdoba. Se reconoce la voluntad del Tigre, de Aristizabal y de JPA. El resto jmmm… Especialmente Maziri -miren que lo quiero, eh. Pero qué cagazo tenía en ese primer tiempo-, Totono y EHDC (éste ni hablar). Eso sí, si en Colombia llovía en Chile no escampaba. Puro pelotazo… Es increíble que un equipo con Galdames (buen 8), Estay, Sierra, Salas y Zamorano (más ese lateral Rojas que parecía voluntarioso) jugara al balonazo y al error rival. Con razón se comerían cipote de aterrizada en este partido y en esta eliminatoria. En fin… Veamos qué nos depara la parte complementaria.

Para el segundo tiempo, El Chiqui se aviva de que el hijo no le quita un balón a nadie, manda a Bolañito de 5 y mete a Viveros a hacer la banda izquierda.

Partido discreto ese crack. Salas también jugó regular.

Segundo Tiempo (arranca a los 59:02)

0: Arranca Chile a lateralizar la pelota y meter centros desde el vamos. Esta vez cierra bien Maziri. Martinez entró dormido.
3: Ni Colombia ni Chile avanzan más allá del segundo cuarto de cancha. Se puede ver doble línea de 4 en Colombia, ya que el Tigre ahora volantea por derecha.
4: Le sacan amarilla al Tigre por una falta pendeja en la mitad de la cancha y queda inhabilitado para el próximo partido ante Paraguay. Chilavert se relamía en su casa
5: El mismo Tigre se inventa una falta por el costado derecho. Totono patea pero Chile controla. Bolañito agarra el rebote pero manda la pelota a Santa Marta (?).
7: Dos minutos donde Chile intenta progresar por el costado de Maziri, pero tanto éste como Viveros cubren bien la zona. Yepes también colabora fehacientemente cuando le toca. En una de esas, Galdamez se loga escapar con el balón pero Maziri lo cierra con un quite deslizante. En el choque el chileno le pega una patada a traición como buen ídem. Mínimo para amarilla era. Pero árbitro: “play on, play on”…
8: Dos tiros de esquina de seguido para los australes, pero no pasa nada. Con Colombia tampoco, eh. Ni contragolpear puede.
10: Chile sigue atacando por el lado de Maziri (Acosta se pilló desde hace rato que el partido es por ahí). El turco le hace una falta a Zamorano, Chile la cobra Yepes despeja de cabeza, un chileno en solitario capta el rebota y saca un zurdazo rasante, Córdoba no encajona y da rebote, pero se repone anticipando la llegada de otro chileno. Los nuestros solo miran. Córdoba putea.
11: Chile cobra el tiro libre, Córdoba despeja con las manos. Esta vez los nuestros ganan el rebote y despejan. Colombia está siendo peloteada.
12: Respira un poco Colombia con una salida del Tigre Castillo en la que le hacen falta. Se cobra el tiro libre pero pasa nada.
13: Nuevamente Chile a la carga por el costado de Maziri. Esta vez meten el centro pero Yepes despeja.
14-18: Chile lo sigue intentando por el lado de Maziri, pero no crea ocasiones de peligro. El escalonamiento de los centrales más la ayuda de Viveros hacen controlar la zona. Colombia aún no pisa el área rival el segundo tiempo. El Chiqui moja calzón con un puntito inteligente.
19: Chile se empieza a desesperar y adelanta líneas. Colombia controla bien en el último cuarto de cancha. Sin embargo, cuando sale con la pelota no aprovecha los espacios. El circuito Aristizabal-Castillo-JPA está más cortado que las piernas de Diego en el 94 (ba dum tsss).
20: Bastante voluntarioso ese lateral Francisco Rojas de Chile. Se manda al ataque pero por el medio (Bolañito y Totono hacen pasillo), hace una pared con Salas que resulta un poco larga y se va afuera. Aunque no las terminen bien, a Chile se le nota mejor postura en la cancha.
21: No obstante, de esa jugada Córdoba saca desde el arco, la recibe Gonzalo Martinez, se la da al Tigre Castillo quien supuestamente hace una buena maniobra (la cual no se ve porque la producción le quita el foco a la jugada), habilita a JPA pero un poco largo. Éste último corre por el balón y no lo deja salir tirándose en plancha. Se para, se saca al lateral chileno, avanza e intenta meter un pase de la muerte para el Tigre, pero le sale muy atrás. De manera muy fortuita, el chileno que venía marcando al Tigre mete el pie y el balón queda rebotando en el aire. El tigre se perfile y saca una chilena ante el arquero Tapia, quien sale sin mirar cual jugador que fue al arco, de emergencia. El balón entra al arco picando y Colombia anota en la única vez que Colombia había llegado al área en el segundo tiempo.

Gran recurso del Tigre

22: Colombia se encuentra un gol de pura leche, faltan más de 20 minutos y en Caracol música del Checo Acosta. Esa gente nació así, ¿cierto?
24: Bonnet le da bombo a los puntos que ha conseguido Colombia, vía Tigre Castillo y segundos después Chile anota (Bonnet siendo Bonnet desde siempre). Afortunadamente Salas estaba adelantado y cobraron Off side. De igual modo el gesto técnico del gol anulado es para aplaudir de pie.
25: El mediocampo colombiano es una invitación al paseo. Totono no existe y Bolañito no puede solo.
26: Gonzalo Martinez hace una falta por su lado, el chileno cobra el tiro libre, Córdoba despeja con los puños.
27-30: Chile aprieta un poco más pero no llega a hacer daño. Proyecta a sus laterales, pero la jugada está tan repetida a lo largo del partido que parece que solo un error chibcha o una genialidad de la fórmula Za-Sa puede empatar el juego. ¿Colombia? no pasa de la mitad de la cancha… Ah, tampoco da 3 pases seguidos.
31: Cobran off side a JPA después de un despeje de IRA. En realidad estaba habilitado.
32: Chile ha poblado el mediocampo chibcha y ya circula la pelota por el centro generando espacios, pero se complica en el último cuarto de cancha y sigue sin meter peligro. No hay NADIE en Colombia que agarre la pelota. El Tigre se diluyó después del gol, Aristizabal y Viveros juegan de cartón. JPA le mete huevas a la cosa y las corre todas. Pensar que yo lo reputeaba en mi tierna infancia…
33: Colombia embotellada y Chile a trompicones llegando al área, pero sinceramente no hay una jugada que uno diga «UUUHHHH, JUEPUTA nos savalmos”.
34: Media hora después, Colombia da 4 pases seguidos en avanzada. El Tigre se termina inventando un tiro libre por su zona.
35: Colombia sigue tocando a los costados. Avanza menos que Argentina con Macri. El narrador y los comentaristas se deshacen en elogios con el trabajo nuestro… En fin, perioSidas.
37: A los nuestros les quema la pelota y Chile se adueña más por compromiso que por convicción. Colombia solo se limita a hacer faltas y confiar en los despeje de cabeza. A los trasandino no se les cae una idea, aparte de tirar centros (ninguno lleva real peligo) e intetar ganar los rebotes. El estadio empieza a putear.
39: El Chiqui va a mandar a la cancha a su As de espadas: Arley Dinas (!). Para ello saca al Tigre Castillo. Se sabe que se va a meter definitivamente atrás y a aguantar.
40: Otro pelotazo desde el arco JPA pivotea de cabeza, la agarra Aristizabal, le gana la zona a un chileno y se proyecta solo para el arco, pero el chileno se repone y con un tackle (que roza en la falta) le roba la pelota.
41: Antes de salir, después de un avance y posterior centro de Chile, el Tigre va a luchar una pelota pero alcanza a tumbar a un chileno en el área nuestra. Ha podido ser penal, pero el árbitro compensa su localismo.
42: Colombia metida toda atrás, pero Chile no es capaz ni de levantar un balón decentemente. Acosta como buen yoruguya quería jugar a la uruguaya, pero no se acordaba que no estaba en el oriente, sino al sur.
43: Chile sigue intentando llegar atropellando. Queda un rebote aéreo en cuarto de cancha colombiano, Totono quiere hacer una chilena y el árbrito cobra juego peligroso a favor de Chile. La Roja centra pero Viveros manda la pelota al tiro de esquina -Adolfo Perez dice que Viveros la rompió desde su ingreso. Yo lo que veo es que ayudó a aguantar el envión chileno por el costado izquierdo nuestro, de resto nanay. Pero bueh-. Chile cobra direccionándola a la media luna, la recibe un chileno bastante solo y le pega un derechazo que afortunadamente va directo a las manos de Córdoba.
44: Los australes ahora avanzan por la izquierda, llegan hasta la línea de fondo pero Yepes le roba la pelota a Salas con una pericia increíble. Qué hpta cental…
45: Chile recurre al pelotazo al área como todo el partido, Martinez despeja de cabeza, le queda a Esteban Valencia, quien estando solo patea de volea pero se va al costado del arco. Era la marca Arley Dinas, el cual parece no haberse dado cuenta que está jugando la eliminatoria.
46: Aún no se ha acabado el partido y Bonnet empieza a hacerle una nota al Tigre (!!) respecto al gol que metió hace 20 minutos… Si este país antes era peor que eso, ¿cómo no se iban a alzar en armas las Farc, el ELN y el M-19?
47: Colombia manda una pelota al tiro de esquina, Chile cobra y UNA VEZ MÁS no pasa nada.
48: Se acaba el partido Chile dando pataletas de ahogado con pelotazos al área inefectivos. No le llega uno a Salas ni a Zamorano. El árbitro pita y explota el banco de Colombia… Fin (?).

Destacados: Por el lado de Colombia resalto a Córdoba a Yepes (el mejor para mí), IRA, al Tigre y a JPA. Éste último sudó la camiseta y las peleó todas. Los más discretos para mí fueron EHDC y Totono. Maziri mejoró un poco en el segundo tiempo con la ayuda de Viveros y Aristizabal no hizo nada en el segundo tiempo pero jugó másomenos bien en el primer tiempo. Por el lado de Chile destaco al lateral Francisco Rojas y a Galdamez. Zamorano en el 2do tiempo no hizo nada. Salas tampoco pero en toda la noche.

Era el mejor arquero de Sudamérica… Lejos.

Sinceramente, viendo este partido uno puede concluir que el Chiqui fue a buscar cobre y se encontró oro. Es decir, el puntito inteligente se le transformó en 3 puntos de visitantes con una jugada totalmente aislada y fortuita. En la que, si bien dependió mucho de la genialidad de un jugador que en ese momento hacía mucha diferencia, también toca revisar la salida del arquero chilote: sólo le faltó venirse a celebrar con nosotros (?). Todos los que me conocen (?) saben que Maturana me parece uno de los tipos más vagos, verseros y vendehumo que ha parido este planeta, pero ojo que ese cuento de que el Chiqui nos hubiese llevado al mundial toca revisarlo bien, eh. Porque lo que se acaba de repasar parece demostrar que en cierto momento se le dieron los resultados, pero cuando estos comenzaron a flaquear se desnudaron un montón de cosas. Además ese cuento de llevar al hijo y ponerlo de titular por los puntos… Neh. Hasta un JC Ramirez o una Pelusa Orrego en ese momento hubiesen sido menos perversos. Nomás, digo, eh. Por si las moscas, yo nada más tenía 9 años en aquel momento (?). Lo que pasó después de esto es que Paraguay nos ganó de local (el día que Chilavert nos la embocó a todos) y Brasil nos ganó de visitante (el día que nos durmieron con el tiempo de reposición). Haciendonos bajar varias casillas en la tabla.

Por otra parte, Chile se pegó una agrandada con la goleada a Brasil, pero yo de verdad no entiendo cómo habrá sido aquello. Este equipo me parecía más predecible que los twits de Miguel Bobo Bobo y sus recursos eran más bien pobres teniendo un buen plantel. Por algo quedaron últimos en la tabla. No me acuerdo interesa lo que pasó con Acosta, pero supongo que lo echaron a la mitad de la eliminatoria. Y el chileno promedio volvió a su macabra realidad hasta que EL GRAN ARTURO Vidal, Alexis, BIG GARY, Bravo, Arangüis y compañía les empezaron a dar alegrías y de la buena.

La cara del albino… Pobre. Igual que el del gorro arleco.

Esto fue todo. Saludos…