Partidos, Partidotes y Partidazos: la icónica eliminación de Brasil a manos de Italia en el Mundial de 1982

Uno de los partidos más recordados de los Mundiales fue ese de la segunda fase de España ´82 entre Brasil e Italia. Ese partido no solo fue un juegazo de la J a la O sino que por su contexto y desarrollo, ha generado un montón de palabrería posterior por la sensación de injusticia del triunfo italiano y de Se_Murió_el_Fútbol, que aún perdura con los años en la memoria de los hinchas que lo vivieron y la gente que vino después. Con la sapiencia que me dan los años (“sapiencia” no se “sabiduría” sino de “cualidad de ser sapo”) me dio por verme de nuevo ese partido, completico después de 35 años a comprobar si todas las historias relacionadas con el encuentro fueron así o son pura paja de la memoria nostálgica. Pillemos a ver.

El resucitado de esa tarde barcelonesa

¿Qué es lo que tiene la selección de fútbol de Brasil que tiene tanto bobDIGO seguidores incondicionales en cualquier parte del mundo? Porque los neutrales que siguen con gusto / doblecamisetean con la verdeamaarelha sobrepasan lejísimo´ a los chibchas argentinos, los caribes de la bota itálica o los arawaks germanos, por mencionar solo las selecciones principales (no creo que haya algún John Freddy Henao que sufra incondicionalmente y bote moco con la selección suiza desde su casa en Dosquebradas, por ejemplo). El tema va no solo por ser ellos los más ganadores (le llevan una ventajita a los alemanes en palmarés) sino en la asociación que siempre ha tenido el populacho ignaro que Brasil = Jogo bonito, que hace que la gente casi que se imagine a los brasileños tocando el balón al ritmo de samba en una playa de Rio, tomando cachaça mientras al lado las garotas bailan semidesnudas y sudorosas mirándote provocativamente como con ganas de pegarte un SIDA.

Esto lo vengo viendo desde que empecé a ver el fútbol, por allá a finales del Oligoceno de los 70, y sospecho que mucho tuvo que ver la impresión que dejó en el mundo del fútbol esa selección de Pelé, Tostao, Jairzinho, Rivelino, Gerson y Carlos Alberto que ganó el Mundial del 70 exhibiendo un juego muy vistoso y ofensivo – aunque uno ve esos partidos hoy y se asombra del ritmo de juego más lento que 2001: Una odisea en el espacio y en el que los jugadores se paseaban con el balón sin que los presionara nadie -, y de paso culeándose a la ultradefensiva Italia. Tuvo que ser eso, porque a pesar que en los Mundiales de 1974 y 1978 Brasil fue un bostezo, para principios de los 80 aún eran LA selección a ver y a la que seguía medio mundo. Lo que ratificaron en el Mundial de 1982, con una generación de futbolistas – algunos ya maduros – de muchísima clase y juego no solo bonito sino eficiente, que en primera ronda masacraron a casi todos y pintaban para campeones mundiales en medio del jolgorio general. Fue muy bonito todo hasta que se les cruzó en el camino la hasta ese momento gris Italia y le pegó un estrellón no solo a esa selección sino a millones de aficionados de todo el mundo; como este que les escribe: literalmente sufrí y agüé ojo en mi más tierna infancia por causa de ese partido. Tremenda bajoneada me pegué preciso en el primer Mundial que me tocó ver, de haber sabido en ese momento las que me iba a deparar el DIM el resto de mi vida me hubiese cortado las venas con un muñequito de Mazinger Z.

Ese partido se hizo famoso porque muchísima gente sintió lo mismo: la amargura (“injusticia” era la palabra más repetida) de ver a un equipazo de ensueño y de espíritu ofensivo quedar eliminado por otro que se la pasó encerrado en su arco, y que tuvo como principal virtud el tener una suerte del hijueputa. Que el colmo y paradoja de ese partido fue que Brasil lo perdió por seguir insistiendo en atacar en vez de cuidar el empate que lo clasificaba a la semifinal. Que los italianos se la pasaron dando pata y ganaron de manera totalmente inmerecida. En fin, un montón de cosas que quedaron foreveranever de ese partido, y que ya viejo y con tiempo de pensar huevonadas me dio curiosidá y quise comprobar qué tan ciertas son. Así que lo que hice fue verme íntegro este partido de nuevo, con el compromiso que siempre nos caracteriza y que seguimos a pesar de otras obligaciones y de escuchar gritos airados de no joda vente a dormir todavía pegado en ese aparato escribiendo bobadas y viendo partidos viejos como si te diera plata eso y yo sí mi amor ya voy (?). Vamos a contarte en detalle cómo fue ese famoso partido entre Brasil e Italia por la segunda ronda de España 82, y siéntate que esto se pone bueno. Digo yo…

Brasil e Italia: dos mundos distintos

Brasil en ese partido. Arriba: Waldir Peres, Leandro, Oscar, Falcao, Luizinho, Junior. Abajo: el utilero, Sócrates, Toninho Cerezo, Serginho, Zico, Eder. Salvo un par ahí, era un COMBAZO de la B a la L.

Ahora mismo estamos hasta malacostumbrados, pero la regla general del aficionado colombiano pre 1990 era el de ilusionarse como un marica con nuestra selección en las Eliminatorias para terminar haciendo fuerza por una ajena en el Mundial. Y las que generalmente eran depositarias (?) de ese doblecamisetismo forzado eran invariablemente Brasil y – oh sorpresa – Argentina, aunque los de amarillo se llevaban la preferencia de la gente por varios puntos de ventaja. Ayudaba bastante que en esos lejanos tiempos en los que no había mil canales deportivos que te transmiten como hoy hasta la Liga del Hambre Venezolana, existía una programadora llamada Cromavisión, que no se si por fiebre del dueño o por ganas de instalarse en la cultura popular por siempre jamás, tenía una ¿división? ¿iniciativa? llamada Cromadeportes, una especie de G*l Carac*l pero prosaica, simple y sin tanta fanfarria huevona ni sal. Total que la función de Cromadeportes de Cromavisión – así lo decía uno, de corrido – era pasar programas deportivos, y en 1981 su fuerte era el fútbol brasilero, y esta es la hora que no sé si transmitían partidos del Brasileirao o de los estaduales, o solo del Torneo Carioca, porque lo que más recuerdo es ver a equipos de Rio: Flamengo, Fluminense, Vasco da Gama, Botafogo. Así fue que la transmisión – sospecho “retransmisión” porque los partidos los daban por TV los sábados o domingos en la mañana pero eran todos de noche, pero uno en ese tiempo de ingenuidad no se cuestionaba esas cosas – era no solo una de las fuentes de entretenimiento importantes de pelaos y viejorros de los tempranos 80, sino que generó una admiración hacia el fútbol brasileño que perduró en mucha gente de mi generación.

Los brasileños clasificaron a la Copa del Mundo de 1982 ganando todos los partidos en un grupo más suave que arbitraje en contra de Nacional: contra Bolivia y Venezuela (…). Imagínate si no pasaban… pero tampoco era que necesitaran ayudines para pasar los brasileños con el combazo tan brutal que tenían y que lucía cracks en cada arista, sobre todo en su línea de volantes: el talentosísimo Artur Antunes Coimbra Zico, 10 del Flamengo, el inteligente y cerebral Toninho Cerezo (Atlético Mineiro), el imponente y mágico Sócrates (Corinthians) y el estratega y lleno de clase Falcao (Roma, surgido en Internacional). Un medio con una clase y calidad que muy pocas veces se ha visto en la historia del fútbol, pero Brasil no se quedaba ahí. En los laterales estaban Junior y Leandro (Flamengo), los centrales eran Oscar (Sao Paulo) y Luizinho), adelante la culebra Eder (Atlético Mineiro)… qué equipazo, por Yahvé.

La primera ronda del Mundial la pasaron los brasileños bajándose a la URSS (2-1) aunque pariendo bastante, y ya arrasando a Escocia (4-1, arriba los goles) y Nueva Zelanda (4-0). Como primeros del grupo pasaron a la segunda ronda, consistente de cuatro series de a tres equipos cada una de las cuales pasaba solo el primero a semifinales; debutaron con victoria ante Argentina, a la que aplastaron por 3-1 en un partido en el que definitivamente dejaron el rótulo de candidato inscrito en HD. Cuatro partidos con 13 goles a favor, gran nivel de juego, vistosidad y eficiencia: los brasileños se convirtieron en el equipo preferido de todos, pero para seguir en camino tenía que al menos empatar en su último partido de segunda fase. ¿Contra quién le tocaba? Contra Italia.

Los italianos eran otro cuento: había pasado a segunda fase con muchísima hambre y muy poco fútbol con tres empates (0-0 ante Polonia, 1-1 ante Perú y Camerún). El DT Enzo Bearzot estaba recibiendo varilla hasta de Ornella Mutti y el equipo no despegaba ni convencía. Pero arregló el camino con una victoria ante Argentina en su debut en segunda fase: un 2-1 justo y bastante categórico que sirvió para bajar un poco la marea. Pero como Brasil ganó el siguiente partido a los argentinos con el mencionado 3-1 quedaron patas arriba, porque si empataban en el último encuentro entre ambos quedaba eliminada La Azzurra por Gol Diferencia. Así que a los italianos les tocaba sí o sí ganarle al mejor equipo del campeonato por lejos para seguir con vida.

Los italianos en ese partido: Dino Zoff, Giancarlo Antognoni, Gaetano Scirea, Francesco Graziani, Fulvio Collovatti, Claudio Gentile. Abajo: Paolo Rossi, Bruno Conti, Antonio Cabrini, Gabriele Orialli, Marco Tardelli. También es, a su modo, un combazo.

El partido se jugó en el ya desaparecido estadio del Sarriá en Barcelona (el antiguo estadio del Espanyol), un 5 de Julio de 1982. Las formaciones fueron:

Brasil: Valdir Peres; Leandro, Oscar, Luizinho, Junior; Falcao, Sócrates, Toninho Cerezo; Zico; Eder y Serginho.

Italia: Zoff; Gabriele Orialli, Fulvio Collovati, Gaetano Scirea, Antonio Cabrini; Claudio Gentile, Marco Tardelli, Bruno Conti; Giancarlo Antognoni, Francesco Graziani y Paolo Rossi.

La verdad, ambos eran unos combazos, pero el brasileño sacaba la ventaja por varios megas. Sobre todo ese mediocampo que rezumaba clase por cada centímetro cuadrado que pisaban, con Toninho Cerezo, Falcao y Sócrates, más Zico de mediapunta, que juntas todas las convocatorias juntas de toda la historia de casi todas las selecciones americanas y no se le acercan al nivel de magia y eficiencia que tenían estos tipos. El medio italiano era más esforzado, más terrenal pero no eran unos mochos ni por ahí: Gentile era una bestia quitando balones; Marco Tardelli era un jugadorazo, completísimo, no muy vistoso pero uno muy eficiente, del tipo de juego que hoy en día ves en cualquier Toni Kroos o un atleta multimillonario de esos. Bruno Conti (entre volante y punta por su banda) era una culebra, rapidísimo y desequilibrante. Antognoni era de esos calidosos que no se ven mucho, cuyo principal defecto era su fragilidad física que hacía que saliera lesionado un partido sí y el otro también.

Los puntos débiles de ambos equipos hasta ese momento eran los mismos y eran conocidos hasta por Belisario: sus nueve. Paolo Rossi era el de Italia y hasta ese momento no había hecho un golcito en todo el torneo, que había jugado casi íntegro – solo fue reemplazado por Franco Causio en el ST contra Perú -. Ojo que el tipo sí tenía antecedentes de ser muy calidoso: con el Vicenza y Perugia había sido uno de los goleadores del Calcio de finales de los 70, y con la selección fue de los mejores del Mundial de Argentina 1978; pero al estar involucrado con el escándalo del Totonero fue suspendido por dos años de la práctica de fútbol profesional. Dos-a-ños: sanción que recién se le cumplió un par de meses antes del Mundial. Pero Enzo Bearzot confiaba ciegamente en él y lo confirmó como titular indiscutido desde el debut de la Azzurra en el Mundial. Ya dijimos cómo le había ido en los cuatro primeros partidos del torneo: no había hecho ni mierda, y ya la prensa y afición tenían seco a Bearzot para que quitara a ese muerto, y me imagino que hasta algunos compañeros lo miraban maluco cada que perdía un balón.

El horripilante de Serginho Chulapa en Sao Paulo

El de Brasil es el que se terminaría haciendo un ícono del jugador tronco: Serginho Chulapa, o simplemente Serginho. El tipo se había cansado de meter goles en los estaduales y Brasileiraos con la camiseta de Sao Paulo. Pero digámoslo sin ambages (?): era HORRIBLE. El tipo era simplemente un tipo grandote y torpe que ganaba a punta de persistencia, de estorbador o de meter el pie en el momento preciso, porque ni el ser grande le garantizaba ganar siempre de cabezazo o de pivotear con precisión. Aparte, como persona era un agradable ser humano que en la cancha fue protagonista de varias tánganas famosas del fútbol brasileño de esos años (acá pueden ver un muestrario), y del que se decía que se hacía expulsar seguido para que lo suspendieran y así evitar viajar a partidos fáciles en el interior profundo paulista (!). Pero el gran Telé Santana, al igual que Bearzot con Rossi, le tenía una fe inquebrantable, de pronto por el hecho de haber sido el que lo hizo debutar como futbolista en Sao Paulo. A diferencia de Paolo Rossi, el brasileño llevaba ya dos goles en el torneo (ante Nueva Zelanda y Argentina), pero en la cancha su torpeza era más que notoria al verlo tratar penosamente de dominar un balón teniendo al lado a Zico, Toninho Cerezo, Falcao, Junior o Sócrates…

En resumen: hablamos de los dos nueves que estaban en la cancha como inicialistas casi que por apuesta personal de sus DTs, que los sostenían a pesar de las críticas. El cómo les resultó ambas apuestas a los entrenadores resultó siendo una de las claves de este famoso partido. Ah, otro cuestionado era el portero brasileño Valdir Peres, pero la verdad que salvo el gol que le metió la URSS en el debut, no la había cagado en el torneo. Sospecho que el paradigma ese de los porteros brasileños y sobre todo la discriminación que sufren los calvos (?) lo hacían un blanco fácil para bullying.

Y se dejó venir el partido

¡Y sonó el pitazo inicial! Rapidito se vió como estaba el asunto: los italianos bien asegurados atrás para evitar sorpresas, y los brasileños confiando en el toque y triangulación para llegar arriba. Pero en los primeros minutos fue todo parejo: los de azul se cuidaron pero de ningún modo se encerraron, con Antognoni moviéndose por toda la cancha, desde delante de la defensa hasta arriba, intentando por izquierda con Cabrini y Graziani y por derecha con Orialli, atacaban en combo con Gentile (sí, ese) y Tardelli adelantando líneas e intentando distribuir el balón. Los brasileños tenían más vistosidad  e intentaban hilvanar juego con Falcao y Sócrates sobre todo, tocando en corto y largo, terminando todas sus jugadas en Serginho; no solo funcionalmente: balón que le llegaba a él era balón perdido, porque era como tener una bola de caucho a la que le rebotara todo lo que le llegaba.

Ambos equipos buscaban como pegar primero, cosa que a los italianos obviamente les tocaba porque un empate le servía para un carajo. Incluso a los 04:00 generan la primera opción más o menos clara del partido, con pase gol de Tardelli desde la izquierda – después de un manejo muy criterioso con toque de los italianos – que Rossi recibe en el área en posición de killer pero remata como ese man que no juega fútbol y lo metes solo para que complete un equipo y no jugar cinco contra cuatro. Los de azul la tocaban bien y rotaban posiciones todos, desde el medio hasta el punta.

Así que el 1-0 a los 05:00 vino rapidito y más o menos sorpresivo, pero no fue así como decirte una anomalía de la Matrix. Viene después que Serginho ni salta a cabecear un centro bombeado al que le entra como nena. De ahí por derecha la agarra Conti, pasa a Orialli, de nuevo Conti que se va por el medio sin que los de amarillo le puedan quitar el balón o atajen o lo miren rayado siquiera. Conti cambia de frente a la izquierda con mucha clase a Cabrini, este ve, piensa un poquito, mira y manda un centro que en el borde del área chica agarra Paolo Rossi de cabeza – se lo quedaron mirando Junior y Luizinho –  y adentro. 1-0 a favor de Italia, a cargo del que hasta un minutico no más antes había sido el tipo depositario del hastiado “¡Ajjjjjj, qué careccimba tan desesperanti isti quatre figlio de la puttana!” del 99% del público italiano.

El momento exacto en que se le comenzó a arreglar la carrera a un man que pintaba para ser mencionado en medio de carcajadas en futuras tertulias futboleras

Insisto: hasta ese momento, era un partido parejo. Desde el gol Brasil como que se intentó despertar y de una adelantó líneas, con la consecuencia lógica de los italianos retrocediendo las suyas porque qué miedo tan hijueputa esos manes del frente. Falcao y Sócrates hacían de directores de orquesta, intentando jugar por las bandas. Pero no terminaban de agarrar el ritmo: Junior perdió dos balones facilitos e Italia, más aplomado, metía miedo con contragolpes, con Graziani bien pegado a la izquierda y Rossi en el centro, con Conti sobre todo mandando balones. A los 7:00 uno de estos casi mete el 2-0 pero Graziani la mandó fuera. Mientras en el área italiana Serginho seguía literalmente perdiendo balones, los italianos recuperaban y lo distribuían a través de Conti y Tardelli, que se la pasaban a Antognoni para que él viera que hacía con la pelotica ojalá bien lejos del área de Zoff.

Pasados los 10 despertó Brasil con la primera ocasión clarita del partido para ellos: Sócrates manda pase por el centro a Serginho que recibe en tres cuartos de cancha y casi casi que vuelve a perder el balón en medio de tres defensores que lo cubren. Uno de esos es Fulvio Collovatti que intenta despejar pero se interpone el estorbo del mismo Serginho y el balón se le devuelve de carambola a Zico, que la pasa al nueve brasileño – más porque este está en medio de la jugada – que solo frente al arquero la manda fuera increíblemente. Tremenda ocasión que se pierde por el horrible ese que tienen los brasileños de nueve.

Por fortuna para los de amarillo llegó el gol a tiempo para encarrilarse  – en teoría –  antes que los agarrara el desespero. A los 12 saca de banda Leandro desde su propia cancha, Sócrates recibe y va por el medio con tiempo y espacio para pensar – es increíble lo que dejaban de presionar en esos días -, pasa adelante a Zico que recibe, aguanta con muchísima clase, y pasa a la derecha tremendo pase de crack para que llegue el mismo Sócrates que se mete como locomotora al área italiana, y desde el borde del área chica mande el riendazo que se mete en el palo de Zoff. Empate que en parte fue mérito de Zico y Sócrates y en parte regalazo de Dino Zoff, que seguro esperaba el pase de la muerte al centro. Pero supongo que Sócrates vio que allí el que esperaba era Serginho y decidió tirarla él… total le resultó. 1-1 y partidazo, con un montón de cosas pasando apenas a los 12 minutos.

Desde ese momento Brasil terminó de acomodarse en el campo, ya con la confianza y tranquilidad de ir clasificado. La verdeamarelha jugó más suelta y relajada, supongo que ya advertidos que no iba a ser fácil la cosa con los italianos, pero sin la presión de tener que empatar ante una de las mejores defensas del mundo. En este partido por ejemplo emociona ver la impresionante clase de ese medio con Falcao, Toninho Cerezo y Sócrates, rotando posiciones sin problemas por ratos en el partido (uno en el medio y otros tirados a las bandas) jugando siempre bien en cualquier punto en donde estuvieran. Zico estaba adelante como mediapunta, libre en medio del ataque brasileño aportando en todo lado arriba.

Los italianos se ajustaron atrás pero de ningún modo renunciando a atacar, cortando el juego brasileño pero organizándose bien y mandándola para arriba con mucha sensatez, la justa para que no se emocionaran yéndose arriba Leandro o Junior a descuidar su terruño. En particular destacó alguien que no se le da mucho nombre: el lateral – volante Gabriele Orialli: figurón por su banda, quitando todo con solvencia y oportunismo y quedándole tiempo para ayudar a organizar los ataques italianos. El Zico italiano era Antognoni, tratando de dirigir el juego de Italia, pidiéndola y distribuyéndola a veces mal pero nunca escondiéndose.

Graziani peleando un balón con Junior, al fondo mira Luizinho

Ya a los 25:00 el partido estaba bien sabrosito, con ambos intentando aunque Brasil con más presencia y manejo, aunque así como decir qué montón de ocasiones claras de gol, nanay. Es una ironía que en medio de tanta calidad y categoría de ambos equipos, el 2-1 cayó por una grandísima cagada. Hay tiro libre a favor de Italia que rebota en un brasileño, bombea y agarra Valdir Peres. Muere la jugada y se inicia una nueva desde el fondo brasileño: Valdir Peres se la da a Leandro, este a Toninho Cerezo, que, en el borde del área se la tira a Junior rastrera al otro lado como para seguirla tocando antes de iniciar la jugada de ataque. Era cero riesgo, la jugada fue en medio de 20 brasileños y con un solo italiano por ahí merodeando mientras los otros se habían devuelto a su lado a esperar. Bueno, resultó que Junior estaba descuidado pensando en alguna estrella falsa (?) y no vio el balón, pero el que si lo vio fue el único italiano en las cercanías: Paolo Rossi agarra el regalito y fusila a Valdir Peres. 2-1 así casi como de casualidad, y otra vez Brasil patas arriba. Gol casi que calcado al que le metió Argentina el partido anterior: increíble.

Hasta ese momento Brasil tenía más el balón, y llegaba con más criterio y más hombres al área rival. Italia salía a atacar generando desde abajo con Tardelli y Conti y arriba con Antognoni, pero estaba más en el plan de aguantar. Increíblemente, y a pesar de toda la fama de Italia – sobre todo tras este partido -, la Azzurra lo primero que hizo tras el gol que los clasificaba fue salir a atacar (¡!), con menos recursos técnicos que los brasileños pero aprovechando su muy claro manejo del balón. Incluso el líbero Gaetano Scirea – tremendo crack – adelantó funciones, rotando con Gentile para irse al medio por ratos y tocar con Orialli, Cabrini, Conti y Antognoni. Gentile igual no se descuidaba y tenía encimadito a Zico.

Los brasileños salieron del desconcierto a los 32 con un cabezazo de Sócrates que agarró tranquilo Zoff, y de ahí al final del PT fueron de menos a más. Brasil creó varias ocasiones aunque pocas así demasiado claras: hubo una a los 41 en la que a Zico lo agarraron de la camiseta en el área de tal modo que si se hubiera tirado demás que el árbitro cobraba penal. Después Zico era mostrando la camiseta rota y quejándose ante el juez pero a llorar na iglesinha. Terminó el PT con Italia ganando 2-1 pero replegado y con Brasil ya encima.

El gran Sócrates reclamando algo, al fondo lo mira Oscar

Brasil comenzó el ST encimando, presionando bien arriba, y ya adelantando las líneas sin miedo, con Junior y Leandro menos de laterales que de volantes ayudando a tocar y triangular y absolutamente todos los jugadores de campo rotando posiciones para caer arriba. ¿Qué podía hacer Italia ante ese vendaval? ¡Quedarse atrás, marica! No había físicamente manera de zafarse del dominio de ese combo fenomenal que tocaba y tocaba buscando por donde entrar, y del que si mirabas un momentico a otro lado te metían cipote de pase entre líneas que te mataba. Los primeros 10 u 11 minutos son toditos de Brasil, pero casi siempre se encuentran con los italianos que a última hora cortan y despejan el peligro, y si no están los italianos ahí aparece el tronco horrible de Serginho a cagarse la jugada. Seguro no es bronca ante el brasileño: pero la verdad es que el tipo no hacía una buena, UNA, salvo cuando se la devolvía atrás al que se la pasaba a dos metros. De haber tenido los brasileños un nueve así sea del nivel de Santiago Tréllez los brasileños hubieran tenido muchas más ocasiones concretas que sustentaran el dominio territorial que tenían en el campo. Uno se ve de nuevo ese partido y no puede dejar de asombrarse ante el hecho demoledor que cualquiera de los jugadores italianos en la cancha, incluso los defensas puros y duros, tenía sobrado mejor manejo de la pelota en los pies que el centro delantero de Brasil. Qué hp papayazo dio Telé Santana con ese man en cancha.

El crack de Falcao manejando el balón

Brasil ataca e intenta con tiros de fuera de Falcao (cerquita), Cerezo (palo en el horizontal), Eder y Leandro, con Zico patéandosela al cuerpo de Zoff y Serginho hasta intentando de taco después de ni saber qué hacer con el balón. Es el peor momento de Italia en el partido, pero lo jodido es que los italianos no estaban muertos ni por ahí; porque cada que podían mandaban al contragolpe con mucha precisión, con Antognoni transportando el balón como un crack y aguantándolo, y aunque perdió muchos precisamente por no soltarla fue el motor del equipo italiano en esos momentos en que lo necesitaba. Curioso: los italianos estaban encimados pero cada que pasaban su cancha metían miedo: un pasezote de Antognoni a los 50:00 dejó a Conti en posición de meterla pero este mandó un tiritititiiiiiitooooo. Incluso un minuto después hay una jugada en la que Luizinho ataja con la mano a Rossi de tal manera que un penal se hubiese podido hasta pitar… y a los 57:00 Rossi se come solito frente a Valdir Peres (que salió muy bien a cubrir al delantero) el que hubiese podido ser el 3-1, después de pase preciso de Graziani. Fue un gol de esos que se comía Wason en la selección, y supongo que a pesar de los dos goles arreciaron las puteadas en la península a Rossi.

Pero de todos modos el gol brasileño estaba madurito y al fin cayó. A los 68:00 Falcao recibe el balón, se va con él al frente del área italiana sin que estos le puedan quitar la pelotica y cuando tiene un huequito, patea, letal. 2-2 y euforia brasileña y mundial porque se hacía justicia, y Brasil clasificaba.

Después del empate Italia se intentó sacudir pero casi no puede: los brasileños seguían atacando, presionando arriba y yendo al frente. Aquí hago una pausa porque es a raíz del 2-2 que se origina la leyenda romántica que tanto perduró en la mente del aficionado al fútbol: esa que aplaude la nobleza y espíritu de los brasileños que salieron a atacar a pesar de estar clasificados con el empate, y que por eso perdieron. Momento, aguanta el viaje: ¿Fue así? SI y NO. Brasil sí siguió atacando después del 2-2, pero en realidad era la consecuencia lógica de un partido que tenían casi todo a favor. Porque viendo con calma y tranquilidá el cotejo tantos años después, ¿daba para que los brasileños, teniendo casi que al borde del KO a los italianos, se echaran para atrás a defender una ventaja tan pequeña? Ni por el putas. Hacer eso era una invitación a dejar venir a unos italianos que tenían muchísima peligrosidad, que cuando atacaban metían miedo y que con espacios o sin ellos fabricaban facilito una ocasión de gol. ¿Les iban a regalar el balón así de fácil? No seas marica. Ergo, la decisión brasileña de seguir yendo al frente era la mejor que podían tomar en el momento.

Después del gol Telé Santana AL FIN sacó a Serginho y metió al punta Paulo Isidoro, yendo Sócrates a ocupar el puesto de 9. Ahí me parece que la embarró Telé, porque aunque a Serginho había que sacarlo no solo de la cancha sino del país y de la historia escrita y audiovisual, lo que terminó haciendo el DT fue meter a un correloncito intrascendente que no aportó gran cosa, al mismo tiempo enviando a uno de los magos del medio a encerrarse y perderse en medio de los centrales italianos. Si el partido terminaba así, no pasaba naranja, pero el problema es que unos minutos después vino otro gol de Italia (!). Con el partido en el mismo trámite, con Italia a un pasito de quedar en la lona, con Brasil manejando todo, vino un tiro de esquina a favor de los de azul. Cobra Conti, rechaza de cabeza un brasileño, el rebote lo toma CREO Orialli en la media luna que lo tira adentro del área como a ver qué onda, ahí le mete la pata Rossi otra vez y gol. 3-2 e Italia se encontraba de nuevo en ventaja y casi sin darse cuenta, gracias a su precisión, a la arepini y a la horrible marcación de los brasileños que dejaron solitos a Rossi y Graziani. El que la terminó empujando fue el primero, que coronó tripleta y se arregló la vida y la carrera que hasta ese partido pintaba para ser en al selección la de un Carletto Bacca (?).

El gol cimbroneó fuertemente a los brasileños, que aunque adelantó líneas más aún de tal modo que los italianos ya estaban pegando el culo a Zoff, no tenían la claridad de unos minutos antes. Los italianos agarraron el balón por ratos y lo manejaban bien, tocándolo sin la elegancia de los de amarillo pero con mucha eficacia, con Antognoni como regista y el grandísimo Gaetano Scirea saliendo de su área para apoyar el ataque con mucho criterio. Brasil mete miedo por momentos (a Sócrates le anulan un gol a los 77 por fuera de lugar) pero se le notan los nervios y la bajoneada de moral del 3-2. Falcao, Cerezo y Junior ya volanteando armaban todo el juego brasileño pero todo moría en unos italianos que ya sin achantarse estaban atrás, revoleando y aguantando.

A los 88 el partido moría e Italia casi liquida todo: Antognoni culmina una muy buena jugada entre él, Graziani, Rossi y Orialli pero el árbitro lo anuló por fuera de lugar, y te cuento que la cagó porque el gol fue totalmente válido. Esta jugada pareció despertar a Brasil que se fue con todo por el empate, con Falcao y Leandro sobre todo llegando por todos lados mandando balones y tocando: el tema fue que abusaron del centro aéreo y los italianos sacaban todo por ahí. Al último minuto hay tiro de esquina brasileño, cobra Zico buscando el gol olímpico y saca Zoff. Y ahí terminó el partido: ganó Italia 3-2 y pasó a la semifinal.

¿Qué-fueloquepa-só?

Hablemos de la tan mentada y poco objetiva “justicia“: ¿sí fue justo el resultado de esa tarde del Sarriá? NI. La verdad es que duele ver a esa infernal máquina de fútbol hermoso y eficiente, de toque preciso y justo, sin demasiado firulete innecesario sino con contundencia, quedar fuera del Mundial que por otro lado hubiera sido suyo sin discusión. Pero el partido, en realidad, pudo ser para cualquiera de los dos. Los brasileños tuvieron más la pelota, tuvieron más dominio en el campo rival, mostraron más intenciones de ataque. Pero en la realidad, contando las ocasiones concretas de gol ambos equipos estuvieron ahí cerquita. No fue que los brasileños se cansaron de botar goles de manera increíble ni que los italianos se encerraron en el área a dejar que pasaran los 90 minutos. Simplemente ambos jugaron como podían y sabían jugar, y lo hicieron bien.

Italia se ganó la fama de equipo ultradefensivo, pero en ese partido hubiesen sido muy maricas si salían todos a atacar como un pelotón de rusos o zulúes. Lo que hicieron fue antes que todo asegurarse de no dar papaya ante uno de las formaciones más brillantes de toda la historia de los Mundiales. Pero no se encerraron a tirar antifútbol: les alcanzó con cubrir todos los espacios sin olvidarse de salir a jugar cuando podían, y fueron muchas las jugadas que generaron en el sector brasileño no solo con los de ataque Conti, Graziani, Rossi y Antognoni, sino de los que se supone tienen funciones defensivas como Orialli, Cabrini, Tardelli y Scirea. Para mí Italia se cuidó pero no se encerró, salvo en los momentos en que le tocó hacerlo porque al frente Brasil quería matar o morir.

Bueno, entonces, ¿por qué Italia ganó el partido? Primero, por esas cosas sutiles que definen la suerte de un campeón: como el hecho de que esa tarde al fin se le enchufó el centrodelantero titular. Paolo Rossi pasó en 90 minutos de ser un muerto prematuramente acabado a ser el goleador indiscutible del equipo, y coronó su racha en la semifinal ante Polonia (2-0 con los dos suyos) y la final ante Alemania (3-1, el primero suyo). Mira la leche que tienen algunos: Paolo Rossi se despertó precisamente en los tres partidos más importantes del torneo que le dió el título mundial a su selección. Seis goles hizo para ser goleador del Mundial: todos de los que uno dice “olfato goleador” si son del equipo de uno, o “qué hijueputa tan de buenas ese malparido” si son del contrario. Casi todos fueron metiendo el pie o la cabeza en el momento justo, y al menos tres fueron de esos en los que veías un mierdero, después el gol y tú “¿quién lo metió?” y luego veías al flaco careverga ese celebrando. Paolo Rossi resucitó totalmente en este partido, y junto con los dos siguientes le bastó no solo para relanzar su carrera sino para colocarlo en un nivel top, pero ni en selección ni en clubes rindió lo suficiente posteriormente como para justificar su fama.

Zico con Claudio Gentile pegado a su alma

Pero Brasil también ayudó, sobre todo en dos hechos claves. El primero fueron los papayazos en defensa, porque en realidad los tres goles de Rossi fueron descuidos brasileños: mala – pésima – marcación en el 1-0 parcial y 3-2, regalito en el 2-1 parcial. Y el segundo, más difícil de medir pero que pesó en el desarrollo del partido, fue la presencia de un nueve como Serginho que no solo no aportaba sino que literalmente cortaba las jugadas de su propio equipo. Es difícil saber si con, por ejemplo, Roberto Dinamite (el nueve suplente) hubiesen ganado el partido los brasileños, pero es fácil pensar que con un nueve más criterioso podían haberse culminado mejor las jugadas brasileñas. Pero insisto: es algo jodido de medir. ¿Los porteros? También difícil de medir: Valdir Peres no la embarró en ninguno de los tres goles, mientras que Zoff sí lo hizo en el de Sócrates. Pero el italiano sacó varios balones jodidos y aportó mucha seguridad cuando los de amarillo se fueron encima.

En conclusión: Italia ganó bien un partido que pudo ser para Brasil tranquilamente. Brasil lo perdió NO por seguir atacando después del empate sino por dar unos papayazos más grandes que el Maracaná. Italia no se limitó a encerrarse y dar pata sino que metió sus ocasiones de gol. Hasta podemos afirmar sin temblarnos la voz que Italia era un hijueputa equipazo, digno de campeón, y con una dosis de suerte que no era más grande que el criterio y la calidad de muchos de sus jugadores.

Así es, todo claro para nosotros: pero igual no dejará de doler por siempre jamás la eliminación de uno de los equipos con mejor juego de todos los tiempos. Puto fútbol que tan duro nos da…

Al día siguiente del partido el “Jornal da Tarde” de Sao Paulo sacó esta portada, solo con la imagen del garoto llorando de dolor, y con la fecha y sitio del partido como única leyenda

About YoSoyElCarlos
Secretario General, Subcomisario Político, Jefe de Redacción, vocal, tesorero, mensajero, consejero y La Vieja de los tintos del Politburó de La Monserga del Fútbol. Más hincha del DIM que un hijueputa. Acuario pero no Virgo. Arquero puteador. Excelente memoria para cosas que no sirven.

16 Comments on Partidos, Partidotes y Partidazos: la icónica eliminación de Brasil a manos de Italia en el Mundial de 1982

  1. 1
    Luis J says:

    Simplemente excelente artículo.

  2. 2
    Oscar says:

    Maestro que gran articulo y muy bien en desmitificar eso de que la Italia del 82′ era un equipo defensivo, aunque eso si en la primera ronda dieron asco, pero como todo equipo grande, en las etapas posteriores mostraron potencial, eliminaron al vigente campeón y al favorito de todos, a la sorpresa del mundial que fue Polonia y al vigente campeón de Europa. También, una vez viendo la final por ESPN, ese partido fue muy bueno, y eso que Italia desperdicio un penalti; el gráfico en ese año titulo ” Era el peor, Fue el mejor”.

    Maestro hay varios partidos para desmitificar y continuar esta serie, uno de esos para mi, y que la gente y periosidas de ahora piensan que Colombia jugo mal en USA 94, por ejemplo contra Rumanía nos ganaron a solo contragolpe, mas no recuerdan que Colombia llego infinidad de veces, siendo Stelea una de las figuras del partido, lo mismo que contra USA, donde Meola fue figura, siendo ademas los dos goles muy desafortunados y con Suiza ya mas relajados y eliminados, jugaron mucho mejor y ganaron.

    Igualmente, en el anecdotario hay muchos partidos en mundiales y copas de clubes, que merecen una revisión mas analítica.

  3. 3
    Juan Mecha says:

    Excelente articulo Master,lastima por ese Brasil que “por no tener equilibrio (lease con la voz de Carlos Antonio)” quedó fuera del Mundial.
    Que buenos recuerdos de Cromadeportes,tv de calidad (nada de esa mierda de Saque Largo o similares)

    • 3.1
      YoSoyElCarlos says:

      Eso mismo. Muy buen equipo y con defensores muy capaces, pero como que no trabajaban mucho las jugadas en defensa.

      Cromadeportes de Cromavisión era la gloria, un oasis en medio de la falta de fútbol por TV esos años.

      Gracias man.

  4. 4
    Jhon says:

    Aunque no lo ví, no tengo 72 años para que me hubiese tocado seguir por Tv este mundial, que junto a Mexico 86 creo que han sido de los mejores, este partido siempre me causo tremenda desazon por el gran equipo brasileño, algo similar ocurrió, y este si lo ví en directo, fue el Brasil- Argentina del 90, Salud!

  5. 5
    Edogarudo says:

    Selente señor. Bacano conocer épocas donde el fútbol parecía más sano. La ventaja de tener gente de tanta edad que le guste contar historias (?).

  6. 6
    Andres84 says:

    Genial master, gran análisis, de casualidad puede compartir el link donde ver el partido? agradezco de antemano.

  7. 7
    carlos says:

    PAR – TI – DA – ZO

    De lo mejor que se ha visto en una cancha. Esa Italia era el Barcelona de Xavi al lado de todas las otras squadras azurras que deambularon por los mundiales con más pena y chiripa que gloria. Y sin embargo se veía chiquita a veces frente al mejor equipo que he visto en mis casi cincuenta años de vida.

    Los brazucas no paran de llorar cada vez que recuerdan este partido pero deben admitir que los venció un excelente equipo que nunca renunció a jugar futbol. Muy distinto del horripilante (por el resultado) partido de 1990 cuando una infame Argentina los derrotó con una dosis de arepa inmensa y a todas luces injusta.

  8. 8
    martincx says:

    Uh maestro se lució. En mi primer mundial (USA 94) recuerdo a mi viejo por primera (pero no última) vez hablar de este equipo, supongo que no le gustaba el estilo de ese campeón y seguía hablando del virtuosismo del Brasil de Zico y sus amigos.

    volviendo al post, extraordinario el nivel de detalle y los apuntes humorísticos acorde a su estilo, aunque bien vale recordarle a su merced que nos ofreció(?) hacer similar ejercicio para desmitificar el “Maradona lo ganó solo” que muchos que ni lo vieron jugar repiten como loros sin galleta.

  9. 9
    DAVID CVLEÑO says:

    Una vez más, excelente crónica mi estimado. Loable por demás, esta noble campaña por la desmitificación y si se puede “reparación” de aquellos partidos y equipos (memorables o no) en los que con el pasar de los años se van creando mitos y leyendas que tergiversan la realidad de como fueron los hechos.

    De aquel mundial no recuerdo nada, salvo la mascota naranjito que tenía en mi haber de juguetes pues para 1982 contaba con imberbes 4 años, casi 5 por cumplir. Mis orígenes y por consiguientes archivos en VTR mundialistas se remontan a partir de México 86, pero bueno eso no viene al caso, lo que si viene al caso y para futuras entregas podríamos analizar entre muchísimos otros casos por ej: la derrota de Brasil a manos de Francia en el mundial de Alemania 2006, o de este mismo combinado frente a la Holanda finalista en Sudafrica 2010, o cualquiera de los partidos de la Grecia campeona de la Eurocopa 2004.

    Un partido que podría ser objeto de análisis por parte de esta unidad investigativa también podría ser el del 5-0, pero visto desde el lado más humano de los argentinos. Si ves este partido (sin la esotérica voz de William “me asustastes” Vinasco Ch, y de su patiño, el joven Adolfo) ya desenfundados de la casaca tricolor, vemos que los argentos no jugaron tannn maal, incluso tuvieron para hacernos unos 2 o 3 goles en el primer tiempo si no es porque Oscar Cordoba estaba enchufadito y las cogió todas esa memorable tarde-noche bonaerense. Se la dejo ahí compa.

    PD:

    CROMADEPORTES DE CROMAVISIÓN, el papá del Gol Caracol o la futbolmanía de RCN (ahora llamada Colombia Grita Gol), estos manes eran unos bárbaros, adelantados a su época. De las transmisiones futboleras no recuerdo mucho, salvo que pasaron el mundial juvenil sub 20 Chile 87, aunque parece ser que estos manes transmitieron tambien la copa intercontinental de clubes y la libertadores ochentera. Recuerdo que el comentarista estrella era don HUMBERTO SALCEDO JR, hijo de Humberto Salcedo Fernandez, fundador de la DIMAYOR y su primer presidente. Este man siempre me pareció tremendo periodista deportivo, muy serio y centrado en sus comentarios, y como la mayoría de su generación, un “todero” que sin ningún problema te comentaba o narraba un partido de fútbol, una carrera ciclística o un match de boxeo. De hecho, por lo que más recuerdo a CROMADEPORTES era porque pasaban las peleas de Mike Tyson, en una época previa a los PPV o pague por ver, y eran en directo mompirri!!!.

  10. 10
    Mesulam says:

    ”y al menos tres fueron de esos en los que veías un mierdero, después el gol y tú “¿quién lo metió?” y luego veías al flaco careverga ese celebrando”

    jajaja… la mejor parte del relato!

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