Grandes Jugadores Infravalorados: John Barnes

Y continua la serie que destaca la calidad de aquellos jugadores que por X o Y motivo no han tenido el reconocimiento merecido aunque fueron unos cracks. Esta vez se homenajea a un tipo que es ídolo total en Liverpool, cuya grandeza lo ubica entre uno de los jugadores más queridos en dicho club. Un jugadorazo absoluto que fue MUY respetado y admirado por la patria futbolera de las islas británicas. Dueño de unas habilidades tremendas que lo hicieron prevalecer ante tendencias e ideologías tontas como el racismo. Este monstruo hoy en día valdría mínimo 200 palos azules. Ponganse de pie para aplaudir al gran John Barnes.

Pelota pegada a la zurda. La especialidad de la casa.

John Charles Bryan Barnes nació en Kingston, Jamaica, el 7 de noviembre de 1963. Siendo el tercer hijo de Kenrick y Jeanne Barnes. Fue nombrado “John” por su padre, en honor a John Charles –un futbolista galés de antaño- lo cual indica que creció en un ambiente muy futbolero. De hecho, su padre (un coronel del ejército jamaiquino) estuvo muy involucrado en la administración deportiva (gestionando fútbol, natación, boxeo, entre otros) y jugó fútbol en las selecciones juveniles de Jamaica hasta afianzar su carrera militar. Durante sus primeros años, John vivió junto a su familia en una base militar de Kingston, pero a pesar de ver gente uniformada y con cara de empute (?) todo el tiempo nunca quiso seguir ese camino, puesto que su vida siempre giró en torno al fútbol. Cuenta que de niño se emocionaba mucho más con las historias de su papá capitaneando la selección de Jamaica que con los relatos de sus hazañas en el ejército. De niño, el pequeño John se divertía en Jamaica dándole a la pelota constanmente y soñando ser como su ídolo: Franz Beckenbauer. Pero un día su padre fue designado como concejero en la Alta Comisión de Jamaica en Londres para velar por los intereses de su isla en suelo británico, por lo cual toda la familia Barnes tuvo que cambiar playa y sol por lluvia y smog.

Estando en Londres, John le agarró gusto al rugby, deporte que practicó en St Marylebone Grammar School –un muy prestigioso colegio londinense- y que nunca había jugado, pero por su espíritu deportivo no tuvo ningún problema con eso. Inclusive, en su natal Jamaica, practicó natación –ha contado muchas veces que no le gustaba mucho andar de arriba para abajo en una piscina, pero como era buen nadador y complacía a su padre, lo hacía sin chistar-. Por otra parte el bueno de John no contradecía el cliché, ya que con la parte académica no le iba tan bien. No porque fuera bruto, sino porque no le gustaba PARA NADA. Tanto que sus padres comentan que había que obligarlo a hacer las tareas negociando de por medio el deporte. Sin embargo seguía siendo el fútbol el que lo hacía delirar y ese era el gran problema: en el St Marylebone no se jugaba el deporte rey, ya que según los directivos, tal deporte era para marginales (?). Ahí se practicaba tenis, natación y el mencionado Rugby. Pero John montaba la cantaleta 24/7 diciendo que quería practicar un deporte de verdad (?), por lo cual hubo que meterlo en Stowe Boys Club, localizado en un barrio complicado de Londres, donde felizmente se relacionaba con gente clase media y pobre.

Vi al que está a la derecha de John e instintivamente saqué la Sim Card (?).

En dicho club, fue dirigido por Jow Lowney y Ray Sullivan, quienes se dieron cuenta que ese negrito zurdo y espigado tenía unas condiciones tremendas. Al principio fue colocado en la mitad de la cancha porque, pese a su edad, tenía un compromiso táctico inmaculado. Sullivan comenta que le llamaba la atención cómo John comprendía y obedecía todo lo que le decían, pero sobre todo admiraba la pasión que desbordaba de sus poros, aun viniendo de una familia acomodada y con buen prestigio social. Era el primero en llegar y el último en irse, siempre aceptaba los regaños y se le veían unas ansias tremendas de mejorar cada día más. Estuvo en ese club hasta 1980, luego pasó a Sudbury Court FC donde se destacó tanto que el Watford FC –que estaba reclutando muchos juveniles talentosos basados en un proyecto liderado por el excéntrico Elthon John– lo llamó para evaluarlo en un partido de prueba donde cuentan que la rompió toda. El 14 de julio de 1981 firmó contrato en este último club el cual se encontraba en segunda división y debutó el 5 de septiembre de ese mismo año acoplándose al equipo de inmediato. Watford, logró el ascenso esa temporada y ya estando en primera división hicieron un campañón al quedar subcampeones, solo siendo superados por el Liverpool del gran Bob Paisley -que era un palo de equipazo-. A esa altura ya el bueno de John jugaba de wing izquierdo -o lo que hoy sería un extremo izquierdo- y en su primera temporada en la máxima división marcó 13 goles siendo titular inamovible del equipo. Tuvo que lidiar con el racismo de los hinchas de otros equipos, debido a que sus destacadas performances lo colocaron en el foco de la atención. Sin embargo eso no lo hizo mermar el rendimiento en lo absoluto.

Me voy a ganar un merecido “aaaaeeeeee”, pero la plena es que tenía cipote de cuadriceps (?). Con razón pegaba unos taponazos al arco.

En la temporada 1983-1984, Watford tuvo una actuación irregular en la liga finalizando en la onceaba posición, pero se había ganado el derecho de jugar la Copa Uefa donde eliminaron al Kaiserslautern y Levski Sofia, aunque fueron frenados en octavos de final por el Esparta Praga, dejando una buena en su primera aventura europea. No obstante fue en la FA Cup donde serían protagonistas, dando una gran pateada de tablero al eliminar a su más acérrimo rival en 8vos de final: el Luton Town FC. Luego siguieron en fila el Charlton, el Brighton, el Birmingham City y el Plymouth Argyle, para llegar a la final contra el Everton. Dicha final se jugó en el antiguo estadio de Wembley que estaba a reventar, pero lastimosamente el Watford resultó perdedor con un marcador de 2 a 0. Llegaron a ese partido con casi toda la defensa titular lesionada, además el primer gol vino precisamente por un descuido defensivo y el segundo un error tonto del arquero Steve Sherwood. Aun así, Watford no fue para nada inferior a su rival, teniendo muchas opciones comandadas por Kenny Jackett y nuestro héroe (acá se pueden ver las jugadas destacas). Apropósito de nuestro héroe, toca decir que esa temporada siguió destacándose ampliamente, jugó más partidos, marcó más goles y en serio estaba dando mucho de qué hablar en toda la isla. Con esas zancadas eléctricas, con esos driblings, con esos centros precisos y con esos incansables pulmones, el hombre no dejaba de ser el tema de conversación en muchas tertulias de fútbol; lo cual condujo a que Robby Robson lo convocara a la selección de Inglaterra. Pero ya hablaremos de eso…

Siguiendo con la historia, el Watford, en las temporadas 1984-1985 1985-1986, aparte de un par de victorias para el recuerdo, no hizo gran cosa en Liga ni en la FA Cup. Y 1986-1987 solo alcanzaron semifinales dando un batacazo al eliminar al Arsenal en cuartos de final (nuestro héroe sería la figura de la cancha). De resto el equipo no tuvo actuaciones destacadas a lo largo de esos años, pero nuestro John la descocía cada vez más con performances geniales e incluso marcando goles antológicos. Es que a esta altura nuestro homenajeado era un jugador full completo; porque además de tener las características antes mencionadas el tipo iba bien arriba, era fuerte para ir al choque, inteligente para picar al vacío, tenía muy buena definición y la metía de tiro libre. Lo que se dice, estaba pidiendo pista para un grande de manera urgente y serían los más grandes de Inglaterra quienes comenzarían la puja por el “Reggae Boy”: Manchester y Liverpool disputaron ese traspaso durante mucho tiempo, pero al final Barnes llegaría a la ciudad de Los Beatles, dejando Watford con 23 años 230 partidos y casi 70 goles. Una locura.

Listo para hacer una volea en la final contra Everton.

El 9 de junio de 1987, John arribó al Liverpool. Sir John Wilson Smith se bajó del bus con 900.000 libras esterlinas por el total de sus derechos deportivos, en un traspaso que fue record para la época porque obviamente nunca se había pagado tanta plata por un negro en Inglaterra. Ahí lo recibió el gran Kenny Daglish como DT, quien lo había pedido expresamente para ese verano; así como también a Ray Houghton, John Aldridge y Peter Beardsley (JU-GA-DO-RAZO) formando uno de los ataques más efectivos y recordados en la historia de la liga inglesa. Si bien cabe resaltar que cuando Barnes llegó y vio que todas las contrataciones eran atacantes, se preguntó si arrancaría de suplente y dónde carajos iba a jugar. Pero el mismo entrenador le dijo que sería titular inamovible, jugando de wing izquierdo, asisitendo a Aldridge y con un rol full importante en ataque. Aunque también dando una mano en defensa. De hecho, le fue dada la camiseta número 10 para ratificar la confianza. Su debut en liga con los Reds fue el 15 de agosto de ese año frente al Arsenal, en el antiguo Highbury, y solo le tomó 9 minutos (!) en darle la primera asistencia a Aldridge. Su primer gol lo marcó justo en su debut en el Anfield Road, frente al Oxford, cuando toda su hinchada lo quería ver en vivo y en directo. No obstante su primera prueba de fuego sería frente al Queen Park Ranger que en ese momento era el líder de la liga. Liverpool estaba en la segunda posición y necesitaba ganar sí o sí para apropiarse del liderato. Ese día golearon 4 a 0 al rival y todo el equipo jugó bien, pero el bueno de Barnes sencillamente la descoció toda con una performance magnífica de principio a fin. Anotando 2 goles (ambos con la derecha) -uno de esos siendo el mejor gol de su carrera según sus propias palabras-. A partir de ahí, Liverpool no soltó la punta ganando la liga al galope con una ventaja de 9 puntos respecto al segundo, solo perdiendo 2 partidos.

John con el trofeo de la Liga 87-88

En la FA Cup llegaron a la final eliminando, entre varios, a su vecino el Everton -con un golazo de Houghton luego de una asistencia de nuestro héroe- cuyos hinchas, desde esa temporada, se la velaron a Barnes con cánticos racistas cada vez que lo enfrentaban. Aunque, Liverpool, en un accidentado partido, perdió la final contra el Wimbledon de Vinnie Jones, Dennis Wise y Lawrie Sanchez, se puede decir que esa temporada fue muy buena; ya que mostró un fútbol muy ofensivo, pero a la vez solido en defensa y por lo general los jugadores tuvieron muy buenas presentaciones. Sobre todo Barnes, quien además de todas las virtudes que tenía, estando ahí también desarrolló una gran visión de campo que usaba para meter pases entre líneas. Aunque su principal cualidad seguía siendo explotar la banda. Además del montón de asistencias, marcó 17 goles, siendo el segundo goleador del equipo y fue el mejor jugador de la liga sin lugar a dudas. Por tal motivo recibió ese galardón a final de temporada.

Hinchas de Everton tirandole Bananas LTA mediante y John aguantándosela como un señor. Ya tendría su revancha…

En la temporada 1988-1989 John siguió teniendo un rendimiento espectacular, siendo uno de los pilares del equipo y de los mejores de la liga. Liverpool ganó la FA Cup derrotando otra vez a su hijo el Everton, pero esta vez en la final donde el Reggae Boy se jugó la vida tomándose una revancha deportiva ante los múltiples insultos raciales que le propinaban los hinchas Toffees. De hecho, iba 2-2 en el prórroga y ninguno de los dos encontraba por dónde penetrar al rival, pero Barnes sacó un conejo del sombrero dándole un pase aéreo a Ian Rush quien cabeceó solo y la mandó a guardar dándole el título a los Reds. No obstante en la liga las cosas serían un poco diferente, ya que el título lo ganaría el Arsenal en una recta final de liga terrible, en la cual los Gunners eran los primeros de la tabla faltando 3 partidos para acabar el campeonato, pero perdieron y empataron los partidos siguientes, mientras que Liverpool, que era segundo y venía al acecho desde hacía ratos, ganó sus dos juegos y los sobrepasó por 3 puntos con solo un partido para concluir la liga. ¿Cuál era el partido faltante? Adivinó (?), solo quedaba enfrentarse entre ellos dos para definir ese torneo, porque si bien ese partido estaba pactado para mediados de abril en el Anfield Road se tuvo que aplazar por la tragedia de Tragedia de Hillsborough. El encuentro fue muy caliente y pese a que a Liverpool le bastaba con un empate para obtener la liga, al final el partido dejó como ganador al Arsenal 2 a 0, lo cual significó una desazón para los hinchas de Liverpool quienes deseaban obtener el bicampeonato de la liga luego de una remontada de puntos increíble. Sin embargo, nadie niega el campañón que hizo Liverpool durante esa temporada en la que también terminaron ganando la FA Charity Shield frente al Wimbledon.

En la temporada 1989-1990 nuestro héroe tuvo su mejor rendimiento, ya que anotó 28 goles siendo el goleador del equipo -incluso por encima de los de delanteros de área (!) Ian Rush y Aldridge-, marcando en partidos difíciles, en derbys o en clásicos. Nuevamente fue el mejor jugador del año en Inglaterra y sin lugar a dudas era de los mejores jugadores del mundo. En la FA Cup fueron eliminados en semis, pero aun así Barnes condujo a Liverpool a ganar la liga otra vez con 9 puntos de ventaja sobre el segundo y la FA Charity Shield frente al Arsenal en lo que fue una revancha por la liga de la temporada anterior. El nivel de idolatría de los hinchas de Liverpool hacia John estaba por las nubes y de cariño le apodaron el Digger, debido a una serie gringa que tuvo éxito en Inglaterra por esas épocas.

Con unos de sus mejores socios: el Gran Peter Beardsley

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Teniendo un nivel tan impresionante que ya no sorprendía a nadie en las islas británicas, nuestro héroe era admirado e igualado a los mejores jugadores de la época, pero quedaba muy difícil trazar una idónea comparación debido a la prohibición que tenían los equipos ingleses en las copas europeas luego de la Tragedia de Heyssel. Pero acá especulando un poco, ¿se imaginan lo que hubiese sido ese combazo de Liverpool rompiendo culos serialmente y descollando por toda Europa? ¿Qué tal hubiese sido verlo competir contra el Milan de los holandenses, contra el Madrid de Butragueño, contra el Inter de los Alemanes o contra el resto de equipazos que había en Europa? Seguramente no le estaríamos haciendo este post (?). Es una verdadera lástima que John haya sido tan salado de coincidir su mejor momento con eso.

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Para la temporada 1990-1991 John marcó 17 goles en 44 partidos, continuó rompiéndola y fue de los mejores jugadores de la premier, pero Liverpool no ganó nada ese año aunque peleó todos los torneos que jugó. Esa temporada se vio marcada también por la repentina renuncia del DT Kenny Daglish a mitad de temporada, lo cual dejó al equipo a contra mano en medio de la disputa de la liga y provocó que Liverpool quedara en el segundo lugar. Y si esa temporada no fue en lo colectivo, la siguiente no lo sería en lo individual, ya que desde el comienzo se vio truncada por lesiones. El 21 de agosto de 1991, en lo que era el segundo partido de la liga, John salía lesionado del tendón de Aquiles y no volvería aparecer hasta enero del 1992. Justo cuando se estaba comentando, de manera muy frecuente, que Barcelona, Real Madrid y Juventus se iban a meter en una candente puja para incorporarlo a sus filas. Para rematar, esa temporada Liverpool volvía a copas europeas, donde llegaría hasta cuartos de final sin nuestro heroe. Mucha saladera. A final de temporada, Barnes alternó titularidad con suplencia debido a recaídas con el tendón, pero se dio el gusto de volver a salir campeón de la FA Cup en la que aportó su calidad cuando tuvo que jugar.

La temporada 1992-1993, volvió a tener un comienzo bastante amargo, ya que jugando para la selección de Inglaterra otra vez se volvió a romper ese maldito tendón de Aquiles. Y esta vez dicha lesión le afectaría tanto su forma física que le costaría volver a rendir de manera idónea como wing izquierdo. Tiempo después, él declararía que probablemente la ansiedad de volver a jugar lo hizo apurarse en la curación total cuando se lesionó por primera vez del tendón, motivo por el cual tuvo tantas recidivas. John retornaría a las canchas en el ocaso de ese año, pero a simple vista se lo notaba con muchas dificultades para cumplir a cabalidad las funciones de un jugador netamente ofensivo. Por otra parte, el equipo tenía un frente de ataque titular muy diferente tanto en nombres como en formación, que se había estado gestando durante buena parte del tiempo en la que él estuvo en la enfermería. Y para cerrar el pastel (?), tanto los directivos como el nuevo entrenador coincidían en que había que darle pista a un monito canterano que venía pidiendo pista hacía rato y que nunca decepcionaba. Tal pelaito, respondía al nombre de Steve McManaman. Como ven el panorama de nuestro héroe no era alentador, pero el técnico sabía que debía hacer algo para meterlo en el equipo. No solo porque el pueblo lo pedía en cancha, sino porque aún se le notaba calidad para aportar. ¿Y qué hizo el Dt? Le pidió que jugara de volante de primera línea. En una especie de doble 5, al lado del recuperador. Al principio John estaba algo cauteloso por la propuesta –y era obvio, al estar acostumbrado toda la vida a jugar pegado a la línea, mudarse al centro del campo con innegociables responsabilidades defensivas no lo convencía del todo-, pero por recuperar la titularidad el hombre aceptó el reto. Sobre todo porque él era consiente que ya no tenía el mismo despliegue de antes. Cabe resaltar que en un partido de Inglaterra por la Eliminatorias a USA 94, en el estadio de Wembley, Barnes fue hartamente abucheado por un sector de la grada que la tenía bien adentro y que no le perdonaba el andar cansino que demostraba en la cancha.

Ese inoportuno tendón de Aquiles haciendo de las suyas unas vez más…

Todo lo anterior le ayudó a hacer un click a nuestro héroe para volver a figurar como un gran jugador cuya carrera NO había terminado. Es por eso que se concentró en rendir en su nueva posición y resulta que la terminó descociendo. En parte por el compromiso táctico innato que tenía, pero especialmente porque era un tipo MUY inteligente para jugar –acá se puede ver la diferencia entre un correlón y un tipo que es cerebral a la hora de correr-. Al hombre no le tomó mucho tiempo volver a ser una de las figuras del equipo y de la liga; apoyando la defensa y originando las jugadas de ataque. Siempre pasaba la pelota a los pies de su compañero y nunca perdía un balón en la mitad de la cancha. Mejor dicho: una especie de proto Andrea Pirlo (?). Incluso desde esa posición marcó uno de sus goles más lejanos y uno de sus goles más acrobáticos. Ah, todo esto siendo capitán del equipo.

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Pese a que él nunca volvió a tener la dimensión que tuvo hasta el 91, el hecho de que se adaptara y rindiera a full jugando de doble 5 es algo que todavía se suele destacar en las islas británicas. Es una gesta que engrandece su leyenda y su legado. John, en vez de echarse a la depresión después de la lesión que lo afectó de sobremanera, se reinventó como jugador y fue una de las figuras de su equipo. Para trazar un simil pienso que es como si hoy un Di María o Un Robben se lesionaran y se transformaran en un Tony Kroos o en un Luca Modric… No, no exagero nada. Así de grande fue John Barnes.

***

Pero siguiendo con la historia, en la temporada 1994-1995 Liverpool peleó todos los frentes, aunque solo conquistó la League Cup. Barnes siendo titular inamovible, disputó 50 partidos y marcó 10 goles aun cuando jugaba mucho más lejos del arco. Volvió a figurar en los medios y su hinchada no paraba de amarlo. De manera similar se presentó la temporada 1995-1996, puesto que volvieron a pelear todos los torneos que disputaron, sin embargo en esta no ganaron nada. John siguió jugando de doble 5, mostrando mucha calidad y sapiencia, pero ya era un tipo grande al que la parte física le estaba mermando el rendimiento. En la 1996-1997 Liverpool se volvió a ir en blanco, los hinchas se pusieron en modo histeria pidiendo refuerzos, por lo que la directiva decidió hacer contrataciones y darle la despedida a varios. Entre esos a nuestro héroe quien próximo a cumplir 35 años fue transferido al Newcastle, después de disputar más de 400 partidos con Liverpool, marcar más de 100 goles y ganar varios títulos –entre ellos la última liga que obtuvieron los Reds-.

Sonrisa que escondía lo mucho que le habrá costado dejar Liverpool, pero le ponía buena cara a la vida.

En Newcastle jugó 39 partidos en la temporada 1997-1998 y a pesar de jugar de volante de primera línea marcó 7 goles, siendo el goleador del equipo –incluso superando a cierto bocón, desertor de mundiales que jugaba de delantero-. En la FA Cup llegaron a la final, perdiendo 2 a 0 contra el Arsenal, sin embargo en la Premier League les fue como el culo quedando de 13 en la tabla final. En la siguiente temporada John jugó solo un partido con Newcastle porque a mitad de temporada regresó a su primer hogar: el Charlton. Ahí jugó 12 partidos, sin marcar goles. Hasta que John decidió colgar los guayos cansado de la rutina, del perpetuo dolor en el tendón y de que el físico no le diera para más. Se retiró con casi 800 partidos y más de 200 goles en su haber. Con el mérito de ser considerado, de manera unánime, uno de los mejores jugadores en la historia de Liverpool –los de la vieja guardia lo ponen al nivel de Billy Liddell y Gerrard-. En resumida, se fue con el placer de ser idolatrado por una de las hinchadas más pasionales y exigentes de todo el mundo.

En su vuelta a Anfield con Newcastle

Con la selección

A Barnes nunca le interesó representar a su natal Jamaica y su historia con la selección de Inglaterra comenzó el 28 de mayo de 1983 contra Irlanda del Norte, cuando la rompía en Watford con 19 años. De hecho, fue uno de los primeros jugadores negros en ser convocados a la selección inglesa. Su primer highlight fue en un amistoso contra Brasil en el Maracaná, donde gambeteó en velocidad a 4 rivales antes de definir frente al arquero y marcar un golazo al estilo brasilero, empatando el partido. Los británicos suelen admirar mucho el futbol carioca y eso lo hizo ganar consideración en la isla, ya que luego de eso fue convocado varias veces más e incluso saltando a la cancha siendo titular. Fue llamado para la eliminatoria del mundial 1986, donde marcó varios goles a lo largo de la eliminatoria, sin ser titular. En la copa del mundo celebrada en México, Barnes chupaba banco, pese a que el equipo era un pesto horrible: perdieron en el debut contra Portugal, empataron en el segundo partido contra Marruecos y le ganaron a Polonia en el último partido del grupo, donde clasificaron a segunda ronda con el agua al cuello. En esa primera fase Inglaterra mostró un juego horrible y aunque se vio una mejoría en octavos de final contra Paraguay (donde ganaron 3 a 0) a Robson le llegaban muchas críticas. En parte por no poner a nuestro héroe ni un minuto cuando no se le caía a una idea a los de arriba. Después de eso se vendría el famoso partido contra Argentina, el cual paradójicamente ese sería mejor partido de Inglaterra en la copa -pasa que Argentina tenía un extraterrestre en su mejor momento-, pero comenzó perdiendo 2 goles a 0. El bloque defensivo de los gauchos estaba sólido y el DT Robson POR FIN se la jugó por Barnes a ver qué salía faltando 15 minutos para el final. Resulta que el negrito se mandó a la punta izquierda y volvió loco al Negro Enrique, a Giusti y a Ruggeri, asistiendo a Lineker quien marcó el descuento de los piratas (?). Luego de eso Barnes siguió y siguió desbordando hasta que en una de esas se le volvió a escapar a sus marcadores, mandó un centro nuevamente a la cabeza de Lineker, pero esta vez Olarticoechea lo anticipó y con la nuca salvó el gol de la línea. El resultado no se movió y los ingleses se regresarían a Gran Bretaña con el culo roto en cuartos de final, pero sobre todo con la sensación de que el resultado pudo haber sido distinto si Barnes hubiese entrado antes.

Mira cómo los dejaba botados. Es que si lo hubiesen metido antes…

Después de eso, Barnes siguió siendo llamado a la selección y fue titular en muchas más ocasiones. En las eliminatorias para la Eurocopa 1988, Barnes fue el segundo goleador de la selección, solo superado por Lineker. Fue convocado para algunos amistosos y para dicha Eurocopa donde a Inglaterra le fue muy mal, perdiendo sus 3 partidos. Esta vez Barnes si fue titular, aunque muy afectado por el juego racano de Robson. Para la eliminatoria del mundial del 1990, Barnes jugó de segunda punta al lado de Lineker, marcando 2 goles y al cabo de un tiempo le anotaría un señor golazo a Uruguay en un amistoso de preparación de cara al mundial.

Diatriba: ¿Quién es el que marca a John con cara de artista marcial?

Estando ya en la copa del mundo de Italia 90, Barnes poseía un nivel futbolístico superlativo y venía siendo titular inamovible en la selección; hasta que en octavos contra Bélgica sufrió una lesión que lo obligó a salir en ese partido, aunque antes había marcado un gol que fue anulado por supuesto offside. Dicha lesión lo condicionó para el resto del campeonato, ya que si bien saltó a la cancha en el primer tiempo frente a Camerún a partir de ahí Barnes no volvió a estar en condiciones óptimas para jugar ese mundial. Por lo que tuvo que salir de la titular y el equipo lo sintió tanto en la semifinal contra Alemania como en el partido por el tercer puesto frente a Italia. No obstante, se recuerda como uno de los pilares de la selección inglesa que obtuvo el mejor puesto en un mundial excluyendo el del 1966. Posterior a eso, el bueno de John tuvo muchas lesiones que lo marginaron de la selección. Y CASUALMENTE (?) Inglaterra tuvo más malas que buenas: les fue como perros en misa en la Euro 1992 y no clasificaron al mundial del 94. Barnes, a esa altura ya jugaba de volante de primera línea y fue convocado a varios partidos para cumplir esa función. Para la Eurocopa de 1996 Inglaterra no jugó eliminatorias por ser anfitrión, debido a eso jugó muchos encuentros amistosos como preparación y en la recta final de estos John no volvió a ser tenido en cuenta para el seleccionado inglés, jugando su último partido frente a nosotros el día que Higuita hizo el escorpion.

¿Jugar de volante lo tornó serio?

Siendo sinceros, el Reggae Boy no tuvo las mismas performances en Inglaterra en comparación a las que tenía en Liverpool. Quizás por terquedades del DT, quizás por el juego distinto, quizás por neta responsabilidad suya, quizás por los reptilianos, por los illuminatis o por lo que sea. Pero lo cierto es que tampoco le fue mal, de hecho su mundial del 1990 iba muy bien hasta la lesión. No obstante es muy llamativo que muchos cracks ingleses tampoco han mostrado el mismo rendimiento de su club en la selección -y no solo ahora, casi siempre ha sido así-. Por tal motivo pienso que el rendimiento mostrado por nuestro con Inglaterra sí le alcanza para aprobar. Y voy a la Haya sí es necesario.

Este fue John Barnes. Un crack con todas las letras. Un ejemplo de vida y un ideal prototipo de deportista. Una leyenda en Liverpool y en el fútbol inglés. Un caballero totalemente. Amado por sus fanáticos y admirado por sus rivales. Merece todo lo bueno que le pasó y todo lo bueno que le pueda pasar.

Acá con sus otros dos amores: el Rap y su señora esposa… ASÍ SÍ. Y recontra VOT SÍ (?).

Volveremos con más. Saludos.

About GeorgeJR_31
Odontólogo, cartagenero, neobloggero (?). Hincha del América como todo hombre de bien, pero nada termo, solo “peace and love”. Antiguo back central y volante 5. Burro y patadura por partes iguales.

12 Comments on Grandes Jugadores Infravalorados: John Barnes

  1. 1
    Daniel says:

    Postazo a la altura del señor futbolista que protagoniza esta entrega.

    Demasiado de malas para ser un tipo tan completo. Todo bien hacía el grone. Merecía más (por lo menos una Copa de Europa de ese periodo 86-88 si se ganaba), y aun así dejó un legado muy hp para Liverpool: servir como el puente para la transición de los Dalglish, Rush, Beardsley y Aldridge a la de los McManaman (da para ponerlo en esta sección, me parece), Fowler y Collymore.

    Da para epitafio en la tumba del man poner John Barnes: 20 minutos antes que me metas en ese partido contra Argentina y otra cosa sería Robson malparido (?).

    Para la trivia, creo que en el Everton contra el que jugó Watford la final de la FA Cup estaba un tal Gary Lineker. Ignoro si hizo goles.

    Una pequeña corrección: El excéntrico llamado “Elthon” en realidad es “Elton”. Error frecuente pero inaceptable (?).

    Aeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

    • 1.1
      George says:

      Graciani (?).
      Sí señor, este man hacía todo bien y qué lástima que le tocara comerse el caramelo de la tragedia de heyssel cuando tenía un nivel estratosférico y contaba con un combazo.

      Gracia por la corrección de Elton. Buscaré lo de Lineker en el Watford-Everton.

      Y sí, el “aaaaaeeeee” es merecido (?).

  2. 2
    YoSoyElCarlos says:

    Excelente post, compañero. Muy completo y entretenido. Era un hp jugadorazo Barnes, también quedé con la sensación que si lo metían antes Inglaterra mínimo empataba esa vaina a Argentina.

  3. 3
    DVVID CVLEÑO says:

    Brillante post my friend. Sobre el tema de los colores de la suerte según el bobazo de klinsman, entonces tendría buena razón porque el verde azucarero vive las ignominiosas desde hace rato y cada vez vamos de mal en peor, aunque se pifiaria con el verde rival de patio de tu amado rojo, aunque ese verde gana es porque tiene con qué comprar árbitros, ligas, campeonatos. ..

    • 3.1
      DVVID CVLEÑO says:

      Ups, me equivoqué de post, este iba para el libro gordo de pet..ve para el libro de los equipos del mundial, en este caso para el del equipo teutón. En cuanto a barnes, el Man tuvo lo suyo y lástima porque tenía un nivel muy brutal. Ahora bien, no se porque cuando veo la foto de este man se me viene a la cabeza la imagen de OJ Simpson.

  4. 4
    kadtagenero says:

    El de la foto se parece a Carlos Mario Hoyos… pero no estoy seguro.

    Gran historia la de este señor… cuanto diera por que fuera titular con Argentina y les dañara el caminado… ni modo

    Buen post.

  5. 5
    martincx says:

    Gran post Doc

    Mire que desconocía a este héroe. Respecto a Inglaterra, recuerdo el escándalo que le hacían a Sven Goran Ericksonn cuando decía que había encontrado la fórmula para alinear a Beckham (puaj), Gerrard y Lampard: convertir a Ledley King en 5. No pregunte los resultados. A propósito podría hacer una lista de jugadores que no merecían estar en selecciones grandes y ya que estamos con la pérfida Albión le dejo a Emile Heskey, ese horrible que fue 9 en su selección.

  6. 6
    enzoac says:

    Qué lástima que no lo pusieron antes contra Arg… Ah, no, pará.

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