Historia de los diferentes ciclos de las selecciones Colombia – Vol 2: Bogotá y la primera decepción (1938)

El día después que se posesionó el trigésimo noveno presidente de la república, responsable del descanso remunerado los domingos y festivos, don Eduardo Santos Montejo, arrancó el torneo de fútbol de los primeros Juegos Bolivarianos de la historia, realizados en Bogotá. Las razones para escoger a la capital colombiana fueron los 400 años que cumplía la ciudad, y darle el pri por haber dicho a sus camaradas bolivarianos que organizaran las justas.

Lo visto en Cali el año anterior, y la medalla de bronce en los Centroamericanos (ver volumen 1) generó una expectativa en en Colombia, aunque claro, era la primera medida de aceite en la Conmebol. Colombia (junto a Ecuador y Venezuela) eran selecciones imberbes en el ámbito internacional, mientras que Perú y Bolivia gozaban de experiencia mundial. De hecho Perú hizo una gran olimpiada en Berlín en el 36, pasa que según cuenta la leyenda, los nazis se las montaron por ganarle 4-2 a Austria, la tierra natal del tierno Adolfo, y con un ardid mandaron a repetir el partido, cosa que no hizo gracia en el comité peruano, que abandonó el certamen, y volvió a sus país con todos los deportistas. Nosotros los apoyamos, y nos devolvimos también, así súmele más antecedentes al pacto de Lima (?).

Una acción del partido de la discordia en Berlín. Notable buzo del arquero compatriota del dueño del chuzo.

Ahora, ¿qué tan cierto es esto? Pues esa contrasta con otras aparentes verdades, como las que cuenta el portal peruano “La Mula”, que si gusta puede leer en este link. Pero pues creer también las versiones alemanas de la época íntegramente es como creer las versiones libres de cierto expresi. De todas maneras la versión romántica de unos morenitos tercermundistas le ganen a una relativa potencia de la época, para ser ninguneados por los bárbaros de turno que se sintieron ofendidos por la derrota cala mucho más.

Esta presentación del equipo peruano no es un homenaje al peruvian elder (?) que comanda el blog, sirve para mostrar que aspirar al oro era una locura. De verdad, aún sin Argentina, Brasil ni Uruguay, era una manera de medir el nivel de la nueva selección. La idea era pelear (otra vez) por el bronce, porque entre otras cosas, Bolivia también tenía algo más de nivel. Pero además, pone en contexto una situación que se presentaba en nuestro santo país. Una de las cositas que nuestros gobernantes vieron como bueno de los nazis era promover el deporte como parte de un programa de mejoramiento de la raza. Previo a la oficialización de estas justas, ya el ¿señor? Luis López de Mesa, quien fue Ministro de Educación en 1934, y Canciller de la República en 1938, promovía la prohibición de mezcla de razas, básicamente blancos con blancos, y mestizos e indígenas que se las arreglaran entre ellos. Ah, y le abrió la frontera a los alemanes.

Uno de los afiches de los Bolivarianos. No, no destilan nazismo para nada.

El punto es que el gobierno creía que la falta de figuración nuestra en los deportes de alto rendimiento, como se veía en otros países como Uruguay, Argentina y Brasil, tenía que ver con la asimilación “de manera tardía los sistemas implantados en los Estados de alta civilización”, como referenció Alejandro Pino en su blog, citando una nota de la revista “El Gráfico”, la bogotana, claro, del año 1924 (!). Así que esos juegos Bolivarianos fueron de alguna manera la culminación de un plan de potenciación aria, con tintes de integración sudamericano, tras la guerra contra Perú terminada apenas cinco años antes de la inauguración del evento.

Así saludaron las comitivas al palco presidencial. No, definitivamente nada nazi.

Cabe destacar que Perú ganó esas justas (como para que subieran las acciones de Caladryl en Colombia), aunque en particular en el fútbol se sabía que eramos inferiores. Quedémonos en lo estrictamente futbolístico. Fernando Paternóster, quien entrenaba al Club Municipal (preMillonarios), fue el escogido para tomar el control de la selección. ¿Quién fue? Uno de los primeros destacados del fútbol argentino. Defensa zurdo, capitán de la selección durante el Mundial del 30. Debutó en Atlanta, siguió a Progresista, Racing Club (un título), y Argentinos Juniors. En la selección entre 1928 y 1930 logró una medalla de plata olímpica, una Copa América, y un subtítulo del mundo.

Así que hablemos de…

¿Por qué cambió de uniforme en el mismo año? No tengo la menor idea para ser honesto. Los origenes del uniforme “amilanado” no están registrados. De todas maneras metiendo color a las malas (?) a la foto mostrada arriba se ve la tonalidad roja de la camiseta. Contador de identidad cromática: 2 (3 si se cuenta el naranja-blanco de los partidos no oficiales del 37). La mayoría de los partidos se jugaron en el Estadio Universitario, ubicado en el Campus de la Universidad Nacional, el que posteriormente sería llamado Alfonso López Pumarejo, sede inicial de los equipos bogotanos en el profesionalismo.

De pie: Pedro López, Manuel Pardo, Ricardo Granados, Antenor Rodríguez, Miguel Botto, y José Escorcia. Abajo: Rafael Mejía, Francisco Carvajal, Tomás Mier, Antonio Martínez, y Romelio Martínez. Entre otras cosas se criticaba el desorden de los uniformes: medias de diferentes colores y camisas desteñidas (!).

Tenga en cuenta que de ahora en adelante, cortesía de los avances tecnológicos, van a ver dos enlaces en las tablas de resultados: el primero es la ficha técnica, donde se repite la reseña, junto con las alineaciones y tal. En el segundo está el head-to-head de Colombia ante sus rivales. Se irán actualizando a medida que avance la serie.

Bogotá – Lunes 8 de agosto de 1938 – Estadio Universitario
2 M. Botto 66′ 75′
4 P. Ibáñez 10′ 61′, T. Fernández 40′, J. Alcalde 51′
Ficha técnica | Record hasta la fecha / General: 0G – 0E – 1P / Amistosos*: 0G – 0E – 1P (ver más)

Este fue probablemente el partido más bravo de Colombia en el 38, por encima del de México. A Perú lo dirigía John Richard Greenwell, el Jack, uno de los nombres de la época. Venía de dirigir en al Barcelona y otros equipos españoles, hasta que, tras breve paso por Turquía, se vino de misionero del fútbol (?) a Perú en el 38, a dirigir a la selección y al Universitario, con notable éxito. Luego vendría a Colombia, primero a Barranquilla, donde estuvo preparándose para dirigir a los nuestros para los Centroamericanos del 42. Mientras, paralelamente dirigió al Juventud Junior. Por temas bélicos comunes en la época, dichos Juegos se aplazaron cuatro años, y el Jack tuvo que ser cesado de su trabajo, lo que lo llevó a Bogotá a entrenar al Independiente Santa Fe en el 42. Tristemente ese mismo año falleció por un derrame cerebral y no pudo desarrollar más sus conocimientos, adelantados para la época de verdad.

El hombre tenía cara de buena papa.

Pero adelante, Colombia tenía a la primera gran generación peruana. En el ataque se destacaban Jorge Alcalde, delantero que se destacó en Sport Boys, River y Universitario, y especialmente Teodoro ‘Lolo’ Fernández, goleador queridísimo en Universitario, su único club, y top 2 de su selección junto a Teófilo Cubillas. Fue el héroe de la primera Copa América, y en total hizo 24 goles en 32 partidos.

El partido fue lo que se esperaba, un solo de Perú. De hecho, y a pesar del resultado, se destacó a Escorcia como un gran arquero por las múltiples intervenciones que tuvo. Lo único es que el árbitro al parecer ayudó un poquito a la visita, porque aparentemente el primer gol, el de Pedro Ibáñez a los 10′, fue en fuera de lugar. Y a los 23′, un borbollón en el área peruana terminó en gol de Tomás Mier, pero fue anulada quién sabe por qué. Aparentemente la oposición que podría hacer Colombia se fue al carajo con el par de decisiones arbitrales (¿debilidad mental?), y antes del descanso el ‘Lolo’, “en un alarde de malabarismo” dijo El Tiempo, aumentó.

Par de acciones, una en cada área. A la izquierda, Botto es bloqueado por un peruano. A la derecha, Escorcia salva una llegada del Lolo.

Colombia salió con ánimo para el segundo tiempo, pero Alcalde al 57′, e Ibáñez al 60′, acabaron con las aspiraciones colombianas. Con la superioridad claramente marcada a 30 minutos del final, los peruanos regularon, y permitieron que Colombia anotara dos veces a través de Miguel Botto, lo que generó un júbilo en las graderías, les faltó nada más el “si se puede”. En el medio, una pelea entre el ‘Sapo’ Mejía y Tovar, que terminó con la expulsión de ambos. Otras fuentes dicen que el expulsado fue ‘Pacho’ Carvajal, y una peruana dice que fue José María Umaña, quien no aparece como jugador en ese partido. Nos quedamos con la de Mejía porque fue la narrada en la crónica de la época.

Con la ventaja reducida a la mitad, los peruanos se paniquearon y controlaron más el partido, y a los nuestros no les alcanzó. Final 4-2, esperable, y con la sensación de que nos quedaba mucho por aprender para ponernos a la par.

Foto de esa selección peruana, su primera gran generación. Coronarían al año siguiente su primera Copa América (Foto: El Tiempo).

Al final del partido las reacciones por supuesto no se hicieron esperar. Del lado del profesor Greenwell (y de algunos analistas de la época) el partido fue malo. Mostró desazón por la relajada de los suyos en el segundo tiempo. “Es clásico en el fútbol latino que un equipo una vez asegurado el triunfo deja de dar rendimiento. Mis jugadores no han jugado en el segundo tiempo”, contundente el inglés. Nosotros, claro, el lado del honor, del árbitro nos robó. Paternoster se quedó contento con el rendimiento. Bueno.

Bogotá – Sábado 13 de agosto de 1938 – Estadio Universitario
2 J. Zapata 15′, J. Torres 30′
0
Ficha técnica | Record hasta la fecha / General: 1G – 0E – 1P / Amistosos*: 1G – 0E – 1P (ver más)

En medio de una lluvia/granizo, Colombia tuvo la oportunidad de su primera revancha, ante Venezuela, primer repitente en partidos oficiales. Había perdido 2-1 en los Centroamericanos de Panamá. El partido parece que fue bastante pobre. Los aficionados esperaban algo más de Colombia, dado que antes habían jugado con Perú y tal. Pero apenas hicieron un mínimo esfuerzo para vencer sin problemas a los vecinos. Si el partido fue catalogado de lento para la época, analicen ustedes lo que fue.

El primer gol fue un cobro de falta, luego que el arquero diera más pasos de los permitidos sin soltar la pelota, mientras le sacaba el cuerpo a los rivales. El cobro fue de ‘Sapo’ Mejía, y de cabeza apareció José de Jesús Zapata para marcar a los 15 minutos. Julio Torres marcó el segundo a la media hora, tras recibir un pase de Umaña y rematar cruzado.

Venezuela no tuvo como reaccionar, acongojados por el clima (?), y poco participó Escorcia. Así pasó hasta los 90, emparejamos el historial, para nunca más volver a estar abajo, hurra (?). ¿Qué se puede agregar? El técnico venezolano era el (bueno, no era venezolano) italiano Vittorio Godigna, y un delantero se llamaba Vaughan (!).

Bogotá – Martes 16 de agosto de 1938 – Estadio Universitario
1 R. Fernández 55′
2 L. Montoya 40′, A. Molina 65′
Ficha técnica | Record hasta la fecha / General: 0G – 0E – 1P / Amistosos*: 0G – 0E – 1P (ver más)

Y se vino Bolivia, con su tradicional blanco y negro (remember “URUGAY VIVA”, ellos se pusieron el verde en 1957). Su técnico era el defensor Segundo Durandal. Partido con mucho ánimo en la tribuna, dada la victoria anterior, y siendo este el partido clave para ir por la medalla de plata. Y así arrancamos, con todo atacando el arco rival, pero cero eficacia. Ese ímpetu se fue acabando hasta los 30 minutos, en que Bolivia pasó a controlar el juego. Mal que bien eran más experimentados. Y al minuto 40 Luis Montoya envió un remate bien ubicado que venció al ‘Masa’ Álvarez, el arquero para la ocasión.

Carlos Álvarez no logra contener el remate de Montoya (Foto: El Tiempo)

El segundo tiempo arrancó con llegadas de lado y lado, pero fue Colombia quien logró marcar, gracias a Rafael Fernández, a los 10 minutos de reiniciado. Pero lo curioso fue que lejos de animarse a buscar la victoria, el equipo se escachalandró inmediatamente, o se avivaron los bolivianos, igual es incomprobable. Alfredo Molina a los 65 minutos de partido le dio la ventaja a los suyos. Alberto Lega tuvo el empate inmediatamente, pero la mandó a las nubes, y ahí, dicen, murió todo.

Se le reclamó a Paternoster que cambió mucho de alineación, especialmente el frente de ataque. Le recriminan la participación de Lega y Fernández, a pesar del gol porque “no hizo el trabajo requerible en un entreala” (!). Siempre siendo tan exigentes. También sentó a Miguel Botto y puso a Numa Carvajal. Y bueno, adiós plata. Pero quedaba la lucha por el bronce.

Bogotá – Domingo 21 de agosto de 1938 – Estadio Nemesio Camacho “El Campín”
1 T. Mier 33′
2 E. Herrera 68′, A. Freire 88′
Record hasta la fecha / General: 0G – 0E – 1P / Amistosos*: 0G – 0E – 1P (ver más)

Colombia se estrenaba el Campín en un partido bien simpático. Si ganaba, se quedaba con el bronce. Al frente. Ecuador, que con un empate tomaba el tercer lugar, y ganando se apuntaba un desempate contra Bolivia por la plata. Perú ya había ganado el oro paseando a sus rivales. Ecuador vestía de negro porque era más fácil conseguir ese color, el amarillo vino en 1941. Eran dirigidos por el chileno Enrique Lamas.

Colombia era favorito, y fue superior casi todo el partido, aunque el mismo no fue de calidad. El dominio no se reflejó en una gran ventaja por la imprecisión de algunos miembros del ataque, algo de falta de juego colectivo, y mucho nervio. Al frente Ecuador en una postura defensiva poco y nada hacía por el partido. La consecuencia del juego llevó al primer gol, gracias a un pelotazo de Luis Ramos aprovechado por Tomás Mier a los 33 minutos. Así se fue la primera mitad.

La Ecuador que nos empavó en los Boliviarianos.

El segundo tiempo fue un poco más de lo mismo, peeeeero la pecheada se empezó a fraguar en una jugada aislada. Corrida de Arenas por un costado, eludiendo a dos colombianos, centrico a la cabeza de Enrique Herrera, y los interrogantes al final del tracto digestivo (?). Volvieron los nervios, la poca efectividad a las llegadas arriba. El partido parecía empate, pero a dos minutos del final, Arenas, que nos cogió el bajito, se fue otra vez, centró, y ahora cayó en los pies de Augusto Freire, y decepción en las gradas del Campín.

Estas fueron las posiciones y resultados del torneo. Por el empate en puntos se jugó un partido de desempate para la medalla de plata, y Bolivia derrotó 2-1 a Ecuador el 22 de agosto en El Campín.

¿Qué conclusiones dejó este ciclo? Pues varias. La primera que, aun sin los 3 grandes, ya se notaba que Conmebol tiene mucho más nivel que la Concacaf. Con respecto a Colombia, pues se trajo a Paternoster para que hiciera algo con nuestra meteria prima, pero hizo falta tiempo de trabajo ya que, a pesar que el Municipal de Bogotá era la base del equipo, se buscó armar un equipo bien nacional, con jugadores de clubes de Barranquilla, Santa Marta, Medellín y Cali. Así que el armado del equipo no tuvo tiempo, y pues el equipo rindió aun menos de lo que se esperaba. Aunque va uno a ver y era puro Millon… eh, Municipal, y pues también como (?). El jugador más destacado fue el portero Escorcia según el árbitro mexicano Esteva. La decepción fue tal, que no se hicieron esfuerzos por armar más selección en siete años, sin ninguna competencia oficial en el calendario por la guerra. Ni un amistoso ni nada.

Los protagonistas nuevos

El profe Paternoster se quedó con ese pobre rendimiento del 25% con la selección. Después dirigió en América y Nacional, donde logró el primer título, en tiempos donde la tenían más brava.

El debutante que más jugó fue el volante Ricardo Granados (4 PJ), samario del Municipal / Millonarios, quien volvió a jugar con la selecta. Después vino una lista de tres jugados de más jugadores del Municipal. Miguel Botto (3 PJ, 2 G) fue el que más se destacó en el torneo, pero Antenor Rodríguez volvería a vestir la camiseta nacional. Antonio Martínez y Manuel Briceño Pardo siguieron su andar con el equipo de Bogotá, pero Briceño Pardo fue un poquitico más allá. Él, y otro muchacho que aparecerá más adelante, fueron fundamentales en la formación definitiva de Millonarios. Mucho se le debe a Briceño Pardo ecónomicamente, y de la identidad del club, compositor del himno y de los colores definitivos. Ahí le agregamos al post del buen Felo Arias, quien de paso nos ayudo a resolver la duda contactando una cuenta en twitter homenaje al hombre. Siga a @ManuelBPCMSB si gusta. Por cierto, don Manuel además fue alcalde de Bogotá en 1953, el primer jugador de selección en serlo. Completa la carrera del hombre.

En la lista de dos partidos jugados figuran jugadores no rolos. El nombre que más resalta es el de Romelio Martínez, otro de los pioneros del fútbol barranquillero, delantero, quien no vio el fútbol profesional por su fallecimiento en 1947 en un accidente aéreo en el cerro El Tablazo, en Cundinamarca, con duelo nacional decretado por el presidente Mariano Ospina. El defensa Humberto Picalúa, el otro barranquillero de esta lista de 2PJ, si alcanzó a jugar profesional con el Junior, y repitió convocatoria. De Santa Marta salieron los jugadores de 2 PJ y 1 G, Rafael Fernández y Tomás Mier, ambos delanteros. Mier es recordado por su paso por Millonarios en los primeros años profesionales, mientras que de Fernández si no encontré mucho más, jugaba en el Independiente de Santa Marta. Finalmente, del Valle jugó Pedro Ricardo López, destacado defensa del Boca Juniors de la época, quien sería uno de los “refuerzos” de la siguiente selección.

Los que jugaron su picadito, aka un pe jota (?) fueron casi todos del Municipal, salvo José de Jesús Zapata, delantero del Junior, y el único con 1 PJ y 1 G. De todos estos mecionamos al compañero de Manuel Briceño Pardo en sus andadas formando a Millonarios: Alberto Lega, delantero y empresario (!) santandereano, a quien muchos agradecen por ser el responsable de poner un billete responsable para sostener a Millonarios, y de traer a Pedernera a Colombia. Volvemos a recomendar el post de Felo Arias para entender la importancia del mucharaco. Completan la lista de preEmbajadores debutantes Francisco Carvajal, José María Umaña, Luis Carlos Ramos, y Numa Carvajal.

Los protagonistas repitentes

Para estos nombres que ya conocieron en el primer ciclo es mejor si realizo una tabla, para ver lo que hicieron en el ciclo, y cuanto van sumando en el total.

JUGADOR BOLIVARIANOS TOTAL
PJ GOLES PJ GOLES
Rafael Mejía 4 0 6 1
José Escorcia 3 0 5 0
Julio Torres 3 1 8 3
Carlos Mario Álvarez 1 0 4 0
Genisberto Cabas 1 0 2 0

El dato (?): Julio Torres se convertía en el jugador con más partidos (8), seguido por Rafael Mejía (6). El máximo goleador seguía siendo el ‘Flaco’ Meléndez (4).

Piernas nazis, otro afiche de los Bolivarianos (?)

P.D.: El asterisco (*) en los records de los amistosos corresponde porque al no ser torneos organizados por la FIFA o alguna de sus confederaciones asociadas, se guardan en el registro como amistosos.

P.D. #2: Nuevamente se agradece a los lectores cualquier información, corrección, o agregado que se le pueda hacer a esta noble lista y base de datos que quedará almacenada en su portal de fútbol favorito (?).

About Edogarudo
Diseñador gráfico y web. Atleta de Cristo, claro, sin estado físico y no profesional (?). No-periodista frustrado y decepcionado. Hincha racional (?) del Junior. Desde Barranquilla.

5 Comments on Historia de los diferentes ciclos de las selecciones Colombia – Vol 2: Bogotá y la primera decepción (1938)

  1. 1
    Feloarias says:

    – Sobre ese partido contra Perú existe el registro cinematográfico más antiguo de la Selección, son como cinco minutos que hicieron parte de la película en el que los Acevedo registraron los Bolivarianos (hace poco editaron ese documental en DVD). Desafortunadamente, Patrimonio Fílmico se ha tenido que curar mucho en salud con imágenes cuyos derechos podría reclamar la Federación o la Dimayor, por eso para pesar nuestro, ESA es la única parte que no metieron en el DVD.

    – He tenido varias discusiones con el aparente carácter nazi de los afiches de los Bolivarianos. En mi criterio, es más una geometrización propia del art déco y que a lo largo de su obra desarrolló Sergio Trujillo Magnenat (en los murales de Carulla que él pintó se ve ese mismo estilo). Del águila del logo se podría especular, pero no es distinta a la que se usó en numerosas piezas gráficas de la época en Estados Unidos (el logo de Union Pacific, por ejemplo). Nazi sería más si hubieran usado tipografía carolingia o gótica, pues el diseño abstracto lo asociaban más con la decadente e izquierdista Bauhaus. El “saludo romano”, por su parte, se hizo común en América y Europa en las ceremonias de educación física y algunas de cívica, pero cayó en desgracia porque yatúsabe…

    – Con esta serie se cae el mito de que las primeras selecciones eran nóminas de clubes trasplantados, pues se nota que a pesar de las limitaciones de la época hubo un esfuerzo grande por integrar jugadores de todo el país o al menos de más de una región. Así es como Tomás Emilio Mier (autor del primer gol en El Campín) aterrizó en Bogotá, pues venía de la Selección Magdalena. Luego sí estuvo vinculado con Millonarios, pero en el área administrativa hasta su jubilación.

    • 1.1
      Feloarias says:

      En esa serie de TV sobre los Olímpicos de Berlín deliraron más que cuando hicieron La Selecc10n de Caracol: sale Hitler emputadísimo oyendo los partidos por radio, ordenando a su gabinete joder a los peruanos y mandándoles viejas al hotel.

    • 1.2
      Edogarudo says:

      Siempre agradan sus aportes don Felipe en estos temas. Ahí quedan registrados.

  2. 2
    Juan Mecha says:

    Muy buen post y tremenda investigación Edo, definitivamente gracias a Dios hemos avanzado algo en fútbol;esos resultados que se dieron en ese cuadrangular hecho en Colombia en esta época serian un escándalo.

  3. 3

    La bella y mal guardada historia de nuestro fùtbol. Es lo que hay.

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