Partidos, Partidotes y Partidazos: la semifinal Francia-Alemania Federal en España 82 y un drama más hp que el de Elif

Uno de los partidos más famosos, sufridos y mejores del fútbol de todos los tiempos es reseñado hoy por nuestro colega, lector y genio hiperbólico del fútbol y música que es Daniel Ospina. Pase, siga, lea y disfrute esta monumental (en serio) crónica.

Por Daniel Ospina

Cuando toca debatir sobre los partidos más increíbles del fútbol mundial (entiéndase partidos de esos que marcan época) hay bastante de donde escoger. La batalla de Estambul entre Milán y Liverpool, el partido entre Bayern Munich y Manchester United por la Champions de 1999, el Mishos – Santa Fe del año pasado (?) o “ese 27” (?????) son de esos momentos de videoteca que uno atesora invariablemente por el dramatismo que conllevaron. Y bueno, porque MIRE SI NO VOY A GRITAR ESE HP GOLAZO DE HENRY ROJAS… Perdón, me alteré.

La cosa no se hace más fácil ni siquiera haciendo la pregunta más específica de “¿Cuál fue el mejor partido de los Mundiales?”. Si uno repasa esos casi cien años de historia que a diferencia de los del Deportivo Cali si son de verdad, hay bastantes partidos que pueden pelear el puesto tranquilamente. Pero un servidor siempre se inclina por uno, que vengo a recordar por aquí. Tuvo goles, héroes, villanos, calidad, pata, arbitro, huevos, sangre y, vea usted, la primera definición por penaltis en la historia de los Mundiales. Tuvo absolutamente TODO lo que un partido de futbol debía tener, al punto que si le hicieran película sería como esa de Rush: Pasión y Gloría donde narran la batalla por el título de Fórmula 1 entre Niki Lauda y James Hunt. Así de épica.

Sin más preámbulos, hablemos del Francia-Alemania Federal disputado en el marco de las semifinales de España 1982.

¿Cómo llegaban los dos equipos?

El camino para ambos comenzó con muchas dudas. Alemania Federal perdió antes del torneo por lesión a Bernd Schuster, mediapunta muy calidoso y gran figura de la Eurocopa de 1980. Algo similar pasaba con el gran Karl Heinz Rummenigge (entonces vigente ganador del Balón de Oro) que llegaba bajo de ritmo, también por una lesión que le hizo jugar casi que en una pierna todos los partidos del campeonato. La base del equipo era la misma que ganó la Eurocopa de 1980 así como la clasificación al Mundial con suficiencia, pero no dejaba de ser una transición de los tiempos de Beckenbauer y compañía a otros de mucha incertidumbre.

Todo eso llevó a que pasaran de agache la fase de grupos luego de perder increíblemente con Argelia en la presentación en sociedad del gran Rabah Madjer, ganar a una Chile muy débil y luego una victoria amañada contra Austria que sacaba a los argelinos de la segunda ronda por gol diferencia, con la consecuente silbatina y nominación por unanimidad como “villanos” de este cuento. En el triangular de segunda ronda ganaron con lo justo a unos anfitriones sumamente mediocres y empataron a cero con Inglaterra. Como los ingleses también empataron con España en el partido siguiente, el resultado puso a los dirigidos por Jupp Derwall en semifinales y se ganó en contra al público anfitrión del campeonato.

La clave del juego germano era la misma de siempre con tintes más uruguayos (?) que de costumbre. Mucho músculo, mucho juego físico, fortaleza defensiva aportada por el arquero Toni Schumacher y su zaga liderada por Manfred Kaltz y Uli Stielike. La movilidad del balón era la justa, y generalmente aportada por Rummenigge o el veterano Paul Breitner. El equilibrio lo aportaba el todo terreno Hans Peter Briegel, mientras que la parte esa de los goles era responsabilidad de Klaus Fischer, un joven Pierre Littbarski, y un árbol de casi dos metros que respondía al nombre de Horst Hrubesch y que para lo único que servía era para cabecear.

Con Francia pasó algo similar. Aunque ya habían demostrado su emergente potencial en el Mundial de Argentina, no lograron clasificar para la Eurocopa de 1980 y dejaron dudas durante la clasificación al Mundial de España en un grupo que si bien no era tan sencillo, no debería haber resultado tan duro (segundos detrás de Bélgica y por encima de Holanda e Irlanda con lo justo). Todavía no era la potencia futbolística que es hoy, siendo que de hecho extrañaban los tiempos de Fontaine y Kopa en los años cincuenta.

Ya en el Mundial les tocó bailar con la más fea perdiendo 3-1 con Inglaterra y empatando con Checoslovaquia en un partido durísimo. Gracias a su victoria 4-1 sobre Kuwait en un partido que da para post aparte en lo que a escándalos se refiere, pasaron a la siguiente ronda superando por gol diferencia al combinado checo. En el triangular de segunda ronda les tocó fácil: Irlanda Del Norte y una Austria que ya jubilaba su mejor generación en 50 años. Sin muchos atenuantes, el “cuadrado mágico” liderado por (de pie) Michel Platini (sentarse) y complementado por el chiquito Alain Giresse, y los criteriosos Jean Tigana y Dominique Rocheteau cogió fuerza y ganó sus dos partidos para llegar de manera algo sorpresiva a las semifinales. A ellos se sumaban los goles de su delantero Didier Six, el oficio de Manuel Amorós y Maxime Bossis en la defensa, y las corridas por la banda de Marius Tresor para madurar con el paso de las semanas un conjunto que consolidó el estereotipo de futbol francés que quedó en la memoria de una generación de Ysecs (?) por sus combinaciones en corto, su velocidad y su efectividad.

Desde 1958 en el partido por el tercer puesto disputado en Suecia no se enfrentaban ambos combinados en un Mundial, y ciertamente había expectativa por saber cuál de estos dos avanzaba a la final junto a Italia, que unas horas antes derrotó a Polonia 2-0. Los veteranos me corregirán, pero el ambiente previo era del tipo Alemania Vs El Mundo por la forma tan mediocre en que avanzaron de rondas los primeros. Los hijos de Willy Brandt salían a la cancha del Ramón Sánchez Pizjuan de Sevilla con Toni Schumacher en el arco, una línea de cinco en defensa con Briegel, Uli Stielike, Manfred Kaltz y los hermanos Bernd y Karl Heinz Forster, Wolfgang Dremmler como volante defensivo, Felix Magath y Pierre Littbarski como extremos ofensivos, el veterano Paul Breitner como el 10 y en punta Klaus Fischer. Rummenigge empezaría como suplente.

Los hijos de Mayo del 68 salen a la cancha formando un 4-4-2 con Jean Luc Ettori en el arco, Amorós, Bossis, Gerard Janvion y Tressor en defensa, Bernard Genghini como volante mixto, Platini, Giresse y Tigana como los ofensivos, y como delanteros Rocheteau y Six.

Comienza el partido

Desde que el árbitro holandés Corver da el pitazo inicial queda clara la dinámica a seguir durante el tiempo reglamentario. Francia imponiendo su futbol de toque y Alemania yendo al choque para provocar balones divididos que les permitieran avanzar. Cada recuperación de la línea defensiva germana era una potencial orden del resto para subir líneas y buscar el área francesa. No era cuestión de roles definidos, sino de empujar. Cuando se presentaba la posibilidad de usar el primer pase, Kaltz se encargó de la tarea en primera instancia. A los ojos de un millennial resulta increíble notar la diferencia tan grande entre ambos equipos. Los alemanes con cuerpos ceñidos al estilo del superhombre nietzcheano hasta ser inamovibles en los choques físicos, pero con la precisión de Mr Magoo a la hora de controlar un balón, y los franceses menuditos como son todos ellos pero que con una pelota resolvían hasta la deuda externa. Por mucho que empujara Alemania, con tres toques Francia les cascoteaba el rancho, aunque fuese todavía sin la claridad necesaria.

Con todo, en esos primeros compases la cosa fue favorable a los panzer que comenzaron a buscar el primer gol con más ganas de las mostradas en los partidos anteriores. El primero en probar fue Kaltz con un tiro de media distancia que se fue desviado. Giresse respondió dos minutos después con una volea (previa dominada con el pecho entre dos árboles alemanes) sin mucha potencia que pasó cerca del arco de Schumacher. Poco a poco Alemania fue encontrando claridad cuando Breitner, Magath y sobre todo Littbarski (que tuvo loco a su marcador Amorós durante toda la primera parte) comenzaron a entenderse, a lo que Francia responde haciendo que toda su línea defensiva ejercía de primer pase para sus compañeros, dando como resultado que la sociedad Platini-Giresse-Tigana incursionara con más propiedad en el área contraria. Cada situación de juego favorable a los alemanes era respondida por los franceses con la misma intensidad. Pasados diez minutos el trámite se emparejó, pero las opciones no abundaban. Tresor y Amorós intentaron enviar centros pero los Forster y Briegel ganaban sin problemas a Rocheteau y Six en el aire, mientras que Breitner veía su generación de juego constantemente frenada por los acertados cierres de los defensores franceses a las incursiones en área contraria de Fischer y Littbarski, destacando particularmente Amorós y Bossis.

La primera oportunidad clara del partido se hace esperar hasta el minuto 14 luego de una falta sobre Briegel cerca al área francesa. Littbarski cobra el tiro libre con fuerza pero rebotó en el travesaño defendido por Ettori. Esa jugada espabila a los franceses, logrando que el partido se abra hasta volverse un ida y vuelta constante. A los 16 minutos responde Genghini aprovechando un balón dividido y un espacio (de los pocos que puede dejar una línea de cinco tanques) y remató una volea desviada por la cual Schumacher puteo con toda justicia a su defensa. Un minuto después tras una gran internada de Breitner dejando regado a Genghini, cede el balón a Fischer en el borde del área. Este avanza y Ettori lo contiene a medias en el mano a mano antes de que pueda disparar, pero cuando la defensa estaba por despejar el balón, Littbarski aparece al borde del área para rematar ese balón dividido con el arco vacío y abrir el marcador.

Aparece Platini

A pesar del contratiempo Francia continuó en lo suyo, ahora con más intensidad y añadiendo un constante intercambio de posiciones donde el protagonista de la siguiente jugada de peligro podía ser Giresse o Tigana, pero también Amorós o Tresor. Platini por su parte demuestra que la 10 no le queda para nada grande. Lidera su equipo con base en su talento individual, generando espacios que pudiese aprovechar Rocheteau (ahora recostado a la banda derecha) para ganar en velocidad a Stielike siempre que pudiese. A punta de toques hacía lo mismo Tigana por la izquierda, mientras Giresse se quedaba por el centro, siempre cerca del 10 en caso de que se presentara la oportunidad de fabricar una pared. Anulada la mitad del campo alemán por el adelantamiento de líneas francés, Briegel y Stielike trataban de sacar a los suyos de la misma trinchera que ahora los frenaba, pero no servía para contener el avance francés.

Aquí casual, dominando el balón, en una semifinal de la Copa Del Mundo, contra alemanes sedientos de victoria. Capo y tres cuartos don Michel

Diez minutos después el desespero de Alemania por no poder contener la reacción gala les da una recompensa a estos cuando tras un tiro libre, el centro queda para Rocheteau en el área chica y Bernd Forster lo derriba en el área chica como si fuera un duelo de lucha libre. Corver cobra pena máxima, misma que ejecutará Platini bajo y a la derecha de Schumacher para empatar merecidamente el partido.

Alemania intenta reaccionar haciendo juego más combinado, pero no les da la habilidad para tanto salvo a Breitner, que siempre que podía hacía la individual contra Genghini o Bossis y los pasaba relajado. De todos modos lo máximo que consiguió el maoísta este (?) hasta el final del primer tiempo fue un tiro de media distancia desviado. Eso obligó al entrenador Derwall a ubicar a Dremmler como defensa y subir a Briegel para que echara una mano en la mitad. Francia intentaba elaborar juego y les salía perfecto, excepto porque Didier Six fue engullido por la defensa alemana y especialmente por los cierres de Karl Heinz Forster. Al menos Rocheteau retrocedía y se buscaba sus opciones, pero al no existir esa conexión entre el “cuadrado mágico” y su finalizador se complicaba llevar a buen término las jugadas en el área alemana.

Para el final de la primera parte el ambiente se hace más rasposo y parte de la culpa la tuvo el arquero Schumacher, que como buen Schumacher resultó siendo medio hijueputica. Durante ese lapso se da un choque entre este y Amorós que mandó lejos al francés sin esfuerzo. Luego de un tiro de esquina tiene un cruce de palabras con Genghini por una falta en ataque de este. En algún momento Platini incluso le dice que relaje el pony. La respuesta del arquero llegó como media hora después… Los franceses se dejan contagiar de ese ambiente y Genghini se gana una amarilla por una barrida sobre Kaltz. La última jugada de consideración en esos 45 minutos se da en una contra de Francia entre Six, Rocheteau y Platini, que este último finaliza con un disparo desviado del arco de Schumacher. De todos modos ya era evidente la fragilidad de los alemanes cuando les hacían una serie de toques decentes en tres cuartos de cancha. Fin de la primera parte y la sensación de que Francia lo tenía madurito era latente.

De un partido disputado a una cuestión de honor

Arrancando el segundo tiempo la cosa estaba más inclinada para Francia, especialmente porque la velocidad y los cambios de posición o de gestores en las jugadas de ataque de los de azul rápidamente agotó a los alemanes. De hecho Bernd Forster se ganó una amarilla comenzando la segunda parte por una entrada a destiempo. Para no arriesgarse con la amarilla de Genghini y para refrescar el mediocampo, Michel Hidalgo decide sustituirlo al minuto 50 por Patrick Battiston. Por el lado de Alemania estaba claro que Breitner no podía más, así que a Briegel le toca trabajar decididamente en labores ofensivas. Finalmente, Felix Magath ve protagonismo luego de cedérselo a Littbarski en el primer tiempo y sus subidas por la izquierda comienzan a ser recurrentes, aunque no por eso muy efectivas.

El ambiente se ponía cada vez más raro cuando los franceses detrás del arco de Schumacher cantaban animando a su equipo y este hizo ademanes de tirarles el balón pa’ que cerraran la jeta (!). Ya tenía el rol de villano listo para lo que pasaría al minuto 60, el mismo donde a Francia se le comenzó a embolatar el partido. Tras una recuperación de Bossis en la mitad, Battiston corrió hacía el área alemana para recibir un buen pase de Platini sin que la defensa pudiese reaccionar. Solo Toni Schumacher podía detenerlo. Y luego… mejor miran y juzgan ustedes.

No me decido entre “parece un caballo saltando un obstáculo” o “un giro de ballet que salió mal” (!!!) para describirla. En una jugada que sigue siendo a la fecha de las más escalofriantes vistas en un campo de futbol, Schumacher salió de su área, saltó al encuentro del balón pero se pasó de calidad al momento del impulso. La cosa es que en vez de saltar de frente buscándolo, giró su cuerpo (seguramente imaginando que el choque con Battiston era inevitable y ambos salían jodidos) y justo después de que el francés le pegara al balón, la cadera de Schumacher se volvió una tractomula que lo impactó de frente, noqueándolo, haciéndole perder sus dientes delanteros y comprometiendo alguna vertebra en el proceso. El estadio y la burguesía con televisor (?) alrededor del mundo quedaron en shock al ver cómo se desvanecía la mano de Battiston, todavía en el piso. Especulamos que se pegó un paseíto por el purgatorio porque quedó inconsciente y tuvo que entrar la camilla.

A lo bien, si Schumacher no tenía la esperanza de que Battiston lo recibiera en brazos para elevarlo hacia arriba cual porrista del Santo Ángel o el Corazonista, yo no entiendo nada…

La escena se hizo más fregada cuando Schumacher en vez de mirar si Battiston se encontraba bien, comenzó a calentar sus músculos para seguir el juego (!!!). Me encantaría decir, como se ha sostenido popularmente, que el tipo se pasó tres mundos de hijueputa con ese gesto. Pero si bien las actitudes que venía asumiendo desde el primer tiempo no le ayudan en nada, elijo creer que la adrenalina del golpe y del mismo partido le jugó una mala pasada y por eso tuvo esa reacción tan carente de empatía, por no decir tan malparida. En una entrevista posterior explicaba que en ese momento al ver que Amoros y Tigana rodeaban al caído, pensaba que lo mejor era no acercarse porque al ser estos los más acuerpados entre los franceses, se podía armar una pelea. Razón no le falta, después de todo ¿quién no le rompería la jeta al bastardo si le hace una burrada de esas a un compañero de equipo? Pero sea por prudencia o cagazo, no olvidemos que los alemanes son humanos, así no tengamos tan claro el por qué (?).

Finalmente entran los paramédicos para recoger al francés mientras se dan dos escenas que marcarán a fuego las pasiones de todos los que veían ese partido en el mundo: la de Platiní sosteniendo la mano de Battiston hasta que lo sacaron de la cancha en camilla, y la ira más que justificada de Michel Hidalgo con el árbitro Corver por no pitar ni siquiera falta para Francia, ya ni hablar de expulsión. A la fecha encuentro incomprensible la decisión de ese chulo, porque hasta donde sabemos no acusó ceguera parcial o permanente en el acta post-partido.

Se preguntará el lector por qué quien escribe sostiene que en ese momento se jodió el partido para Francia. Básicamente porque entraron en un juego psicológico de “tenemos que ganar por nuestro compañero” o “esos malparidos brutos no nos van a ganar como en 1940” (guiño, guiño). Esa Francia era buena tratando el balón, organizando el juego, rotándola entre si y tirando los pases entre líneas con la precisión que Robespierre cortaba cabezas (?). En lo que no estaban curtidos era en eso de tener el temple que exigen esta clase de situaciones cuando se presentan. En no perder la calma ni dejarse llevar por el ambiente o el empute (o ambas), sino en mantener la cabeza puesta en el partido. Desde que se reanudó con el saque de puerta de Schumacher y el ingreso de Christian Lopez por el desafortunado Battiston, no jugaban con la misma frescura que lo venían haciendo hasta ahora. Ya no pensaban solo en pasar a la final, sino en ganarle a los tipos que noquearon a su compañero, y de raro no tendría nada si hubo alguno que se le pasó por la cabeza la imagen de los nazis marchando en el Arco del Triunfo. Paradójicamente por eso mismo, lo que ocurrió después de ese caderazo les terminó dando la carne de leyenda entre toda esa generación de Ysecs.

Para Alemania en cambio fue la oportunidad que necesitaban para bajar un cambio la intensidad de juego que proponía Francia. Si bien seguía siendo peligroso el “cuadrado mágico”, a punta de carácter (que bastante si debían tener ahora que el estadio y el planeta entero salvo algunos alemanes estaba en su contra) enfriaron lo suficiente el partido para que el desespero ahora pasara a ser francés. Una jugada que ilustra ese desespero se dio cuando luego de la reanudación, Platini avanzaba en tres cuartos de cancha y en vez de buscar sociedad con Giresse o Rocheteau que estaban al lado, decidió pegarle desde fuera del área, pero totalmente desviado. Luego buscaba el penalti dentro del área rodeado de tres alemanes que no sabían cómo carajos detenerlo en vez de dar el último pase que, ese sí, los habría liquidado. Si, todavía se estaba mandando un partidazo, pero sus decisiones comenzaban a ser erráticas. Y con eso, Francia perdió varias oportunidades de liquidar el partido en los noventa minutos.

Alemania agotó las armas que tenía en ese momento por el cansancio. Fischer no pesaba para nada, Littbarski y Breitner estaban hibernando después de un gran primer tiempo mientras Magath intentaba hacer el desgaste por el otro lado sin mucho éxito porque Tressor le cogió el tiro rápido y lo frenaba siempre. El resto estaba dedicado a despejar balones, cubrir espacios y forzar disparos desde fuera del área por parte de Francia. De todos modos Briegel sacó tiempo al minuto 76 para una buena jugada individual. La cosa es que no estaban ni Fischer ni Littbarski para patear su asistencia sino Dremmler, y el balón lo tomó sin muchos problemas Ettori. Al 78 se va Magath y entra el delantero Horst Hrubesch, pasando a ser un 4-4-2 con él y Fischer en punta, y Littbarski recostado a la derecha.

En el minuto 83 Francia tuvo una muy clara para liquidar el partido luego de que Amorós se pegara la corrida de su vida por la izquierda. Descarga para Six, pero este le pega horriblemente mal y el balón llega suave a las manos de Schumacher. Alemania responde un minuto después con una jugada de Breitner, quien ve la corrida de Briegel en dirección al área, le cede la bola y este dispara pero Ettori detiene el disparo. En la siguiente jugada Dremmler pone un centro al área pero este sigue de largo mientras Fischer y Littbarski se quedan a muy poco de hacer contacto con el balón. Pero la más dramática por mucho fue la del minuto 90. En un ataque francés, Amorós se anima desde fuera del área, el tiro supera a Schumacher pero da en el palo ante la sorpresa de todo el estadio. Casi pudo ver su efigie encabezando los Campos Elíseos y la inmortalidad al lado de Napoleón, De Gaulle y Manu Chao (?). Pero no. Alemania responde también con un tiro de media distancia, esta vez de Breitner y pegado al piso, Ettori contiene a duras penas mientras Fischer estaba preparado para el rebote, pero la jugada termina en falta contra el arquero. Así concluyen 90 minutos tremendos. Pero nada que el tiempo extra no pueda superar.

De cuestión de honor a que hp partidazo

Para el tiempo suplementario Alemania ajusta sus líneas. Bernd Forster se ubica en la izquierda, Stielike pasa al centro y Breitner retrasa un poco su posición para organizar juego. Francia seguía con su juego de toques, pero ahora con más énfasis en Platini que antes. Demostró ser una decisión acertada porque en dos minutos de juego el 10 consiguió una falta en la derecha. Giresse se encargó de mandarla al centro, Dremmler desvía con su cabeza hacia donde estaba Marius Tresor esperando con la derecha cargada para batir a Schumacher y poner a Francia por delante.

Creo que Tresor era responsabilidad del 4, Karl Heinz Forster. Mal ahí el mono.

Derwall no perdió tiempo y puso a calentar a Rummenigge. Francia tampoco, y aprovechó para buscar imponer más que nunca su juego de toque. A menudo se vende la idea de que Francia fue una tromba de ahí en adelante, pero la verdad es que Alemania nunca le perdió la vista al partido. De hecho siempre se les vio entereza a pesar de sus propias limitaciones y seguían en la suya: buscando balones divididos y forzando errores del rival, e incluso Littbarski quiso aprovechar una enredada de Amorós cerca de la portería de Ettori sin éxito justo después del gol de Tresor. Lo que si pasó con los del gallo en el escudo es que se montaron en el partido gracias al buen hacer de Platini distribuyendo el balón con mucho criterio, arreando hacia delante a su equipo a pesar de la amenaza constante de chocar con esos tanques de blanco. Seguramente eso no le causó mucha gracia a Kaltz, que en una disputa de balón le dio un disimulado pero efectivo golpe bajo. ¿Roja? ¿Amarilla siquiera? Nah, eso pa’ qué…

Ah sí, en ese momento Briegel dejó el campo para dar paso a Karl Heinz Rummenigge y no le tomó un minuto a este para hacer un pase entre líneas a Fischer, quien luego centró pero no tuvo receptor. Entró clarito el desgraciado, y con él comenzaba a tener otra dinámica el combinado alemán que poco a poco se hacía más insistente, cohesivo y peligroso en ataque, pero en esas cayó el tercero de Francia.

Rocheteau arranca por derecha, cede a Platini que espera al borde del área, este cede a Six quien aguanta el balón hasta la llegada de Giresse más atrás. Six le pasa el balón y este de primera intención la pone en el poste derecho de Schumacher, rebota en el susodicho y adentro. 3-1 y au revoir fils de pute…

Giresse y Six celebran el tercero de Francia. ¡Ja! que huevas (?).

… o eso pensaron todos (bah, todos los que querían que ganara Francia) pero si de algo sabe Alemania es de cagarse la fiesta en el mejor momento posible. Para ellos, pues.

En cuanto reanudan el juego en la mitad los alemanes adelantan líneas, Bernd Forster manda un pelotazo al área que cabecea Littbarski batiendo a Ettori… peeeeero estaba en fuera de lugar y anularon el gol. ¿Detuvo eso a los alemanes? LA-CHIM-BA. Curiosamente es en ese gol donde ahora si Francia intenta tocar con más libertad y calma para dormir el partido, pero vea usted, justo ahí llega el descuento de Alemania. Luego de que su defensa sacara casi que a las malas el balón de su área, Rummenigge coordina esfuerzos con Littbarski y Fischer para abrirse paso en el área francesa, Littbarski envía un centro bajo a Rummenigge que ya está en el área, y este con el borde externo del pie logra anotar el descuento de la forma más torpe y dramática posible, casi de espaldas ante el cierre insuficiente de Janvion que no pudo con semejante macancan y la salida desesperada de Ettori.

El Balón de Oro poniendo el ejemplo.

Comienza a jugar otro factor en el partido: el físico. Como el asunto de Battiston le quitó los dos cambios a Francia (si, en esa época se hacían dos), el mismo equipo llevaba jugando una hora casi sin interrupciones. Alemania en cambio tenía a su hombre más talentoso fresco y empujando para buscar la remontada. Antes de terminar el primer tiempo extra le filtró un balón por la derecha a Breitner que este quiso cruzar al palo derecho de Ettori pero se fue desviado. En el segundo tiempo extra la diferencia se fue haciendo cada vez mayor a favor de Alemania, y Francia veía casi desconsolada como los alemanes seguían corriendo, buscando balones divididos y empujando hacia delante. Y entonces…

La cara de “ay jueputa” de Christian Lopez y la de “esta fue” de Fischer

El desconsuelo se volvió garrotera cuando pasados tres minutos del segundo tiempo extra Kaltz pasa el balón a Littbarski, sin la marca de Tresor que no alcanzó a llegar. Tira el centro, Hrubesch cabecea sin dirección, pero el balón le queda justo a un Fischer que hasta ahí no había hecho nada reseñable (bah, ni un carajo) para sacarse una chilena de la nada en la cara de Ettori, colocándola justo en su palo izquierdo, ese que no estaba cubriendo Bossis. Si, 3-3. Así de increíble el partido. Así de entregados los dos equipos. Así de calidosos. Así de competitivos.

Poco más hubo para destacar en el resto del tiempo extra, salvo que Rummenigge seguía buscando el gol de la victoria siendo que no sufría desgaste, pero sus compañeros no lo podían seguir ya. De todos modos tuvo sus detalles para demostrar el jugadorazo que era, y el por qué era el vigente ganador del Balón de Oro en ese momento. Ah, y un tiro de Littbarski de media distancia en una contra que pasó desviado.

De qué hp partidazo a qué partida de hps (?)

Por primera vez una semifinal de la Copa del Mundo terminaba en empate. Por primera vez una ronda eliminatoria de Copa del Mundo se decidía por penaltis. Por segunda vez Alemania jugaba una ronda de estas (la primera fue en la Eurocopa del 76 contra Checoslovaquia la vez de Panenka). Como ya notarán, Francia estaba muy verde para estos trotes.

El primero es Giresse. Como Platini en el tiempo reglamentario, la coloca al palo derecho de Schumacher con suavidad, este se tira al lado contrario y anota. Kaltz cobra para Alemania. Tira suave y al centro, ligeramente a la izquierda del arquero pero igual anota porque Ettori no se tiró a ningún palo sino que se corrió hacia la derecha, tal vez esperando un tiro cruzado y fuerte. 1-1.

Amorós cobra y anota para Francia cambiándole el palo a Schumacher. El especialista en penaltis de Alemania, Breitner, es el siguiente. Hizo algo similar a Kaltz, solo que al lado contrario. Nuevamente Ettori no se tira, sino que se corre al lado opuesto. 2-2. Rocheteau cobra el tercero, no muy colocado hacia la izquierda de Schumacher pero resulta suficiente porque este se tira a la derecha. Stielike intenta replicar a sus compañeros, pero esta vez el plan de “no tirarse” de Ettori acierta y detiene el tiro. El alemán cae arrodillado, desconsolado, mientras Schumacher lo empuja en plan “quite de ahí maricón que ahora le arreglo su cagada”. Y eso hizo. Schumacher le para el tiro a Didier Six, aunque ignoramos cómo lo hizo porque la transmisión se quedó capturando los lamentos de Stielike mientras Six cobraba su tiro. Benditas prioridades de la transmisión por TV…

El cobro de Six que atajó Schumacher y no se vio en la transmisión. Al fondo Stielike chillando después de que Ettori le tapara el tiro

Littbarski empata la serie pegando fuerte arriba y a la izquierda de Ettori. Este nuevamente no se lanza por el balón sino que corre hacia él, probablemente esperando que fuese tan huevón como Stielike de agotar la formula, pero nein. 3-3 después de cuatro rondas.

Otra vez Platini contra Schumacher. Otra vez Platini dispara, otra vez suave, pero al palo izquierdo de Schumacher. Este se tira a la derecha. Otra vez gol. Rummenigge se encarga del último de la serie. Suave abajo, pegado al palo izquierdo. ¿Y Ettori? Otra vez no se tiró, sino que se quedó en el centro esperando el riflazo.

Muerte súbita: Maxime Bossis empieza. Tira suave pegado a la derecha de Schumacher. Este adivina y tapa el tiro. El francés cae de rodillas, imaginando lo que sigue.

El último penal es para Hrubesch. Con una carrera sumamente torpe pero igualmente voluntariosa (digno arquetipo del tronco alemán) coloca el balón a la derecha (o tira a la derecha, porque ni siquiera fue un tiro bien cobrado) de Ettori que ¿adivinan? Sí. Ooooootra vez no se tira sino que corre hacía su izquierda. El balón entra casi que a las malas y Alemania gana el pase a la final.

Auf wiedersehen, söhne von hündinnen.

¿Por qué señor, por qué?

Tendríamos que rebobinar líneas para ir encontrando las causas de la victoria alemana, o de la “no victoria” francesa.

Que Alemania liquidara en los penaltis diría que en gran parte es responsabilidad de Ettori, o al menos una consecuencia del estilo que asumió para afrontar esa tanda. Al día de hoy no sé si el tipo estaba curtido en eso de tapar penaltis o no, pero eso de elegir esperar al centro en vez de elegir un palo (y sobre todo correr hacia uno de los lados, cualquiera que fuese) es una decisión kamikaze. Aparentemente tenía sentido porque salvo uno o dos tiros ningún alemán colocaba los balones pegados al palo ni con gran fuerza. De hecho varios cobraron mal sus tiros pero igual entraron porque Ettori no eligió el lado correcto. Es por eso que trato de resistir un poco a la tentación de caerle al tipo, porque al menos en teoría fue una buena estrategia. Simplemente no supo elegir el lado correcto. Schumacher no tuvo ese problema porque al ser Francia de mejor pie, podía jugar con ese temita de escoger palos.

En el partido en general el trámite fue tan parejo como indica el marcador, y por el lado de Alemania se les debe conceder la resistencia que presentaron incluso con limitaciones de por medio ante los ataques constantes de Francia. Pero si Alemania ganó el partido (o tuvo más posibilidades de lograrlo) fue cuando Rummenigge entró a la cancha liderando a su equipo hacía delante con técnica y fuerza por igual, dando la claridad que a duras penas les podía aportar Breitner después del primer tiempo. Eso y que Littbarski pudiese tomarse un respiro durante el segundo tiempo fue fundamental cuando hubo que buscar la remontada en el suplementario.

Por el lado de Francia, se puede conjeturar mucho con el tiempo extra que hicieron, que se confiaron, se mamaron o se cagaron (o las tres) después del 3-1, pero en esencia se olvidaron que antes del gol de Giresse los alemanes estaban llegando cada vez más seguido a su portería. Entre eso, un Tigana que se volvió impreciso en el pase y muy apresurado en la individual, y el desgaste de Amorós y Tresor haciendo recorridos box to box lo pagaron caro en el tramo final. La falta contra Battiston además de la mencionada mala pasada que les jugó emocionalmente jodió la posibilidad de probar una alternativa distinta a Six en ataque, cosa necesaria porque el man vio muy pocas ante los cierres de los Foster. Bien podrían haber entrado Lacombe o Soler en su lugar y algo distinto salía.

A Francia le sobraba la técnica y tenía una defensa decente, pero su condición física y su temple para afrontar las maduras era insuficiente. Alemania era un rejunte de caballos adulterados con la finura de una patada en las gónadas driblando (salvo las honrosas excepciones de Rummenigge, Breitner y Littbarski) pero tenía la dosis de talento necesaria y, sobre todo, un hambre de victoria que no se la quitaban ni con un Cuarto Reich. Una que es irrefrenable porque no estaba alimentada por un romanticismo de “buenos y malos” con el que a menudo se busca dejar a Francia como un dechado de virtudes y valores cuando se hacen retrospectivas de ese partido (algo excesivo, por muy comemierda que pudiese ser Schumacher), sino por el mero deseo de ganar.

De todos modos algo aprendieron porque dos años después Platini, ahora tomando el testigo de Rummenigge como mejor jugador europeo del momento, es más Platini que nunca ganando la Eurocopa de 1984 y superando la tanda de penaltis contra Brasil en otro partidazo durante el Mundial de 1986. Lo malo es que no aprendieron a ganarle a los alemanes ni en la guerra ni en el fútbol y cuando se esperaba revancha cuatro años después, volvieron a perder en las semifinales con Rummenigge y compañía por 2-0.

Esa noche en Sevilla comenzó a tomar una deuda del fútbol con Francia que terminarán cobrando por ventanilla Zinedine Zidane dieciséis años después y Antoine Griezmann treinta y seis. Esa noche comenzó también la renovación del fútbol alemán que tendrá entre los de esa convocatoria a Littbarski y un pelaito que estaba en el banco y no vio casi minutos en ese torneo pero que respondía al nombre de Lothar Matthaus como referentes para buscar la segunda Copa del Mundo para su país, ocho años después. Pero sobre todo, esa noche el fútbol fue más fútbol que nunca.

6 Comments on Partidos, Partidotes y Partidazos: la semifinal Francia-Alemania Federal en España 82 y un drama más hp que el de Elif

  1. 1
    kadtagenero says:

    Genial relato, mas como este por favor

  2. 2
    Oscar says:

    Muy bien narrado de esa épica noche, y saber que de ese mundial que tuvo partidazos, el que quedo campeón fue Italia, que cosas. No se si sera cierto una anécdota que leí en no se donde y que me da pereza buscar, es que Rummenigge estaba en el hotel de la concentración en Sevilla viendo el doparti y cuando se fueron a tiempo extra, fue que arranco para el estadio para jugar.
    Schumacher siguio siendo odiado, en un partido de exhibición de esos que hacían de figuras del mundo donde aportamos al calidoso Astolfo Romero jajajaj seee…..Al villano ese no paraban de insultar y ademas siguio hablando mierda de que nunca se iba disculpar y cosas de esas.

    • 2.1
      Daniel says:

      Gracias joven. La verdad nunca había escuchado ese cuento de Rummenigge, pero francamente lo dudo. Era el último recurso de Alemania aun en una pierna, así que difícil eso de ausentarse así no más de la responsabilidad.

      Tengo entendido que Schumacher le pidió perdón en privado a Battiston por el mulazo y le aceptaron la disculpada. Imagino que por eso él da el asunto por liquidado.

  3. 3
    George says:

    POSTAZO. Siempre había querido ver este partido, pero me daba flojera (no, mi condición de costeño no influye, puto). El viejo decía que Rumenigue era un Van Nistelrooy con un poquito más de técnica.

    Pregunta: ¿por qué no fue convocado el gran Rudi Voller? Ese ere tremendo crack y muy underrated para lo que jugaba -no solo para los millenials, sino para la gente en general-.

    Definiticamente no hay Schumacher buena onda. Qué hptada esa de no ayudar al colega y hacerse el marica.

    • 3.1
      Daniel says:

      Gracias Yorch. Ni idea lo de Voller, pero interpreto dos posibilidades: o tenía mucha competencia en el puesto (Klaus Fischer la rompía más en Stuttgart), o todavía no era el delanterazo que supo ser en Werder Bremen y Roma. Aunque siendo honestos, cualquier cosa era más efectiva que Hrubesch.

  4. 4
    SuperGuigo says:

    Muy entretenido parcero. Valdría la pena un escrito relatando las venturas y desventuras del Alemani – Italia de 1970.

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