American soccer history: cuando el fútbol fue popular en Estados Unidos

Si usted hace parte del 96.6565% de la población mundial que cree que la relación de los yanquis con el fútbol – el que jugamos por acá – es algo muy reciente, déjeme decirle que ha valido verga gran parte de su vida. Bueno, jeje, de pronto exagero algo… la cosa es que no solo allá se ha jugado soccer desde  hace muchos años más que, de hecho, en Colombia (imagínate esa) sino que hubo una época en la que este fue uno de los deportes más populares del país, tanto que estuvo a estico de que hoy hiciera parte de la cultura gringa tanto como el béisbol, la NFL, el básquet, invadir países tercermundistas y el hockey.  ¿En serio? Pasa, siéntate y pilla que la vaina fue tal cual como te la cuento…

Gente bien rara los gringos: les encanta armar cipote de paseos familiares a megacoliseos, solo para ver como un montón de carros que ya no pasan la técnomecánica se hacen mierda entre ellos. Son ultrafanáticos de carreras de autos en las que te toca ver como un marica por dos horas seguidas unos 40 carros del mismo molde uno al lado de otro, dando vueltas a 500 por hora en una pista perfectamente elíptica, de modo que al final no sabes quién putas va primero y quién llegó de último. Se las dan de «winner takes all» y por eso rebuznan eso de “no hay empates en el deporte“, y para eso montan reglas en las que no hay modo que un partido termine empatado, así sea que jueguen 10 horas. Siguen con incomprensible fervor infinidad de deportes cuál más raro el uno que el otro, unos en los que son tan o más importantes los mondacazos que se reparten los jugadores que el partido como tal, y hasta alguno en el que manes y viejas, manes o viejas, manes con viejas, o manes que parecen viejas simulan que pelean en un escenario y ambientación tan falsos y postizos que no logran engañar ni a una tía con una cadena de oración en Whatsapp.

Es por esto que históricamente a los gringos el fútbol – el nuestro – les pareció siempre qué vaina tan aburridora, y eso fue lo que plasmaron Los Simpsons en ese glorioso segmento en que todo Springfield se vuelca al estadio a ver un partido de soccer entre México y Portugal (el de Arriaga, Arriaga II, Barriaga, Aruglia y Pizzosa), un pedazo brillante de arte que reflejaba tanto lo que es ser un gringo, que ni un Jack Kerouac despechado y pasado de popper y emdí hubiese plasmado de mejor y tan yanqui manera. Así que del fútbol – que el nuestro, no joda -, históricamente, pocón. Aunque recientemente the little ball agarró popularidad allá (es uno de los más practicados por los sub 18), y un porcentaje creciente del público yanqui ya asiste con relativa regularidad a los estadios, hasta hace unos 30 años el soccer era para los gringos ese raro y aburrido deporte de chicanos y/o de europeos. Así que su práctica, salvo esporádicos intentos que no cuajaron (como el de la NASL setentosa que contamos acá), era mínima a nivel profesional, lo que redundó obviamente en que el nivel de su seleccionado nacional era más bajo que las campañas de miedo de los uribistas por redes.

Para los que crecimos en los ochenta ver a una selección de fútbol yanqui era tan exótico como una de St Kitts y Nevis; sus jugadores eran una mezcla de latinos medio pelo (con nombres que parecían sacados de películas de pandilleros de Los Angeles, tipo “Mike Ramírez” o “Rick Artunduaga”) + negros que parecían atletas peleados con la pelota y menos malicia que la Liga de las Naciones + blancos con casi enternecedora falta de recursos. Nunca clasificaban a los Mundiales (cuando lo hicieron en 1990 fue la primera vez en 40 años) y se la pasaban acumulando derrotas en la hoja de vida, tanto de visita como de «local» en los megaestadios vacíos en los que jugaban en casa y en los que se notaban aún las demarcaciones de cada 10 yardas de fútbol americano. Para los gringos, «fútbol» era el suyo, el de la NFL: el nuestro era solo algo exótico que llamaban despectivamente soccer (palabra que a propósito, como hemos explicado como 165 veces, no es gringa sino británica).

Épocas en que los gringos en fútbol literalmente didn´t exist… Los imperialistas del Siglo XX y XXI (de azul) contra los del Siglo XIX en un amistoso en Los Angeles en 1985, que ganaron los ingleses 5-0.

Pero ojo que esto no siempre fue así: el fútbol en Estados Unidos no solo tiene una historia más antigua y rica que muchos países de Latinoamérica, sino que incluso hasta la década del veinte era uno de los deportes favoritos del país, con un campeonato de muy alto nivel de competencia y con más popularidad que el fútbol americano profesional y el básquetbol. ¡Chúpate esa! ¿Cómo fue? Ya te cuento.

Once upon a time in America

Fall River Rovers, uno de los más putas del fútbol gringo de la prehistoria, posando en 1917 con el trofeo de la National Challenge Cup, el torneo de copa nacional que aún existe y hoy se llama Lamar Hunt U.S. Open Cup

TRIVIA: ¿Hace cuánto se juega al fútbol en Estados Unidos? Naaa ni se desgaste, porque no va a adivinar: desde los tiempos de la Guerra Civil (!!!). ¡Chúpate esa!. Tal cual: los primeros indicios de la práctica de fútbol en ese país se remontan a 1862, con el que es considerado más o menos como el primer club yanqui, un tal Oneida Club, que se formó ese año por estudiantes de varios colegios de élite de secundaria del área de Boston. Cuando digo “más o menos” es porque aún no se sabe a ciencia cierta si jugaban fútbol o rugby, o un hechizo entre ambos; lo más probable es que fuera este último, debido a que en esos tiempos aún no estaban codificadas las normas oficiales del fútbol moderno. El caso es que este es el primer club que practicó cualquier forma de fútbol organizado en Yanquilandia.  El club existió apenas por cuatro años, pero su legado fue suficiente como para que después de la Guerra Civil, la práctica de patear la pelota creciera gradualmente – siempre restringida a colegios y universidades de clase alta -, que comenzaron a organizar equipos y a jugar torneos internos, cada uno con sus propias reglas.

Por ejemplo, en universidades como Princeton lo jugaban con 25 jugadores por equipo con el encuentro dividido en entradas (como en el béisbol), y con un número máximo de goles en total a alcanzar (algo así como en voleibol)… si usted no ha dicho en este punto “Gringos maricas” lo diré yo… ya en 1869 se registra el primer juego intercolegiado de fútbol – a su vez el primer juego entre dos instituciones organizadas – entre las universidades de Princeton y Rutgers, con una melcocha de reglas de la Football Association (o sea, el fútbol que nos gusta, con cancha de 110 m x 70 m y arco de 7.32 m) con gringadas como lo de 25 jugadores por equipo, la posibilidad de agarrar el balón con las manos y la victoria para el primer equipo que anotase 6 puntos/goles/coso. Es por esto que este partido también es considerado también como el precursor de lo que los gringos llaman Gridiron Football (o sea el fútbol americano y sus variantes),

Desde ahí las universidades en el país intentaron unificar reglas debatiéndose entre si orientarse más hacia el rugby (con tries y llevando el balón con la mano) o el fútbol, pero al final se fueron decantando por el primero, de tal modo que ya para 1876 todas habían abandonado la práctica de lo que después sería soccer en beneficio de lo que se terminaría siendo eso que hoy juegan en la NFL. Total que ese año prácticamente el fútbol (el nuestro, carajo) universitario desapareció y con esto el deporte de la pelota allá se fué por otro lado.

El Bethlehem FC, después Bethlehem Steel, uno de los clubes poderosos de la prehistoria del fútbol yanqui. Esa big papaya de la «B» inmensa en la camiseta ya no se puede dar en estos días…

Pero el soccer en USA no desapareció: solo se bajó del bus de las universidades y se fue para la carreta de la clase obrera. Porque con la creciente prosperidad del país llegaron desde Europa muchos inmigrantes que venían a matarse el hambre, de los que muchos de ellos – británicos, italianos, alemanes – traían la fiebre por el fútbol. Fue así como a partir de 1880, principalmente en los grandes centros industriales del Noreste yanqui – Nueva York, Boston, Chicago, Filadelfia, Baltimore, Richmond, entre otros – se comenzaron a formar clubes y después ligas regionales, la mayoría asociados a inmigrantes, todos de clase obrera. Ah, sí, porque por lo que comentamos arriba, las clases altas se fueron identificando con el gridiron y los trabajadores tomaron la batuta del soccer.

La práctica del fútbol fue creciendo paulatinamente por toda la región Noreste del país e incluso pegó hasta el otro lado: en Denver y San Francisco, y desde 1880 hasta 1920 abundaron los intentos de campeonatos nacionales, multitud de ligas regionales y asociaciones oficiales. Y aunque se lograron pasos puntuales como el establecimiento de la Copa nacional y el entusiasmo crecía entre el público, always five cents to complete the dollar were missing (?): entre la falta de organización, las larguísimas distancias por recorrer y la fuerte asociación del fútbol con inmigrantes y con los centros industriales, el fútbol nada que terminaba de pegar el gran salto, hasta que se formó la American Soccer League y todo (casi) cambió.

La American Soccer League (1921–33) o The First Golden Age of American Soccer (en serio)

El año bisagra (?) del fútbol en Estados Unidos fue 1921, año en que las ligas más representativas – todas semiprofesionales o amateur – estaban en dificultades financieras y en problemas organizativos. Además los dueños de los clubes más importantes (ergo, los de más billete) de los torneos regionales estaban frustrados porque sentían que solo se limitaban a subsidiar a los equipos más pobres mientras ellos dejaban de ganar plata (100% yanqui way of business). Fue por eso que varios dueños de clubes pertenecientes a dos de las ligas del Noreste se reunieron en el Hotel Astor de Manhattan para formar un campeonato totalmente profesional. La llamaron la American Soccer League (ASL para los parceros), y como sería de imporante que con esta comenzó la que se llama “Primera Edad Dorada del Fútbol de Estados Unidos“. La intención de los dueños del nuevo campeonato fue montar la primera liga profesional de nivel top del país, y les fue lo más de bien: el torneo que se formó tuvo el suficiente prestigio para competir por jugadores europeos de nivel de selección, y eso junto con el impulso económico de los clubes logró que entre 1921 y 1931 el nivel del fútbol estadounidense fuese altísimo, de los mejores del continente.

 El primer torneo se jugó entre 1921 y 1922 y fue un éxito total: ocho equipos participaron en un torneo de todos contra todos a 24 partidos (tres vueltas completas y pico). Y aunque uno de los clubes desertó temprano, el interés del público fue masivo y el torneo se aseguró su continuidad.

El partido entre Bethlehem Steel y Fall River era un clásico de la época

Con la American Soccer League el fútbol en el país alcanzó por primera vez niveles de popularidad masivos, y cuando digo “masivos” es que era normal jugar con estadios llenos y asistencias mayores a 10,000 espectadores, números que se comparaban o superaban a los del fútbol americano. Con modificaciones mínimas al juego como el uso (en algunas temporadas) del sistema de promedios (partidos ganados sobre jugados, algo así como en el béisbol) en vez de los puntos para definir la tabla de posiciones, las sustituciones durante el partido o el uso de una “caja de castigo” detrás de los arcos para mandar por un tiempo fijo a los jugadores amonestados, el deporte se acomodó al gusto del público gringo. La gente asistía masivamente a los partidos de los principales clubes y se fue generando afición. Tanto que ya el vice de la Liga declaraba rojo de contento (supongo) en 1925 que “el soccer está haciendo un gran progreso y en un futuro no muy lejano estará solamente detrás del béisbol como el deporte profesional predominante en Estados Unidos“. ¡Ja!

Let´s talk about the clubs a little bit

Algo particular de los clubes profesionales de fútbol estadounidenses de la época era su fuerte filiación con empresas y empresarios privados, y esto se reflejaba en los propios nombres de los mismos. Por ejemplo, uno de los dominadores de las ligas de esos años, el Bethlehem Steel F.C. pertenecía a la siderúrgica del mismo nombre que mandaba en el mercado de aceros de la época. Por esto también no solo las grandes ciudades como Nueva York albergaban clubes profesionales, sino pequeñas y desconocidas para uno como Fall River (¿eh?) en Massachussets o Pawtucket (¿ah?) en Rhode Island, que daba la casualidad eran la sede de fábricas pertenecientes a los propietarios. Muy American Way toda la vaina. Los dueños variaban entre respetados industriales fanáticos del fútbol, o del billete, o de ambos, hasta oscuros, eh, señores de negocios que apestaban a vínculos con el crimen organizado.

Y ya que tocamos el tema, vale la pena repasar algunos de los clubes históricos que participaron de la ASL:

Fall River Marksmen se fundó en 1922 a partir de los restos de otro club perteneciente a una liga semiprofesional de Nueva Inglaterra. Lo de “Fall River” es por el nombre de la ciudad en la que estaban basados, una poco conocida pero próspera localidad de Massachussets con una boyante (?) industria textil y con una altísima proporción de inmigrantes europeos, sobre todo de Portugal y las islas británicas. Esto explica por qué esta población (120,000 habitantes en los años 20, hoy reducida a 88,000) tenía una altísima fiebre por el soccer, con abundantes clubes surgidos en la preguerra de los que destacó este, el más veces campeón de la ASL (seis en total). Incluso algunos historiadores consideran a Fall River como “the America´s soccer capital” (en serio), y ni los años de estar hecho mierda ni la predominancia de otros deportes le quitaron el gusto a patear la pelotica dentro de un arco con redes. El dueño del club era un empresario local llamado Sam Mark (de ahí lo de “Marksmen“), afiebrado por el fútbol que siguió creando y apoyando clubes durante toda su vida, y cuando le quedaba tiempo se dedicaba a montar cantinas y nightclubs… ¿o era al revés?

Un Dátolo suelto: dos de los más grandes jugadores de la historia de Estados Unidos vienen de Fall River: Bert PatenaudeBilly Gonsalves (ambos jugaron el Mundial de 1930); también en la selección que le ganó a Inglaterra en el Mundial de 1950 había dos hermanos de esta ciudad (Ed y John Souza, y pilla la predominancia de apellidos portugueses).

Only Fall River, whorez

Los Marksmen jugaban en el que se considera uno de los primeros estadios dedicados al soccer en Estados Unidos, el Mark’s Stadium, en la localidad cercana de Tiverton (Rhode Island), justo al ladito del límite estatal con Massachussets ¿Y por qué no en Fall River? Porque el dueño, a smart ass (?), quería evitar temas impositivos en su estado. El club desapareció en 1931 al ser trasladado a Nueva York y después a New Bedford (Massachussets).

Ya mencionemos a Bethlehem Steel F.C. fundado en 1907 y que existió hasta 1930 basado en la ciudad de Bethlehem (Pennsylvania). Como comentamos, el propietario del equipo era la compañía de acero del mismo nombre, y aunque para el primer torneo de la ASL decidieron desarmar al equipo y cederle la ficha a uno de Philadelphia (que fue el primer campeón), para 1923 retornaron y se convirtieron en uno de los poderosos de la década. Hace poco a un club de Philadelphia recién fundado le agarró la onda retro y se autonombró como Bethlehem Steel F.C., pero nanay que ver (hoy son la filial del Philadelphia Union de la MLS).

Vale la pena mencionar también a otro club, el J. & P. Coats (!!!), patrocinado por la compañía de textiles del mismo nombre y que jugaba de local en la localidad de Pawtucket (Rhode Island). Se fundó en 1900 y desapareció en 1930.

También participaron clubes como el Boston Soccer Club, el New York Field Club, Brooklyn Wanderers, Philadelphia Field Club, Newark Skeeters, New Bedford Whalers, Providence Clamdiggers, Indiana Flooring… como se ve no solo eran de las grandes metrópolis del Noreste yanqui sino de ciudades que no conoce ni el Big Motherfucker, pero que comparten como punto común el ser centros industriales pequeños, pero muy pujantes con una proporción importante de inmigrantes europeos.

Providence Clamdiggers (los de rayas horizontales) contra Fall River Marksmen en un partido de 1927

El poderío económico de los clubes fue tal que atraían a jugadores de nivel del otro lado del charco: fue así que clubes como Bethlehem Steel o Fall River Marksmen contrataban dizque como empleados de sus fábricas a jugadores ingleses y escoceses – algunos internacionales con sus selecciones – ofreciéndoles más billete que el que recibían en su tierra. Así la ALS se fue nutriendo de jugadores venidos de Chelsea, Manchester City, Motherwell, Dundee United, St Patrick Thistle o Rangers. Pero además el nivel de los jugadores locales era alto: aparte de los mencionados arriba Bert Patenaude – considerado “the Babe Ruth of American soccer“, y no hablo paja – y Billy Gonsalves, estaban el goleador Archie Stark y los arqueros neoyorquinos Bobby GuedertPete Renzulli, tipos que uno ni puta idea que existían pero que son leyendas en el fútbol gringo de todos los tiempos.

Después del éxito de la primera temporada la liga siguió creciendo en interés, nivel y competitividad paralelamente con el ingreso de billete. Así que para su cuarta temporada, en 1925 ya pintaba para instalarse firmemente como uno de los deportes favoritos del país. Para su cuarta temporada se añadieron más equipos de las vecinas ligas semipro de Nueva Inglaterra, Philadelphia y Boston. Este último, el Boston Wonder Workers (!!) se metió la mano al bolsillo trayendo de Rangers al veterano internacional por Escocia Tommy Muirhead y al otro seleccionado Alex McNab (con el salario exorbitante para la época de 25 dólares por semana). El nivel de la liga atraía también a equipos europeos como el Viena Hakoah, que en una gira de exhibición contra clubes y combinados de la ASL en 1926 atrajo en partidos sucesivos 25,000, 30,000, 36,000 y finalmente 46,000 espectadores embriagados de la soccer fever. El futuro se veía promisorio.

No sé qué tal jugaban, pero con esa carátula de estos manes ni por el putas se acercaba uno al área de ellos…

The rise and fall

Cuando todo pintaba maravillosamente bien para la ASL en particular y el fútbol profesional en general en Estados Unidos, vino la llamada Soccer War, una agria disputa entre esa organización vs el organismo oficial rector del soccer nacional – y reconocido por la FIFA -, la U.S. Football Association (USFA). En teoría la ASL dependía de la USFA, pero en la práctica los clubes de la liga estaban azarados con los controles, restricciones y obligaciones exigidas por el organismo y la FIFA, sobre todo en el tema de contratación irregular – o sea, sin tomarse el trabajo de avisarle al club dueño del pase que se le iban a llevar el jugador – de jugadores extranjeros, cosa por la que la FIFA ya había sancionado incluso a la USFA.

Así fue que una disputa marica por la coincidencia de las fechas de varios partidos de la US Open Cup (torneo de copa regida por el ente nacional) con los de la ASL llevó en 1928 a una pugna por ver who had the longest cock: que derivó a un boicot de la liga profesional al torneo de copa nacional, el rompimiento del boicot por tres clubes de la ASL, la expulsión de dichos clubes del torneo, el apoyo de la FIFA a la USFA, la formación de una liga paralela por parte de la USFA… un mierdero casi que interminable. Todo lo cual se arregló, más que todo por agotamiento, en 1929… precisito dos semanas antes del crash de la bolsa del Jueves Negro. Ya para cuando la disputa había terminado la afición estaba desilusionada y confusa por el mierdero organizativo y de competiciones paralelas, y entre eso y la Gran Depresión no solo borró del mapa a varios clubes sino que golpeó la economía de la base de la afición . Y como resultado de todo,  el nivel del campeonato bajó dramáticamente, las asistencias mermaron y finalmente la American Soccer League desapareció como competencia en 1932. The dream is over.

Los Brooklyn Wanderers posando en algún campo de béisbol en los que les tocó jugar

Después de su desaparición se formó otra liga llamada igual que la anterior, pero eso era lo único en que se parecían: sus equipos eran amateur o semiprofesionales. Con esto la calidad del juego bajó a niveles de un Equidad – Huila un sábado a las 2:30 p.m. en el Plazas Alcid, lo que obviamente espantó a los aficionados que quedaban. Total que se puede decir que a partir de 1932 la práctica del fútbol profesional en Estados Unidos desapareció y con ella, paulatinamente, el nivel competitivo del país, además del interés del público en general. A partir de ahí el soccer se fue convirtiendo gradualmente en algo más marginal, muy «de culto», menos visible, de modo que ya para los 50 era una rareza exótica para los gringos. Y aunque en algunas regiones como New England o St Louis continuaba habiendo afición, el fútbol en Estados Unidos dejó de existir en términos de popularidad, y su juego ser restringió a nivel aficionado y a torneos de bajo alcance. De hecho, toda la rica historia del fútbol pre-1930 y específicamente de la ASL cayó en la completa oscuridad, y durante 40 años el soccer fue descendiendo paulatinamente para los gringos hasta la escala de los deportes solo vistos en ESPN The Ocho.

The End

Y así fue como el soccer se perdió la oportunidad de ser uno de los principales deportes de Estados Unidos. No me la estoy fumando: para la mayoría de historiadores del fútbol yanqui es claro que si no hubiesen caído en disputas huevonas, si los clubes hubiesen mantenido la base de fanáticos que tenían, si hubiese habido más apoyo del organismo nacional, quién sabe si el soccer hubiese sido un deporte tan estadounidense como el básquetbol (que por los años 20 era cualquier cosa en términos de popularidad).  Ahora por allá los tiempos para el fútbol son los mejores con la MLS (que de manera inteligente (y evitando los errores del pasado con la bizarra NASL) y a nivel federativo – el fútbol femenino es potencia mundial -, lo que ha ido introduciéndole el bicho de nuestro deporte a los rednecks. Pero imagínate que la American Soccer League de los años 20 hubiese tomado mejores decisiones que las que tomó: hoy seguro esos madafaca fueran no sé si potencia pero sí una mediana a nivel de España o Argentina… hasta tuvieran algún título del mundo. Ah, pero nos hubiésemos perdido ese momento del capítulo de Los Simpsons, y mejor que no…

Modificado de un texto originalmente publicado aquí.

Fuentes de información y fotos: 1, 2, 3, 4

About YoSoyElCarlos
Secretario General, Subcomisario Político, Jefe de Redacción, vocal, tesorero, mensajero, consejero y La Vieja de los tintos del Politburó de La Monserga del Fútbol. Más hincha del DIM que un hijueputa. Acuario pero no Virgo. Arquero puteador. Excelente memoria para cosas que no sirven.

4 Comments on American soccer history: cuando el fútbol fue popular en Estados Unidos

  1. 1
    Daniel Guzmán Duque says:

    Y pensar que en los olímpicos de San Luis – USA (1908) un equipo de Canadá les pintó la cara a los locales. Desde esa fecha inició la disputa eterna entre los países del norte del continente americano. Algo así como la final del mundial de 1930 (Uruguay – Argentina)

  2. 2
    Methadone says:

    Enorme trabajo maestro, pensar que con la economía hecha jirones tras el crack de 1029 , en esta parte del continente se pudo hacer un mundial, espero que la candidatura de Norteamérica al 2030 la siga chupando

  3. 3
    diego says:

    entonces por que no hubo futbol en los olimpicos del 32??

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