Partidos, partidotes y partidazos: la semifinal Italia vs Alemania del Mundial 2006

Las viejas enemigas Italia y Alemania nos regalaron un partidazo de fútbol en las semifinales del Mundial 2006, una batalla llena de emociones, drama, intensidad y trascendencia, que quedó para siempre montado en el listado de los mejores partidos de todos los tiempos en Mundiales. El encuentro vio ganadora a la última gran selección italiana que vimos en las canchas, fue el 4 de julio de 2006, y aquí te contamos cómo fue.

Si no te emocionas viendo este momento, eres tombo

Aquellos tiempos en los que Italia daba miedo

Sí, los hubo. Para clasificar al Mundial de Alemania 2006 la Azurra no tuvo que sudar demasiado, la verdad, en un grupo llamativamente medio huevo: Noruega, Escocia, Eslovenia, Bielorrusia y Moldavia. Los italianos pasaron relajados como primeros de su serie, con cinco puntos de ventaja sobre los noruegos, y con un rendimiento, no sobrado, pero sí parejito; solo tuvieron una mini_pifiada en la doble fecha de octubre de 2004, en donde perdieron en Eslovenia y le ganaron con mucho parto a Bielorrusia 4-3 en Parma. Con esto fueron, sin mucha bulla pero de manera casi que aceptada a nivel universal, con el rótulo de “Favoritos” bajo el brazo, como ocurría siempre con Italia en esas épocas y qué viejos estamos cuando vemos que hace rato esto no pasa con Italia.

Su rol de favoritos no era solo por puro prestigio, sino que lucían una armada repleta de clase y gloria en cada taco. Es de esas nóminas en las que no necesitas detallar nada: Gianluigi Buffon, Fabio Cannavaro, Alessandro Nesta, Daniele De Rossi, Gennaro Gattusso, Andrea Pirlo, Alessandro del Piero, Francesco Totti… nombres que no solo recitan con fervor y nostalgia los ex-niños_rata, sino que están bien incrustados en la monumental y venerable historia del fútbol italiano, y en varios de esos casos, mundial. Estos cracks eran dirigidos por la serena mano de Marcello Lippi (que en Colombia fue “ese viejo malparido por qué banquea a Valenciano, no joda” en Atalanta a principios de los 90), multiganador serial con la Juventus. Don Marcello estaba en el cargo tras reemplazar a Giovanni Trappatoni después de la Euro 2004, y en general no era discutido por la afición ni por la habitualmente tóxica prensa de la península.

Ya en Alemania los italianos pasaron de primera ronda sin problemas en un grupo algo venenoso, con lo necesario – no “lo justo” – como primeros del grupo. Comenzaron ganándole a Ghana 2-0 (goles de Pirlo y Iaquinta), empataron con Estados Unidos a uno (Gilardino) y derrotaron a República Checa 2-0 (Materazzi y Filippo Inzaghi). En Octavos y Cuartos estuvieron más bien de buenas con los rivales que les tocó: primero vencieron 1-0 a la nuevona Australia, con un penal convertido por Totti en tiempo de adición (un penalti en el que el árbitro fue, por decirlo así, generoso). Y en Cuartos despachó 3-0 a la medio huevo Ucrania (Zambrotta y dos de Luca Toni).

Italia contra República Checa. Arriba: Totti, Buffon, Gilardino, Grosso, Perrotta, Nesta. Abajo: Gattusso, Pirlo, Zambrotta, Cannavaro, Camoranesi

Así que podemos decir que Italia alcanzó semifinales con autoridad, aunque tampoco así que digamos uffff qué brutooo, qué festival de fútbol tiran estos cuates. Pero jugaban bien, nadie puede negar que este equipo era bastante sólido, y no eran la versión de siempre que decimos de los italianos echados todos para atrás y tirándole la pelota al 10 o al 9 para ver qué inventaban, como se suele decir de ellos. Lippi tenía su equipo armadito, con el eje Buffon – Cannavaro – Pirlo – Totti bien montado, alrededor del cual rotaban/apoyaban los compañeros: el “Mato o me matanMaterazzi; los eficientes Grosso y Zambrotta por las bandas, el cansonsísimo y barredor Gattuso, los extremos Camoranesi y el multiusos Perrotta yendo y viniendo, más el 9 arriba, que a veces era el escaparate Toni, o el más clasudo Gilardino.

El once que terminó siendo campeón no fue el que inició: De Rossi perdió el puesto con Gattuso, Materazzi reemplazó al gran Alessandro Nesta por lesión (su tercer Mundial jugado sin completar por lesión: es Ale-sal-dro Nesta), y Camoranesi se metió en la titular al final, agarrando el cupo – no la posición – de uno de los dos delanteros. El equipo era tan completico que los cambios no generaron traumatismos, y todo el que entraba aportaba con lo suyo: Inzaghi, Iaquinta, Barone, Zaccardo, Barzagli… y sobre todo, el inmenso crack Alessandro del Piero, entrando siempre desde el banco a rematar en el final.

Por su parte, los alemanes venían con un proceso de renovación iniciado por su DT, el glorioso (como jugador) Jurgen Klinsman, a cargo del equipo tras la gris Euro 2004. Los alemanes se aprovecharon de la gabela que da el sorteo al local, y despacharon sin problemas a Polonia, Costa Rica y Ecuador; luego vencieron en Octavos a Suecia 2-0 sin sufrir ni un poquito, pero se gastaron toda la adrenalina que tenían guardada en el triunfo por penales en Cuartos ante Argentina, en aquel famoso partido en el que el profe Pékerman dejó en la banca a un pelaíto muy calidoso del Barcelona para meter al “Barranca” Herrera rioplatense, Julio Cruz. Con este camino más bien suave llegaron a semifinales.

Los alemanes confiaban sus posibilidades principalmente en la clase de su superdotado, Michael Ballack, en el poder adelante de los correloncitos y letales Klose y Podolski, complementados por el apoyo encimando y atacando de tipos como Torsten Frings, Lahm, y Schewisteinger. Y a los demás les quedaba el aporte reservado a los menos imaginativos, pero colaboradores: que si los mandabas a una tarea, la cumplían, sea el mandar centros al área o invadir las amplias llanuras de Flandes. Ah, y tenían la ventaja de la localía, claro, algo que te puede parecer extraño, pero te cuento que hubo una época en que se jugaban los partidos de fútbol en estadios repletos de gente alentando. Te lo juro…

El partido

Ese 4 de julio de 2006 en el FIFA World Cup Stadium de Dortmund (se mataron escogiendo el nombre los hps) se respiraba el ambiente propio de un partido como estos. Porque ajá, aparte de la trascendencia per se de una semifinal de Mundial, estamos hablando de dos históricos que han ido incrementando su rivalidad en torneos grandes. Alemanes e italianos se habían pillado las caras en Copas del Mundo en 1962 (0-0), 1970 (4-3 para Italia y pase a la final), 1978 (0-0) y 1982 (3-1 para Italia y campeona del mundo). Así es: la gran y orgullosa Alemania, soberbia triunfadora de mil batallas, la que en un día inspirado te zampa siete y en uno malo te gana por penales, nunca había podido vencer a los italianos en Mundiales. (¿Quieres otro dato? En Euros tampoco lo ha hecho…).  Así que para ambas aficiones el duelo se respiraba con ansiedad desde el minuto -100.

Viendo las formaciones te das cuenta de  un hecho a primera vista no tan notorio: hombre por hombre, Italia le sacaba ventaja pero lejos a los alemanes, cuya nómina, con la visión que da la vejeDIGO todos estos años pasados, la ves bastante livianita, y no recuerdo si en ese momento se veía igual.

Notas que los locales tenían mucho teutón_genérico, efecto que se incrementó por dos ausencias muy importantes en el esquema de Klinsman. El primero era el volante Torsten Frings, sancionado de oficio por la FIFA tras el partido contra Argentina (de manera muy marica le mandó un puño a Julio Cruz en la tángana post penales). Frings era vital en el medio alemán en su rol de destructor de juego rival, y su reemplazo por Sebastian Kehl no cubría ni media pulgada su puesto. La otra ausencia fue por decisión técnica: Klinsmann dejó en la banca a la futura leyenda Bastian Schweinsteiger y en su lugar alineó al grandote Tim Borowski, no sé para qué putas. Tal vez pensaba que un correloncito como Schweisweiskwaisseiescheistanger era muy blandito para pelear contra la correosa, áspera y rocosa defensa italiana… si fue así, la cagó.

Italia por su lado casi que repitió su once respecto al partido anterior: la única diferencia era Materazzi por Barzagli, que jugó vs Ucrania por sanción de aquel. Lippi ya parecía haber encontrado al equipo.

Y el partido arrancó movido de una. Italia llevó la iniciativa desde el inicio, presionando bastante arriba, y muy enjundiosamente, a los alemanes, y tratando de atacar por las bandas a Camoranesi y Perrotta. Los alemanes reaccionaron, o quisieron reaccionar, empujados por Ballack, que invariablemente trataba de buscar a un Borowski que estaba bien recostadito a su izquierda, o a Klose y Podolski que alternaban posiciones. Pero de pronto era que Ballack estaba como pajeado, o la marcación italiana lo tenía azarado, porque la realidad es que el figurón local no pesó para nada, y los ataques alemanes llegaban inofensivos al área o ni pasaban del medio. De pronto era lo segundo, porque Gattuso y Pirlo – y si pasaba este filtro, Zambrotta – tenían al pobre Ballack más acosado que los líderes sociales con el gobierno del títere del enano.

Así que esos primeros minutos el dueño de la semifinal fue el de azul. Pirlo y sobre todo, Gattuso destruían todo por el centro, mientras que Zambrotta y Grosso cubrían por las bandas la llegada de Schneider y Lahm. Cuando de casualidad los alemanes sorteaban la pared italiana, aparecía siempre Cannavaro, como un animal, a despejar todo. Y aguántate duro, porque los italianos manejaban el balón bastante bien. Generalmente las jugadas alemanas terminaban con Pirlo, que distribuía, tocaba, hacía jugar, o mandaba el pase adelante. Totti más arriba manejaba el balón con muchísima clase, y desde ahí los alemanes tenían que estar atentos porque o venía el pase a Toni, o el pelotazo a Camoranesi, o la llegada de Perrotta. Todos los de azul apoyaban arriba o abajo, pero los que destacaron desde el minuto 0 fueron Gattuso en todos lados desbaratando los ataques germanos, Cannavaro sacando hasta un edificio cayéndose encima, Totti manejando arriba con clase, y sobre todo, Pirlo, que dio una lección de cómo se debe jugar un partido de fútbol importante a altísimo nivel desde el primer balón que agarró.

El crack italiano poniendo a pasear a un polaco renegado

Los alemanes, como digo, trataban de meterle ganas. Pero no había manera de asustar a los italianos con manes más voluntariosos que clasudos como Borowski, Podolski y Klose. Si, de pronto me mandarán a comer mierda, pero Klose no es EL de clase mundial, y al menos en este partido, con todas las ganas que le puso, no pesó. El man se movió bastante y siempre se mostró – no te quedes con la imagen del Klose estático jugando en modo de semi-homenaje en 2014 -, pero no había mucho qué hacer contra esta defensa.

De hecho las primeras jugadas que pueden catalogarse como al menos sustos, fueron italianas: un tiro libre de Totti a los 3:00 potente, pero que agarró bien ubicado a Lehmann, y un mano a mano de Perrotta a los 15:00 tras un pase el hp de Totti, que se le fue largo.

Reflexión intermedia

Pausa. ¿Quieres comprobar qué tanto ha cambiado el fútbol de 15 años para acá? Haz lo que hice yo: mírate un partido como estos con un millenial-centenial. En mi caso fue con mi hijo, un categoría sub 20 muy afiebrado al fútbol, pero que a diferencia del papá sí tiene vida social. El pelao, aplicado y – sospecho – resignado, se sentó con el viejo a ver un rato el encuentro, en parte interesado y en parte curioso de ver si en verdad había sido tan buen partido como decían. Lo revelador vino al rato de estar viendo el encuentro, cuando el pelao saltó como Rick Dalton viendo la TV desde su sillón, diciendo “Oye, cómo jugaban de mal en ese tiempo: ¡se la pasaban rifando el balón y lo perdían a cada rato!”.

Yo logré reprimir mi reacción inmediata (echarlo de la casa), y le argumenté extrañado: no, no era así, es que el fútbol en esos días era más vertical, y se confiaba más en la calidad y desequilibrio de los de arriba. Él me insistió: sí, pero pasaban arriesgando el balón. Y antes de volverle a retrucar, caí en cuenta que ajá, tal cual: un partido de alta competencia de hace apenitas 15 años era otro tipo de juego. No peor ni mejor: otro. Parece un “uhhhh obvio bobis” pero no es algo que te parezca taaaan evidente si hablas del fútbol de hace 15 años, que en apariencia es un lapso muy pequeño en escala de tiempo.

Analiza que en la mayoría de los partidos que ves ahora, ves que a casi todos los jugadores les da un miedo el hp pasar el balón al frente, aunque la jugada lo pida; la pelotica es circulada ad nauseam por uno de los equipos, buscando siempre el espacio, buscando siempre retenerla, con caídas al espacio calcadas y practicadas mil cuatrocientas veces por día. Y digo «miedo» pero en realidad es «táctica»: la implantación forzada o no del gen “Pep Guardiola” en el fútbol mundial, tras el éxito de uno de los mejores equipos de toda la historia. El Barcelona de Pep dejó un legado hermoso, pero también derivó en que se abusara de un modelo que funciona, pero NO siempre, ni en todas las circunstancia, y no con todos los equipos, y por eso se perdió algo de espontaneidad en el juego. O ves partidos como el de hace días de España con Suecia en la Euro en la que aquella hizo 19827365 pases contra tres de los suecos, y al final quedó 0-0 con seis remates en total al arco (!). Viendo un partido así te entran ganas de meterse a la cancha y empujar a Dani y Pedri y Chuchi y Marcos Cosito y decirles no joda tira el hp balón para adelante, caremondá, cuál es el miedo, no joda, esta es España, no el Deportivo Soledad.

Ahora, antes de ponerme a dar sentencias absolutas o concluir que “el fútbol de antes era mejor blablablá”, tengamos en cuenta dos cosas: 1) Algo bueno ha traído este cambio de juego, porque en general el nivel de los torneos grandes  ha mejorado muchísimo desde 2012 (los Mundiales de 2014 y 2018 fueron una maravilla comparados con los tres anteriores), y 2) creo que desde que comenzó el fútbol siempre hay algún marica que dice “aiiii el fútbol está perdiendo espontaneidá” ante ante alguna modificación a la cual terminamos todos adaptándonos. Siempre pasa, siempre hay cambios, hay cosas que mejoran y otras que se pierden, y siempre nos terminamos acomodando.

Pero insisto, no deja de ser llamativo lo que ha cambiado el estilo de juego en apenitas 15 años. Sigamos.

Proseguimos

El gran Francesco peleándola con Ballack

Un golpe a todos los clichés y verdades instaladas del fútbol: el que proponía en ese PT era Italia. El juego italiano partía con Gattuso y Pirlo recuperando, recibiendo y tocando en el medio y ayudándose con Totti; de ahí este y el gran Andrea se dedicaban a distribuir y a tirar hacia adelante, por el piso o con pelotazos, preferentemente por las bandas, a Camoranesi – muy activo por derecha – y Perrota. Los laterales azzurros Grosso y Zambrotta no subían mucho, pero cuando lo hacían mandaban peligro, como una ocasión a los 30:00 que remató Toni en el área chica, tras pase de Grosso, que sacó Metzelder (pilla abajo):

Los italianos tenían el partido controlado ese PT a punta de presión y de estar todo el hp momento encima de los alemanes, sin dejarlos pensar. Sin embargo, a los 33:00 los locales tuvieron su primera ocasión clara: Pirlo perdió muy maricamente un balón en el medio – creo que la única vez que le ocurrió esa tarde -; la agarró Kehl que manda un pase adelante para Podolski, que con la defensa italiana desubicada, triangula con Klose y este la pasa a Schneider, que venía con todo desde la derecha. Era una ocasión buenísima, pero desafortunadamente para los teutones, Schneider remató como lateral surgido de la cantera de La Equidad que está a préstamo seis meses en Jaguares, y nada pasó.

Pero la ocasión alemana fue una solitaria pataleada en medio del predominio italiano, porque cada vez que los atacaban, la defensa italiana resolvía con mucha solvencia. El que más destacaba era Cannavaro, que sacaba de todo; estaba en todo lado, imperial y majestuoso, atravesándose con suficiencia en cualquier balón que oliera a peligro. Y arriba los italianos llegaban bastante seguido, con la fórmula ya comentada de pelotazos a profundidad de Pirlo y Totti a Camoranesi, Toni o Perrotta, que hacía que los alemanes sudaran petróleo para despejar, y que se la pasaran concediendo tiros de esquina. Les faltaba el remate, no más, y la culpa no sé si fue de que Toni estaba muy solo arriba – se la pasó pivoteando, chocando y escoriando los defensas -, o hacía falta alguien de más movilidad, o los alemanes en defensa estaban aplicaditos. De pronto un poco de todo, aunque lo último fue más importante que lo que normalmente se asume del partido; Metzelder, Metersacker y Friedrich estuvieron trabajando horas extras para cortar los pelotazos que con muchísima clase tiraban los cracks de Pirlo y Totti. De hecho los alemanes se pasaban de calidad en la, eh, vehemencia, y cometieron muchas más faltas en ese primer tramo que los italianos, y si no fuera porque el sapo de negro – el mexicano Archundia – se hizo el localista, un par de amarillas más hubiesen caído antes.

Total que el PT terminó con la sensación que los italianos tenían el partido controlado, y hasta hubo tiempo para un buen cabezazo de Camoranesi al final que se fue arriba.

El Segundo Tiempo

Fabio Cannavaro barrió con todo, incluso con Bastian Schweinsteiger

¿Estaba cantado el triunfo italiano? Que va, recuerda que en frente estaba los alemanes. Para el ST los locales se dieron cuenta que si se quedaban pasmados se iban a morir, y salieron con otra actitud, o despliegue, o ganas. Ballack se hacía el que dirigía desde el medio, con balones burocráticamente dispuestos a los compañeros para que estos se fueran a matar contra los muros de al frente. Pero la verdad que el peso de la ofensiva de la Mannschaft la llevaban Borowski y Schneider a punta de ganas, y de Klose y Podolski. De hecho a los 49:30 Klose, precisamente, se hizo una jugadota, desparramando rivales no sé cómo, y llegando hasta la cara del propio Buffon (repito: no se queden con la imagen del huevero estático que se despidió con el récord en Brasil 2014: este man era rapidito, punzante y con mucho criterio para asociarse). Pero antes que el público alemán se emocionara y frotara las manos de confianza de alegría y se sacudiera ya agarramos ritmo, hp, responden los italianos enseguidita, con un contragolpe iniciado por Camoranesi y rematado por Grosso, que salvó Lehmann (ver abajo). Partidazo de infarto.

Ese ST no tuvo un dueño así como decir, claro. Pero si es como el boxeo, por puntos se lo llevó Alemania. Los locales insistieron más y por algún momento generaron alguna acción de peligro, como a los 62:00 una de Podolski que remató directo a Buffon. Pero el partido en ese ST desmejoró con respecto al PT: ambos rivales estaban muy imprecisos y la patica abundó, sobre todo del lado alemán – y en eso sí se destacó Ballack -. Es posible que Lippi haya mandado adrede a los suyos a abroquelarse a ver qué onda; el caso es que se insistió menos por las bandas y el balón cambiaba de dueño más rapidamente. En ese juego de esperar y mandar al contragolpe, ya Toni quedaba sobrando, así que Lippi lo sacó a los 74:00 por uno más rapidito y movedizo, Alberto Gilardino.

Pero antes hubo otra sustitución, del otro lado: a los 73:00 entra Bastian Schweinsteiger por Tim Borowski. Y uno diría, con la suavena que da el paso del tiempo, que obvio, marica, que cómo era posible sentar a Schweinsteiger por este otro man, que ahora sí se arreglaba el asunto para los de blanco. Y no, da la casualidad que Schweinsmacero (?) entró mal, impreciso y desubicado, y en la práctica aportó casi nada al ataque alemán. Mejor dicho: la salida de Borowski empantanó aún más el ataque de los de blanco. Los italianos respiraron aún más y comenzaron a recuperar terreno, y a los 84:00 tuvieron otra ocasión tras pase de Totti a Perrota, que despejó apurado Lehmann.

Así que los 90 minutos reglamentarios de una batalla intensa y furibunda de dos trenes gloriosos, terminaba sin goles. El partido se iba al alargue y el pronóstico era un “Y ajá”, porque Italia tenía más gloria y clase en sus guayos, y estaba jugando mucho pero muy bien; pero los locales terminaron empujando más. Y eran Alemania, recuerda…

El glorioso tiempo suplementario

Pero todo pronóstico se fue a la verga desde el segundo uno del PT suplementario. Italia se mandó de nuevo a presionar arriba y a generar juego por las bandas – esta es la hora que me pregunto si Lippi adrede reservó fuerzas del ST para rematar en el suplemento, cómo voy a saber güevón -.  Y desde el 91:00 ya se le hicho achí a los alemanes: Gilardino se fue por la izquierda a presionar a Metzelder, le quitó la pelota, se fue con todo por ese lado, evitando alemanes, se metió al área y, desde el ídem chica, remató con clase, pero directo al palo izquierdo de un Lehmann que la vió pasar con el alma en un hilito (ver abajo). Y aún con las pulsaciones a 10000, un minutico después vino otro palazo: tiro de esquina que agarra Zambrotta fuera del área, manda el fierrazo y pega en el horizontal. Dos minutos de tiempo suplementario y ya Italia te metía dos tiros en el palo. ¡Qué hp partido!

El empuje y las ganas y los palazos y la clase y el miedo que daba tener en frente a Pirlo y Totti dulcecitos, engarrotaron a los alemanes. Todo ese tiempo suplementario fue de los italianos, ya dueños del campo y las ocasiones, y en el que llevaron el peso del encuentro y el mérito de ganarlo. Fue en estos 30 minutos extra que se notó aún más la diferencia de clase y categoría de ambos equipos: Cannavaro y Matterazzi sacaban y empujaban desde abajo (el tan vilipendiado defensor de Inter sacó de todo por arriba y abajo, y le sobraba para enviar pelotazos a profundidad con criterio decente); Grosso apoyaba y Zambrotta se deglutía a Schweinsteiger; Gattuso y Pirlo seguían comiéndose el medio, les alcanzaba para asociarse con Totti, y este tiraba magia para aguantar, hacer jugar y mandar pelotazos envenenados adelante. Si no remataron antes el partido los de azul fue porque, precisamente los que estaban por las bandas no le atinaban. Iaquinta – que entró por un ya mamao Camoranesi antes de los 30 suplementarios – perdió casi todo lo que le mandaron por su banda, y Perrotta era mucha voluntad y… mucha voluntad.

Los alemanes trataron de reaccionar y le metieron muchas ganas, aunque en su mayoría no pasaron de eso. El famoso Ballack se la pasó más tiempo disimulando faltas y entrando con la patica levantada que creando juego, y esto ayudó a que la pelota le llegaba sucia siempre a los suyos arriba. El cambio de Odonkor por Schneider – a los 83:00 – no les funcionó para un carajo, porque el man era correlón y todo pero sus excursiones armaban barullo sin resultados prácticos. Aun así, los de blanco tuvieron una ocasión a los 106, con Podolski que se comió un cabezazo SOLITO tras papayazo de la defensa azzurra (Materazzi estaba desubicado).

Pero el rumbo de la historia iba para el lado italiano, y el último cambio de estos fue la declaración del “ahora sí te mato, hp”. A los 104:00 sale un gris Perrotta y entra el otro crack que faltaba: el gran Alessandro del Piero. Italia siguió al mando, y a los 110:00 tienen otra ocasión: Pirlo mete otro pase clasudo, cabecea Totti, Del Piero la agarra frente a Lehmann y, rodeado de mil alemanes y sin medio milímetro para embocarla, le tocó pivotear a Iaquinta, que remata a lo bestia al bulto. Y ajá, rebotó en un alemán. El contragolpe de los germanos por poco hace que en este momento digamos la frasecita de Lineker sobre los alemanes que tira siempre en estos casos: le llega el balón a Podolski por la esquina izquierda del área y manda cipote de remate que saca al corner Buffon. En ese momento toda Italia, toda Alemania, medio mundo, estábamos pariendo con ese partidazo.

Los dos minutos más hermosos de los últimos mundiales

A los 118:00 el partido se moría y ya pintaba a penales. Era una instancia jodida y miserable que rememoraba churreteadas italianas y glorias alemanas, y que de haber llegado a ese punto seguro hubiese coronado al que menos categoría y clase había mostrado en ese partido. Decíamos que iban 118 minutos; los italianos seguían empujando con todo, y en ese momento Pirlo, a unos 25 m del arco – e inexplicablemente solo, a un man como Pirlo hay que encimarlo hasta cuando va a sacar un ficho para Atención al Cliente en Bancolombia -, manda un fierrazo que saca Lehmann al corner. Tiro de esquina, el doceavo de los italianos en esa noche – vs cuatro de los alemanes: ese dato lo dice casi todo-, y aquí comienza a materializarse la gloria.

Cobra Del Piero el tiro de esquina, rechaza un alemán de cabeza a la media luna – ¿no era que no hay que dar rebotes al centro? -, directo nada menos que a Pirlo. El gran Andrea recibe solito (!!!) en frente del área, agarra, piensa, la maneja, mide, y exactamente cuando le caen encima los alemanes a presionarlo, manda un hermoso y medido pase a Fabio Grosso, que había quedado totalmente solo dentro del área. Este la recibe y sin pararla, sin pensarlo, manda un tiro preciso, hermoso, y perfecto exactamente donde tenía que meter la pelota para que nadie la tocara. 1-0 y la gloria y el júbilo son italianos, y de todos los que vemos este momento con el relato italiano:

Este es de los goles que uno jamás se cansa de ver, por lo bueno, por la carga de magia y gloria que llevan, y también por lo malo: el rebote de los alemanes al centro (ni un equipo del FPC te hace esa), el descuido letal al tipo que más magia tenía en esa Italia; la manera impresionante como Pirlo se pasea, maneja y atrae a los cuatro de blanco, que caen en la trampa y se le van encima, como unos maricas, descuidando a Grosso – el más culpable fue Metzelder -. El pase magistral, quirúrgico, de museo, glorioso que tiró el gran Andrea. El golpe impecable, el vuelo de Lehmann. Y no menos hermoso fue ver al gran Fabio Grosso gritar con incredulidad y delirio de niño al cielo de Dortmund ya teñido de lágrimas y estupor local.

El mazazo cimbroneó a los alemanes pero no los engarrotó, porque se fueron encima a ver si se les daba el milagro en ese minuto y piquito que le quedaba. Ahí le dio tiempo a Ballack de mandar un tiro inofensivo que se fue afuera, tras otra arrancada inútil de Odonkor. Enseguida los locales intentaron otro ataque: Ballack tira desde izquierda un centro cruzado al área que rechaza Cannavaro de cabeza. La pelota se eleva y le cae fuera del área a Podolski, pero al tratar de controlarla se le va 20 cms más larga de lo necesario y pierde el balón con… el mismo Cannavaro (!). Este la cede a Totti, que desde el medio inicia raudo el contragolpe: la pasa a su izquierda a Gilardino, solo contra tres alemanes; este se va, perseguido solo por Metzelder, lo baila, y lo aguanta el tiempo justo para que descargue con mucha clase a Del Piero, que cae como un halcón por detrás, agarra la pelota y remata con clase.

Gol. 2-0 y se acabó el partido. Ganó Italia, la grande Italia, la luchona, portentosa y vencedora Italia. La que hace rato no vemos como antes, y de la que extrañamos lucir cracks siderales como Del Piero, Pirlo, Cannavaro o Totti. Este partido, más que el de la final cinco días después, fue la consagración de un equipo de clase mundial y campeón por derecho propio, y no hay mucho más que decir de él sino aplaudir, levantarse y salir a afrontar este día con ganas de comerse el mundo entero y de dejar una huella más que la que marca uno en la silla del escritorio. Vamos, carajo.

Alea jacta est

About YoSoyElCarlos
Secretario General, Subcomisario Político, Jefe de Redacción, vocal, tesorero, mensajero, consejero y La Vieja de los tintos del Politburó de La Monserga del Fútbol. Más hincha del DIM que un hijueputa. Acuario pero no Virgo. Arquero puteador. Excelente memoria para cosas que no sirven.

7 Comments on Partidos, partidotes y partidazos: la semifinal Italia vs Alemania del Mundial 2006

  1. 1
    Juan Mecha says:

    Excelente resumen y excelente partido Master, esa Italia era cosa jodida.
    Sobre el futbol de ahora al de 15 años tienes razón, cada vez toma menos tiempo para ver más cambios, de aqui a 5 años se va a creer que sin el VAR no existía el futbol.

    • 1.1
      YoSoyElCarlos says:

      Total, llave. Es cosa de ver algún otro gran equipo que deje huella, y verás todos tratando de jugar a lo mismo, y en 20 años todos asombrados de cómo se la pasaban tocando la pelotica en 2020…

  2. 2
    Edogarudo says:

    Justo hoy miraba el buen partido de Italia y pensaba “te acuerdas aquellas épocas en que el mediocampo italiano dominaba el mundo? Parece que quiere volver” y sale este gran post. Partidazo fue. Un equipo del carajo ese italiano. Un detalle, la FIFA le pone el genérico nombre al estadio si éste está patrocinado por una marca no relacionada con ellos, en este caso, era el Signal Iduna Park

    • 2.1
      YoSoyElCarlos says:

      Gracias llave. Lo del nombre del estadio fue un chiste, que por lo visto (ya tres personas me hicieron el mismo comentario), salió malo…

  3. 3
    Giovanni says:

    Selente como siempre master…no se porque veo a Grosso celebrando y me acuerdo de Marco Tardelli en el 82. Aguantaria un resumen del Chelsea-Bayern en el 2012

  4. 4
    Oscar says:

    ufff esa semifinal fue tremenda…como será que Italia termino con todos esos atacantes….a mi esa Alemania no me parecía la gran cosa, puro ollazo haber que hacia Klose y lo que ofreciera Ballack, me hubiera encantado ver a Italia contra Argentina, hubiera sido tremendo partidazo y dudo que Argentina le ganara a esa Italia que en cada zona tenia un crack.

  5. 5
    Esper says:

    Vale verga Riquelme, sobrevalorado por los que consumen Foxsports. Un año bueno en Villareal, y grandes presentaciones en Boca, y te lo venden como más grande que Maradona y pelé.

    VAYANSE A CAGAR HPTAS

    Gran post. Y Argentina ni pagando le ganaba a Italia.

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