Especiales LMDF: La “Ley Bosman» y los clubes europeos (antes y después)

¿Es verdad que la Ley Bosman jodió la Champions en particular y el fútbol europeo en general? ¿O solo jodió a los equipos menos poderosos = favoreció a los más grandes y/o billetudos? ¿O en realidad todo lo anterior es pura paja no fundamentada, y en general todo sigue igual o al menos parecido a toda la vida, solo que con más glamour? Si busca respuestas a todas estas inquietudes, como siempre acá no las vas a encontrar ni por el hp, pero al menos mediante un análisis / detalle / habladera de mondá trataremos de ver si al menos en resultados generales, el fútbol europeo a nivel top se ha vuelto cada vez más un selecto club de jailosos-Estrato 8.

La «Ley Bosman», aka, una buena iniciativa que terminó favoreciendo a los poderosos (¡Ah, qué raro!)

Todos sabemos así como por defecto qué es la famosa «Ley Bosman«, pero no muy bien qué dice exactamente, qué regula, y principalmente, cómo fue que terminó aplicándose; así que pasamos a explicar. El principal protagonista de esta historia es un tal Jean-Marc Bosman, un muchacho nacido en Lieja (Bélgica), que jugaba como volante sin demasiado brillo en la liga de su país de finales de los 80. Debió pintar bien en sus inicios porque coronó varios partidos con la sub 17 y sub 20 de Bélgica, pero no terminó de cuajar y continuó su carrera jugando con cada vez menos frecuencia en la cancha con dos clubes de su ciudad natal, el Standard (con el que debutó a los 19 años) entre 1983 y 1988, y el RFC hasta 1990. El caso es que para 1990, con 26 años, la carrera del man pintaba para ser la de un John Pérez cualquiera (¿cómo se dirá allá, «un Johan Peeters cualquiera«?. Vamos a averiguar…), de esos jugadores de clubes con pocas aspiraciones que son útiles para cubrir alguna urgencia pero ni por el hp son imprescindibles, aportando desde el banco cuando se le necesitaba, para terminar su carrera rotando en clubes paulatinamente más pobretones que llenaban sus plantillas de manes con experiencia pero baratos. Nada diferente de lo que le pasa al 95% de los futbolistas.

Quién iba a pensar que este Van Genericken iba a cambiar el fútbol mundial…

Total que para 1990 se le terminaba el contrato después de dos años sin brillo con su club de entonces, el RFC de Lieja, por lo que preguntó ajá, cómo es la cosa ahora. El club se hizo el vivo (o quería en realidad que el tipo se fuera) y le ofreció renovarle… pero con un 75% menos de salario y reducción de primas y bonos. Bosman la pensó (por 1.65 segundos) y les dijo ombe cómo así don Jean-Luc, por qué me tira tan duro usted sabe que le he metido siempre la ficha o no y el dueño le dijo ah hermano eso es lo que hay lo toma o lo deja y Bosman nononono pero la verdad es que me está dando por la cabeza así no se puede y el dueño los tiempos están duros mijo usted verá y Bosman no pero en estas condiciones tan barras no acepto así no se trata a la gente todo bien y el dueño así son las cosas mijo vaya a llorar a la iglesia si usted no acepta tengo como diez que están esperando su puesto en este momento y que no rechazan un trabajo honrado y Bosman listo viejo careverga tan desagradecido y el dueño ¿cómo qué dijo? y Bosman nada todo bien, suerte. Y se fue.

O algo así fue la charla. Total que Bosman no aceptó (imagínate quién se traga así una reducción tan brava, sea justificada o no) por lo que el club hizo lo que hace cualquiera de ellos en esos casos: lo declaró transferible para ver si salía de él, montándole además una cláusula de indemnización de un valor equis (en una parte leí que el equivalente a 400 mil euros de hoy)  para el club que quisiera contratarlo. Y si en este momento estás atento/a y te preguntas cómo es eso que un club tenía que pagarle billete a otro por contratar un man que ya no tenía contrato con ellos, te cuento que esa era la costumbre por esos días en algunas ligas europeas: un equipo le exigía plata a otro por llevarse un jugador independientemente si su contrato había acabado de finalizar. O sea, es como si tú estás con un contrato a término fijo (temporal) en una empresa, y este termine con todas las de la ley, te liquiden, te pagan lo que te deben y te parten una torta de despedida en la sala de reuniones con discurso de circunstancias. Después de lo cual tú obviamente buscas trabajo de nuevo y otra compañía te quiere contratar… pero para que eso pase tu nuevo empleador tiene sí o sí que pagarle a tu antiguo jefe (con el que, recordemos, ya no tienes contrato vigente) un billete. Capítalism has a funny way to do things.

Bosman and The Quest of Justice

Lo que originó todo el cimbronazo que vino después fue que el club que se interesó por Bosman, el francés USL Dunkerque, se lo quería llevar pero gratiniano. El RFC Lieja dijo que no, y como no llegaron a un acuerdo ni nadie más se interesó, el club decidió renovar a Bosman pero bajándole el salario de facto. O sea, Bosman no pudo irse a otro lado aunque no tenía vínculo contractual con su club, y aparte le bajaron el salario así no más. Imagínate la clavada. Casos así tuvieron que haber pasado un montón de veces en varias de las ligas europeas pero como nadie se quejó, todo Cayetano. Pero Bosman sí lo hizo: se azaró tanto que decidió demandar ante la Corte Europea de Justicia a su viejo club, a la Federación Belga y de remate a la UEFA por permitir esa verga. ¿El argumento? Que esa práctica de los clubes vulneraba el derecho de libertad de movimientos de todos los trabajadores dentro de la Unión Europea.

El juicio duró hasta 1995, lapso en el cual a Bosman se le terminó de cagar la vida – se quedó sin club, lo dejó la señora, lo metieron en la Asociación de Padres de Familia del colegio del hijo menor – pero del que al final terminó al menos con una satisfacción: la Corte Europea le dio la razón y concluyó que era ilegal que un club pidiera plata por permitir una transferencia a un jugador que quedaba libre. Con esto se quitó esa absurda y arbitraria norma que aplicaba en algunas ligas, y a partir de ahí todo jugador que queda libre es Master of His Domain como debe ser. Hasta ahí bien, pero con esta decisión vino de rebote LA bomba: la Corte Europea adicionalmente prohibió a las ligas nacionales de la UEFA de los países de la Unión Europea, que aplicara topes de cupos a ciudadanos de estados miembros, porque según ellos era discriminación contra ellos. En otras palabras: los clubes en las ligas de los estados miembros de la Unión Europea, podían contar en su plantilla con la cantidad que les diera la gana de jugadores que fueran ciudadanos de los países asociados a la misma. ¡Chúpate esa!

Y a partir de ahí, cambió todo. Antes las ligas tenían un tope máximo de jugadores extranjeros por club (tres o cuatro generalmente, dependiendo de la liga). Con esta ley la cosa se mantenía, pero con la diferencia que en España, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, etc un jugador español, francés, alemán, etc ya no se consideraba «extranjero». Y este papayazo lo aprovecharon – qué vaina inesperada – los más poderosos, que ya no debían limitarse a reforzar su plantilla con el producto local + si mucho tres de afuera, sino que podían blanquear gastar su billete en los jugadores que les diera la gana, con tal que fueran comunitarios. Así es como ves como un Real, Bayern, Barcelona, etc pueden comprar a 100 canteranos de casi toda Europa para ponerlos a rendir a ver si uno les sale bueno… y los FC Roda, Arminia Bielfield, Millwall o Alcorcón de turno se la tienen que aguantar porque no podrá retener a los calidosos que vayan formando.

Uno de los equipos que más se aprovechó de la teta de la Bosmanía

¿Resultado? La brecha entre clubes grandes y pequeños de amplió de a poco, y parece que lo seguirá haciendo año tras año. ¿O no? ¿Es solo impresión y en general el fútbol europeo ha tenido el mismo comportamiento desde siempre? ¿Nos dejamos llevar del afán libertario/de justicia/antifacho y sacamos conclusiones sesgadas con tal de seguir en el Mamertown? Hay un montón de maneras de responder estas preguntas: una gratis y más o menos precisa es ver el desempeño de los clubes europeos en el campeonato más exigente de todos: la Champions League / Copa de Campeones de Europa desde sus inicios, comparando resultados y viendo si hay tendencias en general en los resultados antes y después de la «Ley Bosman». De esta manera podremos concluir un poco más firmemente si es justificado o no decir que esta puta ley le sirvió a los ricos y jodió cada vez más a los más humildes, como el 97.566% cosas que pasan en la vida.

Lo cual procedimos a hacer y que presentaremos a ustedes hoy en este coso. Pero antes, unas aclaraciones:

  • Hay algo importante a considerar y es que el formato de Liga de la Champions – adaptado a partir de 1992 – favorece de por sí más a los clubes mejor armados. De 1991 para atrás la Copa de Campeones era con formato de copa: dieciseisavos, octavos, cuartos, semis y una final y a la mierda, lo que hacía que el campeón europeo jugara de entre siete a máximo nueve partidos por torneo. Y que se favorecieran sorpresas: un Real Madrid tenía una mala semana contra un Göteborg o un Rapid Viena y quedaba fuera; ahora le pasa lo mismo y tiene tres o cuatro partidos más para recuperarse. Entonces, hay que agarrar con pinzas hechos como el ver un finalista húngaro o sueco como finalista de la Champions – que aunque en muchos casos tenían un buen equipo – de pronto fueron favorecidos por sorteo (rivales medio pelo) o circunstancias.
  • Para efectos del análisis consideramos al Dynamo Kyiv como equipo ruso antes de la independencia de Ucrania. Ajá, participaba en la liga de la URSS, entonces qué vamos a inventar…
  • Este análisis también debe considerar que antes de los 90 en este torneo era un país = un club, mientras que ahora participan desde el inicio por ejemplo cuatro españoles por un suizo o dos holandeses, y eso aumenta las probabilidades de meter al menos a uno bien arriba en el torneo. Entonces en general no es taaaan absoluto comparar diferentes épocas teniendo en cuenta que hay diferentes variables que afectan las conclusiones… pero igual no significa que el ejercicio no se pueda hacer.

Aclarado lo anterior, vamos al granel.

Ahora sí, vamos al queso del asunto

Ubiquémonos primero con unos datos generales: veamos cómo ha sido la repartija (?) de los títulos de Champions /Copa de Campeones de Europa desde su primera edición en 1956 hasta la del año pasado:

Viendo esto queda clarito cuáles son los más Juan_la_Verga de Europa: Real Madrid, Milan, Liverpool, Barcelona y Bayern acaparan más de la mitad de los 64 títulos que se han disputado: 36 para ser exactos. De estos – que más o menos son los que uno diría que son la realeza europea – el más opulento y extravagante es el por muchos odiado y por otros idolatrado Real Madrid, que con 13 títulos ganados es el que en gran parte impulsó este modelo de capitalismo salvaje que arma una plantilla como de mil jugadores de todo el mundo de los cuales 973 balieron berga y se perdieron en el camino sin importarle a casi nadie. Lo cual no quiere decir que los otros que están ahí bien arriba en el palmarés no hayan hecho la misma vaina…

Abajito de ellos sigue un grupo de clubes que han ganado al menos dos títulos europeos, que encabeza el gran Ajax con cuatro campeonatos, y del que asombra ver a la ultrapoderosa y venerable Juventus con apenitas dos copas. Y la tabla la cierran aquellos que vieron la gloria una sola vez: desde nuevos ricos como Chelsea hasta viejos poderosos hoy más caídos que las predicciones de Alb*rto B*rnal, como Celtic y Steaua.

Ahora, veamos los títulos pero no por clubes sino por país de origen:

Y aquí se ven un poco más densa las diferencias: porque entre los clubes de España, Inglaterra, Italia y Alemania se han acaparado más del 75% de los títulos de campeón europeo. Por eso tiene mucho mérito ver que clubes de ligas históricamente mucho menos fuertes como Holanda (tres de ellos) y Portugal (dos) tienen diez títulos europeos entre ambos. Aparte de estos mencionados, los únicos países europeos con clubes que han coronado título continental son Serbia (cuando era Yugoslavia, de hecho), Rumania, Escocia y (agárrate) Francia, con una copa cada uno.

Listo, ya tenemos una idea general de cómo se han repartido los títulos. Pero viendo solamente quién ha quedado campeón no es una manera taaan evidente de sacar conclusiones del desempeño de los países (a través de sus clubes) a lo largo del torneo. Una mejor opción sería hacer una estadística total de clubes y países en todos los torneos de Champions/Copa de Campeones de Europa rankeándolos por ronda: pero esta tareíta tiene la gran desventaja que requiere de alguien que no tenga vida propia, disponga de tiempo para hacer huevonadas no remuneradas, sea virgo, coleccione muñecos sin abrir y que opine que «Avengers» es mejor película que «Pulp Fiction» o «Goodfellas«; así que yo paso. Entonces hagámosla más simple: partiremos con los cuatro semifinalistas de cada uno de los torneos, considerando que llegar al menos hasta este punto es una medida del «éxito» de los clubes en el principal torneo de Europa (porque sabemos que la Europa League es una Copa de Perdedores y de Éxitos Mediohuevo y que las viejas Recopa y Copa UEFA no tenían a los mejores del continente). Y cerraremos, eso sí, viendo solo finalistas.

Listo: pillemos acá, agrupados por país de origen de los clubes, cómo se ha ido moviendo desde sus inicios el listado de los semifinalistas de la Champions hasta hoy:

¿Qué vemos? Que los que suponemos – clubes españoles, ingleses, italianos y alemanes – son los que a lo largo de la historia del torneo han mandado la parada; pero también que hay ciertas «tendencias» que han cambiado desde que se implementó lo de la «Ley Bosman«. Por ejemplo, a partir de 1996 los clubes españoles han pasado más seguido a semifinales de la Champions. Lo ves en la gráfica; antes de 1996 llegaban a semifinales de manera más o menos regular y constante, pero desde ese año la línea aumenta en su tendencia fuertemente. Una tendencia similar, aunque no tan marcada, muestran los clubes ingleses, pero los franceses y por ejemplo, holandeses sí pareciera que han bajado su cuota en semis post 1996. Al fondo vemos varias ligas que se han quedado como congeladas en el tiempo: la escocesa, húngara, sueca…

Reforcemos lo anterior viendo esta otra gráfica, separando antes y después de 1996 la cantidad de veces que un club ha pasado a semifinales, por país:

¿Qué vemos? Que países como España e Inglaterra han tenido más clubes en semifinales posterior a la «Ley Bosman» que antes de que se aplicara esta. Y si te recordamos que antes de 1996 hubo 41 torneos (1955-1956 a 1995-1996) vs 23 después de esta, entonces el dato se vuelve más fuerte: los clubes de España e Inglaterra han visto aumentada la frecuencia de aparición en mínimo semifinales de Champions después de la Ley Bosman. Los clubes alemanes en teoría han disminuido (17 antes de 1996 vs 16 después) pero si tenemos en cuenta el número de torneos, en realidad están es aumentando la frecuencia de apariciones en semis.

Lo contrario le pasa a Italia (24 antes de 1996 vs 13 después) y Francia (13 antes vs solo 4 después) y más dramáticamente, a Países Bajos (11 vs solo 3) o Portugal (10 antes vs solamente una después), y con más fuerza, a Escocia (10 antes y ninguna después) y Serbia (5 antes vs ninguna después). Y de ahí tenemos un montón de ligas menores que antes de la «Ley Bosman» coronaron alguna vez al menos semis, y después no la han olido ni de cerca: Bélgica, Rumania, República Checa, Grecia, Hungría, Rusia, Suiza, Austria, Bulgaria, Polonia, Suecia y Turquía. El único caso de una liga apareciendo post 1996 sin historial antes es el Dynamo Kyiv, pero participaba como campeón de la URSS previo al Bosmanazo.

Otra manera de ver cómo han dejado o no de aparecer las ligas europeas en los puestos más altos de la Champions, es viendo cuándo fue la última vez que llegaron siquiera a semifinales. En este caso el número mágico es 23: más de esto son los años en que se viene jugando bajo la «Ley Bosman». Pilla por acá:

Clubes de Inglaterra (2), España y Países Bajos alcanzaron semifinales el año pasado; italianos y alemanes el antepasado y un francés hace tres torneos (no, no fue el PSG: el Monaco). De ahí viene un gran salto hasta encontrar al último club de una liga diferente a estas en semifinales de la Champions: uno portugués hace 15 años. ¿Cuál fue? El Oporto que ganó el título europeo de 2004 y desde ese año no aparece en semifinales. De ahí tenemos a un ucraniano (el Dynamo Kyiv) con 20 años sin aparecer en semifinales, y un griego (!!!) el Panathinaikos en 1996, preciso el año bisagra (?). De ahí para abajo ninguno de los países que aparecen ahí ha metido a un club arriba en el torneo más importante de Europa. ¿Fuerte? Like a sun of a beaches.

Si la cosa se ve así en semifinales, mira las finales

Si la cosa se ve así en semif… ah, ya lo dije en el título. Vamos a completar todo este merequetengue viendo lo mismo que pillamos arriba, pero ya  restringiendo el análisis solo en finales.

Y ajá: esta primera gráfica muestra tendencias parecidas a las de semifinales, aunque con menos participantes en el combo. Pero lo interesante además es ver cómo el Calcio pasó de ser el rey en finales (en títulos ejotracosa) desde los años 80 a ser alcanzado y superado por los clubes españoles. Y además ver en este rubro la casi inmovilidad de los de abajo, que a partir de 1996 se han quedado quietos con excepción de los dos finalistas de 2004: Francia (Monaco) y Portugal (Oporto). Miremos la siguiente y completemos el hachazo:

Clarito: salvo en una ocasión cada una (la mencionada en 2004), a partir de la «Ley Bosman» solamente han pasado a finales clubes de las ligas española, inglesa, alemana e italiana. No más. Puedes decir que casos como el Panathinaikos griego (en 1971) y el Malmö sueco (1979) fueron anomalías de la Matrix y/o unos sorteos muy sabrosones: pero la hecatombe post 1996 de los clubes holandeses, portugueses y en menor medida, franceses, es bastante notoria. A ellos sí les ha pegado duro el Nuevo Orden Europeo de tal modo que un Benfica o (hasta el año pasado) un Ajax que hace 30 años metían miedo a cualquiera, hoy son casi un Equidad a nivel de Europa.

Todo en favor de españoles, ingleses y alemanes que siguen y/o aumentaron su presencia en finales a partir de 1996. Pero incluso no todas las ligas de más arriba se han visto favorecidas: de la italiana también podemos decir que no le convino mucho la «Ley Bosman», si vemos los números que arrojan estos datos de semifinales y finales. Ahí tenemos una explicación del por qué en un grande como Milan son capaces de contratar a un Carlos Bacca—

Esta gráfica también es clarita: entre los clubes españoles e ingleses en general, y entre Real Madrid y Barcelona en particular, han acaparado los títulos europeos post 1996

Conclusiones

Viendo todos estos números – y tengo más por si quieren desmenuzar aún más, pero se hace muy largo esto – es claro que, en términos generales, la infame Ley Bosman ha ayudado a hacer más ultrapoderosos a los poderosos y más diminutos a los pequeños. Y decimos «ayudado a» porque no creo que solo esa sea la causa: acompañado a esto la repartición diferencial de cupos por liga y los formatos que favorecen a clubes con nómina más amplia (esto no es necesariamente malo, pero influye) han derivado también en que un Celtic hoy no le meta miedo ni al equipo de fútbol playa de Bolivia. Pero parece evidente que es a partir de 1996 que se ha disparado la brecha poderosos – pequeños, y el hecho de que si tienes la plata suficiente puedes armar una selección Resto del Mundo, te sirve para ir ganando más cosas sobre los clubes de ligas menos billetudas, que antes formaban y aguantaban un poquito a los Kluivert, Hagi, Seedorf,  Bergkamp o similares.

Así que, así como va la cosa, no nos extrañe que en 10 o 15 años ya haya la Champions Heineken Gold con los clubes españoles, ingleses, alemanes e italianos (así como van de pronto no), una Champions Siemens Silver con los segundones y una Champions Beer Águila con los pobretones… si llega a pasar eso nos vamos al carajo, y ahí sí tocará pararle bolas al campeonato ecuatorianOKNO.

Esta imagen derrama clase y calidad en cada píxel

About YoSoyElCarlos
Secretario General, Subcomisario Político, Jefe de Redacción, vocal, tesorero, mensajero, consejero y La Vieja de los tintos del Politburó de La Monserga del Fútbol. Más hincha del DIM que un hijueputa. Acuario pero no Virgo. Arquero puteador. Excelente memoria para cosas que no sirven.

3 Comments on Especiales LMDF: La “Ley Bosman» y los clubes europeos (antes y después)

  1. 1
    pablo says:

    una cagada
    en sintesis: muerte al capitalismo

  2. 2
    U Rola says:

    Buen post, YSEC. Mis apostillas:

    – La Ley Bosman es casi el ACDC -y no hablo de la banda australiana (?), sino del antes y después de Cristo- del fútbol mundial. No sólo ella, ojo, los otros dos hitos son el establecimiento del profesionalismo -entre las décadas del 20 y del 50, según el caso, aunque la Fa lo hizo ya en el siglo XIX (!)-, y la introducción definitiva de la alta preparación física -que termina de hacer pata ancha con la famosa Naranja Mecánica del 74-.

    – Importante es que quede separado el fallo Bosman de la decisión de la UEFA. Es decir, la UEFA aprovechó la oportunidad para encajar EL efecto definitivo.

    – Dicho esto, hay dos detalles a matizar:

    El primero, es que en la época pre-Bosman, además del formato y de los batacazos posibles (es decir, si metías una buena localía y viento a favor tenías chances de pelearla), también estaba el juego de «hegemonías». es decir, solía pasar que había «hegemonías» de clubes y/o países. Por ejemplo: la Holanda mecánica, además del Ajax, tuvo al Feyenoord peleando; y los ingleses -vía Nottingham, Liverpool y hasta el Aston Villa- pegaron una era dorada hasta mediados de los 80 -por eso fue tan importante Heysel, porque literalmente le cortó el polvo a los clubes ingleses-.
    Ojo, no era lineal: Portugal tuvo unos buenos 80s y su selección no se benefició, a la inversa de Bélgica.

    Y el segundo, es que la ley Bosman fue un catalizador de un desarrollo de época: si hubiera ocurrido en los 70 quizás no hubiera sido tan potente el impacto -aunque sea un planteo contrafáctico-. Los años 90 son también los años de la globalización económico y del pleno dominio del capitalismo neoliberal, donde la guita va y viene.

    Y ahí el fútbol demostró que, además de lavarle la cara a los poderosos, era también un buen modo de recibir guita. Es el punto de partida el auge -no de la invención, porque los clubes de dueños ya existían- del capitalismo futbolero moderno. Y los tanos la sufrieron más porque sus capitostes eran un político -Berlusconi- y una empresa grande, pero en retroceso -la FIAT-. Si a eso le agregamos que no hubo un espaldarazo «estatal» para renovar infraestructura, ahí se explica la caída del Calcio -que se presentía con el inicio de siglo, pero que dió el pistoletazo con el derrumbe del Milan-.

  3. 3
    Juan Mecha says:

    Excelente Post Master, lo que uno suponía era verdad agregando también que de acá se llevan a un Fulgencio Carabalí cualquiera apenas sabe patear el balon, total si no les resulta con UNO solo que le peguen recuperan la inversión.

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