Historias de eliminatorias: el China – Hong Kong de 1985, o “El Incidente del 19 de Mayo”

Me imagino que por cada historia épica, morbosa o emocionante de fútbol que circulan cada cierto tiempo y se reciclan en cada esquina de la web/redes/celulares – que el Maracanazo, que el 7-1, que el Brasil del 70, que la mano de Dios -, hay como cinco equivalentes al otro lado del mundo de los que uno no tiene ni la más puta idea. O sea, nada raro que en estos mismos momentos en que usted lee estas líneas, estén varios beduinos reunidos en torno de un mantel decorado aleatoriamente con botellas vacías de arak, todos mirando entre sombría y nostalgicamente al vacío del desierto mientras uno de ellos desgaja de a poco sus recuerdos adormilados: “¡Qué me vienen a hablar de la Mano de Dios o del 5-0 esos hijueputas infieles! Partido histórico, lo que se dice histórico, fue el 5-4 del Al-Shawarmi contra el Al-ético Willah en la copa de Su Majestad el Emir en 1991….”. Y todos los demás asentirán marcialmente mientras alguno masculla “Vamos, carajo” o “su Alteza Husseín I te la compró», y se sirven otra ronda de licor mientras otro ya le estará echando ojo lascivo a la camella en celo de Anwar que descansa contigua a su toldo. Cosas que pasan en el desierto.

Así ocurre con este partido que comentaremos aquí, y que aún se recuerda en la afición de ambos protagonistas pero que es casi desconocido por nosotros en el Occidente impío (?). Para uno de los rivales de este juego fue un triunfo histórico e irrepetible, un sorpresón que marcó un hito para el deporte y la vida política de su país; para el otro no solo fue una cagada impensada sino que derivó en un impresionante verguero en la capital debido a la ira del respetable. Hablamos de la traumática eliminación de China a manos de Hong Kong por las eliminatorias al Mundial de 1986, y para bolas que arrancamos:

China y Hong Kong: el Gran Dragón y el Pequeño Dragoncito (con billete)

El tema del status administrativo de Hong Kong es para el gobierno chino un asunto más sensible que un hincha de América cuando le hablas de la B. La hoy “Región Administrativa Especial” china de Hong Kong es el producto final del tratado que puso fin a las Guerras del Opio entre los imperios británico y chino, en 1842. Con ese acuerdo – más otros posteriores – los británicos se aseguraron la cesión de la península e islas que componen la actual región, primero por-siempre-jamás pero finalmente por arrendamiento durante 99 años contados desde 1898. Gracias a la magia de wikipedia pudimos averiguar que los 99 años contados a partir de 1898 se cumplieron en 1997, año en el que el gobierno de Su Graciosa Majestad le devolvió a los chinos la soberanía del territorio. Soberanía a medias: según el acuerdo que se estableció a partir de la devolución a China, esta dejaría que la ex colonia siguiera por cincuenta años con su estilo de vida decadente y capitalista – algo que se conoció como la doctrina dizque de “Un país, dos sistemas” -, luego de los cuales el gobierno chino restablecería plena autoridad en todos los asuntos de la región; mientras, China se haría cargo de la política exterior y la defensa del territorio. Por esta y otras concesiones el traspaso fue realizado y aceptado sin muchas dificultades, aunque en los primeros años hubo protestas y manifestaciones pidiendo más libertades civiles del gobierno central.

La realidad es que tantos años de ser colonia británica llevó a que los hongkoneses tuviesen poquito apego a China como país. Incluso hoy, con más de 20 años de – en teoría – pertenecer a la madre patria, la mayoría de sus ciudadanos se sienten cualquier cosa menos “chinos“; por ejemplo, escogen no celebrar el Día Nacional chino (en Hong Kong es optativo el celebrarlo formalmente en las escuelas, pero la mayoría no lo hace) y no recuerdan con mucho cariño la fecha de la devolución. Por esto y todo el contexto explicado arriba, las autoridades chinas son más celosas que man feo con novia linda, y ante cualquier muestra que se asemeje así sea en una coma a pedidos de independencia es fustigada a nivel oficial. Pero eso no impide que pasen incidentes incómodos como el de los aficionados que abuchearon el himno de China en un partido de la selección de Hong Kong, cosa que se repitió hace poco.

Listo, explicado lo anterior, vamos a lo que nos compete. El fútbol en la tierra de tantas películas malas de artes marciales que igual uno disfrutaba de niño vino, como podrá suponer, con los británicos. Ya en 1914 se formó la HKFA (Federación de Fútbol de Hong Kong, una de las más antiguas de Asia), que ingresó a la FIFA 40 años después, y que siguió como organismo separado de la federación china luego de 1997 como parte de los acuerdos previos a la unificación. Aunque el deporte de La Pecosa (o como diría el comentarista chino Quique Wong, el de «La resplandeciente esfera de piel de cerdo con puntos negros y blancos distribuidos como nenúfares en un lago de las montañas») es el más popular de la región – junto con las carreras de caballos (!!!) -, ni la selección nacional ni los clubes han hecho gran cosa a nivel internacional. El combinado ¿nacional? lleva intentando clasificar sin éxito desde 1974, y aunque para Rusia 2018 llegó a tener chances de pasar a la ronda de grupos final – ayudados por más mercenarios que película de Van Damme -, finalmente perdieron el puesto, precisamente, con China.

Por otro lado, en China la práctica del fútbol es por lejos la más popular del país. Lo cual es una prueba viviente que la ecuación “Muchos habitantes” + “Alto gusto por el fútbol” = “Potencia futbolística” no siempre se cumple: la selección y los clubes chinos dan bastante lástima a nivel internacional, registrando un largo historial de churreteadas tanto en Copas Asiáticas como en Copas del Mundo, en donde registró una única desvirgada en 2002. Esto a pesar que, por ejemplo, el gran líder Deng Xiaoping era tremendo fang (?) del fútbol, del que se prendió viéndolo en París durante los Juegos Olímpicos de 1924. Desde que tuvo autoridad fomentó fuertemente la práctica del deporte en el país, a pesar de lo cual era consciente del nivel de mierda que tenía la selección nacional; de hecho una vez se sinceró y declaró “El fútbol es mi juego favorito, pero cuando veo a China jugar, me siento como si me estuviera sofocando». Mira tú, quién diría que los hinchas del Poderoso DIM este año compartimos sentimiento con Deng Xiaoping.

No ayudaba a subir el nivel el hecho que la selección nacional china, después de su debut en eliminatorias en 1958, desistió de participar desde 1962 a 1978 por temas doctrinales. Pero para 1982 los chinos renunciaron a su exilio autoimpuesto y decidieron participar de nuevo en la lucha por clasificar al Mundial. Y les fue maso: perdieron su cupo al mundial contra Nueva Zelanda, en partido de desempate jugado en Singapur en Enero del mismo 1982. A pesar de la frustración el sentimiento general entre los aficionados era de optimismo hacia el futuro. La siguiente cita importante fue en la Copa Asiática de 1984, en la que China hizo un gran papel al llegar a la final…. que perdió 0-2. Pero, bueno: a pesar de la frustración el sentimiento general entre los aficionados era de optimismo hacia el futuro (?). Lo que se venía era la Copa Mundial de 1986 y China estaba ahí queriendo dar el Gran Salto Adelante.

La selección China que participó en las Eliminatorias al Mundial de 1982. de la foto podemos reconocer a Wong y a Chang

Las eliminatorias asiáticas de 1986

Para el mundial de México 1986 la FIFA le asignó al fútbol asiático dos cupos, que la respectiva confederación continental se encargó de repartirlos por separado: uno para los seleccionados del Cercano Oriente y otro para los del lejano ídem. Sí, así a plumazo, por cercanía como en la Copa Águila. Así fue como las 28 selecciones participantes fueron divididas en dos zonas de acuerdo con su ubicación geográfica; el cupo a México por el lado del Oriente explosivo lo agarró Irak, que derrotó a Qatar, Jordania y Líbano en primera ronda, a Emiratos Árabes Unidos en semifinales (por gol de visitante) y a Siria en la final. Lo de los iraquíes fue bastante meritorio considerando que jugaron todos sus partidos en terreno neutral porque estaban en plena guerra con Irán, y maluco que cayera un misilazo en medio de un partido por Eliminatorias, ¿sí me entiende?

El otro lugar para México lo disputaron las 14 selecciones participantes del Lejano Oriente, grupo que no tenía un favorito así digamos como ufffff, ya estos manes tienen asegurados los pasajes. Pero lo más cercano a eso por antecedentes inmediatos era la selección de la República Popular China, ardida por las recientes cagadas cometidas en 1981 y 1984. La primera ronda agrupó a los catorce equipos en cuatro grupos, de los cuales solo el primero de cada uno pasaba a semifinales, y de ahí la final para conocer el otro clasificado por Asia. Los chinos fueron asignados en esta ronda a un grupo en el que se suponía iban a pasar sin despeinarse: Brunei, Macao y Hong Kong, estas dos últimas colonias respectivamente portuguesa y británica por esos tiempos, ninguna con potencial futbolístico real. Y todo parecía ir sabroso para los chinos, que luego de un empate sin goles en Hong Kong en el debut – ante más de 20,000 locales expectantes – se vinieron como Ejército Popular de Liberación contra posiciones gringas en Corea en 1950: ganaron los siguientes cuatro partidos (dos contra Brunei y dos contra Macao), anotando 22 goles y sin recibir ni uno, para acomodarse tranquilos en el primer lugar de la tabla. Detrasito lo seguía Hong Kong, que también ganó sus siguientes cuatro partidos y hasta metió alguna goleada, pero al final llegaron a la fecha final con menos goles convertidos y diferencia de gol que los chinos.

Sí, porque la última fecha del grupo resultó siendo sin quererlo el partido que decidiría el clasificado del grupo: se enfrentarían China y Hong Kong en Beijing. Para los muchachos de Hong Kong el partido pintaba clarito: “No pensábamos que podíamos ganar“, declaró el jugador de la selección Cheung Chi-Tak, alias “El Pequeño Fantasma” (en serio, así le decían). “La presión era toda de China, ya que ellos esperaban derrotarnos (…). Ellos pensaban que iban a clasificar al Mundial“. Ese mismo era el pensamiento instalado en la hinchada de ambos países; nadie daba un yuan (?) por la clasificación de la pequeña Hong Kong, y menos jugando de visitante ante 500 mil espectadores.  Así que todo pintaba para trámite y fiesta de los chinos previos a los partidos jodidos de verdad de semifinales. Además había una carga de motivación adicional para ambos rivales por las implicaciones políticas de la mera existencia de Hong Kong, y las ganas de los chinos de reafirmar su superioridad y acabar lo más posible con los vestigios de la dominación europea de su país en el pasado.

El saludo de los rivales antes del partido. El chino es el de Hong Kong, el otro chino es el de China

Y se vino el partido

Así que cuando el árbitro dio el gongazo inicial (?) en el Estadio de los Trabajadores de Beijing ese 19 de Mayo de 1985, el clasificado era China. Para Hong Kong todo se reducía a una muy poco probable victoria en campo visitante, ante un rival que no era la Alemania de 2014 pero que era mil veces más poderoso, en un terreno hostil por las implicaciones políticas alrededor, con el del frente confiado en pasar sin problemas y para remate con 80,000 enajenados aullando en contra. En una esquinita del estadio de Beijing estaba apiñada la Barra Brava hongkonesa: unos cuantos valientes que se atrevieron a viajar a la capital china por la relevancia del encuentro.

Para Hong Kong la táctica estaba definida, como lo dijo una vez su entrenador Kwok Ka Ming (todos conocemos las frases del viejo Kwok): “China era un equipo mucho más físico que nosotros. Aquel Hong Kong sabía como presionar pero sólo podíamos hacerlo durante 20 minutos, 25 como máximo, así que nuestra estrategia era cerrarnos y aguantar durante la primera parte e ir a presionar en la segunda”. Gracias, don Kwok. Pero el asunto tomó otro rumbo a los 19 minutos del primer tiempo, cuando el ya mentado delantero de Hong Kong Cheung Chi Tak se mandó cipote de fierrazo después de una jugada preparada en tiro libre que colocó el sorpresivo 0-1 (ver abajo el video). Lo declaró después el autor del gol: “Habíamos practicado la rutina de los tiros libres en el entrenamiento… Wu Kwok-hung (no joda que o estoy inventando nombres) pasó el balón a la derecha y yo le mandé qué hijueputa riendazo” [Nota: el texto original dice “I smashed it in», estoy tranquilo con la traducción]. Victoria parcial de la visita y el estadio antes eufórico era ahora un mar inquietante de murmullos.

Los jugadores de Hong Kong celebran el 1-0

Pero todo pareció calmarse, o se convirtió un clímax depende de como se mire, cuando un tal Li Feng empató para los locales a los 30 minutos, luego de un rebote del arquero hongkonés y con pase Andreapirlesco previo. Se auguraba el alud chino y los visitantes se abroquelaron para aguantar. Pero estuvieron a estico no más de irse al descanso con el marcador desnivelado, luego que en una jugada donde los jugadores de Hong Kong tiraron más toques que la selección de Maturana, definieron como, eh, la selección de Maturana. No se movió el marcador y se fueron al vestuario con el 1-1 parcial.

Aún con este resultado la que resultaba eliminada era Hong Kong, pero los chinos no querían confiarse y para el segundo tiempo pasó lo previsto: se dedicaron a bombardear el arco visitante a la desesperada. Pero lo único que lograron fue hacer lucirse al portero hongkonés Chan Wan Ngok (suena a plato de restaurante chno… «Pollo a la Chan Wan Ngok«… sigo…). Total que en esas andaban cuando a los 15 del segundo tiempo, un jugador de Hong Kong que no sé quién fue pero les juro que voy a averiguar concienzudamente su nombre, recibió un balón en plena soledad de una media cancha despoblada. El hombre al ver esto intentó con mucho optimismo un remate como de 35 metros, pero el intento le resultó en un tiro bastante pajeado que por mera fortuna se convirtió en pase, ya que le cayó a un compañero casi en el punto penal. El man se acomodó, engatilló y zas, cuando mandó el disparo le cayeron dos chinos, que desviaron el balón… solo lo suficiente para que de atrás llegara el defensor de Hong Kong Ku Kam Fai y fusilara al portero chino. 1-2 y estupor total en un estadio en el que se comenzaba a sentir la churreteada y la frustración tan palpablemente que se caía a pedazos. Acá abajo el video con el gol:

La banca de Hong Kong esa noche; el DT es el primero de la izquierda. Si combinas a los dos de la derecha te resulta «El Gordo» Víctor Púa.

Los restantes 30 minutos fueron un canto a la impotencia de los locales, que siguieron con el acoso a la desesperada por el golcito que les diera la clasificación, pero no le atinaban al arco: es que jugar con el asterisco hachiéndote achí y contra el oleaje continuo de 80,000 voces murmurando ácidamente por lo bajo es muy jodido… Y cuando el árbitro hindú dio por terminado el encuentro todo fue euforia, asombro y locura entre los visitantes, que aún no podían creer la hazaña que acababan de protagonizar. Para los chinos en la cancha y fuera de ella, la derrota fue totalmente humillante: la orgullosa República Popular China había sido vencida por un equipo inferior, y para rematar, de una colonia británica enclavada en su territorio.

Lo que pasó después, aka «El Incidente del 19 de Mayo»

Apenas consumado el resultado final, se desató el verguero. Dentro del estadio los asistentes desfogaron su ira como se suele hacer en estos casos: arrojando botellas y las sillas arrancadas de las tribunas a la cancha. Los jugadores visitantes tuvieron que celebrar en express para escapar a la seguridad del vestuario, aunque también por allá llegó la ira popular, como recordó años después el autor del primer gol, eh… ustedes saben como era que se llamaba… “Apenas sonó el silbatazo final encaré al vestuario donde una ventana fué destrozada cerca de mí. La muchedumbre comenzó a arrojar cosas, ya que ellos estaban demasiado infelices [!!!!]. Estaba todo fuera de control“. A los jugadores y delegados de Hong Kong y a los periodistas extranjeros les figuró quedarse dentro del estadio por casi dos horas, hasta que fueron evacuados con mucho apuro por autoridades y policía chinas, que las protegían como podían de los gritos y escupitajos de los hinchas. Cipote de caos.

Como era de esperar, los jugadores y cuerpo técnico del seleccionado chino tuvieron que salir en la clásica tanqueta de la policía para escapar de las ganas de su propia hinchada de, ehh, intercambiar algunas impresiones acerca de su vergonzosa derrota. Pero lo peor, y lo que terminó destacando aún más para la posteridad este partido, fue lo que pasó fuera del estadio. La turba iracunda y frustrada se dedicó primero a – como vimos – increpar a jugadores propios y rivales; luego la chusma (?) se fue a hacer mierda el bus de su selección, y acto seguido recorrió las calles de Beijing y se dedicó con saña a parar y levantar a piedra, ladrillo y salivazos (!!!) los vehículos que dieran papaya cerca del estadio, pero sobre todo a cualquiera del que pintara como extranjero, europeos incluidos.

Los diarios de Hong Kong de la época hablando del mierdero

También la emprendieron contra los vidrios de los buses, pero en general el odio de la multitud se dirigió contra los demonios extranjeros y contra las autoridades locales. Por algún motivo los extranjeros fueron los que más pagaron el pato a la naranja, desconozco por qué; la mayoría de los disturbios se armó en el barrio donde vivían los foráneos, y si no hubiese llegado la policía a repartir Woo-Lee-Yoh se hubiese dado un remake del levantamiento de los bóxers. Según reportan los diarios de la época, la gente dizque que aullaba «¡Extranjeros!» no sé si como insulto o como aviso antes de agarrar a piedra y botella los vehículos que agarraban; como el de un corresponsal ruso que iba con la hija pequeña y que vio cómo le rompieron a ladrillo los vidrios del carro, y que escapó por un pelito. Ante la dimensión del verguero el gobierno tuvo que despachar 2000 policías anti-disturbios y hasta – se dice – un batallón del ejército para restablecer el orden, que terminó con 30 policías heridos, 127 civiles arrestados y se consideró como uno de los peores incidentes públicos desde la instauración del régimen comunista en 1949. ¡Chúpate esa!

Para los chinos todo este merequetengue se unió a la inesperada derrota para dejar este evento en la memoria por muchos años: oficialmente se le llamó “El Incidente del 19 de Mayo” y se consideró como el primer caso de hooliganismo en el país. A nivel deportivo también fue un golpe, por la vergüenza de perder contra un rival no solo inferior sino que era una colonia extranjera anclada en su territorio, y por mandar al carajo la progresión mostrada por el fútbol del país en los años recientes. Los jugadores y cuerpo técnico fueron confinados por tres días después del partido, renunciaron todos los responsables técnicos y administrativos de la selección y el equipo tuvo que pedir disculpas al país de manera pública. Al que le fue peor creo que fue al DT de los chinos Zeng Xuelin, que le tocó quedarse una semana encerrado hasta que se animó a irse a su casa, pero hasta allá lo recibió el cariño de la afición: le llegaron desde mensajes desde amenazas, declaraciones de odio puro hasta sobres con hojas de cuchillo y balas (!). Qué gente jodida los chinos. Hasta antes del 19 de Mayo el DT era una figura respetada y querida por todos allá, después del famoso partido nunca volvió a dirigir un equipo de fútbol de manera permanente.

El cartel lo dice todo

Y listo. Para Hong Kong es un día muy recordado, y no solo en el ámbito deportivo, por todo el simbolismo encerrado en el resultado del partido. Hoy en día se recuerda aún en el país el acontecimiento, incluso llamando a los miembros del equipo como “los muchachos del 519” (5 por mayo 19 por el día, ¿sí pilla?). Después de la gran euforia por ese partido les tocó la gran cagada: en semifinales fueros barridos por Japón – que en la final perdería con Corea del Sur el cupo a México 86 – con marcador añadido de 5-1, ¡pero quién les quitaba lo bailado!.

Una muy difícil de explicar foto de unos aficionados eufóricos en el aeropuerto ante el técnico de Hong Kong

Fuentes12345, 6

Modificado de un texto originalmente publicado en La Refundación

About YoSoyElCarlos
Secretario General, Subcomisario Político, Jefe de Redacción, vocal, tesorero, mensajero, consejero y La Vieja de los tintos del Politburó de La Monserga del Fútbol. Más hincha del DIM que un hijueputa. Acuario pero no Virgo. Arquero puteador. Excelente memoria para cosas que no sirven.

7 Comments on Historias de eliminatorias: el China – Hong Kong de 1985, o “El Incidente del 19 de Mayo”

  1. 1
    Edogarudo says:

    Gran historia, no tenía ni idea. Acá está la ficha técnica del partido: http://www.allworldcup.narod.ru/1986/PROTOCOL/QUALIF/ASIA/G7/CHNVSHKG.HTM

  2. 2
    Juan Mecha says:

    Buen post Master, sobraba lo de la B(?) pero bueno.
    Tremenda historia, parece mentira que los chinos con tantas habitantes no hagan un equipo de fútbol decente, en cambio haciendo virus….

    • 2.1
      YoSoyElCarlos says:

      Los chinos armando un equipo de fútbol decente: son como las directivas de Deportivo Cali

      Los chinos armando y expandiendo virus: son como las inferiores del Ajax

  3. 3
    U Rola says:

    Lindo post, no me acordaba de su versión anterior.

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