Hay peores que la Dimayor: El fútbol en la República Democrática Alemana / Parte 1 de 2

Aprovecho este espacio para abrir mi corazón y mi alma a todos ustedes, seres anónimos de luz y energía positrónica: confieso que hay noches en las que me despierto abruptamente, confuso y desorientado, sudando frío y tratando de entender las razones lógicas detrás de los sistemas de campeonatos que se inventa la Dimayor. Que las fechas de clásicos, que los descensos por promedio, que el ascendido agarra los promedios de los idos, que los cuadrangulares, que los campeones con rendimientos del 40%, que los ascendidos por invitación, que los equipos sin hinchas, que los estadios ídem, que… Dios, dame tranquilidad… pero una de esas noches de tortura caí en cuenta que debe haber campeonatos peores, ligas más hechas mierda, dirigentes más payasescos que estos que tenemos nosotros. Por lo que me di a la tarea y encontré algunas cuántas, que iremos compartiendo con ustedes dependiendo de la voluntá y la buena actitú de este que escribe.

Y hoy empezaremos hablando del fútbol en la República Democrática Alemana. No, juventú aletargada por el vaho pestilente que emana del reguetón, no estamos pifiándola con el nombre: la Alemania triunfante y exitosa que vemos hoy estuvo dividida entre 1949 y 1989 en dos estados diferentes: la República Federal Alemana (aka Alemania Occidental), poderosa, rica, chupapija de los yanquis, capitalista, pequeño burguesa y moralmente decadente (?); y la República Democrática Alemana (o Alemania Oriental, o RDA para ahorrar bits), comunista, súdbita de la Unión Soviética, totalitaria y con la pobreza gris y monótona de los regímenes controlados por Moscú. Del fútbol de la parte occidental todos nos acostumbramos a ver sus clubes y seleccionados imponerse a golpe de vergazo teutón en el fútbol europeo y mundial; pero de la RDA, aparte de su archiconocida – y solitaria – incursión mundialista en 1974, poco se sabe. Así que aprovechamos que en estos días ojeamos el libro «Tör – the history of german football«, obviamente comprado legalmente como siempre hacemos (?), para hablar del fútbol en la RDA, tan rocambolesco y hechizo que a su lado el Triangular pirata del ascenso en Cartagena parece la Premier League. Las historias que hacen parte de este post en su mayoría se sacaron del mentado libro.

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La selección de fútbol de la RDA posa para los actos previos en su último partido como equipo nacional, en un amistoso en Bruselas ante Bélgica, el 12 de Septiembre de 1990.Menos de tres semanas después su país desapareció para ser parte de una Alemania unida. Ah, el primero de los alemanes paquetes (?) de izq a der es un tal Mathias Sammer

Cómo así que como así que cómo fue que era la RDA

Si algo quedó claro de la II Guerra Mundial fue la confirmación de Estados Unidos y la Unión Soviética como los Barcelona y Bayern Munich de la política internacional, y la recategorización del Reino Unido y Francia como el Atlético Huila y el Real Cartagena. Los mandamases gringo y ruso se comenzaron a repartir el mundo libre de acuerdo con lo que habían delineado en la famosa Conferencia de Yalta. La Unión Soviética en esa época estaba dominada por un señor de gruesos bigotes y actuar uribista (?) llamado Iosif Stalin, especialista en aprovechar cualquier hueco en la defensa para mandártela a guardar al ángulo. Fue así que los países de las zonas ocupadas por los soviéticos (como Polonia, Rumania, Hungría, Checoslovaquia y Albania – Yugoslavia era comunista pero el grandísimo Mariscal Tito liberó al país de los nazis antes que llegaran los sóviets) en las que, se suponía, iban a haber elecciones libres después de un tiempo de ocupación, terminaron siendo totalmente dominados por los soviéticos bajo testaferros (?) de los partidos comunistas locales. Así se terminó conformando la famosa Cortina de Hierro, el límite entre la Europa del Este de los países dominados por los soviéticos y la del Oeste inundada del capital yanqui.

¿Ajá, y la República Democrática Alemana? Ya va, ya va: las superpotencias acordaron dividir lo que quedó del territorio alemán en cuatro zonas de ocupación: los británicos al noroeste, los yanquis al sur, los franceses – de arrimados no más: en la guerra los desbordaron más que a Dante y David Luiz en el Mineirão – en un pedacito al suroeste y los soviéticos al este (ver mapa abajo). Se suponía que el territorio dividido iba a ser administrado por los cuatro países y después entregado a los alemanes al tiempo, pero nadie contaba con lo pilluelo (?) que era el viejo Stalin… los soviéticos al final se negaron a entregar su territorio y en cambio estuvieron de (abro comillas con los dedos índice y medio de ambas manos, agito diez veces) observadores neutrales (repito el gesto anterior vehementemente) viendo como el Partido Socialista Unificado (los comunistas esbirros (?) de la URSS) tomaban el poder e implantaban un gobierno de tipo unipartidista-marxista-leninista-temedoeldedista proclamando así la República Democrática Alemana en su parte oriental ocupada.

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Así fueron las zonas de ocupación en la Alemania derrotada por los países vencedores + Francia (?). Del pedazo de la URSS nació la RDA

Decíamos que el partido comunista era el total dueño del nuevo estado y controlaba todos los ámbitos del país; y cuando digo todo es TODO. Manejaba el gobierno y la administración del estado incluyendo al ejército y la policía, planificaba la economía a todo nivel estatizando la producción nacional, aplastó y prohibió la oposición política y mantenía quieta a la ciudadanía por medio de un bombardeo propagandístico, combinado con represión y vigilancia constante. Esta última tarea estaba a cargo la temida Stasi, como se le conocía al Ministerio para la Seguridad del Estado, el organismo de inteligencia dedicado a vigilar no solo a los potenciales países enemigos sino a los propios ciudadanos. Pasa que en la RDA no se podía decir públicamente comentarios como «¡Esta es la famosa paz de Honecker!» porque te metían a la Wandöcken (?) donde te interrogaban con particular esmero, te reeducaban y te dejaban adentro por mucho tiempo por considerarte elemento disociador/agente capitalista. Bueno, ni en privado estabas tranquilo: la Stasi tenía una red de informantes tan amplia que incluia hasta a miembros de tu propia familia, así que no podías ni tirarte un pedo mañanero sin que ellos se enteraran. Qué vaina horrible.

Ahora sí, hablemos de Die Pecössen

Listo, explicado lo anterior, metámonos al queso. Toda actividad deportiva en la Alemania Oriental estaba regida por la Unión de Deporte y Gimnasia de la RDA (DTSB por sus siglas en alemán). Durante gran parte de su existencia los altos directivos de la Coldeportes alemana oriental vieron al fútbol como un deporte segundón, con pocas oportunidades de darle gloria al país y – para peor – con un origen burgués y manera de jugar contraria al espíritu del partido. Particularmente hostil fue el director del organismo entre 1961 y 1988 (y presidente del Comité Olímpico de la RDA), un tal Manfred Ewald, oscuro personaje que fue en su juventud miembro de las Juventudes Hitlerianas (!!!) y ahora era un comunista convencido y fiel burócrata estatal. Don Manfred impuso a nivel institucional el lema «El deporte no es una iniciativa privada sino educación social y patriótica» (¡Ja!) y lo coronaba con declaraciones como «Los atletas en la RDA deben aprender a ganar competiciones por la causa de nuestro estado de trabajadores y campesinos» que no era sino escucharlas con los ojos cerrados para pensar que estabas en un discurso de Goebbels. Bueno, el tema es que con esa política oficial no extrañaba que el fútbol estuviera muy abajo en la consideración de los organismos naz… digo, comunistas (perdón, me confundo fácil) en detrimento (?) de deportes más prosaicos y potenciales de ganar medallas olímpicas para el país como la natación, atletismo o levantamiento de pesas.

Con esta política oficial la cosa se volvió difícil para los deportes sin o con poco apoyo estatal: para ellos la alternativa era rezar y aguantar. Como le pasó al hockey sobre hielo, que en 1969 perdió toda subvención oficial, lo que derivó en que seis de los ocho clubes existentes en el país simplemente desaparecieran. Los dos que quedaron, decidieron, con mucha moral, seguir jugando la liga así sea con ellos dos nada más, en un eterno derbi (?) por 20 años en los que fueron los únicos participantes del campeonato nacional (!!). Bueno, al final es algo así como lo que pasa con el Barcelona y Real Madrid hoy en España sin el formalismo de tener que incluir a los otros clubes…

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El omnipotente Manfred Ewald imponiendo una condecoración en algún deporte de esos que a nadie interesan (?) (Fuente)

Algunos otros deportes sufrirían casos parecidos, pero el fútbol no desapareció. ¿Por qué? Porque es un deporte de masas, papá (?): la popularidad del fútbol en todo el país superó con creces los intentos estatales de acabarlo o disminuirlo. Y eso que casi lo primero que hicieron las autoridades deportivas al tomar el control fue disolver los viejos clubes de la pre-guerra por considerarlos «burgueses» y reformarlos o fundar otros que hacían parte de «Grupos Deportivos» (SG), en la práctica organizaciones multideportivas oficiales, muy antisépticas y edulcoradas que tenían el fútbol como una de sus muchas actividades. Y junto a las SG estaban las BSG, o «Grupos Deportivos de Compañías»: las asociaciones de deportes de los diferentes sectores de la industria del país. Así fue como desde surgieron clubes como estos, que las autoridades comunistas impusieron en las ciudades respectivas:

  • Chemie Leipzig. Lo de «Chemie» viene de la industria química.
  • Turbine Erfurt: el equipo de la industria aeronáutica de la ciudad de Erfurt.
  • Motor Zwickau: por la industria automotriz.
  • Volkspolizei Dresden: de la policía… allá no se podía cantar eso de «…la policía siempre va / para las canchas con el Volkspolizei….«. O bueno, sí se podía cantar pero por los hinchas del propio equipo…
  • Rotation Babelsberg: el equipo de la prensa…
  • Stahl Altenburg: de las siderúrgicas.
  • Lokomotive Stendal: de la empresa estatal de ferrocariles

Y así. Y de hecho todos los apelativos de «Chemie«, «Motor» y esos se utilizaron para los clubes respectivos de cada ciudad, dependiendo de la actividad económica o represiva (?) respectiva. Pero los cambios de nombres a denominaciones tan prosaicas y amargas (?) no fue lo único nefasto en este nuevo sistema, sino que además pasó frecuentemente que las autoridades deportivas/gubernamentales constantemente tomaran decisiones repentinas y arbitrarias considerando un montón de factores (política, rivalidades entre entes locales, deseos de quitarle importancia a una ciudad en particular, pura y simple represión), entre los cuales el único que NO estaba era el bienestar del deporte y/o los aficionados. Fue así como era una constante los cambios de nombre de los clubes participantes y las mudanzas a otra ciudad –  a veces incluso en medio de un campeonato (!!!) – o la disolución de un club por razones más irracionales que los tuits de Ur*be.

Zentralbild-Wlocka TBD Str-Wi. 25.11.1953 Oberliga-Fußball-Spiel in Erfurt - Am 22.11.1953 fand im Georg-Dimitroff-Stadion in Erfurt ein Oberliga-Treffen zwischen den Fußball-Mannschaften Dynamo-Dresden und Turbine-Erfurt statt. Turbine Erfurt siegte mit 1:0. UBz: Konzack (rechts) umspielt zwei Abwehrspieler von Dynamo Dresden.
Turbine Erfurt (de blanco) entrentando al Dynamo Dresden de la Policía (literalmente, no es un cántico) en el estadio Giorgi Dimitrov del primero. El nombre del estadio hace homenaje a un gran político comunista búlgaro, acusado por los nazis del incendio del Reichstag en 1933, y luego líder de su país; murió en 1949 en Moscú. (Fuente)

Veamos ejemplos: el viejo Sport Club Erfurt fundado en 1895 (fue uno de los clubes que formaron la Federación Alemana de Fútbol) fue rebautizado por las autoridades alemanas orientales a Fortuna Erfurt en 1949, KWU Erfurt en 1950 y Turbine Erfurt en 1951; esta última denominación aguantó hasta 1966, en donde se volvió a cambiar el nombre al Rot Weiss Erfurt que conserva hasta hoy. O el Horch Zwickau, que después se cambió a Motor Zwickau, unos años después a BSG Sachsenring Zwickau y hoy se llama FSV Zwickau. Ah, pasó un hincha de Once Caldas y se burló de los clubes alemanes orientales porque cambiaban mucho de nombre.

Pero hubo casos más extremos como el del pequeño club Empor Lauter, con sede en un pueblo minero olvidado por Dios Stalin (?) y enclavado en las montañas limítrofes con lo que hoy es República Checa. Para la temporada 1954 – 1954 el humilde club estaba cumpliendo sorpresivamente un buen papel en la liga nacional, lo que generó la envidia de un pez gordo del partido local de la ciudad de Rostock, que no se podía tragar el éxito de un club de una ciudad tan humilde mientras la suya no contaba con un club decente. El jefazo del partido movió sus hilos entre las autoridades del país para que el club – no solo la ficha: el club entero con jugadores y cuerpo técnico – se trasladara a su ciudad, y lo logró: para el siguiente año el equipo completo se mudó así de chévere a Rostock y se rebautizó como Empor Rostock. La mudanza en pleno de los jugadores, cuerpo técnico e implementos se realizó adrede en horas de la madrugada, a propósito para irse en silencio sin que los aficionados montañeses se dieran cuenta. Pero esto no sirvió de nada porque la gente en las minas está acostumbrada a trabajar en turno de noche (?): la hinchada bloqueó las carreteras y se abalanzó iracunda sobre los buses que transportaba al equipo para impedir su marcha; solo la intervención de la poco sutil Volkspolizei impidió mayores desmanes. El traslado se concretó y nadie más chistó: años después el club sería conocido con el nombre que hoy conserva: Hansa Rostock.

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El Empor Lauter a principios de los años 50, antes de convertirse en Die Desplazadën (Fuente)

Una historia famosa fue la del legendario SC Dresden de la ciudad del mismo nombre que fue brutalmente apaleada por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial. Las autoridades comunistas cambiaron el nombre del club fundado en 1898 a SC Friedrichstadt – obviamente sin consultarle a los aficionados – pero esto no impidió que la fanaticada siguiera al viejo equipo con la misma pasión que el original. Para la temporada 1949 – 1950 el club estaba puntuando en la tabla junto con el mencionado arriba Horch Zwickau, y el azar maldito azar quiso que se enfrentaran en la última fecha en una final virtual por el campeonato en Dresde. El estadio local se llenó desde tempranito con 60,000 fieles que querían ver campeón a su amado equipo sin importar su cambio de nombre y colores, pero no contaban con el favoritisimo de las autoridades hacia el inventado Zwickau. Los locales comenzaron ganando apenas iniciado el partido para delirio de su hinchada, pero el juez Immer Maschadën pronto decantó el juego hacia el visitante. ¿Cómo resultó esto? En lo de siempre: fueras de lugar y foules no pitados, lesiones a jugadores del local – en ese tiempo no había reemplazos – y decisiones parcializadas. Como era de esperar, el local se derrumbó y el Zwickau ganó 5-1, pero cuando el árbitro pitó el final se desató, de acuerdo con las crónicas, un vergëren: el público invadió el campo de juego y ajustó cuentas con el sapo de negro y los jugadores del visitante, en un cogeculo que con muchísimo esfuerzo fue sofocado por la intervención de la policía montada. Supongo que en medio de la frustración deportiva de los hinchas salieron a flote resentimientos reprimidos por el dominio comunista, pero estoy especulando…

La venganza/represión de las autoridades no se hizo esperar: luego de este escándalo el SG Friedrichstadt fue disuelto y los jugadores fueron enviados a un tal BSG Tabak Dresden, club de la industria de los cigarros de la misma ciudad. Varios de los jugadores del equipo no se aguantaron la injusticia y escaparon a Alemania Occidental; entre ellos estaba un tal Helmut Schön, histórico del equipo y al que el destino le depararía muchos años después el ser campeón del mundo como entrenador de la selección alemana federal.

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El legendario Helmut Schön, que como técnico dirigió a Alemania Federal en cuatro mundiales – logró un campeonato, un subcampeonato y un tercer puesto – en sus tiempos como jugador del SC Dresden reciclado a SC Friedrichstadt, en 1946 (Fuente)

Para la década del 60 las autoridades abandonaron la práctica de feriar con los nombres y sedes de clubes… para hacerlo con los jugadores. El enfermo de Manfred Ewald se azaró con los éxitos deportivos del vecino imperialista y gusano (?) y decidió que era hora de cambiar de estrategia: desde 1966 se decidió que los mejores jugadores del país fueran traspasados a ciertos clubes – once en total especialmente seleccionados – con el fin de potenciar su desarrollo al hacerlos jugar juntos; algo que fue llamado «concentración de desempeño«.  Los traspasos no eran consensuados con cada jugador: simplemente SE LE ORDENABA que fuera a jugar al club que las autoridades deportivas decidieran: o iba, o iba. Si se negaban, simplemente eran vetados de la selección nacional. Solo algunos pocos jugadores se negaron a dejar su club por diversas razones de pertenencia o familiares, entre ellos el portero titular de los alemanes orientales en el Mundial de 1974, Jürgen Croy, al que solo se le quitó el veto por los ruegos del entrenador de la selección nacional. No sabemos qué tanto redundó esta política en el nivel de la selección nacional, pero el hecho es que los clubes desfavorecidos con la práctica sufrieron un proceso de DeportesQuindíozación progresiva que se aceleró con los años. Los favorecidos – entre ellos Dynamo Berlín, Hansa Rostock o el Carl-Zeiss Jena – obviamente se potenciaron con la llegada de los mercenarios involuntarios (?) que les llegaban. Uno de estos clubes fue el FC Magdeburg, que en 1974 daría la sorpresa ganando la Recopa de Europa (la hoy extinta Copa de Clubes Campeones de Copa) al poderoso Milan; en ese club campeón jugaba un tal Jürgen Sparwasser, hábil delantero que se hizo mundialmente conocido unos meses después de esa final por un gol en particular

Continuará…

14 pensamientos sobre “Hay peores que la Dimayor: El fútbol en la República Democrática Alemana / Parte 1 de 2

  1. Don YSEC no puedo esperar la siguiente entrega de esta serie, es espectacular.
    «vergëren» Glorioso, y yo que pensé que Autobahn era insuperable (?)
    Buen día, que el DIM no le arruine(?) el finde.

      1. De nada Maestro.
        No es por querer quedar bien con el patrón, pero estaría bien que haga un post sobre el destino que tuvieron las estrellas de aquel DIM de la copa libertadores del 2004 (creo) ese equipo que se paseó en pija por Guayaquil, Porto Alegre y demás urbes latinoamericanas.
        Allí se la dejo boteando (?)

        1. Buena idea, llave. Que serviría para una serie tipo «Qué se hicieron», para casos como el de ese DIM, o del Cienciano, o del Barcelona (Ecu) 90

  2. Y después nos quejamos nosotros de nuestra Copa Argentina y nuestro Torneo de 30 equipos, por los cuales queda formalmente invitado a sumar a su lista de torneos encualquierados(?)
    Entré pensando que hablaba de comics, porque se basaba en un libro de Thor, pero me equivoqué, mala mía.
    EX CE LEN TE laburo YSEC

  3. «Wandöcken»… eso ya no lo enseñan en los talleres redacción.
    Gran trabajo don YSEC. Me desconectaré del mundo y me pondré bien chusco (?) para la pantalla cuando llegue la segunda parte.

      1. jajajaja… que man tan chistoso, quisque ir a averiguar a la enciclopedia!!! quein putas habra hecho eso? un comelibros?? jajaja.. buena esa Maestro!!!

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