Espías, infiltrados y desplazados – Hay peores que la Dimayor: el fútbol en la República Democrática Alemana / Parte 2 de 2

Tantas historias teníamos para contar de esta crónica de corrupción extrema, impunidad, espionaje, abusos de poder, represión y equipos favorecidos por los entes oficiales, que nos tocó dividir el post en dos partes, las cuales… no, que no estamos hablando de la Liga Postobón… me refiero a este recuento que estamos haciendo del estrambótico fútbol en la República Democrática Alemana, reseña escrita en dos partes (acá puede leer la primera) las cuales aconsejo tener siempre a mano para esos momentos en los que el desespero por entender los arcanos designios de la Dimayor superen nuestro común raciocinio. Continuamos, entonces, con la segunda parte. Y final. Y definitiva. Y completa. Y con bonus al final. Y dice así:

(Nota: como en la primera parte, la mayoría de las historias se tomaron del libro “Tör – the history of german football a menos que se diga odragosa)

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Tremendo pique se pegó este muchacho… seguro le alcanzó para hacerse internacional (Fuente)

«¡La Stasi siempre vaa / para las canchas con el Dynamo / vamos a aplastar a disidentes / a espiarlos en su casa / y la vuelta vamo´ a daaaar!»

Para entender el transfondo de lo que sigue tenemos que hablar primero de lo que era la Stasi, y con este nombre no nos estamos refiriendo a algún personaje de Los Soprano (“… esa es la sobrina del capo de la familia Stasi, de Atlantic City…”). Como mencionamos en la primera parte, con este nombre se conocía al «Ministerio de Seguridad del Estado», el temido y temible organismo de inteligencia interna y externa (o sea, la policía secreta) de la RDA, y que según los que saben era uno de los más efectivos e implacables del mundo. De hecho la poderosa KGB tenía en muy alta consideración a la Stasi tanto por su profesionalismo e implacabilidad tan juiciosamente alemanas como por su lealtad a toda prueba, lo que traducía en una altísima eficiencia en tener a TODOS los ciudadanos vigilados hasta cuando iban al baño. El lema de la Stasi era «Schild und Schwert der Partei» (Escudo y Espada del Partido”), lo que da más o menos una idea de lo implacable de estos manes. ¿Cómo así que cuál partido? ¡El comunista de Alemania, marica, cuál más!

Durante el tiempo de existencia de la RDA, la Stasi fue responsable de la detención y tortura física y sicológica de miles de ciudadanos, la gran mayoría de ellos culpables de graves delitos como el no estar de acuerdo con el gobierno o el querer irse del país… Pero estos muchachos también tenían su corazoncito recreativo y popular (?): para que su vida no girara solo alrededor de la destrucción de individuos, contaban con la organización deportiva de las agencias de seguridad (la Stasi y la policía – la Volkspolizei -, entre otras), llamada SV Dynamo y en la que se practicaba no solo fútbol sino judo, gimnasia, natación y otras disciplinas más.

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Atletas del SV Dynamo en un evento deportivo de la juventud hitleriana en Leipzig, 1957. Arriba supongo que dice «El deporte libera» (Fuente)

Pero paulatinamente los capítulos locales de fútbol en algunas ciudades se volvieron muy importantes, como por ejemplo el Dynamo Dresden campeón de liga en 1953. Ahora, este equipo que jugaba en la misma ciudad del viejo SC Dresden/SG Friedrichstadt (el de la tángana que contamos en la primera parte, ¿sí lo recuerdan?), fue simplemente desmantelado a finales de 1954 por decisión del siniestro Erich Mielke, el todopoderoso director de la Stasi entre 1953 y 1989. Aquí pasó acá algo similar a lo que contamos ya del Empor Lauter y su mudanza a Rostock: don Erich estaba consternado por el hecho que una ciudad como Dresde tuviese dos equipos en primera división (el Dynamo y otro más que había ascendido en 1953) mientras que la gran Berlín, capital del estado y sede de su organización, ninguno. Así que en Noviembre de 1954 ordenó transferir a casi todo el primer equipo del Dresden a Berlín para reforzar al Dynamo de la capital, dejando en el de Dresde solo a juveniles, semirretirados y/o paquetones. Ashí de shencillo: a los jugadores seleccionados se les ordenaba dejar su club y viajar a Berlín, y ahí no había tuttíën. Con este desangre el Dynamo Dresden quedó más desmantelado que el DIM de Jorge Os*rio C*ro y descendió ipso facto la temporada siguiente, y desde ahí cayó en una espiral de descensos que lo llevó hasta la equivalente a la cuarta división; solo hasta 1962 retornó a primera. Como vemos, la costumbre de las respetables autoridades de bartolear con las nóminas, sedes y nombres de clubes, y que contamos en la primera parte, fue menos frecuente en los años 70 y 80; pero cuando se hacía era con todos los fierros.

El mandamás de la Stasi aprovechó su enorme poder para incrementar el del Dynamo Berlín, al que a mediados de los 60 – junto con otros clubes – se «independizó» de su asociación deportiva para dejarlo como un equipo dedicado solo al fútbol ya bajo el nombre de BFC Dynamo. El equipo era la ñaña de Mielke (de hecho él era el Presidente), y con el objetivo de llevarlo a obtener el campeonato usó la práctica de apropiarse de los mejores jugadores de los otros equipos para llevarlos a su club; después acá criticábamos a Juan Carlos Osorio en Nacional y al final era un vulgar imitador no más… Pero por pura mala leche el equipo de Berlín no se alcanzó a consolidar en los años 60, y precisamente cuando agarraron forma a finales de los 60 resurgió de las cenizas, fíjate tú la ironía, el Dynamo Dresden, que durante los 70 se convirtió en el mejor club de la Alemania gris y estalinista. Qué manes tan de malas los berlineses… pero con tanta manito al final se impuso la lógica y el BFC Dynamo Berlín, después de muchos años de buscarlo, logró su primer título en 1979.

El BFC Dynamo Berlín campeón de 1979. El anormal (?) arquero se llamaba Bodo Rudwalait, y medía 2.02 m (Fuente)

Y como si no bastara el aspecto meramente deportivo para ayudar a la superioridad del club, estaba también el hecho que los árbitros le pitaban con mucho cariño al FBC Dynamo Berlín. Los jueces eran conscientes de quién era el señor que mandaba en ese equipo, por lo que muy maricas hubieran sido si se lo echaban en contra amargándole la tarde. Siendo un árbitro de fútbol en un país cerrado hasta los topes, era muy tentador darle la manito al club cuyo máximo jerarca era a su vez la cabeza de la organización que te podía cagar tu carrera (y casi tu vida) así de fácil. O dicho menos dramáticamente: como Erich Mielke era de facto el que seleccionaba los árbitros que podían salir del país para los muy anhelados viajes a Europa Occidental (para compromisos europeos), era “estratégico” concederle un penal cuando el rival del BFC Dynamo estaba ganándole, o anular un gol en contra, o expulsar a algún calidoso del rival, o inclinar sutilmente la cancha a favor.

Combinando los dos factores mencionados arriba se explicará mejor el por qué el FBC Dynamo Berlín fue campeón de Liga por diez años seguidos (!): de 1979 a 1989, a veces en medio de circunstancias más sospechosas que las negociaciones de jugadores del Chicho Serna. Como lo dijo incluso el histórico jugador del equipo Rainer Ernst, campeón en esos diez torneos y seleccionado 56 veces con la selección mayor,  “nosotros teníamos los mejores jugadores, pero cuando veías las muchas decisiones que iban a nuestro favor, te empezabas a cuestionar cosas”. Mira, qué man tan vivo… al final el dominio del equipo de la policía secreta berlinesa solo pudo ser quebrado en 1990 por – quién más si no – el Dynamo Dresden, gracias al poderío de su dupla de ataque Ulf Kirsten – Thorsten Güstchow, que les ganó el campeonato cuando ya la RDA como tal olía bastante a formol y el Dynamo se había cambiado oportunamente el nombre a FC Berlin. Me imagino a los hinchas del FBC Dynamo Berlín coreando enfervorizados cánticos como estos en la tribuna  durante los años ochenta:

Me dicen “El Matador”, soy de la Stasi
La hinchada de vigilantes e infiltrados
Que todos los domingos
Al estadio vengo a ver al Dynamo
Porque sé que sea como sea va a salir campeón
Sale Rojo!
Sale Rojo!

El Dynamo Dresde que rompió la hegemonía del BDC Dynamo Berlín. Me imagino que ya reconoció al mono de arriba a la izquierda… (Fuente)

El cambio de razón social del equipo berlinés en el 90 no le sirvió para ganar el título ni ese ni el siguiente año (repitió el Dresden) ni para dejar de “ser el club más odiado por todo el país”. ¡A qué me recuerda esto! Voy a hacer memoria a ver…

Toten espies

Pero la corrupción y las órdenes sumarias no eran lo único feo de jugar fútbol en Alemania Oriental. También añádele a eso el estar sometido a la constante paranoia de las autoridades del país por temor a que te escaparas de él. ¿Cómo así que «escaparse»? A ver: pasa que la emigración en la RDA estaba restringida por «interés del estado», y salir del país sin autorización estaba considerado un delito grave del cual podías terminar en la cárcel por varios años y acusado de traición a la patria y/o agente del fascismo/reacción/occidente. Dicho de otra manera: NO te dejaban salir del país, y si te agarraban intentándolo te zampaban de una a la cárcel o, como los cientos de berlineses orientales que intentaron escapar a pesar del Muro, te podían simplemente matar en el acto.

Ahora, si la Stasi desconfiaba hasta del albañil que no se movía de dos kilómetros a la redonda de su casa en algún distrito perdido de Pomerania, imagínate lo paranoicos que estarían con un gremio como el de los futbolistas, que se la pasaban viajando todo el año – incluso al exterior en muchos casos -, y conocían un montón de gente nueva cada semana. ¿Qué hizo la Stasi entonces? La clásica: se valió de los sapos que siempre hay en cualquier grupo humano. Es decir: la agencia de seguridad reclutó infiltrados dentro de los mismos equipos que se encargaban de espiar a sus propios compañeros (!!), y avisar oportunamente en caso de algún visajën. Estos infiltrados se conocían formalmente como IM (de “Informelle Mitarbeiter”, que como todos sabemos quiere decir “Colaboradores informales”), y su existencia está plenamente comprobada en los archivos desclasificados de la organización post 1989. ¡Qué mierda debía ser estar en ese ambiente, en el que no podías hablar libremente ni en privado!

ENERGIE COTTBUS 1975
En esta foto del Energie Cottbus de 1975 tiene que haber, sí o sí, al menos un sapo

Hubo varios casos sonados de jugadores sapeados por compañeros y/o conocidos. Como el de Gerd Weber, volante del Dynamo Dresde que en 1980 fue contactado junto a dos compañeros por agentes del Colonia de la Alemania Occidental, los que les propusieron que escaparan del país para jugar en su club. Ahora, lo que no sabían ni los representantes del Colonia ni los otros dos jugadores es que Weber era él mismo un IM al servicio de la Stasi desde 1975, y de hecho actuó como tal con los compañeros con los que jugó las Olimpiadas de 1976. Pero en vez de dar el aviso a las autoridades, a Weber en verdad le interesó el asunto y le pidió tiempo al club alemán para pensar la oferta mientras discutía con sus dos amigos si tomaban el riesgo o no. Pero no alcanzó a cumplir el sueño de viajar a la tierra de Manny El Líbero: en Enero de 1981 Weber, su prometida y los otros dos jugadores implicados fueron arrestados y acusados de traición e intento de dejar el país. A Weber lo condenaron a dos años y tres meses de prisión (finalmente salió a los once meses), lo banearon de por vida de jugar fútbol y le prohibieron continuar sus estudios universitarios de Educación Física. Alejado de toda actividad deportiva y rechazado como la peste por sus antiguos amigos (a nadie le convenía que lo vieran ayudando o conversando con un traidor procesado), le tocó trabajar como mecánico de autos para sobrevivir. Finalmente escapó con su familia a occidente vía Hungría durante los meses anteriores a la caída del muro, en Agosto de 1989. Ufff… Ah, ¿cómo se enteró la Stasi del plan de fuga? Por un amigo de uno de los otros dos jugadores contactados, que resultó también era informante de la Stasi y que los delató sin asco. A mi ga zo.

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El infortunado (y bruto) Gerd Weber, en tiempos felices antes de ser víctima de los sapos (Fuente)

Hubo también algún caso exitoso de jugadores que sí escaparon y hasta jugaron en Alemania Occidental, como el del infortunado Lutz Eigeldorf, al que su huida en 1979 le supo a kistch (?): terminó falleciendo en un accidente automovilístico en circunstancias poco claras y que algunos apuntan a una venganza de la Stasi. Pero aclaremos que, en general, no es que toooodos los jugadores alemanes orientales estaban pendientes de escaparse a occidente: tengamos en cuenta que la mayoría de ellos eran privilegiados dentro de una sociedad muy cerrada, y para ellos con solo viajar de vez en vez a disfrutar de la decadencia pequeñoburguesa era suficiente. Para otros, nacidos y criados bajo una constante educación dirigida, Alemania Oriental era su país y lo amaban lo suficiente como para no dejarlo. Y si esto no contaba, también el pensar en las represalias que con toda seguridad le iban a caer a los que dejabas atrás (esposa, hijos, padres, amigos), te quitaba las ganas de escapar…

Todo lo bueno tiene su final: y lo malo como este fútbol, también

Para 1989-1990 la liga, como vimos, tenía nuevo dueño. Y con el artrítico estado estalinista oliendo a formol y todo el país en plena efervescencia por la caída del Muro de Berlín, los viejos clubes alemanes orientales comenzaron también a apestar a rancio. Con el calor de la reunificación a la gente como que le importó un carajo lo que iba a pasar con los clubes de la recién disuelta (el 3 de Octubre de 1990, de hecho) RDA, pero a medida que surgía la inconformidad en la gente del Este por la desigualdad resultante de la reunificación, venía la nostalgia por tanto club de mierda que existió durante 50 años. Es que la mayoría de los hinchas de la ex-Alemania Oriental sufrió el peso muerto del descenso de un plumazo: la Bundesliga solo acogería al campeón y subcampeón de la última temporada de la RDA, mientras que la Segunda División esperaba por seis clubes más. ¡Je, tremenda igualdad! Los afortunados primeros competidores de la ex-RDA en la Bundesliga fueron el Hansa Rostock y el Dynamo Dresden, este último de la mano de sus grandes figuras Mathias Sammer, Ulf Kirsten  y Thorsten Güstchow. estos dos últimos goleadores del club. En todos los sentidos hacían goles: se nos olvidaba mencionar que Kirsten y Gütstchow fueron también informantes de la Stasi

¿Cómo les fue a los clubes alemanes orientales post-reunificación? Imagínate: de estar pegados de la teta (?) del estado a lucharla hombro con hombro con clubes más poderosos en una economía de mercado de la que no tenían ni puta idea. Y así les va: el una vez poderoso BFC Dynamo hoy pena en la 5ta División (!), con una hinchada que – ironías de la vida, o de la reunificación alemana – apesta fuertemente a basura neonazi y de la extrema derecha. El Magdeburg campeón de la Recopa europea de 1974 en la 4ta, al igual que otros históricos de la RDA, el Carl Zeiss Jena y el Lokomotiv Leipzig. A los que menos mal le ha ido globalmente es a los primeros ascendidos: pero hoy el Dynamo Dresden y al Hansa Rostock andan por la tercera división…

Dynamo
El Dynamo Dresden aún lleva gente. P.D. Yo en esa tribuna no me meto ni aunque me presenten a Heidi Klum…

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Los, eh, enfervorizados muchachos del BFC Dynamo en un clásico contra Union Berlin hace poco… (Fuente)

Bonus track: el clásico contra Kolumbien

La RDA existió lo suficiente como para que a su selección le alcanzara el tiempo de jugar contra nosotros. Y como dice la tradicional canción alemana «Die sankt Mann Hörner«, no fue eins / ni fueron zwei: ¡fueron drei! (?). Se las contamos con gusto:

  • La primera vez que sepamos fue en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972; nosotros compartimos grupo en primera fase con los alemanes orientales, Polonia y Ghana. Ahora, antes que vean cómo nos fue hay que advertir que en esos tiempos al torneo de fútbol olímpico asistían solamente jugadores a los que la FIFA consideraba “aficionados”. Con esta definición quedaban excluídos los principales jugadores con Liga profesional como la nuestra – ojo que “profesional” del verbo “los equipos le dan plata a los futbolistas para que jueguen con ellos”, no de “¡qué hijueputas para hacer las cosas bien!” -, pero se incluían los de países en los que en teoría los campeonatos eran amateur. Y en esta última definición entraban todos los del bloque oriental: los mejores jugadores de cada país podían jugar en la selección mayor y en los Olímpicos, sin ser esto una Juniorada.
    El caso es que el 30 de Agosto de 1972 nuestra selección Colombia amateur se enfrentó contra el poderoso, aunque en ese entonces de potencial desconocido, combinado de Alemania Oriental. Los de azul jugaron con casi exactamente los mismos hombres que clasificarían al Mundial de 1974: Croy, Branch, Striech, Sparwasser, entre otros. La diferencia entre ambos equipos se notó desde el minuto uno, literalmente: el tiempo en que se demoró el delantero Joachim Streich en meternos el primero. Antes de los diez minutos ya íbamos 3-0 abajo (otro de Streich y uno de Sparwasser) y a los 31 vino el cuarto. Nosotros descontamos con gol de un señor llamado Fabio Espinosa antes de terminar el primer tiempo, pero en el segundo los alemanes menos calidosos se dedicaron a relajarse y esperar que llegue el final, no sin antes empacarnos dos más. Ese partido jugamos con Antonio Rivas; Dumas Guette, Gerardo “El Alemán” Moncada (¿teníamos uno infiltrado? Con razón nos ganaron…), Orlando Rivas, Álvaro Calle – Rafael Reyes (Vicente Revellón), Ernesto Diaz, Carlos Lugo (Ángel María Torres) – Jaime Morón, Willington Ortiz, Fabio Espinosa. Que si revisamos nombres no era un equipo horrible ni mucho menos, pero sí muy falto de experiencia por esos años.
  • La siguiente vez fue la única que jugamos contra ellos a nivel de mayores. Fue en un amistoso el 15 de Febrero de 1973 en El Campín como preparación para ambos equipos previo a las eliminatorias al Mundial (de hecho, ya habían comenzado unos meses atrás para la RDA). Otra vez nos clavaron: fue 2-0 para los visitantes con tantos de Joachim Streich (otra vez… el maldito castrohoneckerista este (?) nos la tenía montada) y un tal Lothar Kurbjuweit. Nosotros jugamos con Senén Mosquera; Dario Lopez, Saulo Garcia, Henry Caicedo, Gerardo Moncada (¿cómo nadie se daba cuenta de este ciudadano germano en el equipo colombiano?), Arturo Segovia, Hermenegildo Segrera, Jaime Morón, Willington Ortiz, Alfonso Cañón, Alejandro Brand.
  • El tercer y último partido que jugamos contra la Alemania de los proletarios_y_campesinos_que_también_eran_explotados_por_el_estado_fue en el Mundial Juvenil de Chile en 1987. La selección nuestra llegaba al torneo con el favoritismo de la afición gracias al título sudamericano de ese año, y como cosa rara, se descachó feo en las ilusiones de todos al quedarse en primera fase. Debutamos con un muy mediocre triunfo ante Bahreín en el que se evidenció que las esperanzas del equipo eran un 90% lo que pudieran hacer Tréllez y el Niche Guerrero y un 10% aguantar y rezar. Pero en el segundo partido un equipo serio como el alemán oriental, para remate que contaba con un en ese entonces desconocido crack llamado Mathias Sammer, nos lo hundió. El mismo Sammer se encargó de introducirnos tres goles en un festival en el que demostró una superioridad aplastante sobre los otros 21 jugadores en la cancha. Esa tarde formamos con Eduardo Niño, Alfonso Díaz, William Muñoz, Martín Caicedo, Vladimir Campos, Ronald Valderrama, Wilmar Cabrera, John Jiménez, Alfonsito Cañón, Miguel Ángel “El Niche” Guerrero, John Jairo Tréllez.

Como dijimos arriba, este del mundial de Chile fue el último partido en que una selección colombiana se enfrentó a una de Alemania Oriental. Y será el último por siempre jamás, a menos que resurja otro loco megalómano al que le de por invadir Europa…

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Este muchacho jugó contra nosotros en el Mundial Juvenil de 1987 (Fuente)

 

8 pensamientos sobre “Espías, infiltrados y desplazados – Hay peores que la Dimayor: el fútbol en la República Democrática Alemana / Parte 2 de 2

  1. CLAP CLAP CLAP CLAP para este serie de post, sublime.
    En las olimpiadas por lo general los equipos del este, ganaban las medallas como la RDA o Polonia que ponia a jugar a jugadores de fabricas de tanques como a Deyna, Lato o Boniek
    Mathias Sammer que jugador por Dio’, aun me acuerdo del gol que le hizo a Croacia en la Euro del 96.
    Maestro, aunque no este diciendo que ronde los 60 años(?), tal vez haya visto ese cartel donde Honeckher y Brezhnev se besan un poco apasionados….
    Para el mundial el 06′ la única ciudad de la antigua RDA en ser sede fue Leipzig, donde Argentina elimino a Mexico con el tiro de remate de Maxi Rodriguez.
    Maestro una pregunta, El Olimpyastadion de Berlin, pre-1989, en que sector quedaba ubicado en el Cerdo Capitalista o Bastardo Comunista?

    1. Queda en el capitalista y cerdo-burgués Berlin Occidental, que ademas fue uno de los estadios de la Copa del Mundo de 1974, justamente en Alemania Occidental.

  2. «El vergüeren» jajajaja definitivamente, Speak German with: I am the Charles.
    Super el post, hay q aclarar que sin hacer mucha bulla la RDA le hizo partido a la holanda de Cruyff aunque perdieron 2-0, es como perder en el Stanford Bridge jugando con el Sporting de Barranquilla, 2 calidosos y un rejunte de muertos.

  3. Llego un poco tarde para desayunarme otro capítulo glorioso del fútbol del lado no decadente (?) del muro.
    Tanto para comentar don Ysec, sólo felicitarle por el trabajo dedicado (cosa contraria a la estancia del bolillo en tierras ecuatorianas).
    Por cierto, en mi anterior trabajo me hice gran amigo de un ing. graduado en la gloriosa ex-CCCP, la de historias que contaba, hasta nos enseñó a putear en ruso, sin (?) epítetos que exclamaba con furia en presencia de todos.

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