El inicio de la era de Pacho Maturana con la selección: cómo fue que comenzó todo

La alineación el día que jugamos vs Perú en la Copa América de 1989. Arriba: "Barrabás", Leonel, Andrés Escobar, Perea, Carlos Mario Hoyos, Higuita. Abajo: Redín, Wilson Pérez, El Guajiro, "Checho" Angulo, El Pibe. Todos menos "Checho" jugaron las Eliminatorias de ese año

No siempre fuimos una selección mediocre a nivel continental: hasta hace unos 30 y algo de años éramos directamente una verga. Todo cambió a partir de cierto equipo dirigido por cierta persona a finales de los 80, con el cual, por primera vez en nuestra apaleada historia futbolística, nos sentimos importantes en Sudamérica. Fue a partir de ese proceso con el que nos malacostumbramos a clasificar con cierta frecuencia a Mundiales, y al menos, a tener otra cosa diferente al 4-4 contra la URSS para sacar pecho. El proceso que nos cambió la cara como selección de fútbol comenzó con Pacho Maturana en 1987, y acá te contamos como comenzó.

Érase una vez un joven DT chocoano

Había una vez un muchacho oriundo de Quibdó que estudiaba odontología en la Universidad de Antioquia a principios de los años 70. El man se llamaba Francisco Antonio Maturana García, y no sé qué tal era lijando muelas; pero para jugar el fútbol malo no era porque terminó jugando de manera profesional con Nacional. «Pacho«, como le decían todos por alguna razón misteriosa, de hecho tuvo una carrera decente como defensor en el fútbol profesional colombiano entre 1970 y 1982: jugó diez años con Nacional (con los que ganó dos títulos), y al final un año en Bucaramanga y otro en Tolima. Como jugador tenía nivel al menos para ser convocado a la selección Colombia, a principios de los 70 en Panamericanos y Bolivarianos, y ya con sus 31 años encima, en seis partidos del proceso de Bilardo para España 82, incluyendo tres de las Eliminatorias (acá lo vemos revoleando el balón y aquí salvando de la raya un gol en el 0-2 ante Perú en Lima).

Pilla a Pacho arriba a la derecha, en su último año como jugador. El primero de arriba es Hugo Gallego, que luego fue su AT en sus primeros años como DT, y el tercero de abajo es Janio Cabezas, a quien dirigió en Once Caldas en 1986 (Fuente)

Después de su temporada en Tolima en 1982 se retira de las canchas; no sabemos si debido a alguna lesión, a la edad – ya iba por los 33 años – o porque se quería dedicar de lleno a la odontología. El caso es que el viejo Pacho montó su consultorio odontológico en Medellín, al que un día de 1983 le cayó a consulta el legendario DT uruguayo Luis Cubilla, en ese entonces en Nacional. Y según cuenta el mismo Maturana, el popular «Gordo» lo invitó a dejar la práctica de la odontología para volver a jugar al fútbol en su equipo – tan mal le iría al pobre Cubilla en la consulta… -. Maturana seguramente sopesó el dejar la cómoda seguridad de su consultorio vs el viajar cada semana a pelarse las rodillas y tobillos en el Eduardo Santos o el San José de Armenia, y dijo que no, gracias. Ahí  el «Gordo» le hizo una contraoferta: que se fuera al equipo, pero como su asistente técnico. Y Pacho, supongo porque el fútbol es un bicho difícil de quitarse de adentro, transó: cerró el consultorio y se fue a Nacional a trabajar con los pelaos de las inferiores. Mira lo que son las cosas: una cita para arreglar una calza mal puesta, terminó cambiando por siempre la historia del fútbol colombiano.

No sé cuánto tiempo estuvo Pacho trabajando en Nacional, pero en algún momento posterior volvió a ejercer de odontólogo. Eso lo sabemos porque cuenta él mismo que estando «en mi consultorio» a mediados de 1986, se le acercó un directivo del Once Caldas para proponerle que tomara la dirección técnica del equipo para el segundo semestre del año. Era una vacaloca la hp, y muy seguramente Pacho fue escogido como descarte de los directivos del Blanco, para tener a alguien barato que se hiciera responsable de un chicharrón peludo. Es que el Once estaba en medio de cipote de crisis económica y una racha deportiva horrible, que se había comido ya a tres DT diferentes en seis meses (!). Igual Pacho aceptó, y con 37 años y casi que nula experiencia dirigiendo, se le midió al mierdero.

La primera experiencia de Pacho como DT profesional fue buena. Tras un inicio lento, el equipo, con su mezcla de descartados de otros lados + surgidos del propio club y sin mucha motivación para irse + veteranos rendidores, engranó y clasificó desde atrás al Octogonal Final. Pero no solo rindió más de lo esperado, sino que ese Once Caldas (en la época, el Cristal Caldas) fue un equipo jugón y sabroso, ofensivo y de buen trato con el balón. Ah, y con el plus pintoresco – para la época – que no tenía extranjeros: eran solo criollos, porque los extranjeros que había eran de muy bajo nivel y fueron licenciados (así que el famoso «Puros criollos» del que algunos se pegaron como una especie de Marca Registrada, en realidad nació por la necesidad). El club no ganó un culo, pero fue la revelación del campeonato (guardar esta frase para usarla más tarde), y en general la imagen que dejó Pacho fue tan buena, que se lo terminó llevando el nuevo_rico del FPC del momento: Nacional lo contrató para 1987, Para allá se fue el man, de paso llevándose consigo a varios jugadores clave del Once, y no quise decir «desmantelando al equipo que le dio la oportunidad de surgir» porque se lee maluco.

La selección Preolímpica de Pacho Maturana de 1987. Arriba: Ricardo «Chicho» Pérez, Wilman Conde, Leonel de Jesús Álvarez, León Villa, Luis Carlos Perea, René Higuita. Abajo: Orlando «Pony» Maturana, Bernardo Redín, «Chonto» Herrera, Juan Jairo «El Andino» Galeano, Armando «Piripi» Osma.

Y acá comienza lo que nos interesa a todos: estando con Nacional la Federación le ofreció dirigir la selección para el Preolímpico de Bolivia de abril y mayo de 1987. ¿Cómo nos fue? No clasificamos, pero fuimos la revelación del campeonato (te lo dije). Las noticias que trajo la prensa, y lo poco que se alcanzó a ver en la TV, llenaron de algo de moral a una afición muy aburrida con todo lo que tuviese que ver con la selección en particular y con Colombia en general: el equipo del Preolímpico de 1987 jugaba bien, para adelante y tocando bastante, y con un estilo muy diferente al de las selecciones mayores que se solía ver en Colombia. Y sobre todo: había esperanza de futuro, porque los nuevos que aparecieron (en esa época a los Olímpicos iban los que nunca habían sido convocados a la mayor, no importa la edad) mostraron un fútbol mucho más atrevido, moderno y, sobre todo, muy propio, Pero el mérito se lo llevó, con razón, Pacho y su manera de trabajar tranquila, novedosa y sensata, y su idea fija que teníamos que jugar simplemente a lo que mejor sabíamos.

El pasado era negro, el futuro tambOKNO

Pacho a finales de los 80: un pelaíto

Por esos días persistía el guayabo de las Eliminatorias de 1986, que – las puedes repasar en estos dos textos de aquí y acá -, fueron para la afición local un fracaso más a la fracasada historia de fracaso colectivo que somos como fracasados colombianos. Lo que achantó además de la eliminación fue que el nivel mostrado por la selección fue tan, pero tan pobre; tan, pero tan de lo mismo de siempre, que dejó la sensación que jamás de los jamases íbamos a clasificar a un Mundial. Todo pintaba más oscuro que una tarde escuchando Radiohead despechado.

Pero antes de la eliminación a México 86, en ese mismo 1985 había ocurrido el primer golpe de ilusión vivido en mucho tiempo por la hinchada, de la mano de la famosa selección sub 20 de Castaño, Tréllez, Higuita y demás que hizo emocionar al país en  el Sudamericano en enero, y en el Mundial juvenil en agosto. Esa selección no ganó un culo, pero fue la revelación del torneo (ay ya), con pelaos muy calidosos como hacía rato no se veía, y que pintaban para renovar la armazón de una selección olorosa a viejo y guardado. Después vino la eliminación del Mundial de 1986 para los mayores, y surgieron las inevitables comparaciones entre el PASADO NEFASTO vs el FUTURO LUMINOSO: entre los mismos que nos llevaban eliminando a cada rato de los Mundiales vs los pelaos llenos de juventú e ilusión. Me imagino que toda esta jartera y deseo de barrer con el pasado y no más de lo mismo, pesaron para que, tras dos años de nula actividad de la selección mayor, la Federación le ofreciera a Pacho Maturana dirigir a la selección Colombia en la Copa América de Argentina de 1987.

Pacho alcanzó a jugar apenas dos partidos preparatorios antes de debutar en la Copa América, ambos contra Ecuador (1-0 en Medellín y 0-3 en Guayaquil, el 11 y el 14 de junio de 1987). La primera nómina inicialista de Pacho Maturana como DT nacional fue toda una declaración jurada que la historia anterior valía mondá: René Higuita, «Chonto» Herrera, Alexis Mendoza, Luis Carlos Perea, Juan Carlos Abello, Leonel Álvarez, Mario Coll, «Barrabás» Gómez, «El Beto» Sierra; J.J. Galeano, «Checho» Angulo.  Para bolas para que veas como se hace, Lorenzo: todos menos Leonel (ya había jugado un partido con la selección antes) y «Checho» Angulo (dos), eran debutantes absolutos con la selección mayor. Para Guayaquil entraron Fabio «La Gallina» Calle (!!!!) por Higuita, Gildardo Gómez, «Chicho» Pérez, Wilman Conde, y, llamativamente, el único sobreviviente de tiempos pasados, Arnoldo «El Guajiro» Iguarán. Pilla acá el resumen del partido en Guayaquil, para que veas los horrores que cometimos en defensa, y compruebes que no es paja que «La Gallina» Calle tapó con la selección Colombia.

The Güins of chench: la nómina nuestra para la Copa América 1987. Arriba: Mario Jiménez, Carlos Mario Hoyos, El Pibe, «Chicho» Pérez, Perea, Leonel, Porras, El Guajiro, Alexis Mendoza, Galeano, Tréllez, Higuita. Abajo: «El Pipa», «Chonto», Molina, Alex Escobar, «Barrabás»; Mario Coll, Redín, «Checho» Angulo

Todos sabemos cómo nos fue en la Copa América de 1987, la que oficialmente inaugura la primera época dulce como selección en toda la historia. Pacho la jugó con esta nómina base: René Higuita; «Chonto» Herrera, Norberto Molina, Luis Carlos Perea, Carlos Mario Hoyos; «Chicho» Pérez, Leonel, Redín, «Pibe» Valderrama; Iguarán, J.J. Galeano. Alternaron además entrando desde el banco en algún momento, o reemplazando un titular por lesión o sanción, Alexis Mendoza, «Barrabás» Gómez, Mario Coll, Alex Escobar, «Checho» Angulo, «Pipa» De Ávila y J.J. Tréllez. La nómina confirmó el revolcón total a todo el proceso anterior del Doctor Ochoa: solamente Porras, Molina e Iguarán habían sido titulares habituales en las Eliminatorias pasadas de algo menos de dos años atrás.

Fue aquí, en este preciso punto, que se instauró en adelante nuestro sello distintivo de toque lisérgico y fútbol de posesión. La clave estaba en la creación: entre Redín y «El Pibe», recién aparecidos para el ojo internacional a sus 24 y 26 años, llevaban el ritmo del equipo, ayudados por los laterales y por volantes defensivos de buen pie. Pero lo que nadie se esperaba es la explosión goleadora de Arnoldo «El Guajiro» Iguarán, resucitado en selección a sus 30 años después de más de seis sin hacer casi un carajo en Copa América y Eliminatorias. Total que este torneo fue el que aportó la moral definitiva para que directivos y afición apoyaran el proceso de Pacho Maturana con la selección.

¿La rosca paisa?

El Pibe en acción contra Inglaterra en Wembley en 1988. Lo miran Gary Lineker y Andrés Escobar (tomada de soccernostalgia)

¿Cómo que cuál proceso? El de preparación para las Eliminatorias de 1989, llave. Digamos que arrancó en forma el 30 de marzo de 1988 – ocho meses y pulla después de la Copa América de Argentina – en un amistoso contra Canadá en Armenia (ganamos 3-0, goles de «Coroncoro» Perea, El Pibe y Tréllez). Desde ahí hasta el debut en Eliminatorias en Agosto de 1989, jugamos 16 partidos, entre amistosos, torneos internacionales no oficiales (como la Copa Stanley Rous de 1988) y la Copa América de 1989 en Brasil. El rendimiento en general del equipo dejó buena impresión, aunque fue en este periodo en el que se consolidó en el ambiente el incómodo temita aquel de la «rosca paisa«. Pasa que a Pacho se le acusaba de darle fuerte preferencia en la selección a los jugadores de cierto equipo de verde de Medellín, lo que obviamente jodía a los de Millonarios o América que le hacían contrapeso en el torneo local.

¿Era cierto? Puede ser: mira por ejemplo que de los 20 de la nómina de la famosa gira que tuvimos en Glasgow, Helsinski y Londres en 1988, había 12 (!) de Nacional (Higuita, «Chonto», Andrés Escobar, Perea, Gildardo, Leonel, «Chicho» Pérez, Alexis, Tréllez, «Jimmy» Arango, Didí Valderrama, J.J. Galeano). Marica, más de un once titular convocado, cálmate Pacho… Los ocho restantes eran de Cali, Junior, DIM, Santa Fe y Millos: ninguno del América, el hasta hace poco pentacampeón y todopoderoso del FPC de los 80. Mmmmmjá.

Ahora, ¿era rosca a propósito, convicción del DT en su gente, o pura bronca a lo que oliera a América o Millos? La respuesta es yo qué voy a saber, marica. Ahora mismo es jodido de saber si el hecho de que Nacional tuviese al grueso de la selección, es causa o efecto: por el detalle que, precisamente, el que armó la nómina del verdólar paisa con jugadores de proyección y de calidad fue Pacho Maturana, armado con labia y chequera cuando asumió allá en 1987. Pero el hecho que Pacho era a la vez DT de la selección y de Nacional (!!) y de algunas convocatorias, eh, llamativas (ver a Jaime Arango viajando a Europa en vez de dos cracks de Millos como Rubén Darío Hernández o «La Gambeta» Estrada, por ejemplo) llevaba a pensar mal. Pero al final ni en su momento ni ahora, encontrabas a alguien que cuestione a Higuita, Andrés o Leonel. Y al menos en su momento, pocos cuestionaban a Perea o «El Chonto»…

El Millos de 1988. Arriba: Gamero, Conde, Omar Franco, Pimentel, Cerveleón, Vanemerak. Abajo: «La Gambeta», Nilton Bernal, El Guajiro, Hugo Galeano, Rubén Darío Hernández. A varios de estos los terminaron convocando después, y seguido, en la selección. A otros no sé si les daba el nivel. Ah, a Pimentel le sobraba, pero básicamente no lo convocaban porque era un caremondá

¿Y con los del América? Aquí vienen varios detalles a tener en cuenta: que los convocables de América para selección o a) no tenían cara de llegar vigentes a 1989: – Pedro Sarmiento (32 años en 1988), «Arriero» Herrera (31 años), y sobre todo, el gran Willington (36 años); o b) se mataron la carrera por irse por billete a América a mamar banca en plenitud de condiciones – Sachi Escobar, Mario Coll – . Otros (Porras o Luna) pudieron eventualmente haber sido tenidos en cuenta, pero al final no eran así qué brutooo, estos cuates tienen que ser titulares. Aunque ahí tenías a «Pipa» De Ávila o a Alex Escobar, que más que AleZZZis García si era, en resumen, al final ve uno que la nómina de América o descansaba en el talento extranjero – Gareca, Battaglia, Cabañas, Santín, Falcioni – o estaba más estancada en el tiempo que la música que ponen la mayoría de los bares de rock de Medellín.

Los que hicieron parte del proceso

Pero es hora de hacer un balance de cómo fue nuestro proceso pre-Eliminatorias a 1990, y aquí incluiremos las Copas América de 1987 y 1989. En el camino se destacan algunos partidos como la ya mentada Copa América de 1987 y el famoso empate en Wembley de 1988. También momentos grises como la Copa América de 1989, y partidos bastante de mierda – como los clásicos viajes a Estados Unidos a enfrentar los limitados que tenían por esos días -, que al menos servían para probar gente. Veamos el listado de los partidos de la selección de Pacho Maturana desde que la agarró hasta antes del debut ante Ecuador por Eliminatorias en 1989:

Fecha Ciudad Marcador Rival Torneo
11-jun-87 Medellin 1-0 Ecuador Amistoso
14-jun-87 Guayaquil, Ecu 0-3 Ecuador Amistoso
01-jul-87 Rosario, Arg 2-0 Bolivia Copa America 1987
05-jul-87 Rosario, Arg 3-0 Paraguay Copa America 1987
08-jul-87 Cordoba, Arg 1-2 Chile Copa America 1987
11-jul-87 Buenos Aires 2-1 Argentina Copa America 1987
30-mar-88 Armenia 3-0 Canada Amistoso
14-may-88 Fort Lauderdale 2-0 USA Amistoso
17-may-88 Glasgow 0-0 Escocia Rous Cup
19-may-88 Helsinki 3-1 Finlandia Amistoso
24-may-88 Londres 1-1 Inglaterra Rous Cup
7-Aug-88 Bogota 2-1 Uruguay Amistoso
03-feb-89 Pereira 1-0 Perú Amistoso
05-feb-89 Armenia 1-0 Chile Amistoso
09-mar-89 Barranquilla 1-0 Argentina Amistoso
24-jun-89 Miami 1-0 USA Amistoso
27-jun-89 Miami 4-0 Haití Amistoso
03-jul-89 Salvador, Bra 4-2 Venezuela Copa America 1989
05-jul-89 Salvador, Bra 0-1 Paraguay Copa America 1989
07-jul-89 Salvador, Bra 0-0 Brasil Copa America 1989
09-jul-89 Recife, Bra 1-1 Peru Copa America 1989
6-Aug-89 Montevideo 0-0 Uruguay Amistoso

En total fueron 22 partidos, y no te voy a decir cuántos se ganaron, empataron o perdieron, que eso vale verga. Lo que sí da para tirar paja, y para decir por ejemplo «Marica, Juan Carlos Abello fue Selección Colombia» es ver qué jugadores hicieron parte del ciclo de Pacho antes de las Eliminatorias de 1990, y qué tanto jugaron. Pillemos esta tabla abajo, con las apariciones de cada jugador (como titular o suplente) en cada partido ordenado cronológicamente:

La lista de jugadores que estuvo con Pacho Maturana hasta antes de las Eliminatorias de 1990. «T» es que jugó de titular, «S» es que lo hizo entrando desde la banca.

Lo primero que resalta este recuento es que se nota la base que en general mantuvo Pacho: Higuita / Andrés Escobar (recién surgido de Nacional en 1988) – Perea – Carlos Mario Hoyos / Leonel (el único que jugó con Pacho todos los 22 partidos)  – Redín – El Pibe / Iguarán, alternando gente en los otros puestos y probando de vez en cuando alternativas a los casi fijos. Hay casos particulares como el de Norberto Molina, fijo para Pacho al principio de su ciclo, pero que después perdió el puesto en parte por la aparición sublime de Andrés Escobar, y en no menor medida por un 1988 HORRIBLE que tuvo precisamente cuando se fue al DIM (qué hp sal). O el del «Chonto» Herrera, del que uno tiene en la memoria que siempre fue titular indiscutible de Pacho, y nop, por decisión o por lesión, perdió el puesto categóricamente con Wilson Pérez.

También notas las oportunidades que tuvieron, y no aprovecharon, varios. Como Alexis García, al que Maturana lo mandó de volante central acompañando a Leonel y lo dejó jugar un montón de partidos (incluyendo los de la gira europea), pero no cuajó y fue desapareciendo del equipo. Menos mal. Pero donde más se nota este tema es en el de los delanteros, y tiene que ver un poco (un poco mucho) con estos números: la selección hizo 33 goles en esos 22 partidos, los cuales se repartieron así:

Jugador Goles
Guajiro Iguarán 13
Pibe Valderrama 4
René Higuita 3
Bernardo Redín 3
J.J. Tréllez 2
Anthony De Ávila 2
Andrés Escobar 1
Luis Carlos Perea 1
Leonel Álvarez 1
Barrabás Gómez 1
J.J. Galeano 1
Jaime Arango 1

Es decir, entre los otros diez delanteros que jugaron con Pacho antes de esas Eliminatorias – contemos al «Palomo» que jugó recién en el último partido previo al debut -, hicieron seis goles en 22 partidos: dos «Tréllez» y el «Pipa» De Ávila, uno J.J. Galeano y «Jimmy» Arango… pocón. Es posible que sea por eso que donde más gente probó Pacho fue arriba, tratando de encontrar alguien que rindiera con el Guajiro. Casi no encontró quién, y ni tipos que se cansaban de meter goles en el FPC como «El Andino» Galeano o «Checho» Angulo, o cracks de esos tiempos como Didí Valderrama, se acomodaron en el equipo. Lo curioso es que, y lo veremos otro día, para las Eliminatorias un aparecido como «El Palomo» Usuriaga y uno que tuvo pocas oportunidades como «Rubencho» Hernández, terminarían acompañando al Guajiro y hasta siendo determinantes para la clasificación. Pacho has misterious ways.

El Tiempo reseñando el 1-0 contra Argentina en Barranquilla. Esa noche fue una de las dos únicas veces que el viejo orate y TOC de Bilardo le dio por poner a jugar al mejor arquero argentino de finales de los 80: el gran Julio César Falcioni

Resumiendo: hubo varios que aprovecharon la oportunidad y terminarían montándose en el bus a Italia 90; pero también hubo bastantes quemados en el camino que no alcanzaron ni a coronar las Eliminatorias de 1989. En la que nos íbamos a enfrentar contra Paraguay y Ecuador, en un grupo en el cual el ganador le tocaría después matarse con el clasificado de Oceanía en unplayoff por un cupo a Italia 1990. ¿Cómo nos iría? Uffff, mejor no te spoileo…

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