El Unión Magdalena 1989 – Postales de un pasado no necesariamente mejor – Vol IV

El tiempo, a diferencia de El Tiempo, te ayuda a ver las cosas de una manera benévola. Hace muchos años uno pensaba en el Unión Magdalena y no era precisamente cariño lo que se sentía. Lo primero que se le venía a uno a la cabeza era una cancha que era la única de fútbol en Colombia que tenía morros y trampas de arena como los campos de golf. Luego se pensaba en su uniforme, que a pesar de compartir colores y diseño con el Barcelona se veía no solo terrenal sino terroso (el logo del patrocinador tipo «Kola Postobón» o «Lotería del Libertador» en tamaño de fuente 120 no ayudaba); o en las filmaciones nebulosas de los partidos en el Eduardo Santos, en las que el cameraman (?) temblaba al vaivén de los goles; o en algunos de los muertos terribles que jugaban de azulgrana crecerse hasta ser casi convocables a la selección cuando jugaban de local. Y siempre terminaba uno viendo en qué fecha le tocaba al equipo de uno viajar a Santa Marta, para coronar con la frase fastidiada «Ajj, qué pereza jugar allá«.

Pero ahora piensa uno en el Unión y le hacen falta todas estas cosas que mencioné arriba. Daría uno media suscripción a Direct TV (?) por volver a ver al viejo y rústico Unión Magdalena jugar en el fútbol de la A, peleando contra su destino en la categoría que se merece, seguido fervorosamente por los ásperos y bullosos fanáticos samarios, ahogando de calor y desconcertando con El Morro y La Loca en su peladero a los visitantes – incluso los más prestigiosos y soportados por monopolios económicos dueños de canales de televisión. Extraño al Unión, carajo…

Para paliar un 0.00723% esta nostalgia que raya en la antropología sociológica recordaremos hoy en esta sección propia para que los chicos aprendan y los grandes se den cuenta de lo viejos de mierda que son, a una formación clásica del Unión: la de 1989. Ese año eran dirigidos por el irascible y severo (no es el «huy, severo» como dirían en Bogotá) Jorge Luis Pinto, bajo cuyo obsesivo-compulsivo mandato el equipo estuvo muy cerca del título. ¿Por qué no ganaron? Bueno, porque el campeonato se suspendió… pero el hecho es que cuando se paró el torneo, el equipo con más puntaje en el cuadrangular final por encima de América, Nacional y el DIM era nuestro homenajeado de hoy. ¿Chepazo? Nones, porque ese mismo año quedaron subcampeones de la V edición de la Copa Colombia. ¡Chúpate ese banano!

Después de tanta cháchara pasemos a la revisión y desglose de la nómina de la foto siguiente:

Union89
El Unión Magdalena modelo 1989. Arriba, de izq a der: Orlando “El Animal” Rojas, Seferino Peña, Carlos Leonel Trucco, Luis Norberto “El Huevo” Gil, Roberto Granados, Hamir Carabalí. Abajo: Jorge Ramoa, Teddy Orozco, Felipe Nery Franco, Justino Sinisterra, Melquisedec Navarro.

Y dice así:

  • De Orlando “El Animal” Rojas se ha hablado mucho por este y otros lares. Un ícono del fútbol ochentoso y noventoso temprano, como defensa central no paraba en mientes (?) para defender su área de los rivales. Nacido en Santa Marta en 1963, debutó con el equipo de su tierra y se afianzó en la zaga haciendo las veces siempre, sin importar su compañero, del «Policía malo» en la defensa central bananera. El tipo era fuerte y puerco (en los tiros de esquina y cobros de falta lateral cobraba alguno siempre), pero no era el inhumano salvaje que pintaba la prensa. O de pronto sí… Su apodo (tenía otro menos duro: «El Salvaje» (!!!)) no solo le venía de su manera de defender sino de su pinta tenebrosa: casi siempre de pelo largo a lo Depredador, moreno color muerte (?), dientes salidos, de esos tipos que te mira fijamente con el blanco de los ojos; siendo delantero me viene a marcar un man así y simplemente devuelvo el balón o me arriesgo a sentir el dulce placer de la muerte. Jugó además en Millos, Junior, Envigado y Unicosta.
  • Ceferino Peña es de ese tipo de jugadores que no son extensivamente conocidos y que no coronaron fama internacional, pero cuya carrera local es lo suficientemente extensa y respetable como para que sea hasta ídolo histórico de algún club. Sino ve y pregunta en Neiva a los pocos hinchas que quedan del Atlético Huila para que te digan la trascendencia de este lateral surgido en América a finales de los 80, que nunca se afianzó más allá de los llamados «Pitufos» (el equipo B de los Diablos Rojos que jugaba el torneo colombiano mientras el titular perdía seguido jugaba finales internacionales). Hasta 1991 Ceferino viajó más que bus de Rápido Ochoa nuevo por obra y gracia de las cesiones que le hacían para que no perdiera la forma; Unión fue una más de un sendero de cesiones que también pasó por Tolima (estando allí jugó en la selección Colombia subcampeona de la Odesur), Once Caldas y Quindío. Pero en 1993 su destino cambió cuando llegó al recién ascendido cuadro opita, en donde le fue bastante bien y se convirtió en capitán por varios años.
Ceferino en América de 1990
Ceferino en América de 1990
  • Este equipo tiene varios casos de esos jugadores a los que ni Nostradamus repasado de yagé les hubiera atinado el futuro. Como el del arquero argentino Carlos Leonel Trucco, al que se trajo Unión desde el fútbol boliviano ese mismo año siendo más desconocido que el marido de Angela Merkel. Pero le fue muy bien con el Ciclón, tanto que el Cali se lo llevó para el siguiente año, en donde cumplió con la vieja tradición azucarera de descacharse con los arqueros que venían jugando bien en otros lados. De Cali se fue en 1991 y nadie le paró muchas bolas… hasta que en los partidos de Bolivia en las eliminatorias de 1993 el país (?) clamó al unísono un «¡¡¡Marica, ese es Trucco el que tapó en Unión y Cali!!!». El mijjmito. Que se mantuvo inamovible en el arco boliviano incluso en el Mundial de 1994.
  • No queremos indagar el porqué del apodo «El Huevito» de Luis Norberto Gil, defensa central no brillante pero sí rendidor nacido en Puerto Tejada (Cauca) en 1958, porque de pronto nos encontraremos con alguna explicación incómoda (?). El Huevito (o El Huevo) jugó varios años en Millonarios, Unión y Quindío, coronando hasta selección Colombia de mayores en el gris proceso que nos dejó fuera del Mundial de 1986. ¿Dijimos que Orlando Rojas era el policía malo? Bueno, Gil era el bueno…
  • Roberto Granados era samario y todoterreno. En la cancha, digo, malpensados: jugaba de lateral pero podía desenvolverse de igual manera como central o volante de marca. Ojo que «de igual manera» no necesariamente es «como un crack» (?). Jugó también en Pereira, Real Cartagena y Unicosta (!!), con lo cual creo conveniente llamarlo en adelante R*bert* Gr*n*d*s.
  • En aquellos lejanos tiempos los clubes colombianos acostumbraban (párale bolas a esta vaina tan curiosa) traer jugadores extranjeros que SÍ jugaban en clubes profesionales, no a mochileros con ganas de agenciarse un billetico para comer más que pastas con atún. Los equipos de billetera gruesa como el América o Millonarios se traían siempre lo más pesado del mercado, mientras que los de recursos más limitados hurgaban en la B y C argentina y rezaban para que al menos uno de cada tres resultara calidoso. Bueno, el habilidoso Jorge Ramoa fue uno de los que llegaron acá sin que lo conozca nadie y resultaron ser tremendos cracks. Cuando el Pereira se lo trajo en 1987 el volante venía del humilde Estudiantes de Caseros, pero pocos sabían que debutó en Boca Juniors en 1981 siendo suplente de este muchacho (!!!). ¡Imagínate cuándo le iba a ganar el puesto! Ramoa no cuajó y se fue a otros equipos más humildes hasta que vino a Colombia, en donde destacó en todos lados donde jugó. Bueno, menos en Millonarios, al que llegó en 1991 y en donde no se terminó de consolidar en parte por el verguero que tenían en ese momento. De ahí se fue al Bucaramanga en donde es uno de los ídolos de todos los tiempos de por allá.
Ramoa
Jorge Ramoa en Boca (Fuente)
  • El lugar en el mundo para el delantero Teddy Orozco era el Unión Magdalena. No más. Fue al Medellín, Junior, Unicosta y Millonarios y le fue ho rri ble. Pero se ponía la azulgrana en el peladero ese en Santa Marta y parecía la reencarnación negra y bigotuda de Gerd Müller. Muy áspero y tosco delantero, pero qué te puedo decir: en el Unión se mataba por meterle goles al contrario y de desbordar a punta de voluntad. Es el segundo goleador histórico del equipo, con 57 goles.
  • Hamir Carabalí es otro nacido en Puerto Tejada, y jugó de central o lateral en clubes como Quindío, Santa Fe, Pereira y Once Caldas antes de recalar en Millonarios, donde le tocó vivir la masacre del 7-3. Hace poco fue herido por una bala perdida, pero parece que ya está bien.
  • Si hablamos de íconos ochentosos y de destinos insospechados hay que mencionar a Felipe Nery Franco, un pintoresco delantero paraguayo, rústico y rupestre como su barba setentosa. Su pinta de predicador culión llevó a que por acá lo apodaran «El Apóstol», pero en su país natal lo bautizaron mejor: «El Cavernícola». Era un buen 9, definidor, potente, peligroso y con muchas huevas, que destacó donde jugó (también estuvo por el Cúcuta) no solo por sus goles sino por su tendencia a hacerse expulsar seguido. Pero la vida lo compensó por sus tres años de jugar en Unión y Cúcuta (?): en 1990 lo vimos en el banco de Olimpia frente a Milan en la Copa Intercontinental de 1990 (no jugó, por acá se puede ver fugazmente). Mira esa, del General Santander y el Eduardo Santos al Olímpico de Tokio en un año…

  • Justino «El Tino» Sinisterra era un delantero flaco pero rápido y habilidoso, nacido en Pradera (Valle), que destacó sobre todo en el Quindío y en Unión. Era muuuy rendidor, jugaba siempre bien contra el que le pusieran en frente y era titular casi siempre con su equipo. ¿Por qué no saltó a un grande? Misterio, tenía calidad el negro. Hoy es concejal de su municipio.
  • Y por último, alguien que por el mero nombre merece estar en la antología del fútbol colombiano: Melquicedec Navarro (!). El portador de tan bíblico nombre debutó en el Ciclón y jugó varios años en el equipo como volante mixto. Después deambuló por Real Cartagena, Junior, Unicosta (oootro que terminó ahí), Quindío y Millonarios.
Eduardo Santos
Nos quieren demoler el Eduardo Santos…

YoSoyElCarlos

Secretario General, Subcomisario Político, Jefe de Redacción, vocal, tesorero, mensajero, consejero y La Vieja de los tintos del Politburó de La Monserga del Fútbol. Más hincha del DIM que un hijueputa. Acuario pero no Virgo. Arquero puteador. Excelente memoria para cosas que no sirven.

10 comentarios sobre “El Unión Magdalena 1989 – Postales de un pasado no necesariamente mejor – Vol IV

  • el 6 septiembre, 2015 a las 13:28
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    Grandísimo Post Master. Dejo los siguientes puntos:

    – El título del post contraria un poco al contenido del mismo, pues se destaca que el Unión del 89 estuvo a punto de ser campeón, mientras ahora anda peleando por mantenerse entre los 8 clasificados de la B.

    – Siempre me pregunto lo mismo: El Uniforme del Barcelona se ve muy bien, pero el de Unión NO, por qué? Que tendrá Nike que no tenga Zodium, Torino, FSS o Kimo?

    – Lo del «Salvaje» Rojas creo que puede merecer un post propio, para conocer un poco el prontuario de ese criminal (?)

    Y claro que SI carajo! hace falta el Unión en la A… Que vuelvan «El morro» y «La Loca»!

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    • el 6 septiembre, 2015 a las 16:51
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      Buen punto el del título, estimado.

      No veo qué le pueda envidiar Sheffy sports a Nike (?).

      Vuelve, Unión, carajo. Pero me imagino que cuando regrese uno volverá a decir eso de «ajjjjj, qué pereza jugar en Santa Marta!!!»

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  • el 6 septiembre, 2015 a las 22:50
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    Los uniformes viejos del Unión no se veían mal eh, se los tiraba el patrocinio. Los de ahora parecen de barrio, y las medias grises actuales no ayudan.
    Teddy Orozco, como jugaba contra nosotros. Aquí no hizo mucho.

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  • el 7 septiembre, 2015 a las 17:06
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    Terrible post.

    Efectivamente debe hacer mucha falta el Unión Magdalena y pensar que contaba con buenos jugadores por aquellas épocas.
    A cuantos calidosos no les habrá pasado como a Jorge Ramoa, eso se coincidir con terrible crack al que JAMÁS le ibas a quitar el puesto…

    Yo también apruebo el post del Salvaje Rojas, para leerlo tomando vive 100 e ir a buscar al primero que me diga que soy de la B, el que grite «troncofilo» o relacione al Gago con crity-ano

    (?)

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    • el 9 septiembre, 2015 a las 18:04
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      Podrían hacer un post sobre los clubes tradicionales hoy olvidados en el infierno del ascenso.
      (no lo digo por cierto equipo rojo muy querido en el norte, sino por otros que en el exterior ignoramos)

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  • el 20 octubre, 2015 a las 16:00
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    hahahaha!!! Seferino, que gorronea de apodo!!!

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  • el 20 octubre, 2015 a las 16:04
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    Tu te recuerdas del «Motorcito» Hernandez? Ese tipo si que se la clavo a nuestro rojo, hasta que lo trajimos y se quedo sin aceite (modo YSEC on). Un dato para tu cronica.

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    • el 20 octubre, 2015 a las 16:22
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      El «Motorcito» Hernández jugó en el Medallo?

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      • el 21 octubre, 2015 a las 14:01
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        Me pusiste a dudar. Me acuerdo de el en el Union y en el Junior y no se porque tengo la idea de que nos la metia y cuando vino al Medallo, 0. O lo estare confundiendo con la Puya Zuleta?

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        • el 22 octubre, 2015 a las 10:08
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          La Puya Zuleta sí vino al DIM, y le fue mal, como delantero con pasado exitoso en el Unión que se respete.

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