Postales de un pasado heroico y olvidado: la Alemania del «Milagro de Berna» del Mundial de 1954
La nómina campeona del mundo de 1954, de izq a der: Fritz Walter, Turek, Eckel, Rahn, Ottmar Walter, Liebrich, Posipal, Schafer, Kohlmeyer, Mai y Morlock
¿Quieres datos de lo más random pero bien sabrosones? Entra y lee para que conozcas quienes fueron, como se llamaban, y qué tan calidosos – o no – eran los protagonistas del famoso «Milagro de Berna» de 1954.
Cuando hablan de historias de Mundiales de fútbol es inmondable que mencionen el ultrafamoso «Milagro de Berna«: el sorpresivo triunfo en la final del Mundial de Suiza 1954 de la – aún por esos días – humilde, voluntariosa y poco vistosa selección de Alemania Federal, sobre los Magyares Mágicos, la legendaria selección de Hungría de Puskás, Kocsis, Boszik, Czibor y Hidegkuti, la que se afirma unánimemente que fue uno de los mejores equipos de la historia. Es por eso que se le llama el «Milagro de Berna«, porque fue un milagro, y además porque ocurrió en Berna, ¿sí me entiende?
Fue un bombazo que sacudió el mundo, porque la selección húngara en ese entonces eran LA verga herida a nivel futbolístico: 31 partidos invicta, con 139 goles a favor (4.5 de promedio de gol), campeona olímpica en Helsinski 1952, la primera selección que le gana de visita a Inglaterra (6-3 en 1953 en Wembley, luego le repitió el baile con un brutal 7-1 en Budapest)… además, ganaba y goleaba desparramando un juego del que las crónicas afirman era la perfección combinada de táctica, orden, técnica y efectividad. En cambio, los alemanes, que de por sí nunca habían destacado gran cosa en el fútbol de la preguerra, apenas volvían a asomarse al mundo – en todo ámbito – después del, eh, mierdero al que los llevó cierto líder (cómo son de nefastos los líderes bajitos y megalómanos… sí sabremos en Colombia de esPROSIGO) a cometer por toda Europa entre 1939 y 1945, tras lo cual el país quedó dividido, destruido y, lo peor que le puede pasar a una nación, achantado.
Así que el 3-2 que les dio el título mundial a los alemanes, para más épica remontando un 0-2 a los nueve minutos del PT, fue una de esas hazañas inmarcesibles que quedan para siempre en la historia del deporte, como el Maracanazo o el gol de Ray Vanegas en Ditaires en 2012. En la práctica, la final de Suiza 1954 fue el inicio de la selección alemana multiganadora, imponente y la de la frasecita esa que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y gana Alemania blablablá, que a propósito ya lleva nueve años en desuso. Además, ayudó tremendamente a levantar la moral del pueblo alemán en plena reconstrucción económica y espiritual de la posguerra. En cambio, para los húngaros fue el final práctico de un equipo legendario al que solo le quedó el consuelo moral de ser mencionado como tal, y de ser recibidos en su casa con el #GraciaszGuerreroszyagy.
Pero sí, aunque es historia ultra conocida. nadie salvo un @HerrChip sabe quiénes eran los jugadores que ganaron esa épica final, si había algún crack mundial (SPOILER: sí), o si en cambio el campeón de 1954 era en esencia uno o dos calidosos + nueve burros metelones, cual finalista del FPC. ¿Quiénes eran, qué carrera tuvieron, qué hacían antes de ese Mundial (Spoiler: ninguno fue criminal de guerra… que sepamos) y después de?. Así que para quitarte esa duda – que nunca tuviste -, acá te lo contarán – sin que lo hayas pedido -, tus especialistas-en-hablar-mondá-sobre-temas-sin-utilidad-práctica-pero-bacano-saberlo de confianza; o sea, nosotros.
El uno a uno de los once campeones

Ves la foto de arriba y no conoces ni al mamputas. Relax, que acá te cuento quienes son cada uno, y comenzamos (entre paréntesis el club en el que jugaban durante ese Mundial):
El primero de la foto de arriba está cómodamente instalado en el top 3 de jugadores leyendas alemanes de todos los tiempos: Fritz Walter (FC Kaiserslautern). Fue jugador de toda su vida del club de su ciudad natal, en el que brilló jugando como interior izquierdo – algo así como volante ofensivo – desde juvenil. Era un jugadorazo, no solo por lo que dicen las crónicas sino sus números: 348 goles en 364 partidos con su club. Con la selección comenzó a jugar en 1940 y completó 61 partidos con 33 goles marcados, incluyendo once juegos en los mundiales de 1954 – en el que fue capitán – y 1958.
Ya con 17 añitos lo pasaron al primer equipo del Kaiserslautern, y se acomodó tan bien que en 1940 lo convocaron por primera vez a la selección alemana, que seguía jugando amistosos por Europa como si nada particular estuviese pasando por allá. A partir de ahí fue habitual en las convocatorias del equipo nacional, que para los primeros años 40 fueron en su mayoría amistosos contra combinados de países ocupados, o aliados del Eje, o Suiza. Uno de esos partidos fue el del 3 de mayo de 1942 en Budapest contra Hungría; los locales iban ganando 3-1 en el PT (uno de los goles lo hizo Gyula Szengeller, el mismo que jugó entre 1951 y 1953 en el Samarios, club que conocemos hoy como Unión Magdalena), pero los alemanes remontaron y ganaron 5-3, con dos goles de nuestro Fritz Walter. ¿Por qué putas cuento esto? Ya vas a ver.
A partir de 1943 a los nazis ya se les estaba volteando Die Torten en la guerra, y pararon casi todas las actividades para dedicarse a tapar los huecos que se les abrían en la defensa del Reich. Esto incluyó el fútbol: a Fritz lo llevaron para el ejército, y estaba relativamente tranquilo hasta que en 1945 a toda su división la capturaron los soviéticos. Y ahí el futuro se veía más peludo que la foto de tus papás en 1987, porque el destino más que fijo era el ser internado a trabajos forzados en alguna parte de la URSS, lo que en la práctica representaba una alta posibilidad de quedarse enterrado por allá (la mortalidad de los soldados alemanes capturados en la URSS superó el 30%), o perderse lo que quedaba de juventud mamando hambre en la estepa; recién en 1956 retornó el último prisionero de guerra alemán a su casa.

Pero la vida es más caprichosa e impredecible que tuit de Petro. Resultó que estando en un campo de prisioneros en Ucrania los guardias soviéticos armaron un picadito entre ellos y los presos alemanes, que Fritz Walter jugó. Y en entretiempo se le acercó un guardia que resultó ser húngaro: «Pana, creo que te distingo: yo te ví jugar contra nosotros en 1942 en Budapest y nos clavaste dos goles» (traducción libre). Y de manera misteriosa, al día siguiente lo sacaron de la lista de los presos que iban a enviar bien adentro de la URSS; fue uno de los pocos afortunados que retornó a su casa en 1945. Qué man tan de buenas, no joda.
Fritz volvió con su selección en el segundo partido internacional jugado por Alemania (ya siendo la RFA) en 1951, contra Suiza, y desde ahí fue intocable hasta su último partido, contra Suecia en la semifinal del Mundial de 1958, con 37 años cumplidos. Todos coinciden en que el man no solo era un crack sino un tipazo el hp, de esos que como capitán no te bravea sino que te da consejos, te corrige de buena manera, que siempre escucha, nunca se agrandaba, y del que por esto y por su sapiencia, todos lo seguían a muerte como capitán. El título del Mundial de 1954 se le debe muchísimo a él por su liderazgo, juego y dirección del equipo en la cancha. Murió en 2002, lleno de honores, reconocimientos y grandeza. El estadio del Kaiserslautern tiene su nombre.
No sé si Helmuth Rahn (Rot-Weiss Essen) esté en el top 10 de mejores futbolistas alemanes de todos los tiempos, pero sí debe estar bastante cerquita. Tenía 10 años al inicio de la guerra, por lo que se salvó de ir a congelarse el culo en la nieve en Rusia o en Besarabia. Comenzó a jugar en un club llamado Sportfreunde Katernberg (hoy desaparecido) de su Essen natal, pero terminó de explotar en el Rot-Weiss Essen, con los que fue figurón de 1951 a 1959 jugando como delantero por la derecha.
Pero su nivel de leyenda en Alemania lo alcanzó con su selección, con la que jugó 40 veces y metió 21 goles. Rahn jugó todos los cuatros partidos de las Eliminatorias de su selección para 1954, pero el Mundial en Suiza lo comenzó desde el banco (en algunas partes dice que ni siquiera estaba convocado, y que el DT Sepp Herberger lo llamó a última hora; la verdad no creo que sea cierto). Su lugar en la delantera lo tenía un man de Schalke 04 llamado Berni Klodt; pero al parecer a Herberger no lo convencía mucho Klodt, o le gustaba el estilo más libre de Rahn.; el caso es que este agarró la titular en Cuartos contra Yugoslavia, y respondió con gol. En semis no la metió, pero en la final se coló en la gloria del mundo alemán al meter el empate parcial, y sobre todo el tercero y definitivo. Jugó todos los partidos de su selección en el Mundial de 1958, y le rindió porque metió 6 goles para completar 10 en total en 10 PJ en Mundiales… una bestia. Se retiró del fútbol en 1965 y murió en 2003.

Josep «Jupp» Posipal (Hamburger SV) nació en 1927 en Lugoj, Rumania, en una familia perteneciente a los llamados Suabos del Banato, minoría descendiente de alemanes que pobló partes de Transilvania desde el siglo XVIII. Así que étnicamente era alemán, y por eso no le fue difícil emigrar a la madre patria en 1943 por llamado del Reich para trabajar y dar su aporte en medio del derrumbe; ahí fue que comenzó a jugar al fútbol en clubes de Hannover. Cuando terminó la guerra pensó irse de regreso a su casa, pero una carta de la mamá contándole que los ocupantes soviéticos estaban deportando a la URSS a todos los alemanes étnicos para hacer trabajos forzados, le hizo reconsiderar la idea. Así que se quedó en Alemania.
Posipal jugó hasta 1949 en un club llamado Arminia Hannover, aún existente y hoy en la Regional de la Baja Sajonia. Ya en 1949 se fue para el gran Hamburgo, y ahí se consolidó como uno de los mejores mediocampistas del fútbol alemán, ganando ocho títulos de la Oberliga hasta su retiro en 1958. Con la selección jugó 32 partidos entre 1951 y 1956, incluyendo los cuatro de las Eliminatorias a 1954 y cinco en el Mundial: solo faltó ante Yugoslavia en Cuartos. Murió en 1997.

El de la izquierda en la foto es Horst Eckel (FC Kaiserslautern), que jugaba como volante defensivo en esa selección. Nació en 1932, y por ser tan pollo no le tocó ir a la guerra ni jugar con la selección nazi: recién debutó en un amistoso contra Suiza en 1952. Fue titular en todos los partidos del Mundial de 1954, y en cuatro de los cinco que jugó su selección en el de 1958 – solo se perdió el partido por el Tercer Puesto -; en total estuvo en 32 ocasiones con la Mannschaft. Se retiró en 1966, y vivió tranquilo hasta diciembre de 2021: de hecho, fue el último sobreviviente de esa selección alemana de 1954 (en algún lado se dice que también lo fue de todas las selecciones, pero al menos el arquero francés Remetter murió después que él, en 2022).
El mono de la foto era defensor central, y se llama Werner Liebrich (FC Kaiserslautern). Al igual que Fritz Walter, no solo nació en Kaiserslautern – en 1927 -, sino que fue jugador de toda la vida con el club grande de la ciudad, en el que se retiró tras 20 años de carrera en 1962. Con la selección jugó apenas en 16 partidos entre 1951 y 1956, incluyendo cuatro del Mundial de 1954, que incluso comenzó en la banca: recién ante Yugoslavia en Cuartos se ganó el puesto en la defensa sobre el hasta ese momento titular Fritz Laband del Hamburgo. Con todo y cara de monito buena gente que tiene en la foto, Liebrich quedó con la mala fama de ser el que lesionó al crack húngaro Ferenc Puskás en el 8-3 de la Primera Fase (Liebrich fue uno de los suplentes habituales que jugó ese partido), pero nadie sabe si fue a propósito, por accidente o por, eh, exceso de vehemencia. Murió en 1995 en su ciudad natal.

Ottmar Walter (1. FC Kaiserslautern… otro… ese equipo como que era Die Röske Paiserlautern…) era el centrodelantero de esa selección. Era hermano menor de Fritz; también como él, surgió en el FC Kaiserslautern y jugó casi toda su carrera profesional allí, salvo un año en medio de la guerra en el que hizo parte del Holstein Kiel. Para 1942 Ottmar se mandó como voluntario a la Marina de Guerra Alemana en 1942 – me imagino que por eso jugó en el Holstein del puerto del Báltico -, y le fue bien y regular: porque en 1944 fue capturado durante una batalla naval contra los Aliados (qué mal) en la que fue gravemente herido en la rodilla (qué horrible) pero sus captores eran ingleses y yanquis, que trataban relativamente bien al enemigo (qué bien).
A pesar de tener la rodilla más remendada que Falcao, volvió a jugar al fútbol después de la guerra, y bastante bien. Según esto metió 268 goles en 288 PJ en su carrera: un animal. Con la selección hizo 10 goles en 20 PJ, de los cuales tres fueron en Suiza 1954: su último partido fue en un amistoso contra Inglaterra en 1956. Se tuvo que retirar a los 32 años después de varias operaciones, y se alejó de todo lo que tenía que ver con el fútbol. De viejo tuvo sus épocas duras a nivel económico, e incluso se intentó suicidar (!), pero afortunadamente cambió de idea, y vivió tranquilo y sin mucha bulla, como empleado de la ciudad de Kaiserslautern, hasta su muerte en 2013.

Hans Schäfer (FC Köln) es el de la izquierda en la foto; tiene la particularidad de ser el único de los campeones de 1954 que jugó en tres mundiales: 1954, 1958 y 1962. En el de Suiza jugó como delantero por la izquierda, formando el tridente de adelante con Ottmar Walter y Rahn. Este es otro caso de jugador de un solo club y que también es el de su casa: nació en Colonia en 1927, y todos los 21 años de su carrera profesional los jugó en el FC Köln. Fue titular fijo en los tres mundiales en los que participó (solo se perdió el 8-3 contra Hungría en 1954); su último partido con la Mannschaft fue en la derrota contra Yugoslavia en los Cuartos de Final de Chile ´62: el último sobreviviente en Mundiales de los Héroes de Berna. Murió en 2017.
El de la derecha en la foto es Max Morlock (FC Nuremberg), interior derecho (algo así como volante ofensivo) de esa selección. Nació en 1925 en Nuremberg, y, sí, también toda su carrera la desarrolló en el club grande de la ciudad donde nació (¿çuántos van así de esta nómina?). Es una leyenda del FC Nuremberg, en donde metió 294 goles en 472 partidos durante los 24 años de su carrera, y con los que ganó dos campeonatos y una copa alemanes. Con la selección jugó 26 veces y metió 21 goles, de ellos seis en el Mundial de Suiza, incluyendo uno en la final. Ese de 1954 fue el único Mundial en que participó: fue titular fijo del DT Herberger, que solo lo banqueó en el 8.3 vs Hungría. Murió en 1994. ¿Qué tan ídolo es del FC Nuremberg? Respuesta: el estadio del club se llama Max Morlock Stadion…

Karl Mai (Greuther Fürth), el de la izquierda de la imagen. Jugaba de volante defensivo o defensor en esa selección: fue el que marcó al goleador Sandor Kocsis en la final de Berna. Vistió 21 veces la camiseta nacional entre 1953 y 1959, cinco de ellas en el Mundial de Suiza 1954 – el único en el que estuvo-. Jugó en varios clubes en los 21 años de su carrera, incluyendo el Bayern. Murió en 1993.
El arquero Anton «Toni» Turek (Fortuna Dusseldorf) comenzó jugando al fútbol desde muy pelaíto en clubes de su natal Duisburg, en los que calmaba la fiebre de la pelota mientras trabajaba como panadero. A los 18 años tapaba para un club ahora extinto llamado TuS Duisburg 48/99, pero le tocó dejarlo: primero porque lo reclutaron para el servicio laboral del Reich, y después, ya en 1939, le hicieron la que le hacen a uno los propios hinchas del DIM cuando cuestiona uno al equipo: lo mandaron pal frente. Pero en este caso, el de guerra.
Turek comenzó siendo parte del paseo de la Wehrmacht por Polonia, y luego estuvo en África, Rusia, Francia e Italia, hasta que fue hecho prisionero de los yanquis. De la guerra se trajo de recuerdo un pedazo de metralla incrustado en la cabeza (en serio), que le causaba de vez en cuando algunas molestias. Qué gente jodida la de esos tiempos: hoy tiene uno un uñero y no puede salir de la casa en tres días.
Turek retomó el fútbol en forma a partir de 1946 en Eintracht Frankfurt, se fue para el TSG Ulm 1846 al siguiente año, y en 1950 cayó al club con el que se hizo más famoso, el Fortuna Düsseldorf. Esa misma temporada debutó con la selección, precisamente en el primer partido de la Mannschaft después de la Guerra, contra Suiza, con 31 años cumplidos. De hecho, fue hasta 2013 el portero más viejo en debutar con la selección alemana, registro que mantuvo hasta que Roman Wedenfeller se lo quitara cuando hizo lo mismo con 33 años de edad.
Turek fue habitual en las convocatorias de Sepp Herberger para la selección hasta el Mundial de 1954, incluyendo los cuatro partidos de Eliminatorias ante Noruega y Sarre, y comenzó de titular ante Turquía en Suiza. Fue reemplazado por Heinz Kwaitkowski contra Hungría en el 8-3, pero volvió en el desempate contra los turcos y no soltó la titular hasta el resto del torneo. Su actuación en la final quedó en la conciencia alemana como heroica; y eso que la comenzó con cipote de cagadón en el 2-0 parcial de Czibor. Pero se recompuso y se pegó sus buenas atajadas que ayudaron a mantener a los alemanes en el partido, y a conservar la ventaja final. Luego del Mundial jugó un solo partido más con la selección – un amistoso contra Francia unos meses después de la final de Berna – y no más: nada raro, ya tenía 35 años encima. Se retiró del fútbol en 1957 en Borussia Monchengladbach y murió en 1984, siendo un héroe nacional y sobre todo en Düsseldorf.

Y por último, Werner Kohlmeyer era otro más que jugaba en el FC Kaiserslautern. y que era nacido en la ciudad. Jugaba de defensor (full back en el viejo sistema de la WM) tanto en su club como en la selección, con los que estuvo en 22 ocasiones. Solo jugó ese Mundial, de titular en cinco partidos, y de ahí su última aparición fue un amistoso contra Italia en 1955. A él le fue muy mal en su post-retiro: sufrió de alcoholismo, se separó de la señora y sus hijos (no sé si lo primero fue consecuencia de lo segundo, o al revés), y vivió en casi que la indigencia por varios años, hasta que consiguió trabajo de portero (no «arquero»: portero de un edificio) en un periódico en Mainz. Fue el primer fallecido de ese equipo, en 1974, con 49 años.
El DT Sepp Herberger es el primer gran entrenador de la historia de Alemania: fue el gestor, o impulsor, u organizador, de convertir a Alemania en gran potencia futbolística mundial. Nació en 1897 en Mannheim, jugó al fútbol desde pelaíto, se dedicó a la dirección técnica en 1930, y cayó en 1936 a la selección. Dirigió a los suyos durante cuatro Mundiales, los de 1938, 1954, 1958 y 1962; o sea que dirigió en en Mundiales de la preguerra y la posguerra (el otro caso que conozco es el del suizo Karl Rappan).
Para el Mundial de 1938 no pudo armar un equipo solvente con la amalgama de jugadores alemanes + los austriacos recién anexados al Reich, y quedó eliminado por Suiza en Primera Fase: la única vez que le pasó eso a una selección alemana en Mundiales hasta 2018. Pero para el de 1954 Herberger había conformado un equipo sólido, solidario, muy unido en la cancha y fuera de ella, y, como vemos, le funcionó. Para el de 1958, con una nómina casi totalmente renovada por la edad y rendimiento, le alcanzó para coronar el cuarto lugar. Y después de lo que se consideró como fracaso en el Mundial de 1962 – eliminados en Cuartos de Final, jugando muy defensivamente -, le llovieron críticas por sus decisiones y manejo del equipo, y fue retirado del cargo, aunque oficialmente dirigió hasta 1964. Murió en 1977.
hermosa postal maestro, lo lejos que quedó no solo los protagonistas sino incluso sus muertes. El tiempo no nos perdona
Muchas gracias, compa.