"Mijo, aquí donde me vé, yo fuí Botín de Oro europeo…" Los Botín de Oro semi-olvidados y/o semi-desconocidos
Lo cual pasa una que otra vez en el fútbol, claro. Ahora es más difícil, porque hasta el Juventud Sabanalarga está propenso a ser adquirido en un 98% por un jeque de Emiratos Árabes Unidos. Pero antes las reglas eran más parejas (los equipos no), y por eso hablaremos hoy de aquellos desconocidos (o casi) que lograron la gloria de ser galardonados con el Botín de Oro Europeo. Aquellos nombres que si uno los escucha desprevenidamente se imagina que son el Primer Ministro de Azerbaiyán.
El Botín de Oro, ese trofeo que no existe porque no se lo ha ganado Bokita (?).
Ahora revisemos los Botín de Oro que no conocen ni en los foros más afiebrados de fanáticos futboleros que nunca la ponen (?). Si alguno conocía a éstos, favor enviar su email de protesta por los medios acostumbrados. Ya sabe que la respuesta será la acostumbrada mandada a la mierda, con las gracias por escribir (?).
El primer Botín de Oro se lo había llevado la temporada anterior el animal (del verbo «bárbaro», no del verbo «Rodallega») de Eusebio da Silva Ferreira, con 42 goles. Pero hete aquí (?) que en la temporada 68-69 el goleador europeo vino de la gris Bulgaria, el más fiel de los satélites soviéticos de Europa del Este. El trofeo se lo ganó un tal Petar Zhekov, que convirtió 36 goles jugando para el omnímodo y poderosísimo CSKA Sofía, club fundado por el Partido Comunista búlgaro. Decimos «un tal» Petar Zhekov porque nadie lo conoce por éstos lares (hice la prueba preguntándole a mi mujer si lo conocía: su respuesta que incluyó un trapo revoleado sobre mi cabeza me indicó la respuesta (?)), pero en realidad es una gloria local (de hecho es el goleador histórico del CSKA) que jugó dos mundiales, en los que anotó la cifra de – esperen yo contabilizo…ya – 0 goles.
Hector Casimiro Yazalde. Con ese nombre y esa pinta a uno se le salta enseguida la palabra «paraguayo» y le suena a uno como el próximo refuerzo para el Deportivo Pereira. Pero no: el Chirola Yazalde es más argentino que una devaluación del peso (?). Se hizo a la fama en el Independiente de Avellaneda, club del cual saltó a Portugal a jugar en el club oligarca de Lisboa. Ahí fué donde se mandó a hacer goles, sobre todo en la temporada 1973-1974 en la que convirtió la animalada de 46 tantos en la liga local. Seeh, convengamos en que la liga portuguesa -quitando los 3 de siempre- está conformada por clubes de pueblos de 3000 personas en los que sus jugadores patean el balón en el tiempo que les queda libre de su oficio de leñadores, pescadores y pastores de cabras. Pero de todos modos lo que logró el Chirola en esa época es bastante meritorio. Atrás de él quedó un tal Hans Krankl (un monsssstro) del Rapid de Viena, un tal Carlos Bianchi (un modessssssto), del Stade de Reims, Jupp Heynckes y el salvaje de Gerd Müller.
1974-1975; 1976-1977: Dudu Giorgescu (Dinamo Bucarest, Rumania). 33 y 47 goles respectivamente.
leador de la liga rumana en todos los tiempos, incluyendo las 2 temporadas en las que obtuvo el trofeo: 1974-1975 (33 goles) y 1976-1977 (47 goles). Aunque seamos buenos entre nosotros (y aquí seguro saltará algún hincha de Dínamo a protestar furibundo «Dejá de ningunearnos gonorreu!»): el transfondo del Dinamo hace pensar seriamente (y hubo rumores en ese sentido) en la posibilidad que los árbitros le cargaban un poquito la mano a los contrarios, so pena de pasar el Tercer Tiempo en una agradable charlita con los de la Securitate. Pero son especulaciones: el caso es que Giorgescu superó el primer año al holandés Ruud Geels, al argentino Delio Onnis y al Chirola Yazalde (todos con 30 goles) y al segundo al mismo Geels, al húngaro Bela Varady y al alemán Dieter Müller (nada que ver con Gerd: apellidarse Müller en Alemania es lo mismo que llamarse Rubén Darío y vivir en Armenia).
1975-1976. Sotiris Kaiafas (Omonia Nicosia, Chipre). 39 goles.
Nos imaginamos a los hinchas de Rapid Viena, o Bayern München, o Real Madrid, o Liverpool, leyendo en el periódico que un chipriota había sido el ganador del Botín de Oro, para exclamar «¡¡¡¡Naaaaaaaaaaaa, queeeeeeeeee!!!! Ésto no es serio!!!!». Más informal que Hugo Chávez era el campeonato chipriota, país que estaba (¿está?) en una guerra civil, dividido en dos (por un lado la Chipre griega y por el otro la Chipre turca), y con menos fútbol que Aló. De ahí salió Sotiris Kaiafas, goleador histórico (oootro) de su país, que según nos cuenta Wikipedia «No era un jugador técnico, su juego lo basaba en la fuerza y en la gran capacidad física». Traducción: era un muerto con mucha leche. Corolario: era el Martín Palermo chipriota (?). Cuando seguimos leyendo su biografía llegamos a donde dice «…»Cuando gané la Bota de Oro fue uno de los días más felices de mi vida», recuerda el ídolo de las canchas de gravilla de su país» y ya se va todo al carajo.
Ese año quedó Carlos Bianchi de segundo con 34 goles, hecho que recordó en una entrevista en 1981 en cierto ex*semanario y hoy revista mensual argetina, cuyo nombre no pronunciaré ni loco (?), diciendo algo así como (no estoy inventando, eh?) «El 76 fue un buen año, hubiera ganado el Botín de Oro, pero se lo dieron a un chipriota que a último momento me superó en goles alcanzados… no armaron quilombo ni nada, si estaban encima en guerra civil…pobre gente». Sí, pobre Carlitos. Por detrás de ellos quedó otra vez el pobre Ruud Geels, que ya debía estarse cuestionando su vida, cortándose la pija y abjurando de su fé, todo en paralelo.
1980-1981. Georgi Slavkov (FC Trakia Plovdiv, Bulgaria). 31 goles.
1986-1987. Rodion Camataru (Dinamo Bucuresti, Rumania). 44 goles.
El caso de Rodion Camataru es extrañísimo: como jugador era normalito, un grandote bien ubicado que metía goles ayudado por la inercia. En la temporada que ganó el Botín de Oro, Camataru llevaba 24 goles faltando 6 juegos para terminarla. Milagrosamente (adjuntar ????? a placer) anotó ¡¡¡20!!! goles en los seis juegos restantes, sobrepasando sin problema al segundo, el goleador austriaco Toni Polster (que se quedó con 39) y a Nasko Sirakov (el centrodelantero de Bulgaria en ese equipazo del Mundial 94, con 36 goles). En el momento la cosa generó rumores, pero el asunto no trascendió demasiado gracias a la falta de noticias provenientes del otro lado de la Cortina de Hierro, y al humo soltado por el dictador Ceasescu. De todos modos, France Football actuó con celeridad, demorándose apenas 20 añitos para quitarle el Botín de Oro a Camataru y dárselo a Toni Polster, en un acto de eficiencia que envidiarían los tribunales colombianos. Camataru después tuvo una carrera mediocre en Bélgica y Países Bajos, y hoy debe estar rompiendo las bolas a quién quiera escucharlo que le robaron el Botín de Oro.
1987-1988. Tanju Çolak (Galatasaray, Turquía). 39 goles.
Lo que averiguamos de Tanju Çolak indica que era un jugadorazo. ¡Y uno que tiene como referencia de un delantero turco al muerto de Hakan Sukur! Pero parece que Çolak no era tocuén (tocuén es cuento): jugó en dos de los grandes de Turquía (Galatasaray y Fenerbahce) anotando 166 goles en 161 partidos. Sí, más de un gol por partido. Sí, ustedes me dirán que si la liga turca ahora es una cagada, en los 80 era una tristeza comparable a la hinchada de Envigado. Y tienen razón, pero ajá, no deja de ser meritorio cagar a goles a los rivales en estadios en donde todo el estadio retumba con ganas de prenderle fuego a la Anatolia (?). Lo jodido de la carrera de Çolak es que se le acabó a los 30 años por irse a la cárcel (!!!), acusado de contrabandearse un Mercedes-Benz a Ankara. Una joya. O un montaje, quién sabe, aquí no pasan esas cos
as (?).







Jajajaja grande maestro. Me hace recordar el goleador FIFA del año, de los mismos que hacen los 'rankings' esos, y que más de una vez se lo ganó la liga ecuatoriana, boliviana, etc. Así es el fútbol, hay oportunidades para todos, como en la vida(?).
excelso, como siempre don YSEC, pero bacano volver a ese método para sacar el botín de oro! o por lo menos por gol promedio en la temporada!
Dónde lean esto el Camello Serna, Herly Alcazar, Jeffrey Diaz, Palmira Salazar o el Mítico Boyero!!….. Se van a querer matar, al saber que en sendas ligas competitivas y reconocidas (?) ellos la hubieran metido a placer y hasta se hubieran Ganado el Botín de Oro…. Claro que bueh, con lo borrachosos y vagos que son, les hubiera tocado empeñar el botín para poderse pagar el viaje de regreso a baldosear en Colombia….
Excelente Post!!
Excelente Post Maestro!
"… apellidarse Müller en Alemania es lo mismo que llamarse Rubén Darío y vivir en Armenia"
Juajuajuajua