Postales de equipos olvidados: la selección Colombia sub 20 campeona del Sudamericano de 1987

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SelCol87-3

Cuando le preguntan al pueblo cuál es la selección Colombia que más recuerda con emoción/pasión/viva Colombia hp, el 99% seguro mencionará, y depende bastante de la edad del o de la que responde, la de Brasil 2014, la del Pibe y compañía de 1989 – 1993, o hasta la de la Copa América 2024. Ahora, si le preguntas a algún viejorro – o si vas a facebook a hacer la encuesta, que es lo mismo – qué selección pre-90s se le viene a la cabeza, seguro la mayoría se acordará de la sub 20 del profe Marroquín con John Edison Castaño, Higuita, Tréllez, James Rodríguez papá y etc de 1985.

Lo que destila colombianidad del tema que ninguno de los que más recuerda la afición logró ganar un mísero título oficial (!). Y es llamativo que, con toda seguridad, nadie menciona ni por ahí a la que fue la primera selección Colombia – de hecho, el primer equipo de fútbol, sea selección o club – que ganó un título sudamericano oficial: la sub 20 campeona del Torneo Juventud de América de 1987, jugado entre enero y febrero de ese año en el Eje Cafetero + Cartago. Y no es porque nadie le paró bolas a ese campeonato: la afición, con la ingenuidad semivirginal de esos años de tristeza futbolística, se empeliculó bastante con el torneo, copando las tribunas con los partidos de la selección o siguiéndolo con atención en los partidos en vivo por la TV y radio. Hasta te digo que literalmente el país se paralizó el día del partido decisivo, contra Brasil, que terminó en un muy sufrido 0-0 con el que obtuvimos el título y que fue bastante celebrado con la tradicional Maizena.

¿Por qué ese seleccionado dejó tan poca recordación, al menos de la positiva? Creo que se debió a dos factores: 1) que la afición tenía como referencia en la cabeza al combo de la sub 20 de 1985, la primera selección Colombia que de verdad emocionó de manera unánime a todo el país por su juego alegre y sabroso; mientras que, con la mano en el corazón, el seleccionado de 1987 era más voluntad y lucha que vistosidad; y 2) que esa selección clasificó con bastante hambre al cuadrangular final: con 4 PJ – 2 PG – 0 PE – 2 PP empató en 4 puntos con Paraguay y Chile pero pasó por GD recién en la última fecha, gracias también a que Uruguay nos dió la manito ganándole a los guaraníes. El DT del equipo era un señor llamado Finot Castaño, multicampeón como jugador con Millonarios en los 60, y que la verdad poca gente en el país se enteró que era DT hasta que comenzó el Sudamericano.

Ya en el Mundial de la categoría jugado en octubre en Chile la pifiamos: gris debut con 1-0 a Bahrein, baile y derrota 3-1 con la República Democrática Alemana (los tres de los alemanes orientales los hizo un pelao llamado Mathias Sammer), y quedamos eliminados de manera muy marica empatando 2-2 con Escocia, después de ir ganando 2-0 con baile incluido, por echarnos atrás innecesariamente y regalándoles de la nada un penal.

El tema es, como decíamos, que ese equipo poca gente lo tiene en la cabeza, o si lo tiene es para decir algo como «qué mano de troncos ome» – lo he leído en redes -. Y me parece cagada con unos pelaos que, literalmente y sin clichés baratongos, le dieron una alegría genuina a un país que la necesitaba con ganas, que lograron lo que muchos seleccionados nuestros más calidosos antes y después no pudieron y que sacaron la garra, o la arepa, o lo que sea que haya sido, cuando tocaba hacerlo (en el cuadrangular final le ganamos a Argentina y Uruguay y empatamos con Brasil). Y que además, cuando repasas quienes estaban, notas que en serio no solo eran un rejunte de voluntades sino que tenía gente muy calidosa. Entonces, a manera de ¿homenaje? ¿reivindicación? vamos a repasar quiénes conformaron la nómina responsable de que dejáramos de ser virgos a nivel sudamericano; y para eso nos apoyaremos en esta foto de los 20 preseleccionados.

Arriba, de izquierda a derecha: Eduardo Niño, Eugenio Samaniego, Ronald Valderrama, Alfonso Díaz, John Jairo Tréllez, John Jiménez, Miguel Calero, Carlos Pimiento, Oscar Pareja, Wilson Pérez y Julio Gómez. Abajo: William Muñoz, Vladimir Campo, Miguel Guerrero, Andrés Estrada, Henry Vélez, Wílmer Cabrera, John Trujillo, Martín Caicedo y Alfonso Cañón

El primero de arriba es uno de los ultra conocidos. Eduardo Niño (bogotano / 19 años / Independiente Santa Fe /arquero) surgió de las inferiores del Cardenal, en donde desde pelao mostró condiciones que lo llevaron a ser convocado a la selección de Marroquín del Sudamericano sub 20 de 1985. En ese torneo fue suplente de René Higuita, pero en el Mundial de la URSS de agosto, con 18 años recién cumplidos, fue el titular en los cuatro partidos que jugó la selección. A la afición, que en esos inocentes tiempos seguía con mucha atención patriótica el andar de una selección sub 20, extrañó que el DT banqueara a un René Higuita que era figurón en el arco, y por eso se concluyó alegremente que este último estaba lesionado. Pero, si le creemos al reporte oficial de la FIFA de ese Mundial, «Niño fue llevado a este Torneo en calidad de guardameta segundo, sin embargo, en el tiempo de preparación progresó tanto que el entrenador nacional depositó su confianza en él«. O sea: se ganó el puesto a pulso. Y respondió, jugando bien y seguro ante Bulgaria, Hungría y Túnez, pero desfondándose junto con el resto del equipo en el ST ante Brasil.

De todos modos dejó buena impresión, que confirmó con su gran actuación en ese Sudamericano sub 20 de 1987. Niño fue fundamental en el título de este torneo, tapando de todo y bajándose hasta un dron ucraniano cuando arreciaba el asedio rival. Ya a finales de los 80 agarró titularidad y nivel con Santa Fe, fue convocado al Mundial de Italia 90 – en el que fue suplente otra vez de Higuita – y su carrera iba para arriba… hasta que cayó en esa moledora de promesas futbolísticas que era el América del doctor Ochoa. Fue raro su pasó por los Diablos Rojos, porque a pesar de que agarró la titular después de la ida de Falcioni en 1990, su progresión se estancó: uno lo veía tapar y no dejaba esa sensación de confianza que exhalaba el arco con el gran Julio César. Así que fue perdiendo la titularidad en su club y terminó banqueado por varios años; pasó brevemente por Botafogo, en 1999 fue al Unión Magdalena y finalizó su carrera en Millonarios. Después lo vimos como entrenador de arqueros de varios clubes colombianos y de la selección mayor.

Eugenio «El Tanquecito» Samaniego (de Santa Marta – no «samario», vas a ver por qué – / 18 años / Deportivo Pereira / delantero) fue uno de esos casos tipo «juega en el exterior entonces OBVIO debe ser bueno» con el que le metían mono a uno por esos años. De hecho, el caso de este jugador fue similar al de cierto portero argentino al que le cagamos su carrera internacional por convocarlo para las Eliminatorias de 1985: «El Tanquecito» nació en Santa Marta por la época en que su papá, Eugenio «El Tanque» Samaniego (se rompieron la cabeza poniéndole el apodo al hijo los hps), era figurón en el ataque del Unión campeón de 1968. Posteriormente su papá retornó a Paraguay con su familia, y allá se crió y se formó el pelao en la cantera de Cerro Porteño jugando como delantero. No tengo claro cómo fue que llegó a Colombia (¿conexiones del papá?), pero en 1986 estaba en Nacional, y para el año siguiente en el Deportivo Pereira. En esa selección sub 20 generó bastante expectativa en prensa y afición tanto por sus orígenes guaraníes como por portación de genética, pero, la verdad, no se le vio nivel. Después de 1988 se le perdió la pista; aparentemente anduvo por clubes del deep ascenso sudamericano y alemán, hasta que resucitó de las brumas del pasado en 1999 en el Unión Magdalena, club al que cayó con, precisamente, Eduardo Niño, para salvarlos del descenso. No pudieron.

Debe ser jodido jugar al fútbol profesional con la qué cule losa de ser el hermano del Pibe Valderrama, pero creo que Ronald Valderrama (samario / 19 años (¿de haber terminado el bachillerato? Digo, según esa foto…) / Unión Magdalena / volante defensivo) se la quitó de encima rapidito, porque la comparación en realidad era inexistente: todo el talento y la clase para manejar la pelota de los tres hermanos (el otro era Alan, el que jugó en Millonarios a mediados de los 90) se la acaparó el Mono. Seis años menor que el Pibe, Ronald salió de las inferiores del Unión Magdalena, club del que no sé cuál putas era la metodología de formación de juveniles, pero el canterano de allá si no salía crack talentoso y fantasioso resultaba un destructor áspero y picapiedra, una de dos.

Ronald fue de los segundos, y solía cumplir sin brillo, pero con orden, como volante defensivo. En esta selección de 1987 fue titular indiscutible para el DT, tanto en el Sudamericano – solo se perdió la final por amarillas – como en el Mundial, haciendo su labor de acabador de ataques rivales en silencio. Pero quedó marcadísimo para la afición por el penal bien marica que cometió en el partido decisivo contra Escocia en el Mundial de Chile (pilla abajo el video), que derivó en el empate escocés y nuestra eliminación. Con los años se convirtió en titular fijo en el medio campo del Unión, hasta que fue transferido al Junior en 1994, pero ahí no le alcanzó sino para ser alternativa de Lucho Grau y de Héctor Gerardo Méndez. En Junior también dejó un motivo de recuerdo a la afición: fue el que cobró al palo el sexto penal de la tanda contra Vélez Sarsfield en la semifinal de la Libertadores de 1994 que eliminó al Tiburón. Después pasó al Unicosta, como muchos ex-Junior y ex-Unión con poco puesto, y desde ahí le perdemos la pista. Hasta donde sabemos, vive en la USA desde 2001.

Alfonso Díaz (barranquillero / 19 años / Junior / volante central-mixto) comenzó ese Sudamericano en la banca, agarró la titular en el medio haciendo pareja con Ronald Valderrama a partir del tercer partido, y desde ahí no la soltó ni en el Mundial. El pelao jugaba bien, según recuerdo, pero nunca se consolidó en el Junior; estuvo brevemente en el América en 1989, jugó en algún club de Venezuela y se retiró en 1993 para dedicarse a los negocios de la familia.

Julio Gómez (caleño / 19 años / América /arquero) fue el suplente de Niño en ese Sudamericano, pero para el Mundial al que llevaron de alternativa no fue a él ni al otro arquero que sale en la foto, sino a Oscar Córdoba. Gómez tuvo oportunidades en el arco americano a principios de los 90, pero nunca pudo agarrar de manera concreta la titular. Buscando minutos, jugó en Unión Magdalena (1994), Quindío (1995 y 1996) y el ascendido Unicosta en 1997, antes de devolverse para el América en 1998, en donde fue el tercer arquero detrás de su hermano Diego y, mira qué cosas, de Eduardo Niño. A partir de ahí, le perdemos la pista.

John Jairo Tréllez (Turbo / 18 años (mmm [cara de sospecha] / Nacional /delantero) era una de las figuras del equipo: rápido, goleador y peligroso al contragolpe. Otro de los veteranos de la selección de 1985, ya en esa época pintaba mucho, y en su caso, al menos a nivel local, trascendió bastante. Destacó en esa Libertadores de 1989, tanto que el FC Zürich suizo se lo llevó para reforzar al equipo a mitad de 1989. No se habla mucho de su paso por Europa, pero a Tréllez de verdad le fue bien por allá: según este sitio metió 25 goles en 53 partidos de Liga y copa entre 1989 y 1992, lo cual es muuuy meritorio para un delantero colombiano en esos años de inexperiencia, así haya sido en una liga de segundo orden europea.

No sé entonces por qué se devolvió para Colombia en 1992, pero llegó afiladito de tal modo que terminó siendo figurón de la liga. No extrañó entonces que se lo llevara Boca Juniors en abril de 1994 como refuerzo estelar; pero contra lo que se pronosticaba, en Argentina le fue mal, pero lo que se dice mal, del verbo horrible. Tanto que incluso aún lo recuerdan como uno de los bluffs históricos del xeneize. A partir de ahí su carrera fue perdiendo gas paulatinamente, y desde los 29 años comenzó a acumular millas por sus estadías en clubes de Arabia Saudí, la MLS, Marruecos y China, hasta que cerró su carrera en el Bajo Cauca FC de la Primera B criolla en 2006. En la selección Colombia de mayores no hizo una mondá, y solo se recuerda por ser el jugador que más convocatorias tuvo en el album de Panini sin haber ido jamás a un Mundial.

Tréllez en la foto oficial del FC Zürich para la temporada 1991-92. Pilla el segundo de la fila de abajo: compartió equipo con Robderto Di Matteo (!) (Fuente)

John Jiménez (caleño / 18 años (¿18? ¿De jugar al fútbol?) América /defensor central) se formó en la cantera del América, equipo que lo pasó prestando durante sus primeros años de carrera para que no perdiera forma: fue así como pasó por el Once Caldas (bueno, Cristal Caldas en esa época), el DIM y el Quindío, entre otros, hasta que volvió al Rojo de Cali. Con América fue titular en 1993 y jugó Libertadores, pero entre los figurones que traían para el puesto – como Alexis Mendoza, Néstor Fabbri o Heber Moas – y las apariciones inesperadas – como un pelao llamado Jorge Bermúdez – lo mandaron de nuevo a la banca, y así fue que volvió a emigrar. De América se fue para Santa Fe, luego al Quindío y Cortuluá, y desde ahí le perdemos la pista. Ah,  volvió a aparecer en las noticias en 2017…  cagada.

Sobre el gran Miguel Calero (Ginebra, Valle / 15 años (!!!) (QUIN-CE, será en cada guante) / Escuela Sarmiento Lora /arquero) no hay mucho que contar que no sepamos todos. Salvo la cipote de cara de mamar hambre que tiene en esta foto (como varios de esta imagen, de hecho… qué duro es vivir en este puto país), que no auguraba el brillante porvenir que le vendría a la futura leyenda del Deportivo Cali, Nacional y Pachuca. Le tocó comer mierdita al principio de su carrera, entre ella el no ser finalmente convocado ni para el Sudamericano ni para el Mundial… pero para lo que fue su posterior carrera, valió verga.

Carlos Gregorio Pimiento (Armero (!) / 19 años / Deportes Tolima / delantero) fue uno de los más conocidos de esa selección, y no por lo futbolístico: es nativo de Armero y sobreviviente directo de la tragedia, en la que perdió a sus abuelos. Debutó profesionalmente con el Deportes Tolima en 1988, y le fue muy bien en su primer año, marcando 13 goles. Pasó al Deportivo Cali en 1989, pero no agarró estabilidad como titular, y en febrero de 1991 se fue con Bernardo Redín al CSKA Sofía de Bulgaria, en lo que si hoy es una transferencia medio random, en la época fue un movimiento absolutamente inesperado, aunque importante, para nuestro fútbol pobre pero honrado.

Pimento duró unos meses en Bulgaria, en los que dejó dos goles en siete partidos de Liga, y se devolvió para el Cali; de ahí fue prestado al Quindío, y luego retornó al Tolima, en donde acabó su carrera de manera digna y sin brillar demasiado. En ese Sudamericano de 1987 jugó solo un partido entrando desde la banca, y lo mismo hizo en el Mundial de Chile. Hasta hace unos años trabajaba en Comfenalco en Ibagué.

Esta foto es para demostrar que no es paja que Carlos Gregorio Pimiento jugó en CSKA Sofía

Oscar Pareja (Medellín / 19 años / DIM / volante mixto – ofensivo) es otro de los que tendría una brillante carrera futura. Jugó muy poco en ese Sudamericano: titular en el 5-0 ante Bolivia y entrando desde la banca en el partido final contra Brasil, fue al Mundial de Chile pero no jugó un solo minuto. Lo cual extraña sabiendo que era un crack absoluto, de muchísimo manejo y visión para crear, que se consolidó rapidito como titular en el Poderoso DIM. Con mi amado Rojo no fue campeón porque con esta sal qué vamos a hacer no joda. Se fue al Deportivo Cali en 1996 – y adivina qué, ahí salió campeón apenas llegó -, en 1998 emigró a la MLS y allá se quedó, jugando hasta su retiro a los 37 años. Continúa viviendo en ese horrible país, con una carrera sólida de casi 15 años como DT en varios clubes de la MLS.

Tampoco hay mucho que contar que no sepamos casi todos sobre Wilson Pérez (Barranquilla / 19 años / Junior / volante ofensivo), lateral derecho de la selección mayor en dos Mundiales y dos Copas América. además de histórico del América en uno de los combazos infernales que solían tener hasta fines de los 90. Terminó su carrera en 2005 en el Deportes Quindío, al que llegó después de haber tenido – oootro en esas – unos, eh, líos judiciales. Lo que no es tan sabido es que Wilson Pérez no solo comenzó su carrera en Junior jugando como volante ofensivo, sino que cumplió este mismo rol en esta selección sub 20 del Sudamericano y en el Mundial de Chile. De hecho: no me acuerdo si en el Sudamericano, pero en el Mundial de Chile – en el que jugó dos partidos de titular y uno desde la banca – tenía la 10 en la camiseta. Después se reconvirtió al lateral con el que se arregló la vida en el fútbol.

William Muñoz (Medellín / 19 años / Deportivo Cali / lateral izquierdo) fue titular cantado marcando por la izquierda con mucha calidad en esa selección, tanto en el Sudamericano como en el Mundial de unos meses después. A pesar que debutó en Cali, era paisa-paisa: selección Antioquia prejuvenil y juvenil e hincha confeso del Poderoso DIM, en donde jugó entre 1988 y 1990. Del Medallo pasó al Nacional – por esos días no se veía taaaaan mal pasarse al otro barrio, si mucho generaba una mirada rayada -, en donde jugó poco; luego aparece en el América en 1994, y desde ahí no sabemos dónde más jugó. Vive hoy en Estados Unidos. Vladimir Campo (caleño / Deportivo Cali / lateral derecho) era el lateral del otro lado, también titular fijo para Finot Castaño. No se logró afianzar nunca en el verde caleño y se abrió para el Cúcuta Deportivo, con el que duró algunos años hasta que pasó al Bucaramanga de la Copa Concasa de 1995. Con el Leopardo duró hasta que fue parte «de una poda» en 1997, y hasta ahí sabemos qué pasó con él.

El figurón máximo de esta selección era, por lejos, Miguel Ángel «El Niche» Guerrero (caleño / 19 años / Atlético Bucaramanga / delantero). El Niche se hizo conocer en los torneos aficionados de Cali jugando en el equipo de su barrio León XIII, pero terminó debutando profesionalmente en el Leopardo ese mismo 1987. Al año siguiente se lo llevó el América comprador compulsivo de novedades, con el que estuvo con creciente éxito hasta 1992 – con un breve paso por la filial del Málaga español en 1991 -; pero se tuvo que abrir cuando cayó al equipo como DT Pacho Maturana.

Es que Pacho le tenía tirria al Niche desde Italia 1990, según dice el mismo jugador, por un cruce de declaraciones entre ambos tras el Mundial: Pacho declaró que no puso a jugar al Niche porque dizque «un Mundial no es para dar oportunidades» – mira tú esa mondá -, a lo que el jugador respondió mosqueado que por qué entonces no convocó a Willington o a Juanito Moreno en vez de a él; a Pacho no le gustó que le desbarataran su acomodada lógica públicamente. Fue ahí que el Niche se fue a Junior, en donde se cansó de hacer goles en dos años y con los que ganó el título de 1993, y luego duró cinco temporadas en gran nivel en Bari y en el Mérida, en función más de apoyo en el ataque que de punta. Se retiró en el FC Winterthur suizo en 2001. En sus años top era en verdad un crack: rapidísimo, letal, definidor, desequilibrante: de los mejores delanteros que tuvimos por estos lados. Lástima que Maturana sea tan rosquDIGO rencoroso, porque nos privamos de tenerlo en la selección en su época más brillante.

El gran Niche Guerrero en su primer año en el Bari, en 1994-1995

Andrés Estrada (caleño / 19 años / Deportivo Cali / volante central) comenzó ese Sudamericano de titular pero perdió el puesto con Alfonso Díaz. Como profesional tuvo una larga y decente carrera, identificado principalmente con su Deportivo Cali, y coronando selección Colombia en el proceso de Francia 1998. Se retiró con el Atlético Bucaramanga en 2004. Henry Vélez (¿Bolívar, Valle? / 17 años / no sé qué equipo/ delantero) jugó unos cuantos minutos en ese Sudamericano, y de hecho, perdió su puesto en la nómina que fue al Mundial (en vez de él fue Diego «Pañales» Correa). Que sepamos, no alcanzó a jugar de manera profesional en Colombia, pero en la primera mitad de los 90 lo vemos haciendo carrera en el fútbol salvadoreño y hondureño. No sabemos mucho más de él, solo que falleció a principios de los 2000, y que probablemente el coliseo deportivo de Bolívar (Valle) fue nombrado en su honor.  Y menos aún sabemos de John Trujillo, que al final no fue escogido en la selección final que participó en el Sudamericano, y del que no tenemos datos.

Wílmer Cabrera (cartagenero / 19 años / Independiente Santa Fe / volante ofensivo) es otro de los ultra reconocidos. Habitual de la selección mayor en los tiempos de Pacho – Bolillo, fue titular fijo en Eliminatorias y Mundial de Francia 1998 (y suplente en 1990), y en cuatro Copas América como lateral derecho. Pero comenzó jugando de volante ofensivo en el Santa Fe – aunque nació en Cartagena pero desde chiquito vivió en Bogotá – y en ese rol fue convocado y utilizado en las selecciones sub 20 de 1985 y 1987. Sus mejores días en clubes los vivió en América en los 90, y ya treintón pasó por Millos, Tolima, Santa Fe (de nuevo), Chicó, Herediano (Costa Rica) hasta retirarse en un club de la USL gringa. A partir de ahí se dedicó, y aún continúa, a ser DT de clubes de fútbol de la MLS y la USL, y durante un periodo fue el coach de la sub 17 gringa.

Martín Caicedo (caleño / 18 años / Deportivo Cali / defensor central) fue fijo como central junto a John Jiménez durante el Sudamericano y el Mundial. Defensor poco vistoso pero correcto y aplicado, salió del Deportivo Cali y pasó al Nacional en 1988, sin agarrar espacio en la titular en alguno de esos clubes. De ahí comenzó un deambular por equipos cada vez más decadentes como el Tolima pre-descenso, Sporting de Barranquilla y Real Cartagena, que lo estaban llevando directico por el oscuro camino del olvido. Hasta que cayó al Once Philips/Caldas en 1993, y ahí resucitó, porque se convirtió en titularazo fundamental para el Blanco Blanco por varios años, hasta que una lesión de rodilla lo obligó a retirarse. Hoy, según sabemos, se dedica a la formación de jugadores. Y Alfonso Cañón Jr (bogotano / 17 años / Santa Fe / volante ofensivo) era otro hijo-de-padre-famoso-en-el-FPC: su papá era el prócer de Santa Fe Alfonso Cañón. El status semi mítico del papá y la bulla de la prensa bogotana llevaron a que la afición se cargara de expectativas sobre su nivel; y la verdad, con la mano en el corazón, no le daba para hacer carrera sólida en el FPC. Pero rindió lo justo para terminar de titular en el Sudamericano, aunque en el Mundial perdió el puesto con Wilmer Cabrera. Además del Santa Fe, jugó en el DIM, Cúcuta y Bucaramanga. Falleció en 2019.

Eduardo Niño despejando el balón ante el acoso de Bahrein en Valparaíso, por el Mundial de octubre del mismo año

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