Postales del pasado Mundialista: La selección de Estados Unidos que derrotó a Inglaterra en 1950

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Gaetjensgol (1)

La afición mineira felizmente shockeada tras el partido, lleva en andas a Joe Gaetjens. El autor del gol rezuma una cara de "Marica, cule vaina loca llave" por cada poro

La victoria de Estados Unidos a Inglaterra por 1-0 en el Mundial de 1950 es uno de esos «Grandes Momentos de los Mundiales» de los que uno ha escuchado alguna vez, y que se sabe de lejitos así sea por cultura futbolera general. Ahora, con la mano en el corazón, esa historia es de las que uno dice sí, jejeje, qué hp hazaña, uffff, increíble pana, el fútboldinámicadeloimpensado, y todo lo que quieras, pero la verdad no termina uno de dimensionar del todo el por qué una victoria de un equipo chico sobre uno que se consideraba grande, tuvo tal repercusión que se mienta aún hasta el día de hoy.

Pero una vez que te enteras del contexto de ese partido, es más fácil entender el por qué. Inglaterra era la selección más prestigiosa del mundo en 1950, la que aún se consideraba el equipo más poderoso, más capaz y el de la liga más competitiva de la época. Eran los inventores del fútbol, los que no habían participado en los tres primeros Mundiales, los que tenían tanto nombre que después del Mundial de 1934, los italianos campeones del mundo jugaron con ellos para determinar «el verdadero campeón del mundo«. Los clubes ingleses se consideraban los más fuertes de Europa, cada amistoso con un equipo inglés en esos tiempos de casi sin torneos internacionales y cero existencia de angurria por la plata de los canales de TV, era seguido con muchas ganas por los aficionados de cada país. Así que cuando decidieron participar en el Mundial de 1950 fue una bomba mediática para la época: eran EL equipo a vencer, EL candidato a campeón mundial.

¿Y Estados Unidos? Luego de una época dorada que narramos por acá, el fútbol gringo cayó en una crisis que los fue llevando paulatinamente a una caída constante a nivel de afición, practicantes y calidad. La alguna vez poderosa y popular American Soccer League (ASL) se convirtió, ya entrados los años 40, en un torneo semiaficionado, de pobrísimo nivel, casi sin aficionados y muy poco competitiva internacionalmente. A pesar que el soccer se practicaba aún con ganas en nichos de la Costa Este (sobre todo en estados como Rhode Island o Massachussets) y ciudades como St Louis o Chicago, el fútbol en Estados Unidos era ignorado por la inmensa mayoría de público y cada vez era más marginal.

Así que para el Mundial de 1950, al que Estados Unidos accedió al quedar de segundo en las Eliminatorias de la Concacaf (segundo en un grupo de tres, con el impactante registro de una sola victoria, un empate y dos derrotas, con 8 GF y 15 GC…), la nómina fue conformada principalmente de clubes de la ASL y de equipos de la liga amateur de la ciudad de St Louis (!). Los números inmediatos de la selección yanqui no generaban mucho miedo a los rivales: desde 1947 solo habían ganado dos amistosos ante una recién nacida Israel en 1948 (el clásico de los invasores de tierras ajenas) y uno a Cuba en las Eliminatorias a 1950. De resto mencionamos solo clavadas: 9-0 que le zampó Italia en los JJOO de 1948, 11-0 que le embutió Noruega en un amistoso, 6-0 y 6-2 de México en los enfrentamientos de esa Eliminatorias, y había que ser horrible con ganas para que te tengan de nieto en fútbol los mexicanos de los años 40.

Esta imagen que se suele decir en muchos lados como el momento del gol de Gaetjens en realidad parece ser de otra jugada, porque 1) si pillas la pelota se ve que está fuera de las redes, no adentro y 2) la posición de la delantero no coincide con las descripciones del gol que dan los que estuvieron en ese partido

Estados Unidos debutó en el Mundial de Brasil 1950 perdiendo contra la fuerte España por 3-1 en Curitiba, y la verdad que según las crónicas les hicieron buen partido. Ante Inglaterra en Belo Horizonte absolutamente todo el mundo suponía un baile con revoleada por parte de los ingleses, y aquí no hay historias épicas del tipo «Obdulio Varela dijo que los de afuera son de palo» y esas monsergas. Pero, contra todo pronóstico, los yanquis ganaron el partido 1-0 a pesar de una feroz bombardeada desde el minuto cero de disparos y centros por parte de los ingleses. La hazaña se gestó con un gol que según las crónicas fue medio de casualidad: un centro – disparo desde lejos al área que venía agarrable para el arquero Bert Williams, pero que de algún modo antes de que le llegara a este, la peinó/la rozó/rebotó en el delantero Joe Gaetjens, que sea como sea desvió el balón hacia el otro lado del portero. Sorprendente 1-0 que, igualmente, todos dentro y fuera de la cancha pensaban que se iba a revertir, pero nop. El partido terminó así, y el mundo del fútbol se conmovió con el shock de lo que hoy seria el equivalente más o menos de que si hubieran invitado a Islas Maldivas a un Mundial y le ganase a la Brasil de Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho.

Bueno, el mundo se conmovió menos Estados Unidos: allá la noticia de la impensada hazaña pasó totalmente desapercibida por el público en general. Solo un periodista gringo asistió al partido, y eso que lo hizo a modo de relax porque estaba de vacaciones. De hecho, no envío notas ni reporte del partido a su periódico (el St. Louis Post), y salvo algunas menciones en los diarios, el hecho fue ignorado en el país. Los futbolistas retornaron a casa después del Mundial (lo cerrarían con derrota 5-2 ante Chile en Recife) recibidos con el mismo entusiasmo popular con el que reciben al equipo de Real Soacha Cundinamarca en el aeropuerto de Valledupar. Fue recién hasta 1976 que la nómina completa que asistió al Mundial de 1950 fue inducida al Salón de la Fama del fútbol gringo, y, a medida que crecía la afición y medios de los Estados Unidos por el fútbol, la historia fue agarrando trascendencia. Incluso les dio para hacer en 2005 una película («The Game of their lives«) bastante lacrimosa, hollywoodinesca y llena de inexactitudes históricas y épicas gratuitas.

Total es que de ese partido se habla mucho y se sabe poco más que leyendas, mitos e historias emozionantes sin verificación, de esas incomprobables que se difunden generalmente antes de cada Mundial. Lastimosamente no hay registros visuales del partido completo, y aunque una excelente crónica del mismo la puedes leer por acá, a nosotros nos dio curiosidá de saber quienes fueron, de donde venían, y qué tan perratas eran los jugadores de Estados Unidos que protagonizaron ese partido. Por lo que investigamos a fondo y encontramos que casi todos los jugadores gringos tenían encima historias interesantes, rocambolescas y sabrosonas, que contaremos acá abajito.

Vamos con el once de Estados Unidos de ese encuentro…

Arriba, de izq a der: Joe Maca, Charlie Colombo, Frank Borghi, Harry Keough, Walter Bahr, y el coach Bill Jeffrey. Abajo:Frank Wallace, Ed McIlvenny, Gino Pariani, Joe Gaetjens, John Souza, Ed Souza

..y veamos quienes eran y de donde putas venía cada uno de ellos.

Joe Maca en realidad se llamaba Joseph Andre Maca, era oriundo de Bélgica y era uno de los tres que no eran ciudadanos de Estados Unidos y que jugaron ese partido con la selección yanqui. El hombre nació en Bruselas en 1920, y con 19 años comenzó a jugar en la Segunda belga con un club de la capital – hoy desaparecido – llamado R.C.S. La Forestoise . Allí lo agarró la II Guerra Mundial y Maca terminó sirviendo en su ejército, y post derrumbe ante el ejército alemán se unió a la Resistencia contra el invasor. No sabemos si fue durante su actividad belgoguerrillera o después de esta que volvió a jugar fútbol con su equipo de antes, y con ellos ascendió a Primera en plena guerra, en 1942. Al terminar la IIGM emigró para Estados Unidos, supongo a rebuscársela, y me imagino que encontró camello porque el jugar en un equipo llamado Brooklyn Hispano de la semiprofesional American Soccer League no creo que diera para vivir sabroso en esos días.

En el fútbol gringo rindió lo suficientemente bien como para que lo convocaran al All-Star Team de la ASL en 1949 y 1950. Así que no fue raro verlo convocado a la selección que iría al Mundial de Brasil, aún cuando Maca no tenía ni siquiera la ciudadanía estadounidense. Lo que pasó es que las reglas de la USFA (United States Soccer Federation), validadas por la FIFA en esos convulsos tiempos de la posguerra, permitían que un jugador podía jugar con una selección aunque no fuera ciudadano del país al que representaba; solo bastaba que declarase su intención de nacionalizarse en un tiempo entre «despuesito» y «ahí vemos cuándo«. El caso es que Maca y los otros dos compañeros extranjeros – más adelante diremos quienes – se comprometieron a hacer la vuelta de la ciudadanía, pero al final Maca fue el único que lo terminó haciendo… siete años después…. Los otros dos se hicieron bien los maricas. Como fullback izquierdo en el sistema de la WM (algo así como central izquierdo), Maca jugaría los tres partidos del Mundial de 1950 y anotó un gol en el último partido ante Chile; esos tres partidos serían sus únicos con la selección gringa. Después del Mundial volvió a su país natal para jugar con un club de la Segunda llamado White Star (hoy se llama Racing White Daring de Molenbeek), pero al año se devolvió a Estados Unidos. Terminó camellando como decorador de interiores en Massapequa, New York, y ahí moriría en 1982.

Charlie Colombo sí era gringo-gringo, o más precisamente, italoamericano. Nació en St Louis en un barrio predominantemente italiano llamado The Hill, poblado por la numerosa colonia de allá que se fue asentando en la ciudad desde los años 1880. Colombo jugó al soccer desde temprano y tuvo bastante éxito en un club de la liga amateur local de St Louis, jugando en la posición de center halfback de la WM, uno de los dos que se paraban delante de la línea de tres en el fondo. Jugó con su selección once partidos entre 1948 a 1952, incluyendo el único de los yanquis en los JJOO de Londres de 1948, los cuatro de Eliminatorias y los tres del Mundial de 1950, y otra vez el único de Estados Unidos en los JJOO de 1952. Dos juegos olímpicos y un Mundial en once partidos, nada mal como estadística. ¿Su debut en selección? Con derrota 9-0 contra Italia en los JJOO de 1948. ¿Su partido final con la mayor yanqui? Con otra derrota, por 8-0 otra vez contra Italia en los JJOO de 1952. Agárrate esa MrChip.

De cómo jugaba Colombo lo podemos deducir según el testimonio de un propio compañero suyo de la selección de 1950: «Colombo no era lo que podrías llamar un buen jugador de fútbol. Pero era un buen defensor». Traducción: qué hp patadura; y  de esto se comprueba con solo mírarle la foto; parece un volante central uruguayo de 36 años con pasado en Danubio, Peñarol, Murcia, Elche, Besiktas y Universitario que viene a retirarse en Huracán Buceo. Dátolo de color: le decían «Gloves«, porque jugaba siempre con unos guantes de esos que son cortados en la punta de los dedos. Aparentemente después del histórico partido contra los ingleses, le ofrecieron jugar fútbol profesionalmente en Brasil, pero el man rechazó la oferta para volver a su club en St Louis. Si es cierto, «Gloves» manda huevo… murió en 1986 en su ciudad natal.

Frank Borghi fue el arquero que se inmortalizó con sus atajadas en ese partido. También oriundo del barrio The Hill en St. Louis, comenzó jugando al béisbol como Tercera Base en un equipo de su ciudad de las ligas menores gringas. Pero después de la IIGM – en la que ganó un par de medallas al valor como médico en el ejército en Europa – se volteó para el soccer por alguna razón que desconocemos: puede que fuera porque con 26 años ya estaba algo viejo para pasar de las ligas menores al béisbol profesional, no sé… el caso es que rindió como arquero en el mismo club de Charlie Colombo, posición en la que, según sus propias palabras, era ideal para él por sus virtudes y limitaciones. Es que Borghi era bastante negado con los pies – y negado era negado con ganas, y él mismo lo decía -, pero sus años en el béisbol le dieron buen manejo de sus manos y timing para agarrar la pelota en el aire.

Con la selección disputó 10 partidos: debutó en las Eliminatorias a 1950 y terminó disputando los cuatro partidos de la clasificación y los tres del Mundial de Brasil. Su último partido fue en las Eliminatorias a 1954, contra México. Murió en 2015, también en su ciudad natal, en la que trabajó casi toda su vida como ejecutivo en una funeraria (!).

Otro de St Louis – y van tres – era el fullback izquierdo de ese equipo, Harry Keough, Comenzó a patear la pelota redonda en un club de su tierra, pero en 1946 se enlistó en la Marina gringa, y por practicidad le tocó cambiar de equipo para uno de San Francisco, cerca de su base naval. Volvió a St Louis en 1949 y siguió jugando en equipos de la liga local, y allí estaba cuando lo llamaron para jugar con su selección. Y no le fue mal: disputó tres de los cuatro partidos de las Eliminatorias de 1950, y todos los de su selección en las de 1954 y 1958; además de los partidos de los gringos en los Juegos Olímpicos de 1952 y 1956 (derrota ante Yugoslavia 9-1… estaban bien clavados los yanquis en el fútbol olímpico). Ante Canadá en esas Eliminatorias de 1958 fue su último partido con su selección, y de hecho fue el último jugador de ese partido de 1950 que jugó con Estados Unidos un encuentro internacional oficial.

Ah, y obvio disputó los tres partidos del Mundial de 1950, en los que fue capitán ante los españoles por la sencilla y práctica razón que como tenía esposa mexicana, podía hablar español (!). Después de retirarse de las canchas se dedicó a entrenar equipos de soccer universitarios y de colegios, pero lo que le daba para vivir era su trabajo en el Servicio Postal. Murió en 2012.

A Walter Bahr el único que lo debe conocer es el man que se hace The Carreño´s Capsules, pero resulta que el tipo es una de las leyendas de todos los tiempos del soccer gringo. Nacido en Philadelphia en 1927, jugó como volante – halfback izquierdo principalmente – con mucho éxito durante 13 años en clubes de la ASL, y era, según dicen las crónicas, un figurón. Jugó con su selección 19 partidos entre 1948 y 1957: pareciera poco, pero como podemos adivinar, 19 partidos para una selección como Estados Unidos en esos años, que se reunía de vainas solo para compromisos oficiales, es una cifra importante. Para el caso de Bahr, estos partidos incluyen dos JJOO, tres Eliminatorias y un Mundial. Después de retirarse se dedicó a dirigir a clubes del soccer universitario y semiprofesional gringo con bastante éxito, aunque vivía principalmente de su trabajo, desde su época de jugador, como profesor de high schools.

Tres de sus hijos jugaron en la famosa NASL. Como otro Dátolo de Color: dos de ellos se pasaron a patear la pelotica pero la ovalada: ambos tuvieron una decente carrera como pateadores (placeckickers) en varios equipos de la NFL. Don Walter fue el último superviviente del equipo de 1950: murió en 2018.

Frank Wallace era también de St Louis – van cuatro -, y como la mayoría de los mentados arriba, italoamericano del barrio The Hill. Ahora, si no te parece muy italiano el apellido es porque su familia se lo cambió cuando él era pelaíto, que originalmente se apellidaban Valicenti. Si tienes dudas que el man era italiano píllale la carátula en la foto: parece que en cualquier momento te va a aparecer como consiglieri en Goodfellas. Nacido en 1922, jugaba como alero derecho en un club de su ciudad, se enlistó en el ejército en plena IIGM, peleó en batallas en Italia como tanquista, pasó 15 meses como prisionero de guerra de los alemanes, volvió a casa, y siguió jugando soccer. Lo que era una vida agitada en esos días, hoy llamas a eso el montarse en el metro a hora pico y llegar a la casa a prepararse la comida.

Con la selección jugó todos los partidos de la Eliminatorias y del Mundial de 1950 – le anotó un gol a Chile -, y no lo volvieron a llamar. Murió en 1979. Le decían «Pee Wee«, no me pregunten por qué, porque no quiero saber…

Arriba mencionamos a tres jugadores que no eran ciudadanos estadounidenses en esta selección: el escocés Ed McIlvenny es otro de ellos. Después de jugar unos años en su país y en el hoy famoso Wrexham (el de Ryan Reynolds) galés, en 1949 se fue para Estados Unidos me imagino porque la vida en las islas británicas de la posguerra era más dura que la negociación del salario mínimo con el gobierno. Así que McIlvenny (con ese apellido no puede negar lo escocés el hp) arrancó para Philadelphia a rebuscársela en oficios varios, e inevitablemente terminó jugando soccer para un equipo llamado Philadelphia Nationals de la ASL.

Estando con ellos lo convocaron para la selección yanqui al Mundial, con la que debutó en un amistoso no oficial una semana antes del mismo ante una especie de Selección Inglaterra B. En Brasil jugó los tres partidos con Estados Unidos y serían sus únicos a nivel internacional: después del Mundial se fue para Inglaterra a jugar con el Manchester United, pero casi no tuvo minutos ahí, y terminó su carrera jugando varios años en la liga irlandesa y en un club del deep ascenso inglés. Como contamos, McIlvenny fue uno de los ters extranjeros convocados a la selección bajo el compromiso de nacionalizarse posteriormente. Pero se tiró el proceso yéndose para Inglaterra, y ajá… murió en 1989 allá mismo. Jugaba de halfback derecho (uno de los dos ubicados delante de los tres defensores).

Billy Wright y el capitán gringo (solo por ese partido, y gracias a portación de pasaporte) Ed McIlvenny, en los actos protocolarios (Fuente)

Gino Pariani era otro de St Louis en este equipo, y con este son cinco sanluiseños (¿así se dice?) en los once que derrotaron a Inglaterra. Como se cae solito solo con leer su nombre y verle la foto, también era de The Hill, y casi que vamos con la misma historia: jugó en clubes amateur de su ciudad, se destacó en los torneos de liga y copa de St Louis, y destacó lo suficiente como para ser convocado a la selección. Su debut en el equipo nacional, con 20 añitos en 1948 en un amistoso ante Noruega,  fue memorable para el muchacho. Memorable porque les empacaron a los gringos un brutal y demoledor 11-0, no porque haya jugado bien… pero ajá, las brumas azarosas de los recuerdos perennes pueden ser tanto límpidas o cargadas de tormentas…

Desde ahí no lo convocaron más a partidos oficiales hasta que de repente se lo llevaron al Mundial de 1950, y cuando digo «de repente» es tal cual: ni él, ni su familia, ni los compañeros, ni los 20 gatos que seguían el fútbol gringo en esa época esperaban que lo llevaran a Brasil. Tanto que Pariani había programado la ceremonia de su boda para los días en que se iba a disputar el Mundial, lo cual era algo que aún se podía hacer en esos tiempos en los que no se cruzaba ningún suceso fútil con eventos importantes como los partidos del Mundial por TV, Total que el Gino se encontró con el dilema de o ir al Mundial de Fútbol, y afrontar el enojoso detalle de decirle a su futura esposa que debían cancelar su propio matrimonio, o no cambiar sus planes ni los de los invitados, y perderse la única oportunidad que iba a tener de jugar un Mundial de Fútbol. Pero el man afortunadamente pudo cuadrar para adelantar la boda, y viajó con el equipo nacional con apenas tres días de casado. Valió la pena, porque no solo jugó los tres partidos del Mundial de 1950 sino que anotó un gol – el único como internacional -, en el debut contra España. También fue buena decisión considerando que nunca más volvió a jugar con el combinado nacional, y de no haberlo hecho hoy no lo conociera ni la Muerte. Murió en 2007 y, sí, duró casado toda la vida con la misma señora.

El único que más o menos es mentado de todos estos personajes es el autor del gol – y precisamente por este motivo lo es -: Joe Gaetjens. Nacido en una familia acomodada de Haití en 1924, se dedicó a jugar al fútbol desde muy pelao como delantero en un club de la liga local llamado Etoile Haïtienne (que aún sigue existiendo). Según algunas fuentes el man jugó con la selección haitiana en unos partidos amistosos contra Curazao y Venezuela en 1944, pero ni idea si sería verdad o es pura noticia incomprobable… El caso es que en 1947 se mudó a Nueva York a estudiar Contaduría, y estando allá se unió a un club de la ASL llamado Brookhattan. Fue el otro de los extranjeros que jugaron este Mundial con Estados Unidos; también incumplió su promesa de nacionalizarse después, porque luego de su histórica actuación en Brasil se fue a jugar tres años en el fútbol francés, y de ahí se devolvió a su país natal a jugar con el club en el que debutó. De hecho, disputó con Haití un partido de las Eliminatorias de 1954 contra México, y este sí es un dato comprobado. Se retiró de las canchas en 1957.

Gaetjens fue el único de los once de Estados Unidos de este partido de 1950 que tuvo un final jodido. Después de retirarse de las canchas continuó viviendo con relativa comodidad en Haití, tranquilo, disfrutando de la notoriedad derivada de su famoso gol, y sin meterse con nadie. Pero el problema es que su familia sí: dos de sus hermanos eran abiertos opositores al propio François “Papa Doc” Duvalier, desde 1957 presidente electo de Haití, y desde 1964 autoelegido presidente vitalicio (ratificado por una votación que es posible, puede ser, uno acá de malpensado. que haya sido fraudulenta: ganó con el 99.99% de los votos). Apenas autonombrado vitalicio, Papa Doc comenzó a perseguir con saña a todos sus opositores, por lo que la familia Gaetjens decidió sensatamente abandonar el país. Todos menos Joe Gaetjens, que se quedó relajado porque pensaba que debido a su fama y por ser tibio políticamente, no le iba a pasar nada. Pero sí: el 8 de julio de 1964 fue arrestado por los tenebrosos Tonton Macoutes y llevado a la tristemente famosa prisión de Fort Dimanche. Y hasta ahí se supo de él. Se asume que fue asesinado unos días después de su arresto, y ya en 1972 se le confirmó su muerte a la Embajada de Estados Unidos.

¿Como era Joe Gaetjens como delantero? ¿Era calidoso, torpe, huevero, recursivo, crack? Lo poco que sabemos es por lo que dijo su ex compañero Harry Keough muchos años después: «Joe Gaetjens era un jugador de tipo muy atlético (…). Él era muy rápido, y en cualquier momento un centro se volvería peligroso porque él encontraba la manera de darle con la cabeza al balón, tenía buen timing. El gol [ante Inglaterra] fue un clásico ejemplo de eso«. Lo complementa el mismo Keough contando lo que le dijo Walter Bahr, que conocía al haitiano de los partidos de la ALS: «Este man Gaetjens, hace algunos de los goles más insólitos que verás en tu vida«. ¿Al leer esto en qué jugador piensan? A ver, digámoslo todos juntos, a la voz de tres… 1, 2, 3: DÍIIIBER CAMBINDOOO. ¡Esoo!

John Souza era uno de los dos oriundos de la ciudad más futbolera (¿soccerera?) de los Estados Unidos en el siglo pasado: Fall River, Massachussets. Si el apellido te hace pensar que era un brasileño de esos metemono que en su país son suplentes en un equipo de la Cuarta División Paranaense, no te confundas que 1) en esos tiempos eso no pasaba y 2) Souza era parte de la muy importante colonia de descendientes de portugueses en Massachusetts en general y Fall River en particular. Se explica entonces que el club en el que «Clarkie» Souza (ni idea del por qué del apodo) jugara sus primeros años se llamaba Fall River Ponta Delgada, en el que destacó en la posición de interior izquierdo.

El hombre jugó 16 partidos con su selección entre 1947 y 1954, entre dos Eliminatorias y dos Juegos Olímpicos, y según algunos registros metió cuatro goles, entre ellos uno a España y otro a Chile en el Mundial de 1950. Pero en los archivos de la FIFA dicen que no acá y acá. También se dice que supuestamente fue el único jugador estadounidense hasta Claudio Reyna en 2002 en haber sido elegido en el once ideal del Mundial, pero como esa escogencia la hizo una revista brasileña random, tampoco es que tenga mucha validez… las bodegas Johnsouzistas como que trabajaron a full… se dedicó el resto de su vida a trabajar como mecánico en Pennsylvania, en donde murió en 2012 con 91 añitos.

Ed Souza también era de Fall River, pero no tenía nada que ver con John salvo el apellido, su origen y que jugaban en el mismo club. Ed Souza disputó ocho partidos sueltos con los gringos, el último ante México en las Eliminatorias de 1954. Murió en 1979.

Ed Souza fue el único jugador de este partido que no estuvo en el debut mundialista ante España: el titular en su posición de alero izquierdo en ese partido fue un tal Adam Wolanin, que por algún motivo lo banquearon para la segunda fecha, y se perdió la oportunidad de estar en este juego histórico. Wolanin jugó varios años en su natal Polonia y en Inglaterra  – ahí sin mucho éxito -, antes de emigrar a Chicago en 1947. Jugó soccer en esta ciudad, fue convocado a la selección y jugó ese partido del Mundial ante España, y no más. Luego del Mundial siguió jugando soccer y viviendo del negocio de la comida en la comunidad polaca de Chicago, hasta su muerte en 1987.

Wolanin, a diferencia de Maca, McIlvenny y Gaetjens, sí era ciudadano estadounidense: en la nómina de Estados Unidos del Mundial de 1950 también había otros nacidos en el extranjero que sí tenían papeles gringos: el arquero Gino Gard (nombre real Gino Gardassanić, nacido en la actual Rijeka, Croacia) y Geoffrey Coombes (Inglaterra). Pero estos no jugaron en el Mundial, y entiendo que nunca jugaron con la selección…

(Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5)

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