Historias de fantasmas de los Mundiales pasados: la selección del Sarre en las Eliminatorias de 1954

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Sarre-1954

La selección de Sarre antes de uno de los partidos en las Eliminatorias de 1954. No se nota en la foto, pero el uniforme era; camiseta celeste - pantaloneta blanca - medias rojas

Antes que la infinita angurria de Infantino y su FIFA acabaran con el fútbol en general y con el Mundial en particular, las Eliminatorias abundaban en historias sabrosonas, dramáticas o al menos curiosas. Por ejemplo, no solo tenías a los conocidos de siempre, tanto los que clasifican al Mundial con solo saltar a la cancha y firmar planilla, como los esforzados clase media y baja que creemos ser parte de la élite por arañar una clasificación de vez en vez; las clasificatorias a Mundiales han visto además selecciones de países que ya al día de hoy no existen, como Checoslovaquia, República Democrática Alemana o Venezuela. De este último combo, contaremos acá la aparición por la cola de la historia de los Mundiales, del equipo de un territorio – ojo, no un país – de existencia más breve que el prestigio de John Durán: la participación en las Eliminatorias europeas al Mundial de 1954 de la selección del Sarre. ¿El qué? Ya te contaremos cómo fue.

Primero que todo ¿Qué es eso de Sarre?

Acá ves cómo se repartieron Alemania los Aliados victoriosos + Francia tras 1945. Abajo a la izquierda, en naranja zapote, ves el territorio del Sarre

Antes que nada, abre un mapa de Alemania en tu Atlas Aguilar de confianza; busca hacia el suroeste (hacia la izquierda, pana); ¿ves un pedacito de tierra cerca de Luxemburgo, y con el culo bien pegado a Francia? Esa pequeña región enclavada entre dos países y bañada por el río Saar (acá es que hace falta un Andrés Salcedo narrando sobre «… un pintoresco territorio cuya campiña está regada por la riqueza natural de la cuenca del Rin…»); es el estado alemán de Saarland, o como se dice en español, el Sarre. Ahora: lo primero en que habrá consenso entre todos y todas los que estamos reunides aquí hoy, es que qué hp nombre tan feo para un lugar, territorio, región o lo que sea. O al menos no lo asocia uno a una bucólica región de Europa Occidental, sino que suena más a un corregimiento perdido entre Becerril y La Jagua, o a algo que se mencionaría en una propaganda de Colgate. Pilla que en el original alemán el nombre es hasta bonito: Saarland, elección fácil y práctica derivada del de su río principal. No tengo pruebas pero tampoco dudas que el nombre tuvo que ser traducido por un español…

Muy pocos por acá habr(emos)án oído hablar del Sarre, pero de hecho, en parte por su ubicación estratégica, y también porque tiene una muy importante industria de producción de carbón, se lo vienen peleando alemanes y franceses prácticamente desde la Edad Media. Lo que hoy es el Sarre hizo parte de las tierras que los Francos le quitaron a los romanos en las invasiones bárbaras que tumbaron al Imperio en el siglo V; luego hizo parte del imperio Carolingio – el de Carlomagno -, y después se repartió en el montón de condados o ducados que conformarían al Sacro Imperio Romano- Germánico. Por esto último, sobre todo, la población del Sarre de a poquito fue tirando cultural y lingüísticamente para el lado alemán.

Pero eso no quitaba que los franceses le llevaran bastante hambre al territorio, y por eso la invadieron repetidamente en los siglos XVII y XVIII, hasta que la conquistaron los ejércitos revolucionarios para Francia en 1792. Pero tras la caída de Napoleón en 1815 le quitaron el Sarre a los franceses, para repartirlo a varios de los reinos y ducados pequeños alemanes que existían en esa época, y ya en 1871 el recién creado Imperio Alemán se quedó definitivamente con el territorio tras la guerra francoprusiana. Luego de la Primera Guerra Mundial los franceses lo ocuparon, sin anexárselo, por 15 años como compensación por el mierdero que dejó el ejército alemán en el territorio ocupado en su país entre 1914-18.

Esta era la bandera del Protectorado del Sarre. .

Tras la IIGM Francia quiso hacer la misma, y por las mismas razones, pero esta vez administrándolo como un Protectorado no anexado a la República Francesa. Por lo que la región se conoció oficialmente, entre 1947 y 1956, como el Protectorado de Sarre: una entidad política separada de Alemania y Francia, con constitución propia, bandera y escudo, moneda, tarjetas de identificación, servicio postal y casi todo… pero dependiente de Francia, que les manejaba la defensa y los asuntos exteriores, con Gobernador Militar y todo. La idea encaletada de los franceses era que en algún punto los habitantes de Sarre se sintieran tan parte de su lado que aceptaran la anexión plena del territorio al lado francés, y para eso eligieron ganárselos a punta de medidas de integración y asimilación. Pero la idea no cuajó, porque por mucha Segunda Guerra Mundial y vergonzoso pasado nazi en medio, los sarrenses (así se dice) se sentían más alemanes que perder con Italia en partidos oficiales. Incluso, sus habitantes se sentían tan azarados de ser manejados por Francia, que a modo de chiste maligno llamaban ellos mismos a su tierra dizque «Sarrabia» (Saarabien), comparándose de manera amarga con los protectorados franceses de Marruecos y Túnez. No, qué es esto, cancelados los sarrenses.

Ilustración de una revista francesa de 1947 hablando sobre el Sarre, mencionando que «la tercera parte de nuestra producción de acero proviene de esta región” (Fuente: Saar-Nostalgie). Pilla que la bandera de acá no cuadra con la de más arriba, creo que esta es la equivocada.

Además de todo, a la causa francesa no la ayudó el hecho que, mientras Alemania Federal tuvo una milagrosa recuperación económica y una firme estabilidad política en los años 50, del otro lado de la frontera andaban cambiando de gobierno un año sí y el otro también, y desangrándose en guerras coloniales en Indochina y Argelia. Así que Francia terminó resignándose a la realidad, y en 1957 se oficializó la re-anexión de Sarre a la República Federal Alemana, hasta el sol de hoy. Como ya dijimos arriba, es el territorio que corresponde al estado alemán de Saarland.

Todo muy interesante, pero, ¿qué tiene que ver con las Eliminatorias?

Sarre, Francia y el fútbol: ninguno se puso de acuerdo

Los capitanes del FC Saarbrücken (izq) y Real Madrid antes de un amistoso en 1951 que ganaron los sin patria por 4-0

Durante los nueve años que funcionó el Protectorado, los gobernantes franceses hicieron de todo para ganarse a su gente con tácticas tan sutiles como los videos de Rodolfo Hernández. Y acá es donde entra el fútbol: me imagino que los franceses pensarían que tener a los equipos sarrenses participando de lleno en su sistema futbolístico iba a naturalizar de a poco entre sus habitantes la integración. Parte de esta estrategia fue la invitación de la FFF al club más poderoso de la región, el FC Saarbrücken, a jugar en la Segunda División francesa en la temporada 1948-49. Pero ojo, jugar en no es lo mismo que participar: el club del Protectorado entró apenas como invitado, jugando amistosos cada semana contra el equipo sobrante de la fecha – eran 19 clubes en el torneo de esa temporada -, sin sumar puntos, ni contar en la tabla general para ellos o para el rival: tiene más emoción ver jugar al DIM de Restrepo. Muchas de las crónicas de hoy que cuentan esta historia, afirman que el Saarbrücken (para los franceses siempre fue el FC Sarrebruck) ganó ese torneo de pe a pa, con una superioridad incómoda sobre los clubes franceses, e incluso negándoles el ascenso a la Primera División francesa a pesar de hacer más puntos que el campeón y ascendido RC Lens. Pero la realidad fue que los clubes franceses rivales del Saarbrücken afrontaron los partidos como lo que eran: unos amistosos obligados, y por eso en su gran mayoría alinearon a la reserva. Así que esa historia de que «ganaron el torneo pero no los ascendieron» tiene sus berijas en la pared.

Pero para los políticos franceses era cuestión de Estado la anexión del Sarre, así que seguían dale que dale a meter al fútbol de allá dentro del francés como sea. Fue así como se solicitó la incorporación del FC Saarbrücken a la FFF en 1949 (no tengo claro si fue iniciativa del propio club o de las autoridades francesas), pero los clubes locales en mayoría, con la tirria aún fresquita de la Segunda Guerra Mundial, rechazaron la iniciativa. En otros lados leo que fue el mismo club el que se negó a ingresar antes que los rechazaran, ¿a quién le creemos? Los de Sarre igual no habían quedado quietos esperando a ver qué hacían en Francia, y ya en 1948 habían fundado la Federación de Fútbol de Sarre (Saarländischer Fußballbund. o SFB), y dos años después se afiliaron a la UEFA y a la FIFA, con lo cual podían participar de los torneos organizados por esta con sus clubes y como selección. De hecho, el FC Saarbrücken alcanzó a participar como representante de la Federación de Sarre en la primera Copa de Campeones de Europa en 1955-56: quedaron eliminados por el AC Milan después de ganarles de visita 4-3 y cagarse de manera muy poco alemana en la vuelta con una derrota por 4-1.

El legendario Helmut Schön hizo sus primeros pinitos (atención Carlos Julio Guzmán) como entrenador del Sarre

Como selección de fútbol del Sarre comenzaron a jugar desde 1950 partidos amistosos contra selecciones europeas «B» – los combinados suplentes de las selecciones nacionales que se estilaban por esos días – de Suiza, Austria e incluso Francia. El primer DT en propiedad de la Saarlección (perdón) fue un señor llamado Auguste Jordan, nacido en Linz (hoy Austria) pero que como nacionalizado francés fue jugador titular con los Bleus en el Mundial de 1938. Pero en 1952 lo reemplazó en el puesto un ex-jugador de la selección alemana, que a principios de los 50 se había escapado de su natal Dresde – en el lado soviético de la frontera -, para jugar en y dirigir clubes del sector occidental. El señor se llamaba Helmut Schön, y quién iba a saber en ese entonces que unos años después sería el encargado de la selección alemana en una de las épocas más doradas de su historia: un título, un subtítulo y un tercer puesto en Mundiales, además de una Eurocopa, en los 14 años que estuvo al frente de la Mannschaft.

Don Schön sería el DT de la selección del Protectorado en el tortuoso camino (saludos Adolfo Pérez) de la clasificación al Mundial de 1954. Ah, sí, porque siendo parte de la FIFA, Sarre estaba habilitado para jugar el Mundial. Cosas de la vida, el sorteo de las Eliminatorias de la UEFA las emparejó en un grupo con Noruega y… Alemania Federal. Cule sal, o cule casualidad, o qué morbosos los de la FIFA.

Sarre en las Eliminatorias de 1954

La selección de Sarre antes de su partido en Oslo en 1953. Arriba: Waldemar Philippi, Werner Otto, Peter Momber, Karl Schirra, Herbert Martin, Herbert Binkert, Kurt Clemens. Abajo: Albert Keck, Theodor Puff, Erwin Strempel y Gerhard Siedl (Fuente)

El debut de la selección de Sarre en las Eliminatorias (a la vez sería su primer partido oficial de la historia) fue el 24 de junio de 1953 en Oslo, en el partido que abrió el grupo. Los de Sarre salieron a jugar con esta nómina, fuertemente basada en el FC Saarbrücken: Erwin Strempel; Theo Puff, Albert Keck, Kurt Clemens, Peter  Momber, Waldemar Philippi, Werner Otto, Herbert Martin, Herbert Binkert, Gerhard Siedl, Karl Schirra. Así es, tampoco conocemos a nadie de estos, y creo que ni el HerrSchipp sabrá quienes putas son. De los convocados al primer partido oficial de Sarre en su vida, el que tuvo una carrera más prestigiosa fue el delantero Gerhard Siedl – el último de abajo en la foto -, nacido en Múnich y por lo tanto uno de los pocos «extranjeros» del equipo; Siedl desarrolló su carrera en clubes de Alemania Federal (debutó en Bayern Munich cuando era una cosa de nada), Sarre, Suiza y Austria. A pesar de no ser nativo del Protectorado, llevaba ya varios años jugando allá cuando comenzaron las Eliminatorias, haciendo goles primero en el Borussia Neunkirchen y luego en el FC Saarbrücken. Así que Schön lo llamó para la selección del Sarre y con ellos jugaría 16 partidos, entre ellos todos los de esta Eliminatoria. Siedl fue el único de este equipo que jugaría con la selección de Alemania Federal: metió tres goles con la Mannschaft en seis partidos entre 1957 y 1959, cuando el Sarre semi-independiente ya era cosa del pasado. Lástima que no jugó en años más recientes, porque el apodo de «El SIDA Siedl» por las hinchadas rivales le caía pero ni mandado a hacer.

Sus compañeros de esa selección del Sarre tuvieron carreras decentes («decentes» del verbo «pobre pero honrado«), en su mayoría casi todas desempeñadas por muchos años en el FC Saarbrücken. Ah, salvo el lateral Kurt Clemens, el único que jugaba en un club del exterior, el FC Nancy: un equipo francés, cosa compleja para el contexto. Pero a pesar de los potenciales conflictos que se hubiesen podido derivar de esta sensible situación, Clemens se la llevaba muy bien con sus compañeros dentro y (supongo que) fuera del campo, y rendía bastante bien. Tanto que, según leímos, el DT alemán Sepp Herberger dijo de él tras un partido de esa Eliminatoria dizque «Me vendría bien este superhombre» AEEEEEEE HERBERGER CACORRO.

Pero la emoción que supongo yo debieron sentir los sarrenses ante su debut internacional, se vio desbordada por la cagada que tenían en las patas, porque ya a los 15 minutos en Oslo iban 2-0 abajo, y para rematar tenían uno menos por lesión de uno de los suyos. Se les venía la nacht a los de Sarre, pero se repusieron: empataron antes de los 30´ con goles de Binkert y Werner Otto (será alemán el hp con ese nombre), y en el ST el mencionado Gerhard Siedl metió el 3-2 que no se movió más. Triunfazo en el debut de los sarrenses en Eliminatorias, que aparte cobró más valor cuando tres meses después, sus hermanos/papás de Alemania Federal solo pudieron empatar en Oslo en el segundo partido del grupo.

Alemanes y suizos saltan a la cancha para el primer partido de los de blanco tras la posguerra, en 1950. (Fuente). El arquero de los alemanes es Toni Turek, futuro campeón en el Milagro de Berna.

El 11 de octubre de 1953 se jugaría el tercer partido del grupo, con el Alemania Federal vs Sarre en Stuttgart cargado de patriotismo y significado político. Pero antes hablemos de los alemanes recién reinsertados al fútbol internacional. Tras las cositas que hicieron en la Segunda Guerra Mundial, todo lo que tuviese que ver con alemanes no era visto con especial cariño por el resto del mundo, y por esto casi nadie objetó que la FIFA expulsara a la Federación Alemana de Fútbol (DFB) de la organización tras 1945. Pero con las tensiones cada vez más crecientes de la Guerra Fría, y con el mundo queriendo pasar página a sus chicharrones pasados, se le fue bajando la nota al rencor general contra los alemanes. Así fue como en 1951 la FIFA readmitió a la DFB, que quedó asociada a Alemania Occidental (en 1952 la FIFA admitiría a la Federación de Fútbol de la RDA).

Los alemanes disputaron su primer partido de la postguerra en 1950: un 1-0 en un amistoso contra Suiza en un abarrotado hasta los jarretes Neckastadium de Stuttgart. Esa tarde jugarían tres que disputarían la final en Berna cuatro años después: el arquero Toni Turek y los delanteros Max Morlock y Ottmar Walter (además de un mann llamado Richard Herrmann, que jugó el torneo pero no la final). Su DT era un señor muy trabajador y muy serio llamado Sepp Herberger, que había dirigido la selección germana entre 1936 y 1942 sin mucha bulla, y que fue llamado por la DFB en 1950 para que reconstruyera de las cenizas el equipo de Alemania Federal, y con ellos duró hasta 1964. Así fue como los alemanes, ya readmitidos por la FIFA, volvieron a participar en el fútbol internacional desde las Eliminatorias al Mundial de 1954, en las que el sorteo agrupó con Noruega y Sarre.

Los capitanes Waldemar Phillippi de Sarre, a la izquierda y el alemán Josef Posipal antes del partido en Stuttgart.

Para el partido en Stuttgart, el DT Schön dejó en la banca al delantero Karl Schirra por inaportante (por eso la afición lo llamaba «Schirra Mosquera»). Pero no le sirvió porque los locales se llevaron el resultado con un suficiente 3-0. Un mes después los de Sarre recibieron a Noruega y se terminaron de schurretearr: empataron sin goles. Y como los alemanes les zamparon un 5-1 a los noruegos en la siguiente fecha, todo se iba a decidir en el último partido en Saarbrücken entre los alemanes divididos vs los alemanes echados. Alemania llegaba con 5 puntos y Sarre con 3, así que estos últimos tenían que ganar para forzar un partido de desempate si querían viajar a Suiza en el siguiente verano.

Pero en la práctica no hubo ni medio susto para Alemania, ni siquiera presión de la hinchada. El 28 de marzo de 1954, en un Ludwigparkstadion totalmente fuleado de 53,000 aficionados locales derrochantes de pangemanismo por cada poro, los alemanes ganaron 3-1 en medio de un poco disimulado jolgorio del respetable y clasificaron al Mundial de Suiza. Ni en el Centenario de Montevideo el 14 de noviembre de 2001 se vio tanta gente tranquila en el campo y feliz en las tribunas como en esa tarde en Saarbrücken. El ambiente previo estaba lleno de buena onda general, desde el folleto del programa del partido – el librito que repartían en la época previo a los encuentros – que clamaba que iba a ser «el mayor día de fiesta del fútbol en el Saar«. Tanta germanofilia alborotada en el Sarre por motivo del partido azaró, como era de suponerse, a los ocupantes franceses, que se vieron abrumados con el patriotismo y las ganas de reunión que reflotaron por esos días en el territorio. Por ejemplo, obligaron a cambiar un texto del presidente de la Federación de Sarre, Hermann Neuberger (futuro presidente de la Federación Alemana de Fútbol) que hablaba de los rivales de esa tarde como «… nuestros hermanos«, a «…nuestros amigos«.  La censura francesa llegó al punto de prohibir la interpretación de himnos y el izado de banderas en la ceremonia de inicio del partido. Pero en medio de los actos, así de la nada, desde los bosques vecinos al estadio sonó el himno alemán por unos altavoces que algún patriota anónimo hizo sonar con todas las ganas, así que pailánder las prevenciones de los franceses.

El delantero alemán Max Morlock, futuro campeón del mundo, mete el segundo gol alemán

Las crónicas dicen que para los jugadores de Sarre la derrota generó una mezcla de decepción por perderse un Mundial, con la alegría de ver a su país de verdá-verdá clasificar al mismo. Pero 90% lo último, al parecer, como años después recalcó el jugador Kurt Clemens (sí, el «superhombre«): «Aún hoy recuerdo que en realidad no estaba triste por perder ambos partidos. Me sentía alemán, y como tal no iba a evitarle ir a Suiza al equipo en el que yo siempre quise jugar desde que era niño. Igual, no hubiésemos [o sea, Sarre] hecho nada en la Copa del Mundo, de todos modos«. Y sí.

Pero los jugadores sarrenses sí terminarían yendo a la Copa del Mundo de 1954. Al menos desde la tribuna en la final en Berna, invitados por la Federación de Sarre, para ver cómo el equipo del país al que querían volver a pertenecer lograba una de las hazañas más grandes de la historia del fútbol. En el Sarre se celebró, obviamente, el título del mundo de 1954 con tanta euforia como en Alemania, y oootra vez los ocupantes franceses se alebestraron ante tanto desborde pro-germánico. Como dice una crónica consultada: «El entusiasmo pro-alemán era tan grande que causó descontento en el gobierno de Saar. Esto llevó, entre otras cosas, a que en los cines de Saar se tuvieran que cortar todas las escenas de los noticieros sobre la final en las que se escuchaba el himno nacional alemán.».

Qué tipos ardidos los franceses. Igual era puro berrinche, porque como comentamos, Sarre se uniría a la República Federal Alemana en 1957. Y con el fin del Sarre como entidad semiautónoma, desapareció su selección por siempre jamás de los torneos del fútbol venideros. A menos que estos animales que mandan en el mundo vuelvan a esparascar todo y terminemos con otra guerra.

Alemania Federal y Sarre saltan a la cancha esa tarde de Saarbrücken
Los alemanes celebrando uno de los goles antes los ¿decepcionados? defensores de Sarre

Fuentes: Blog Lobat Oasis, World Soccer, Historiek, MarcaSaar Nostalgie

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