Espanyol-1987-88

Una de las finales más dramáticas y emocionantes de toda la historia de los torneos de clubes europeos se dio en la Copa UEFA de 1987-88, que enfrentó a dos equipos tradicionalmente negados con la gloria. Para el ganador le quedó le quedó para toda la vida el recuerdo de una gesta épica, viniendo de atrás y logrando por fin una alegría, que duró 35 años en volver a vivir. Pero como el futbol es bien malparido, al perdedor le tocó lidiar toda la vida con una dolorosa e increíble derrota que aún arde el alma recordar. Acá lo contaremos con todas las ganas, y qué hermoso es el fútbol, nomejoda.

Increíble: hubo una época en que a las copas europeas sólo iban los mejores

Los torneos de clubes europeos de antes tenían su encanto, y no sé si estoy hablando desde la hiel amarga del otoño de una vida escoriada por la espera de que el Poderoso gane alguna vez alguna mondá. Pero sí: hoy en Europa tienes, primero que todo, el glamour artificioso de la Champions League, con sus 256 clubes y 12548 partidos a disputarse solo para que al final quede campeón el Real, o el Bayern, o el City, y en la que solo falta que incluyan al campeón y subcampeón de las ligas saudí, catarí y china (te acordarás de mí cuando eso pase). Luego tienes la Europa League y su aura penetrante a fracasados y segundones, que incluye a los ganadores de los cada vez más devaluados torneos de copa de cada país + los que no fueron suficientemente buenos para clasificar a la Champions en sus ligas + los eliminados de los grupos de la Champions que fueron menos malos que el último. Y, por último, sabemos que la Conference League es una Europa League para pobres (!), porque aglutina a los tercerones de las ligas poderosas, los mediatabla de las medianas y los segundones de las horribles… imagínate lo que puede salir de eso…

Antes de los 90 existían también tres torneos en Europa, pero no estos. En primerísimo lugar estaba la Copa de Campeones de Europa, equivalente de manera aproximada a la Championslig actual, con la diferencia de que en aquella únicamente participaban, ajá, ahí lo dice, los campeones de cada una de las ligas de Europa. Los más o menos 32 clubes se eliminaban en playoffs de ida y vuelta, todos juntos sin rankear a nadie, a la malditasea a lo que saliera, desde la primera ronda de dieciseisavos hasta una final a partido único.  ¿Era mejor o peor que el actual torneo? La verdad no sé: uno tiende a romantizar el pasado y la comparación se vicia. Por decir algo, te puedes quejar de un Bayern 9 – Dínamo Zagreb 2 en la Champions de hoy, pero con ese formato de antes de los 90 veías a un Juventus en Primera Ronda de la Copa de Campeones meterle once goles en su serie a un club de recogedores de huevos de gaviota islandés. Así que todo dependes.

Lo que sí te puedo afirmar sin asco es que, definitivamente, el formato de la Copa de Campeones era más parejo y bravo, y si quieres, injusto: veías en primera ronda emparejarse al Real Madrid de la Quinta del Buitre contra el Napoli de Maradona, Careca y Alemao, con la certeza que uno de los dos se quedaba afuera. Mientras, en otra llave paralela veías que iba a clasificar sí o sí o el Shamrock Rovers de Irlanda o el Omonia de Chipre… Una mini mala racha, un partido desafortunado, la mala suerte en el sorteo, le acababa el fútbol internacional para un club importante por el resto de la temporada. Hoy en día, es casi imposible que un club grande se quede fuera en fases iniciales, porque tienen muchas más oportunidades de atenuar las consecuencias de uno, hasta dos malos partidos. ¿Está bien o está mal que esto pase? Juzga tú.

Antonio Cabrini después de anotar el 1-1 parcial de la vuelta Juventus – Panathinaikos en el Stadio Comunale de Turín, por los Dieciseisavos de Final de la Copa UEFA 1987-88. Juventus ganaría 3-2, pero como los griegos habían ganado 1-0 en la ida, quedó eliminada la Vecchia Signora rapidito de copas europeas…

Los otros dos torneos continentales en Europa eran bien sabrosones: la Copa de Clubes campeones de Copa, o como era más conocida, la Recopa, se explica solita con el nombre: era solo para los ganadores de las copas domésticas. Y la tercera competición en categoría era la Copa UEFA, y esta sí toca explicarla: participaban en ella los clubes que terminaban en segundo lugar en sus ligas, y, dependiendo del ranking de la UEFA de cada año – basado en el desempeño de los clubes de cada país en las cinco temporadas anteriores a cada edición- , los terceros, cuartos y hasta quintos. Dicho de otro modo: la mayoría de clubes que hoy te clasifican a una Champions, antes jugaban la Copa UEFA.

Por esto, la particularidad de esta competencia es que, aunque en teoría era la tercera en importancia en Europa, tendía a tener partidos de más nivel que los de la Recopa. Es que el hecho que solamente pasaran a la Copa de Campeones los primeros de cada liga resultaba en que, a menos que ganasen la copa local, la Copa UEFA la jugasen un Real Madrid, Barcelona, Atlético, Bayern Munich, Hamburgo, Ajax, Benfica, Inter o Milan. Teniendo en cuenta además de lo parejo que era el fútbol europeo de clubes en esos tiempos de antes de la Ley Bosman, en los que te complicaba la vida un club belga, escocés o sueco, tenías como resultado un torneo con partidos durísimos, y a veces con resultados inesperados. Puedes criticar con argumentos válidos a uno u otro formato, pero no se puede negar que los torneos europeos de antes de los 90 eran más colectivos, más aglutinadores, más igualitarios, a diferencia de las copas actuales y su estratificación cada vez más acentuada de los clubes por clases sociales separadas.

El histórico Español de Javier Clemente

Para la edición de 1987-88 la Copa UEFA le asignó cuatro cupos a clubes de Italia, Alemania Federal y la URSS, tres a los de Bélgica, España, Escocia, Austria, Yugoslavia y Rumania, y a las demás federaciones entre dos y uno, hasta completar 64 equipos participantes. Pilla como era el fútbol europeo de antes de la Ley Bosman: tenían más competitividad, y por ende más cupos, los clubes de la Unión Soviética que los de España, o los de Rumania, Escocia o Austria que los de Francia… ¿Por qué no mencionamos a los clubes ingleses? Porque estaban baneados de toda competición europea de clubes desde el horror de Heysel.

Javier Clemente en el Español.

Por España los tres clubes clasificados a la Copa UEFA 1987-88 fueron Barcelona como subcampeón, y dos sorpresas: el RCD Español de Barcelona (nota: solo a partir de 1995 se renombraron «Espanyol«, así que seguiremos llamándolo con aquel nombre en esta crónica) y el Sporting de Gijón, tercero y cuarto del torneo de liga. Los Periquitos habían dado el zarpazo (léase con azento) de la mano del metódico y capaz, y también obsesivo y paranoico DT vasco Javier Clemente. Al tipo por acá lo vinimos a conocer masivamente cuando dirigió a España en los Mundiales de 1994 y 1998, pero en su país tenía un prestigio grandísimo como gestor del Athletic de Bilbao bicampeón de Liga en 1983 y 1984.

Clemente era casi que intocable en el Athletic, pero para fines de la temporada 1985-86 salió de mala manera del club tras mierderos con la directiva por el manejo disciplinario de uno de los ídolos del equipo, el delantero Manu Sarabia. De ahí recaló en el humilde Español desde la temporada 1986-87, y la verdad que pasar de ser DT campeón de uno de los clubes históricos y ganadores de España, a serlo del Español era un bonito reto (la manera elegante para decir «un chicharrón el doblehp» en los 2020s), porque los Periquitos llevaban años mitadtableando y no peleando ni por la dignidad. Pero el carismático DT no se andaba con chiquitas (qué mal envejeció esta expresión) y en su primera temporada al frente llevó al club humilde de Barcelona al tercer lugar en Liga, con lo que igualó su mejor posición liguera de la historia (y que de hecho no han superado desde esta campaña de 1987 hasta el sol de hoy). ¿Y al Athletic como le fue esa temporada? Puesto 13, kegonorrea.

Una nómina del Español en una noche europea de ese loco 1987-88. Arriba: Job, Miquel Soler, Golobart, Gallart, N’Kono y Orejuela. Abajo: Urkiaga, Valverde (sí, Ernesto Valverde), Zubillaga, Losada y Pichi Alonso.

Ese equipo de Español tenía plantado el sello Clemente en el cogote: sólido, intenso y con más obreros que calidosos en la cancha. Como vemos en la foto de arriba, la nómina no era como para que uno diga ufffffff pana qué hp combazo estelar. El más conocido era el sobrio, sereno y cumplidor gran arquero camerunés Thomas N´Kono, referenciable por todo el mundo a partir del Mundial de España ´82. Eran tiempos en que era sumamente anómalo ver un jugador africano, sobre todo del África subsahariana, en el fútbol español, por lo cual dice mucho de su peso en el equipo que completaba ya cinco temporadas siendo titularazo indiscutido en el arco Periquito.

Las otras figuras de ese plantel eran el defensa/volante Urkiaga y lateral Miquel Soler. El primero fue titular indiscutido en el Athletic multicampeón de Clemente y habitual con la selección española de esos años, con la que jugó Mundial ´82 y Eurocopa ´84. Miquel Soler hoy no se recuerda mucho fuera de España, pero la verdad es que era un animal; como lateral izquierdo se proyectaba con mucha facilidad por su tranco, regate y potencia. Es un tipo de esos que dices que hoy en día tranquilamente te jugaría en un City o Liverpool. Un peldaño más abajo destacaban el volante ofensivo danés John Lauridsen, selección y ya con cinco temporadas encima en Español, y el delantero Pichi Alonso, 9 veterano de esos útiles más por inteligencia y asociación que por potencia. Y vale la pena mencionar a un pelaíto que jugaba como extremo, vital en el equipo a pesar de su juventud, llamado Ernesto Valverde, que años después se hizo DT.

El Español de Clemente jugaba generalmente con un 3-4-3; abajo salía con tres centrales simples pero eficientes que generalmente eran Miguel Ángel, Gallart y Francis o Job; en el medio normalmente jugaban Soler por la izquierda y el menos hábil pero criterioso Iñaki por la derecha como carrileros – antes que se pusiera de moda llamarlos así -, y Urkiaga y Orejuela como volantes centrales. Y adelante, dependiendo de cómo pintaba el partido, jugaban Losada por la izquierda, Pichi Alonso o el franco-español Michel Pineda como 9, y Valverde por derecha.

Pero esto es referencial, porque si algo tenía Clemente era que jamás se pegaba ni de un esquema ni de una nómina inicialista. El DT era desde esos tiempos la misma vaina que le vimos después cuando dirigió a la selección española: un tipo obsesivo al nivel de cansón, que rara vez te repetía de un partido a otro los once inicialistas, ni su disposición en el campo, porque los acomodaba a cada rival sin importar que fuese el Milan o el Deportivo Cojones de la Ostia de Almendralejo Viejo. De ahí la preferencia de Clemente por jugadores más multifuncionales que brillantes. Los volantes/laterales por ejemplo, subían permanentemente asociándose con los extremos para mandar el balón al área rival (lo que hacían muy seguido); pero cuando se quemaban las tajadas bajaban a defender y ahí se quedaban. En momentos así era cuando Clemente solía meter un volante central más por un delantero, sea para llenar de minas el medio o para tener más la pelota.

Marica, cule bigote hp

Salvo Lauridsen o Valverde, y alguno más como el volante Golobart, por ejemplo, la nómina no derrochaba lujos: era, como ya dijimos, el típico equipo difícil, solidario, luchador, con jugadores que te rinden al máximo de lo que pueden, y de los que en algunos intuyes que ni por el hp van a triunfar en otro lado o con otro DT. La base eran gente de la casa o con años en el club, que se complementaron bien con los fichajes prestigiosos que vinieron con Clemente – los multicampeones Urkiaga, Pichi Alonso y Zubillaga – y los cedidos, descartes y traídos por puro ojo del DT vasco.

Ah, y otros, eh, particulares como el pintoresco arquero Meléndez, conocido del DT  desde sus primeros tiempos como entrenador en el viejo club Arenas de Getxo del Deep Ascenso español de los 70. Clemente literalmente se llevaba a Meléndez a cada club en el que dirigía: las carreras de ambos coinciden casi con precisión cronológica en Arenas, Basconia, Bilbao Athletic (la filial de los Leones), Athletic y… Español. Más curioso aún era que Clemente arrastraba a todos lados a Meléndez básicamente para ponerlo a mamar banca: en las doce (12) temporadas que el arquero estuvo en Primera División, jugó un total de once (11) partidos de Liga (!). además de unos cuantos juegos sueltos en Copa del Rey o la extinta y efímera Copa de la Liga española. En esencia, Meléndez al menos le puede decir a sus nietos que tuvo el honor de ser el (eterno) suplente de dos de los arqueros más icónicos del fútbol español de los 80: Andoni Zubizarreta y N´Kono.

El tema de la, eh, relación de Clemente y Meléndez era tan llamativo (bueno, dejen de cuchichear por allá al fondo), que en el fútbol español circulaba como chiste que el arquero era, a ver, el hijo del DT vasco… aynó jojojo, me descojono macho. Qué gente tan inocente esos españoles: si eso hubiese pasado por acá, ni te cuento las especulaciones que hubiesen armado los hinchas acerca de la naturaleza exacta de la relación entre Clemente y Meléndez… es que acá la gente es muy chismosa, llave…

La plantilla completa de Español de 1986-87

Volvamos al fútbol. Con esa plantilla que no era horrible para nada, pero que pintaba más para pelear mitad de tabla en su Liga, Clemente puso al Español en el top del fútbol español por un par de años. Lo cual no impedía que la prensa española en general no perdiese ocasión de tirarle puyitas a Clemente y a su estilo de juego en general: que sus equipos eran ultradefensivos, que por qué sentaba a Lauridsen si era el más hábil del equipo, que por qué no atacaba más si tenía gente con qué hacerlo, que era miedoso…

Pero basta con verse los partidos de Español en ese torneo para cuestionar la objetividad de algunas de esas críticas. Ese Español no solo atacaba de manera continua y mandaba con mucha frecuencia la pelota al área contraria, sino que se defendía más tirando la pelota para adelante que encerrándose. La no titularidad de Lauridsen, un tipo talentoso y muy querido por la afición, se puede discutir de muchas maneras; pero al final los resultados y el nivel de los titulares sostenían las decisiones del DT. Sospecho que la prensa le tiraba particularmente duro a Clemente por pura tirria; por su perfil confrontativo al declarar públicamente y/o en entrevistas, por su aparente falta de humildad, su nivel casi nulo de simpatía, su falta de filtro al hablar de jugadores y directivos (incluso propios), el man era (es aún) un tipo con muchísima facilidad para caerle mal a cualquiera.

Entonces esa Copa UEFA 1987-88 fue al final Español con todos, pero también fue de Clemente contra casi todos. ¿Cómo le iría a los Periquitos en su primer viaje europeo? Ya te contaremos…

(Continúa)

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3 pensamientos sobre “Historias de dolor y de gloria: el histórico Español de Javier Clemente y la Copa UEFA 1987-88 (1)

  1. Excelente post como siempre ; que jodido deber ser hincha del Espanyol ; saber que en cada temporada solo te importan los dos partidos contra el Barca para dañarles el caminado.

    1. Huy pana, sí. Los entiendo porque soy hincha del DIM y me han tocado épocas así bastantes… ahora, lo de estos manes este año fué muy doloroso (lo verás en la tercera parte), fue casi que la única oportunidad de su vida.

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