Las noches mágicas del RCD Español en Europa: la Copa UEFA 1987-88 (2)
Seguimos hablando de la saga del Español de Barcelona que casi tocó la gloria en 1988, historia que iniciamos en la Parte 1.
Nace de la nada, y va creciendo el sueño europeo

El formato de la Copa UEFA era el mismo que el de los otros dos torneos europeos de clubes de esos días: playoffs al mata o muere de local y de visitante, eliminando equipos hasta que al final solo sobrevivan dos por el título. Pero a diferencia de la ChampDIGO Copa de Campeones y de la Recopa, la Copa UEFA tenía el coqueto detalle que la final era a doble partido de ida y vuelta.
Lo que contamos antes sobre el nivel de los participantes de la Copa UEFA sucedió tal cual para la edición de 1987-88: de los 64 equipos del torneo había varios de primerísimo nivel en el fútbol europeo, y que por pura portación de nombre eran candidatazos: Juventus, Inter y Milan (subcampeón, tercero y quinto en el primer scudetto que ganó Napoli) y Barcelona (virreina del Real Madrid), y algo más atrás, clubes jodidos de la época como Celtic, Feyenoord, Spartak de Moscú y Estrella Roja. Incluso equipos medio equis te saltaban a la cancha con varios cracks europeos o hasta mundiales; por ejemplo en el Toulouse de esa edición jugaron el campeón del mundo Alberto Tarantini, el talentosísimo Beto Márcico y los mundialistas por Francia Yannick Stopyra y el legendario Dominique Rocheteau.
Por todo esto y por historial, Español no contaba como favorito ni para el hincha de seis años que va con el papá al estadio. Y menos cuando el sorteo inicial lo emparejó en Primera Ronda – 32avos – con Borussia Monchedgladbach alemán, semifinalista de la edición anterior. Las aspiraciones del equipo español fluctuaban entre en la clásica «actuación digna» y la de disfrutar una experiencia europea que no se iba a volver a repetir jamás en la vida, y que gracias. Pero no iban a pasar tan rápido por Europa: el 16 de septiembre de 1987, en la ida de visita en el hoy desaparecido estadio Bökelberg, los españoles dieron el bombazo al ganar 1-0 en un encuentro en el que merecieron incluso ganar por dos o tres más. El gol fue del delantero franco-español Michel Pineda. Y para la vuelta, quince días después en el Sarriá (otro estadio desaparecido), pasaron por encima de los alemanes. En un estadio aún escéptico por los suyos, si juzgamos por los vacíos que se ven en las tribunas (pilla abajo el resumen), los Periquitos le zamparon un demoledor e inesperado 4-1 a los Prusianos, goles de Valverde, Iñaki, Golobart y Pineda. El Dátolo de color es que el descuento de los alemanes fue obra de Uwe «Carapálida» Rahn.

Para la Segunda Ronda al Español le tocaba un rival más jodido aún: el Milan de Arrigo Sacchi con Gullit, Van Basten, Donadoni, Baresi, Ancelotti, Massaro y demás. Pero ojo que uno dice «el Milan de Sacchi y etc» sin tener en cuenta el contexto del momento, y se le pasan varios atenuantes que hacen ver la eliminatoria más imposible de ganar para Español de lo que en el momento fue. Ese Milan que enfrentó a los Periquitos el 21 de octubre y 4 de noviembre de 1987 aún estaba en construcción: Sacchi llevaba unos meses apenas en el club, al igual que Van Basten, Gullit y Ancelotti, y aunque el Rossonero ya mostraba una mejoría respecto del equipo que finalizó quinto la liga anterior, no era todavía la máquina que aplastaría rivales en Europa y el mundo hasta la primera mitad de los 90. Súmale a eso que el Milan tenía sancionado el Giuseppe Meazza (jugó su partido de local en el estadio de Lecce), y que, para rematar, Van Basten no pudo jugar la serie por andar lesionado, y entenderás que para un equipo armado y serio como Español no era imposible pasar la serie. Y así fue: 2-0 en la visita (goles de Zubillaga y Pichi Alonso), y 0-0 de local en la vuelta, y así sin pensarlo casi, los blanquiazules estaban clasificados a Octavos de Final en su primer torneo europeo.
Como al pobre nada en la vida le es fácil, al Español le tocó otro rival bravo en Octavos: el Inter de Milan. Los nerazzurri llevaban varios años en una especie de minicrisis por falta de títulos, y con Giovanni Trapattoni en su segundo año al frente del club esperaban retomar el viaje de los títulos (lo lograrían al obtener el Scudetto un año después). Pero esta temporada en particular no se les dio, y la verdad llegaron a Octavos medio de hambre superando con muy poquito a Besiktas en Primera Ronda y al TPS finlandés en Segunda. Pero era Inter, carajo, y eso siempre mete miedo, sobre todo si no solo tienen en el banco al tipo más ganador de la historia de clubes en Italia sino en la cancha a manes como Passarella, Bergomi, Zenga, Ricardo Ferri, Enzo Scifo, Alessandro Altobelli y Aldo Serena.
Pero otra vez los blanquiazules sacaron la garra y el orden, y eliminaron a otro favorito tras empatar en San Siro a un gol (de Lauridsen, ver abajo el resumen del partido) y ganar en el Sarriá con un solitario gol de Orejuela. Ya le afición comenzaba a soñar y la prensa a especular: ¿podía ser que el pequeño Español se metiese a una final europea? No se veía imposible: más porque en Cuartos de Final le tocó por primera vez un rival menor, el TJ Vítkovice de Checoslovaquia (saludos a Maria Fernanda Cabal que seguro nos está leyendo). Le ganaron relajado tras un 2-0 de local (Lauridsen y Pineda) y empate sin goles en Ostrava. Ay, marica, los Periquitos se metieron a una semifinal europea.
La noche de Brujas
El rival que le tocó por sorteo al Español en semifinales era, no solo en el papel más suave que Milan o Inter, sino que parecía el menos difícil de los otros clasificados: el venerable Club Brugge, o como decimos por acá, el Brujas. Ya hablamos de lo parejo que era el fútbol de clubes europeo por esos días en los que regían topes de extranjeros antes de la Ley Bosman. Por eso era normal que un club como Brujas tuviese a cuatro mundialistas con Bélgica: el defensa Hugo Broos, los volantes Franky van der Elst y Leo van der Elst (no eran familiares) – y principalmente, al animal de Jan Ceulemans, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos de Bélgica, 9 potentísimo, rápido y letal como la DIAN, y que jugaría tres Mundiales y dos Euros con su selección. Otro Dátolo más de color: en ese Brugge jugaba también el delantero israelí Rony Rosenthal, el que después nos puso a parir en Tel Aviv en 1989..

Brujas había llegado a la semifinal de forma espectacular, sufrida y sumamente caótica. En la primera fase remontó el 2-0 que en la ida le metió el Zenit soviético con un demoledor 5-0 en casa, con cuatro goles del delantero danés Kenneth Brylle (si sabes quién es se te cayó la cédula junto al Panini del Mundial de 1986). La segunda ronda el club belga la comenzó también patas arriba, al perder en la ida en Belgrado 3-1 contra Estrella Roja... y oootra vez lo remontó en su casa con un festival de goles: 4-0.
Hubiese sido muy loco que Brujas repitiera en Octavos la historia de ida de visita con derrota categórica / remontada épica con goleada en casa. Y adivina qué: volvió a pasar (!). A los belgas les tocó enfrentarse al peligroso Borussia Dortmund de Frank «Escopetita» Mill, Gerhard «El Deshollinador» Kleppinger y el arquero Wolfgang «El Osito» de Beer, y de nuevo se desfondó en el primer partido: ganó Dortmund en el Westfalenstadion – así se llamaba el Signul Iduna Park antes de vender su alma al capitalismo – con un 3-0 que dejó un olor bárbaro a eliminatoria sentenciada que ni te cuento. Pero en la vuelta, en un rugiente y colmado hasta los portaletes estadio Jan Breydel, Brujas apabulló a los de amarillo desde el inicio, igualó el playoff en los 90 minutos – que incluyeron además un par de goles anulados y tiros en el palo ,- y en tiempo extra metió dos más para sellar un increíble 5-0 que le dio el paso a Cuartos. Tremenda serie, y píllate el resumen acá que te vas a parar de la silla de la emoción y de la intensidad del partido y de decir marica ese es el Osito de Beer huy el Escopetita Mill no joda pero esos manes no paran de atacar qué locura y vas a dejar de ver videos cacorros de influencer fatuos en TikTok contando su temible experiencia de cuando montaron en un Circular Coonatra.
Ya en Cuartos, Brujas clasificó a semifinales sobre el Panathinaikos en una serie con menos dosis de drama: iban perdiendo 2-1 en Atenas hasta que un pelao llamado Marc Degryse – futuro mundialista con Bélgica en 1990 y 1994 – empató a los 86 minutos. Por lo que fue suficiente el 1-0 de local en la vuelta para pasar a semifinales a verse la cara con Español.
Los rivales en esta semifinal eran dos polos más en las antípodas que el reguetón y la música: los belgas eran el ir con todo para adelante aunque dejasen la casa sola y sin vigilancia; los españoles eran el no dar papaya, el defender con seriedad, el atacar pero sin dejar un hueco atrás, la solemnidad y seriedad del que conoce sus limitaciones. El partido de vuelta se programó en el Sarriá, por lo que era la primera serie de esta copa que a Brujas le tocó definir de visita. Este dato no era menor tomando en cuenta que los belgas metieron 15 goles sin recibir uno solo en sus cuatro partidos de vuelta, todos de local.
El partido de ida se jugó en Brujas el 18 de abril de 1988, y lo ganó el local 2-0 con goles de Ceulemans y autogol de Gallart. La reseña de El País de ese partido deja traslucir muy poco sutilmente la tirria que le tenía el periodismo en general a Clemente:
«(…) El Español anoche, como en tantas otras ocasiones, se puso el mono de trabajo y sus hombres entraron en la fábrica del Olimpia Stadium de Brujas con la única misión de ejercer de obreros, siguiendo las consignas de su técnico que no ve en ellos más cualidades. Javier Clemente, entrenador blanquiazul, seis horas antes del encuentro, les había dibujado sobre un papel la táctica a seguir. Con un rotulador de color azul, Clemente trazó una línea clara y gruesa por delante de la hipotética portería del Español. «De aquí no pueden pasar», les dijo. «Sólo es cuestión de concentración», añadió. Y fue precisamente por una falta de concentración, cuando tan sólo faltaban cinco minutos para llegar al descanso, cuando sonó el despertador en la cabecera de la cama del Español.»
(…) Clemente calmó a sus hombres en el vestuario [Se fueron perdiendo 1-0 a entretiempo] Les dijo que era posible neutralizar aquel gol, que todo estaba saliendo según lo planificado y hasta es posible que le diera una palmadita en la espalda a su amigo Meléndez, a quien concedió de nuevo la posibilidad de defender la portería blanquiazul.(…)»
Clemente supongo que pensó en poblar el medio con trincheras para frenar el juego ofensivo de los belgas, y por eso salió con un volante central más por un delantero, para armar una especie de 3-5-2: Meléndez; Miguel Ángel, Francis, Gallart; Urkiaga, Iñaki, Zubillaga, Orejuela, Soler: Valverde, Pichi Alonso. Momento, ¿qué hace el famoso Meléndez noviDIGO, de la rosca de Clemente en vez del consagrado N´Kono? Pasó que el gran arquero camerunés llevaba casi un mes lesionado, y así fue como le tocó al pintoresco suplente reemplazarlo desde la vuelta en Viktovice y en tres partidos de Liga. La figura rupestre del man y su historia rara con Clemente tapan el hecho que el man, al menos, no la había hecho mal, porque mantuvo su valla invicta en tres de esos cuatro partidos. Mirando el resumen del partido (no lo conseguí completo, me cago en Dios ostia joder) vemos que no solo no fue el culpable que Español perdiera 2-0 sino que salvó al menos dos goles más; pilla la cipote de atajada al 01:30 de ese video por ejemplo. El que sí la cagó de pe a pa fue el defensor Gallart, que se durmió en el 1-0 ante Ceulemans, y metió una hermosa vaselina para el 2-0 que lastimosamente, fue en el arco que no debía.
Las noches locas del Sarriá

La citada reseña de El País cerraba con un lúgubre «Remontar un 2-0 adverso no es fácil. Y si Sarrià no se llena, mucho menos«, que aludía a un temita que se había notado en las cuatro series anteriores para los Periquitos: no llenaban el Sarriá. No sé si era por falta de fe, por lo mal que venían en Liga y Copa del Rey esa temporada (terminó salvándose por un pelo de la Promoción y eliminado rapidito de Copa) o por la abrumadora minoría de hinchas en Barcelona respecto al gran club de la ciudad. El caso es que ni siquiera cuando asomaron la cabeza a semifinales se les llenó el estadio. Por lo que Clemente y el club apelaron públicamente a su hinchada y a toda la ciudad para que los apoyasen masivamente en la vuelta ante Brujas. Les resultó bien porque esta vez respondió la afición en el Sarriá, lleno hasta les coroniyes de hinchas no solo de Español sino hasta del rival de plaza. En realidad, la gente en general en España ya le estaba haciendo fuerza al pequeño Español, y para los hinchas de Barcelona, que aparte habían quedado eliminados de la misma copa en Cuartos de Final (ya veremos por quién), les daba lo mismo hacerle fuerza a los Periquitos. La convocatoria fue tan exitosa que ni siquiera la afectó la televisación a la misma hora del Real Madrid vs PSV Eindhoven de la semifinal de la Copa de Europa. Al crucial partido de vuelta fueron el alcalde de la ciudad, el Presidente de la Generalitat de Catalunya Jordi Puyol, y hasta Manolo el del Bombo (en serio).

Y en ese marco de gente rugiendo, de neutrales alentando, del público agitando las 20,000 banderitas que se repartieron entre los asistentes, el pequeño Español logró una de las gestas más recordadas de su historia. Desde el pitazo inicial los de casa salieron a matar a Brujas, empujado por la necesidad y el público exultante; a los 10 minutos el volante Orejuela metió el 1-0 de cabeza, tras centro por la derecha de Valverde y pivoteo de Pichi Alonso. Ves la repetición (abajo está) y te das cuenta que era un cabezazo demasiado atajable, pero el arquero belga van der Walle lo intentó atajar con los pies como si se fuese defensor (!) y ajá, se le coló… Los locales tenían ahí no más el partido para definirlo rapidito ante un Brujas confundido, pero perdieron el impulso, o se relajaron, o Brujas se acomodó: el caso es que el juego se emparejó y los visitantes comenzaron a tener el balón cada vez más, aunque sin generar peligro. Creo que a los belgas les hizo mucha falta la ausencia de Jan Ceulemans por lesión.
Afortunadamente para los locales, Brujas se encargó de facilitarles la vida con la expulsión del volante Beyens a los 41, por supuesta agresión (no se ve en la transmisión, pero no fue muy protestada por los visitantes). Para el ST Español volvió a salir con toda la furia para igualar la Eliminatoria, y lo logró a los 63´ con otro cabezazo tras – de nuevo – centro de Valverde (se la pasó desbordando por su lado toda la noche), esta vez rematado sin oposición por Losada.
No hubo más goles en los 90 minutos a pesar del ritmo infernal de ambos, y el partido se fue a tiempo extra. Y siguió así hasta los 120 minutos: con los jugadores casi muertos, con Brujas con nueve en la cancha por lesión un minuto antes del defensor Teh, cuando los DT ya estaban pensando quienes iban a cobrar los penales, viene una última cabalgada del Español. Por la izquierda centra rastrero Soler al área chica, el arquero van der Walle en vez de usar las manos para agarrar el balón lo hace rebotar (…) y ahí al lado estaba Pichi Alonso, que aprovecha el regalito y la mete. 3-0, Español clasificado a una final europea, y el público que se quiere morir de la euforia.
Tremendo: el pequeño, sufrido y humilde Español se clasificó a una final europea en su primer torneo continental. Y lo mejor, tras una actuación sólida en todo el torneo y tumbando a varios grandes en el camino. Solamente le quedaba la doble final para poder disfrutar una gloria merecidísima. ¿Quién sería su rival en la final? Aguanta, que ya te vamos a terminar de contar…
(Continúa)