La Selección Colombia en las Eliminatorias de 1994- Vol II: Los Cañones de Agosto (de 1993)
Iván René Valenciano peleándola con Celso Ayala y "El Toro" Acuña en el partido de Asunción
Y llegó el momento de la verdad: el 1 de agosto de 1993 comenzaron las Eliminatorias para colombianos, argentinos, paraguayos y peruanos en la lucha a muerte y destrucción por cupo y medio al Mundial de Estados Unidos. Lejos de ser un paseo para nosotros, como esta generación de cristal (mode-taxista-boomer-tío-feisbuquero) pensará, fue un camino bastante parejo y peleado. Acá contaremos como fue.
Las Eliminatorias para el Grupo A de la Conmebol comenzaron el 1 de agosto de 1993: debutábamos todos los seleccionados del grupo, nosotros contra Paraguay en el Metropolitano, y también Perú y Argentina en el Nacional de Lima. Después de tanta expectativa y cuentas y esperanzas y polémicas, esa tarde iniciaba el viaje express y letal, todo comprimido en 36 días, para definir quién se iba derecho para Estados Unidos, a quién le tocaba viajar al otro lado del mundo a seguir frunciendo el *, y quienes se quedaban en la casa de entre los cuatro participantes del grupo.
Recordemos que estas fueron las últimas Eliminatorias sudamericanas en las que los equipos se repartieron en grupos separados con clasificados por cada uno de ellos; ya a partir de las de 1998 nació la paja esta de ahora de un grupo único y todos contra todos y una muerte silenciosa por aburrimiento de dos años y medio. Para las clasificatorias de 1993 la Conmebol usó el formato que estilaba por esos años: repartir las diez selecciones en dos grupos con dos clasificados en cada uno, que el detalle de Chile baneado por el feo asunto aquel del Condorazo, derivó en que hubiese un grupo de cinco y otro de cuatro equipos. Al Mundial clasificaban los dos primeros del de cinco y el primero del de cuatro; a la virreina de este último le tocaba enfrentarse en un playoff intercontinental contra una selección de la Concacaf o de Oceanía. O sea, como se diría hoy, la Conmebol tenía 3.5 cupos. No sé qué hubiese pasado si a Chile no lo baneaban desde 1989; probablemente hubiesen puesto a jugar a los dos segundos de cada grupo por el tercer cupo directo, y el perdedor iba al playoff, pero la verdad que especulo.

Para el día del debut en Barranquilla y Lima, el otro grupo sudamericano – con Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela – llevaba dos fechas jugadas encima, y un bombazo: Bolivia le metió a Brasil la primera derrota en su historia en Eliminatorias e iba de líder del grupo. Y en lugares más recónditos del planeta (¿alguien usa la palabra «recóndito» en su vida diaria?), el día anterior se había disputado un partido que se miraba de reojo desde el grupo de nosotros: Canadá venció 2-1 a Australia en Edmonton por la ida del playoff de repechaje entre el segundo de la Eliminatoria de la Concacaf y el ganador del grupo de Oceanía. La vuelta fue 15 días después en Sydney y la ganaron los locales 2-1; se fueron a penales y ahí pasó Australia gracias a los dos cobros atajados por un arquero muy pelaíto llamado Mark Schwarzer. Bueno, el ganador de este playoff iba a ser el que enfrentaría al segundo del grupo de Argentina, Colombia, Paraguay y Perú, así que todos estábamos disimuladamente pendientes, aunque sospecho que no tanto los argentinos.
Un Dátolo de color antes de proseguir: los canadienses habían estado a un pelo de mandar a México a jugar este playoff con Australia: les comenzaron ganando en el partido decisivo entre ambos en Toronto, pero México remontó y agarró el otro cupo directo que quedaba para la Concacaf – Estados Unidos ya tenía el suyo como sede -. Con eso se salvó no solo de tener que viajar por medio mundo a seguir luchándola, sino de tener que ir después a enfrentarse contra cierta selección de Sudamérica que juega de rayas celeste y blanca por el último puesto al Mundial. Del morbo que nos perdimos, llave…

Pero volvamos a este tierrero. Suena a cliché periodistocolombiano decir que cualquier partido en un grupo tan cerrado era una final, pero con Paraguay, más que con Argentina, eran los partidos clave para asegurar al menos el repechaje. Porque de pronto los años y el triunfalismo posterior al 5 de septiembre puede colorizar el recuerdo, pero te aseguro que aunque había confianza en el pueblo en que una clasificación directa era muy alcanzable, ni por el putas se daba como un hecho cumplido que íbamos a pasar sobrado al Mundial, y de hecho, incluso para el repechaje. No recuerdo a mucha gente, salvo a los tíos pasados de calidad con el ron, o a la gente que solo veía fútbol cuando jugaba la selección, o a Edgar Perea. que pensaba que íbamos a superar así como así a Argentina. Estamos hablando de la selección multicampeona, con jugadores de nivel mundial, y sobre todo con una camiseta que nos echaba encima su categoría por camionadas. Entonces para el pueblo en general había primero que ganarle el cupo a los paraguayos, y después ahí sí, ver si podíamos contra los argentinos en unos partidos que se suponían parejos para quitarles el primer puesto del grupo.
Por cosas de la vida (ejem) el sorteo le quedó de papayita a la albiceleste: comenzaba en Lima, seguía en Asunción, luego Barranquilla, y cerraba la Eliminatoria con los tres partidos de local seguidos (!). Ja, culo de rosca evidente. A nosotros nos tocó la alternancia local – visitante, así que al final no nos fue tan mal. Al que no le fue muy bien con el sorteo fue a Paraguay, que cerraba de visitante sus dos últimas fechas; qué tal que no fuera Nicolás Leoz el presidente…
Debut y preocupación

La Paraguay de 1993 lucía exactamente las mismas armas de toda la vida: en defensa una marca cerrada, ríspida y encimada, revoleando la pelota sin consideraciones éticas o estéticas. Los ataques eran basados fundamentalmente en pelotazos frenteros o de costado, para pivoteo/remate del que cayera al área, que en esencia eran obuses lanzados desde donde sea hacia el centro del área para ver quién lo alcanzaba a bajar. Todo complementado, o resumido, en la tradicional garra guaraní, que traducido era correr los hps 90 minutos como mulas desbocadas como si acabara de comenzar el hp partido. Era su mismo juego tosco, simple, y con menos ductilidad que Rodolfo Hernández haciendo una declaración el día del #GayPride, y que absolutamente todo el mundo conocía y llevaba viéndoles desde 1921. ¡Ah, pero qué vaina tan hpmente difícil era contrarrestarles el juego! Era sabido que de local se iban a hacer matar, y que de visitantes no se iban a andar con maricadas, y que si podían firmar por el empate a cambio de un pedazo del Chaco Boreal, lo hacían sin meditarlo.
La Albirroja llegó a Barranquilla en medio de uno de esos mierderos deportivos y dirigenciales en los que parecen convivir diariamente en toda su historia. A principios de ese mismo año el DT de la selección era el hoy conocido Sergio Markarián, a cargo del equipo mayor tras su buena mano con la selección sub 23 en el Preolímpico y en los JJOO de 1992. Pero en marzo, Markarián renunció por problemas con los dirigentes de la Federación Paraguaya (qué raro), así que esta nombró a un señor argentino llamado Héctor Corte para que dirigiera al seleccionado para la Copa América de 1993. Corte había sacado a Sol de América campeón paraguayo en 1991, así que no era cualquier aparecido; pero por su bajo perfil y por el hecho de no ser del entorno de la dupla poderosa Olimpia – Cerro Porteño, no tenía mucho apoyo ni peso en los dirigentes ni – estoy especulando – de los jugadores. Puede ser que eso haya llevado a que el hombre renunciara en pleno viaje a la Copa América de Ecuador, dos días antes de iniciar el torneo (!). Así que se encargó de ese chicharrón peludo el local Alicio Solalinde (de qué país sudamericano será con ese nombre el hp), 100% de entraña Olimpista.

Solalinde dirigió a los guaraníes en su mediocre actuación en la Copa América, y terminado el torneo le dijeron chao muchas gracias. Fue así que para el debut en Barranquilla, los paraguayos estrenaban DT: el brasileño Valdir Espinosa cumplía precisito un mes como entrenador de la selección. Resumamos: Paraguay tuvo cuatro (cua-tro) DT en un lapso de cinco meses previos al inicio de unas Eliminatorias al Mundial. Espinosa tenía mucho más espalda que sus antecesores: dirigió al Grémio campeón de América y del mundo en 1983, y sacó campeón nacional a Cerro Porteño en 1987 y 1992. Pero su prestigio y conocimiento del áspero fútbol guaraní no tapaba el hecho notorio de que esa selección paraguaya era una caldera tapada hirviendo con ácido sulfúrico. Para completar este idílico cuadro, los jugadores de la selección pelearon con la dirigencia por el tema premios para la Eliminatoria, lío que se solucionó, en apariencia, días antes del partido en Barranquilla. Qué hermoso verguero, llaves.
Por parte nuestra las cosas estaban más tranquilas, solo con la polémica Barrabás y Aristi latente, pero aguantable. La nómina nuestra que debutó en las Eliminatorias de 1994 fue:
Oscar Córdoba, «Chonto» Herrera, Luis Carlos Perea, Alexis Mendoza, Wilson Pérez; Barrabás Gómez, Leonel Álvarez, Freddy Rincón, «El Pibe»; Tino Asprilla y J.J. Tréllez.
O sea, era casi que de memoria la alineación usual de Pacho y Bolillo a la cancha esa tarde de Barranquilla, salvo un cambio llamativo: no jugó Aristi, que llevaba siendo titular desde el amistoso contra Chile antes de la Copa América, y en su lugar inició J.J. Tréllez. ¿No hubiese sido mejor que jugase el Tren Valencia? Totalmente, pero el detalle es que el letal Tren estaba recién debutando con el Bayern Munich por esos días, y el club no le dio permiso para viajar para este partido ni para el siguiente. Eso era algo normal en esos viejos tiempos sin Fechas FIFA y con Eliminatorias seguidas: las Federaciones tenían que rogarles a los clubes para que prestaran a los jugadores incluso para partidos de clasificación al Mundial.
Por su parte, Paraguay era tan oscura, impredecible y letal como un ábum de Swans. Espinosa mandó a la cancha esa tarde a José Luis Chilavert, Andrés Duarte, Catalino Rivarola, Celso Ayala, Silvio Suárez; Roberto «El Toro» Acuña, Estanislao Struway, Gabriel «El Loco» González, Luis Monzón; Roberto Cabañas, Alfredo «El Coco» Mendoza. Lees esta nómina y, aparte que te dan ganas de ir a pelear al cerro Corá, notas que tienes nombres de mucho, muchísimo nivel en cada línea.
¿Cómo nos fue en el debut? Mal: un gris empate sin goles, con penalty botado por el Tino Asprilla incluido. Lamentablemente no encontré por ningún lado el partido completo, así que debo confiar en mis añejos recuerdos y en las muy, eh, objetivas fuentes periodísticas de la época. A ver, por acá dice que la figura fue Chilavert, algo creíble considerando el contexto y la categoría de José Luis Félix. En otro lado dicen que «el juego se desarrolló el 95 por ciento del tiempo en campo albirrojo» (ahí sí parece que se fueron un poquito a la verga). Ah, y que «Paraguay logró un punto meritorio en una situación desigual, especialmente por el triunfalismo que existe en el fútbol colombiano [NOMBE, CÓMO VAS A DECIR ESA BARBARIDAD], que aún está en etapa de crecimiento». Por el lado nuestro no parece que hubo un destacado así neto, y los que entraron – Alesssis García por Barrabás y Valenciano por Tréllez – no hicieron diferencia.
En fin, un empate preocupante, y más aún porque esa misma tarde, en Lima, Argentina comenzó pisando fuerte ganándole a los locales 1-0. Pero fue una victoria más sufrida de lo esperado, porque Perú comenzó el encuentro dominando con claridad, tocando a su estilo de triangulaciones y pases cortos, destacando los habilidosos pero blanditos Roberto Martínez, un aún desconocido Roberto «Chorrillano» Palacios, «El Coyote» Rivera y Percy Olivares. Y como director de orquesta, los manejaba el tremendo megacrack que tuvo la sal de nacer en el lado equivocado para el fútbol y la vida: José «El Chemo» Del Solar. Total que los locales se la pasaron los primeros 25 minutos desbordando la marca argentina hasta por las entradas capilares del Coco Basile, y haciendo trabajar horas extras a los defensas de blanco y celeste; pero estaba el enojoso detalle que no generaron una solita oportunidad de gol. Muy tiernos. Los argentinos, en cambio, jugaban mal – Simeone estuvo particularmente horrible – y rifaban todos los balones de ataque en pelotazos mal dirigidos arriba. Pero tenían la ventaja de contar con el animal de Gabriel Batistuta, o con la camiseta: a los 28 del PT el Bati metió el 1-0 con un centro del «Chapa» Zapata desde la derecha. Y ahí se desinfló Perú.
Argentina manejó el partido – no es lo mismo que «dominó» – en el resto del PT. Pero en el ST Perú salíó con todo, e incluso al minuto uno tuvo su mejor oportunidad del partido – la primera -, con pase del Chemo Del Solar a «Balán» González, que se comió el gol solito frente a Goycochea. El ST fue casi todo de Perú, que llegaba y llegaba manejado por Chemo, pero, al igual que el PT, sus atacantes asustaban menos que «Séptima Puerta«. Tanto así que las únicas oportunidades de gol peruanas, además de la mencionada, fueron de Del Solar. Al final fue un 1-0 algo apurado para Argentina, que mostró buenos rendimientos de Batistuta, Goycochea – tapó las únicas dos claras de los peruanos y estuvo seguro en las demás – y Zapata. Y nada más, pero ganaron.
Nuestra visita a Lima
Por lo que el panorama para nosotros en la visita a Lima por la segunda fecha, una semana después, estaba, no maluco, pero sí complejo. Porque si no traíamos un buen resultado de allá, y los paraguayos daban el golpe contra los argentinos en casa, ya quedábamos con al menos dos puntos de desventaja contra el rival directo. Lo ideal era matar a los peruanos, y esperar que o los argentinos le ganaran a los paraguayos y así tuviésemos agarrados de la camiseta a la Albirroja, o que al menos hubiese un tibio empate que no los hiciera alejarse mucho. Pero empatar o perder en Lima y tener a Paraguay arriba con cuatro puntos, hubiese sido una carga brava de manejar en la cabeza antes de recibir a los argentinos en la siguiente semana.

Esa tarde del 8 de agosto de 1993 la selección salió a la cancha con casi la misma inicialista de ocho días antes, solo con el ingreso de Harold Lozano por Leonel lesionado durante las prácticas en Lima: Oscar Córdoba, «Chonto» Herrera, Luis Carlos Perea, Alexis Mendoza, Wilson Pérez; Barrabás Gómez, Harold Lozano, Freddy Rincón, «El Pibe»; Tino Asprilla y J.J. Tréllez. Los que sí revolcaron la nómina fueron los locales. Perú salió con Miguel Miranda, Julio Rivera, Jose Soto, Percy Olivares, «El Puma» Carranza, Álvaro Barco, José Del Solar, «Chorrillano» Palacios, Pablo Zegarra, Flavio Maestri, Dario Muchotrigo. Aparecen Zegarra, Maestri y Muchotrigo por Roberto Martínez, Reynoso y «Balán» González.
Y no solo ganamos 1-0 en Lima, con gol de Freddy Rincón, sino que dejamos una imagen mejor que en el debut, generamos oportunidades de gol y llegamos seguido al arco peruano. En verdad jugamos bien, manejando el partido principalmente entre el Pibe y Freddy Rincón – la figura del partido -, con el primero tocando, aguantando y mandando arriba, el segundo cayendo por la derecha y el centro para rematar y pasar, apoyados sobre todo por Chonto Herrera y Harold Lozano. Este es uno de los partidos que te ves y se te cae la imagen mental de «El Pibe no corría» que se le quedó a todos por la pachochez de sus últimos años de carrera; el man no solo se movía por toda la cancha, la pedía, la tocaba y/o se iba al frente, sino que se tiraba a trabar a los contrarios con muchas ganas y sin asco.
Antes del gol hicimos revolcar al portero Miranda varias veces: un tiro libre de Wilson Pérez, remates de Tréllez y el Pibe, un cabezazo del Tino que sacó en la raya un peruano tras un tiro de esquina en que el arquero salió mal. Y casi terminando el PT, el gol: inicia el Pibe por el medio, pasa al Chonto a la derecha, este manda un centro que recoge Freddy Eusebio Rincón solito en la esquina derecha del área peruana; Freddy gambetea, amaga y remata seco y rastrero a la derecha del arco de Miranda. 1-0 en el momento precisito del partido y que evitó salir a sobrepensar en el ST.
El complemento lo manejamos bien y con poco sufrimiento en general. El que destacó más fue el Pibe, dominante y preciso, que condujo al equipo a punta de toque y circulación, pero también tirando pases venenosos adelante cuando tocaba, e impasible a los viajados que le mandaban los peruanos desesperados con cada minuto que pasaba. Creo que el marcador no fue más amplio porque esa tarde los delanteros estaban desaparecidos: el Tino generaba miedo con cada corrida, pero estaba atolondrado y decidía mal; Tréllez no se sintió y Aristizábal – entró por Tréllez a los 18 del ST – no pesó. Los peruanos tuvieron algunas oportunidades (una que sacó Córdoba por ejemplo, en el PT) pero en general se les notó más subyugados que contra Argentina una semana atrás. No los ayudó que, precisamente ese día, el Chemo del Solar jugó horrible y como pajeado.

Así que terminamos trayéndonos los dos puntos para la casa en una tarde redondita, que se completó con la victoria por 3-1 de Argentina en Asunción, resultadazo que los encaramaba arriba de la tabla y nos mantenía a los paraguayos ahí mismo. Ahora, si la Albiceleste en Lima pasó ratos malucos. en el Defensores del Chaco – esa tarde con mucha presencia de argentinos en las tribunas – sí que les tocó parir piñas de titanio y tungsteno para aguantar el resultado. Porque desde el minuto 0 los paraguayos se dedicaron a bombardear con bastante ahínco el área argentina, mandando a sus jugadores por oleadas en todos los lados de la cancha rival a chocar, pivotear, estorbar y recibir. Y como esta vez los argentinos no enfrentaban a un peruano genérico, sino a tipos como Cabañas, «Coco» Mendoza, Struway o «El Loco» González,, ahí si se tuvieron que multiplicar por diez para aguantar las embestidas locales.
Pero mira tú lo que es la categoría, o la suerte del campeón, o la proverbial arepa argentina que hacía que uno dijera «qué hps tan de buenas esos malparidos«: a los 15 minutos, y medio de la nada, Ramón Ismael Medina Bello metió de cabezazo el 1-0, tras un cobro de falta de Simeone en el que los locales se quedaron dormidos. Pero el trámite del juego no cambió, y de hecho se puso progresivamente más tétrico para los argentinos: a los 27 minutos el árbitro Ernesto Filippi expulsó a Batistuta (y en la misma jugada a Celso Ayala), a los 43´ también echó a Ruggeri, y a los 45´ los paraguayos empataron con gol de Estanislao Struway. El ST pintaba como una agonía para los visitantes, con la perspectiva de aguantar el empate con uno menos ante un Paraguay desbocado. Pero los locales se engorilaron y no le atinaron al arco, y de apoco un magistral Fernando Redondo y Diego Simeone fueron manejando el partido. El mismo Redondo metió el 2-1 a los 20´ del ST, y a los 30´ repitió Medina Bello para el 3-1 final.
Por lo que al final de la segunda fecha, la tabla estaba así:
| PJ | PG | PE | PP | GF | GC | DG | Ptos | ||
| 1 | Argentina | 2 | 2 | 0 | 0 | 4 | 1 | 3 | 4 |
| 2 | Colombia | 2 | 1 | 1 | 0 | 1 | 0 | 1 | 3 |
| 3 | Paraguay | 2 | 0 | 1 | 1 | 1 | 3 | -2 | 1 |
| 4 | Perú | 2 | 0 | 0 | 2 | 0 | 2 | -2 | 0 |
O sea, estábamos en posición de quedar de líderes del grupo para la tercera fecha en la siguiente semana, y lo mejor, dependiendo de nosotros mismos: nos enfrentábamos a Argentina en el Metropolitano, y como sea que quedaran Paraguay a Perú en Asunción no nos iban a superar. Si ganábamos en Barranquilla ya podíamos ver alcanzable el agarrar el cupo directo al Mundial… ufff, como sería eso, pensaba uno en esos días, de ganarle a los argentinos en fútbol…
Cuando nos pusimos por primera vez la gorra de «Candidatos»

La tercera fecha del grupo fue, también, una semana después (era hermoso y estresante estar con la agonía semana a semana). El 15 de agosto los paraguayos hicieron lo previsible de ganarles a los peruanos en Asunción; fue un 2-1 no sufrido pero sí parejo, en donde otra vez los de la franja diagonal roja penaron por blanditos. Con esto Paraguay se mantuvo en la pelea con tres puntos, cerca de los dos de arriba. Pero el ambiente dentro de la Albirroja seguía igual de ameno que antes: en los días posteriores a la derrota contra Argentina renunciaron a la selección (!) los volantes Jorge Amado «Cenizo» Nunes y Gustavo Sotelo – el que jugó en el Deportivo Cali de 1992 de Miguel Company -, al parecer inconformes con el manejo del DT Valdir Espinosa. Qué manera de autobanearse. Para los paraguayos lo más conveniente y necesario en esos momentos de incertidumbre, era que alguien con peso en el equipo y en la opinión pública hiciera una declaración que llamara al consenso, la calma y la mesura. Quién mejor que José Luis Chilavert para hacerlo, y pon atención a lo que declaró: «Pienso que aquellos que hablan de abandonar la nave son unos cobardes, eso no se puede hacer por caer derrotados en un partido«… Qué tipazo. Pero bueno, al menos sacaron la victoria en Asunción y seguían vivos faltando tres fechas.
Por el lado nuestro, para el partido crucial ante los argentinos, Pacho decidió meterle mano al equipo en la zona que más floja se había visto. O eso supongo, porque hasta donde sé ni Tréllez ni el Tino Asprilla, titulares en los dos primeros partidos, estaban lesionados o sancionados para la tercera fecha. Probablemente, el hecho que la pareja Tino – Tréllez no había hecho una verga contra Paraguay y Perú llevó a Pacho a cambiarlos desde el inicio por el Tren Valencia – de permiso en Bayern -, y la sorpresa de Iván René Valenciano. Recordemos que para 1993 el famoso «Bombardero» estaba flaco (a diferencia de un año después) y venía apenas recuperando minutos y nivel en Junior después de un año perdido de WTF en Atalanta. El otro cambio notorio fue el de «Carepa» Gaviria por «Barrabás» Gómez, y en este caso no sé si fue por decisión técnica o por lesión del hermano del Bolillo. Con ellos, más Harold Lozano conservando su puesto por lesión de Leonel, la nómina de esa tarde del 15 de agosto de 1993 en Barranquilla fue:
Oscar Córdoba; «Chonto», Perea, Alexis, Wilson Pérez; Herman «Carepa» Gaviria, Harold Lozano, Freddy Rincón, El Pibe; Tren Valencia, Iván René Valenciano.
El Coco Basile mandó a la cancha a Goycochea; Fabián Basualdo, Jorge Borelli, Fernando Cáceres, Ricardo Altamirano; Fernando Redondo, Gustavo Zapata, José Basualdo, Diego Simeone; Ramón Ismael Medina Bello, Alberto «El Beto» Acosta. La nómina inicialista fue consecuencia del mejor acto que hicieron los paraguayos en esas Eliminatorias: hacer que expulsaran a Ruggeri y, sobre todo, a Batistuta en Asunción una semana atrás, y con eso nos libramos de tenerlos al frente en Barranquilla en este partido de 1000 puntos. Con Ruggeri su aporte era más por liderazgo, ubicación y cancha que su desempeño como tal; viendo los partidos de Argentina en estas Eliminatorias uno tiene la impresión que Ruggeri era medio hueco a esas alturas de su vida, y que el «Negro» Cáceres cumplía mucho mejor su papel, siendo menos bocón y alzado. Pero la ausencia del Bati ante nosotros fue el viento cacorro de la Rosa de Guadalupe, porque en verdad estamos hablando de mínimo uno del top 3 de delanteros en el mundo de esos años. Además de estos cambios obligados, el Coco sentó a Leo Rodríguez por «Pepe» Basualdo, no sé si por bajo nivel del primero, o por darle más control que fluidez al medio.

Y ese día jugamos el primer gran partido nuestro en esas Eliminatorias. Estamos hablando de esos días ya perdidos bajo la bruma de los tiempos, en los que no no se nos hachía achí la colita al ver una camiseta de rayas celestes y blancas en frente. De ahí la actitud, tranquilidad, ganas y clase con las que afrontamos todo el partido. De hecho, antes del minuto 2 ya íbamos ganando (!): la manejan Lozano y el Pibe en la mitad de la cancha, el Mono controla, transporta y mete un pase bien puesto a la esquina izquierda del área argentina para Iván René Valenciano, que con muchísima clase desbarata dos argentinos y remata con una hermosa parábola al arco de Goycochea. Mira esa: ni dos minutos se demoró Valenciano en darle la razón a toda Colombia en la polémica con Aristi.
Todo el partido lo controlamos de manera muy suficiente. Hoy ustedes se tocan sus partes privadas cuando ven a un equipo de Pep Guardiola tocar el hp balón hasta que se gasta, pero te cuento que a eso mismo jugaba Colombia en los primeros años 90 (no digo que mejor o peor: digo que a lo mismo). El Pibe era el director en cancha, tocando para los lados, haciendo que todos y cada uno se la devolvieran, evitando que los demás se la quitaran, cansando a los rivales a punta de hacerlos correr detrás de la pelota, y en el momento justo, pegar un pase venenoso a uno de adelante, o un lateral que caía de los costados, o a un Freddy Rincón que caía por todos lados (qué animal era Freddy Eusebio). Así fuimos manejando el partido y generando jugadas en la cancha argentina. Los visitantes no mostraron muchas diferencias con el nivel de sus dos primeros partidos, pero sospecho que el hp calor que hace en Barranquilla no los ayudó a pensar con claridad. Sus ataques se diluían en pelotazos que morían en los centrales o en Oscar Córdoba – que jugaba muy como arquero líbero -, y en el medio Carepa y Harold controlaban bien. Para el ST Basile sacó al Pepe Basualdo y metió a Julio César Zamora, pero el trámite no cambió. Y casi que se definió cuando a los 10 del ST, y despuesito de un gol anulado a Valenciano, el Tren Valencia metió el segundo, con una definición de crack tras pase del Pibe que lo vio solito en la esquina del área argentina.
Después del 2-0 pasaron dos cosas con los argentinos: 1) se vinieron encima con más ganas que juego, y 2) se azararon y comenzaron a tirar pata QUÉ RARO QUÉ LES HABRÁ PASADO. Ahí fue cuando pasamos algún momento de «ay marica«, con un par de ocasiones bien manejadas por Oscar Córdoba; pero en general aguantamos sin demasiado parto. A los 77´ el Cholo Simeone nos facilitó la vida haciéndose expulsar como un agüevado – estando amonestado pateó el balón hacia el Tren Valencia en el piso – y nos terminamos de asentar. De hecho fue muy random el descuento de los argentinos, a los 88´, tras una acción individual del «Mencho» Medina Bello (que en remembranza de Italia 90, fue por el lado de Perea y el Chonto). 2-1, resultado del hp para nosotros que nos dejó de líderes del grupo, y con el rótulo de «candidatos» puesto. Lo mejor fue que tuvimos una actuación muy buena de, y acá creo que no peco de folclórico, todos los inicialistas, brillando especialmente un imperial Harold Lozano y el Pibe.
Tras la tercera fecha, el asunto quedó así entonces:
| PJ | PG | PE | PP | GF | GC | DG | Ptos | ||
| 1 | Colombia | 3 | 2 | 1 | 0 | 3 | 1 | +2 | 5 |
| 2 | Argentina | 3 | 2 | 0 | 1 | 5 | 3 | +2 | 4 |
| 3 | Paraguay | 3 | 1 | 1 | 1 | 3 | 4 | -1 | 3 |
| 4 | Perú | 3 | 0 | 0 | 3 | 1 | 4 | -3 | 0 |
Es decir: todo abierto. Incluso para Perú, que en el fantasioso caso que ganase sus tres partidos restantes podía aspirar aún al repechaje. A nosotros nos tocaba ir a Asunción la siguiente semana a intentar sacar un punto que nos mantuviera arriba, pero tras el partido contra Argentina se disparó la euforia nacional, y ya veíamos alcanzable una victoria en Paraguay. Y lo era, en realidad, por el nivel actual de ambas selecciones. Pero no olvidemos lo caliente que siempre fue el Defensores del Chaco, y la calidad individual de varios del barullo que tendríamos al frente.
En esa caverna infernal podemos decir que fue un buen resultado el 1-1 final que sacamos, en un partido sufridísimo, que comenzamos ganando a los 22 minutos con un gol de Freddy Eusebio Rincón. Fue un gol muy de él: cayendo por la derecha como una locomotora a rematar un pase lanzado desde el medio – en este caso, por el Tren. Los paraguayos se nos vinieron encima, empataron en el ST con gol de Catalino Rivarola, y estuvieron a esto de hacernos el segundo; pero aguantamos como pudimos y así quedó el partido. Esa tarde-noche salimos con Oscar Córdoba; «Chonto», Perea, Alexis, Wilson Pérez; Barrabás Gómez, Leonel Álvarez, Freddy Rincón, El Pibe; Tren Valencia, Iván René Valenciano: casi la misma titular de ocho días atrás en Barranquilla, salvo los volantes centrales – volvieron Leonel y Barrabás por Carepa y Harold-. Para el ST entró Tino Asprilla por Valenciano, me imagino para matar a los paraguayos de contra, cosa que, como adivinarás por el resultado, no funcionó. Pero trajimos un punto de visita y sin dejarnos igualar en puntos de un rival directo, con lo que quedamos conformes.
Los argentinos hicieron su tarea y ganaron 2-1 a Perú en el Monumental, en el primer partido por Eliminatorias jugado en Argentina en 10 años. También fue el primer partido de estas Eliminatorias en el que terminaron sin expulsados (!). Por algún motivo – probablemente las dudas que generaba el rendimiento del equipo – en los medios de allá sonaba que el Coco Basile iba a reforzar la nómina para lo que restaba de las Eliminatorias, y entre los nombres mencionados estaban, primero que todo, el de Diego Maradona (!), y también el volante de Independiente Gustavo López y el lateral de Boca Carlos McAllister (sí, el papa de Alexis). El Coco tuvo que salir a desmentir con su voz ríspida y categórica que no era cierto, que no pensaba convocar a nadie más; pero la verdad, le hubiese caído muy bien el aporte anímico de un Maradona roto y con rendimiento irregular con el Sevilla, y el fútbol que le podía generar un muy calidoso Gustavo López.
El final de la cuarta fecha significó que Argentina recobraba el primer puesto del grupo por Gol Diferencia. Y que ahora sí, Perú quedaba oficialmente eliminado hasta del repechaje:
| PJ | PG | PE | PP | GF | GC | DG | Ptos | ||
| 1 | Argentina | 4 | 3 | 0 | 1 | 7 | 4 | +3 | 6 |
| 2 | Colombia | 4 | 2 | 2 | 0 | 4 | 2 | +2 | 6 |
| 3 | Paraguay | 4 | 1 | 2 | 1 | 4 | 5 | -1 | 4 |
| 4 | Perú | 4 | 0 | 0 | 4 | 2 | 6 | -4 | 0 |
Increíble: se churreteó Argentina y no nosotros
Así que llegamos a la penúltima fecha con posibilidades para tres equipos de los cuatro equipos del grupo. El 29 de agosto de 1993 Argentina recibía a Paraguay en el Monumental y nosotros a Perú en Barranquilla, y la lógica por lo visto en el último mes llevaba a pensar que ambos locales iban a ganar. Así que en la previa se resaltaba la importancia del GD: como Argentina nos llevaba uno de ventaja, nosotros teníamos que salir a masacrar a los peruanos en Barranquilla y esperar que los paraguayos no perdieran por mucho en Buenos Aires. De ese modo, llegaríamos de líderes en la última fecha por Gol Diferencia y por ende, con la posibilidad de clasificar directo con un empate en Buenos Aires. A esas alturas Paraguay dependía de sí mismo solamente para ir al repechaje; para ir directo tendría que darse una combinación más compleja que un argumento de un bodeguero petrista para justificar una alianza de Petro con uribistas.
Pero la realidad de la quinta fecha terminó en un escenario que pocos preveían. Porque por un lado, nosotros cumplimos lo que nos tocaba al ganarles en medio de cipote de carnaval a los peruanos, con un demoledor 4-0 que incluyó, para más guacherna aún del respetable, tres goles de hijos de la casa – Valenciano, Alexis Mendoza, Wilson Pérez – y el otro de un Freddy Rincón que estuvo dulce como nunca en su vida en esos días. La inicialista de esa tarde fue Oscar Córdoba; Wilmer Cabrera (jugó por el Chonto, sancionado), Perea, Alexis, Wilson Pérez; Barrabás Gómez, Leonel Álvarez, Freddy Rincón, El Pibe; Tino Asprilla, Iván René Valenciano.
Pero los argentinos la pifiaron inesperadamente en Buenos Aires al empatar sin goles ante Paraguay, y se complicó solita la vida al quedar de segunda en el grupo. Lo peor es que no fueron capaces de ganarle a un equipo que llegó a ese partido en medio de otra crisis (!!!), porque el DT Valdir Espinosa había renunciado el día anterior al encuentro (…). Por lo que les tocó a los de la Albirroja reflotar de urgencia al mismo Alicio Solalinde que fracasó en la Copa América de dos meses atrás, y que parecía estar ahí cerca, siempre rondando detrás del puesto de DT. Pero por algún motivo les funcionó el cambio, porque con el empate en Buenos Aires se mantuvieron vivos para la última fecha, aunque tenían que golear a Perú en Lima y esperar el milagro de una victoria nuestra en Buenos Aires la siguiente semana para poder llegar al repechaje.
Así quedó la tabla a falta de una fecha para finalizar todo:
| PJ | PG | PE | PP | GF | GC | DG | Ptos | ||
| 1 | Colombia | 5 | 3 | 2 | 0 | 8 | 2 | +6 | 8 |
| 2 | Argentina | 5 | 3 | 1 | 1 | 7 | 4 | +3 | 7 |
| 3 | Paraguay | 5 | 1 | 3 | 1 | 4 | 5 | -1 | 5 |
| 4 | Perú | 5 | 0 | 0 | 5 | 2 | 10 | -8 | 0 |
Es decir: nosotros en el peor de los casos ya aseguramos mínimo llegar al repechaje. Para nosotros, el llegar al partido final sin el miedo de quedar eliminado de todo por una mala tarde, era una situación ideal y que nunca habíamos vivido en la vida. Pero este mismo escenario era peligroso también si nos dejábamos llenar de exceso de colombianidad. Porque conociéndonos como nos conocíamos, podíamos afrontar el partido conformes y relajados; y saliendo en esa onda en un Monumental hirviendo de mística y ansias de sangre, era cantadito que nos comían vivos. ¿Cómo iríamos a afrontar ese partido? Ya veremos…
(Continúa)
Visto lo visto y sabiendo lo que pasó, es increíble la forma en la que Paraguay se cagó en la última fecha. Hubiera sido un morbo histórico.
Increíblemente, y con cinco cambios de DT en seis meses (!!!!), estuvieron a UN gol de eliminar a Argentina de todo.
– Que crack que fue Harold Lozano y sobre todo en esa época que tenia mas velocidad y gambeta, lastima que por caprichos y rosca se decidio por Barrabas, de Maturana:
» ¿Pero en lo técnico era mucho mejor jugador Harold Lozano que ‘Barrabás‘ Gómez?
Le contesto con una triste anécdota: en una de las semifinales que jugamos con América de Cali en Copa Libertadores, ganábamos 2-0, todo era una fiesta en el Pascual Guerrero. Y de pronto veo a Lozano, el hombre del equilibrio, parado en el banderín para cobrar un tiro de esquina, haciendo taquitos y lujos innecesarios, cuando su posición era otra. Al final nos empatan y nos eliminan por penaltis y le pregunto a Lozano por qué había hecho eso y me contesta: «¿Profe, por qué me iba a perder ese toque toque?». Lo contrario era ‘Barrabás‘, esos jugadores que la gente no ve pero que son importantísimos para tener el control del juego y que hacen mantener buenos resultados.» https://www.soho.co/francisco-maturana-tecnico-de-la-seleccion-colombia/12856/
En resumen….ROSCA
– De Argentina, Caniggia estaba suspendido por Doping, Redondo todavia jugaba en el Tenerife ( Eso si un jugadorazo ) y el Coco no tenia en sus planes a Sensini, Chamot o Balbo que retorno con Maradona para el repechaje. Si Simeone usaba la 10…
Pacho se la pasaba haciendo argumentos rebuscadísimos para justificar la presencia de Barrabás sobre Harold. Cada que podía le tiraba su pulla. Y el tipo era completísimo, de los que hoy jugaría en cualquier liga del mundo.
Lo peor del asunto es que eso es PAJA. Eso no pasó así. Hay pruebas de sobra que eso no fue así, incluso Harold le contestó en su momento. He visto pocos tipos con cero autocrítica como el tontarrón ese de Maturranga.
Tremendo fantasma Asprilla en esa eliminatoria. Lo salvó el segundo tiempo en el monumental
La definición de VAlenciano contra Argentina es fenomenal
Ese costado de Perea y el ChonGo era nefasto. Pero bueno, al primero le valgo que era metelón a full, el segundo sí era un mediopelo
Y malparido caprichoso ese de Maturranga, banqueava al GRAN Harold Lozano por el picapiedra mediopelo de Barrab*s… Tiene huevo.
Excelente y muy entretenido(?) post como siempre master. Ese primer partido contra Paraguay fue el absoluto festival del desperdicio. Increíble. Contra Perú en Lima se jugó muy bien, contra Argentina fue un baile hasta el descuento de ellos… contra Paraguay en Asunción bravísimo y punto valioso, la goleada contra Perú se ganó por peso específico pero que partido tan enredado y del 5-0 ps se ha hablado ya muchísimo.
PD: Esperando el post de la Copa América. Otro ‘casi pero no’ en nuestra historia
Ah y por ahí encontré el partido contra Paraguay lo más completo q pude
https://youtu.be/0f6Xk7KaUmg?si=y_twyRaevYs5aHp2