El post del 8-0

¿Quién dijo que a Millonarios le hemos perdido respeto? Nonononó, lo que pasa en realidad es que a Millos ya no lo respetamos igual que antes, lo cual es muy distin…. ah, no… ehhh, todo por culpa de ese famoso partido del 26 de Septiembre de 2012, que a pesar de ser un amistoso disfrazado de torneo marcó un antes-y-un-después en la manera en que un hincha colombiano promedio se refería a Millos (pasamos de hablar de «Ufff, el Millonarios» a decir «Jajajaja, marica, el Ochonarios, jajaja, marica«). Nos referimos al encuentro por el Trofeo Santiago Bernabeu de 2012 entre Real Madrid y Millos, aka, La Masacre del Bernabeu. ¿Cómo que qué pasó? Sigue leyendo, no joda.

Real Madrid y Millonarios, dos gemelos separJAJAJAJAJAJA ya vengo…

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Don Alfredo (izquierda) cuando aún no era «Don Alfredo» jugando contra el Real antes que estos fueran EL Real. ¡Mira la cantidad de gente que fue a ver a Millos!

¿Cómo fue que un club tan grande y con tanta alcurnia, prestigio y tan envidiado a nivel mundial terminó jugando un partido amistoso contra el Real Madrid? (?). La cadena de eventos que derivó en la octorevoleada se originó en 1952; por esos días aún no había torneos continentales de clubes como tal, y por el temita de la distancia y los costos los viajes de un equipo de un país a otro eran ocasionales (ahora imagínate de un continente a otro). Por lo que fue todo un acontecimiento para la corroncha/montañera afición colombiana de 1952 la noticia que el arrasador Millonarios de la época había sido invitado para jugar un torneo en España en conmemoración de los 50 años de fundación del Real Madrid.

La invitación no tenía nada de fumada considerando la fama que cargaba el equipo embajador de ese entonces: recordemos que en ese años estábamos en plena época del famoso El Dorado (que entre otras cosas ya estaba a punto de acabarse), y los azules tenía un combazo infernal que le podía ganar hasta a un arbitraje de Imer Machado en contra: Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano, Néstor Rossi, Julio Cozzi, Raúl Pini, Danilo Maurman, Ismael Soria, Julio Ramírez, Antonio Báez, Reinaldo Mourín, Felipe Stemberg, Alfredo Castillo. ¿Dije «combazo«? Más bien «flor de equipo, boludo«: porque la nómina era más argentina que la costumbre de ir al sicoanalista; solo había dos solitarios y tristes compatriotas: el gran Gabriel Ochoa y el inamovible «Cobo» Zuluaga. El equipo venía de ser campeón en el torneo colombiano del año anterior, jugando a un altísimo nivel y dejando allá lejísimo´ al segundo y con +69 de diferencia de gol.

Total que Millonarios aceptó al vuelo la invitación y aprovechó para hacer una mini gira por España en la que le fue relativamente bien: empate y derrota por lo justo ante Valencia y Las Palmas (en partidos preparatorios), luego un 2-2 ante el Norrköping sueco, y finalmente, en el partido que consagró el talento nacional (jijiji) en Europa: una victoria con baile, firulete y toqueteada por 4-2 ante Real Madrid, en un estadio de Chamartín a full con 40 mil falangistas aficionados. Dicen las crónicas que la prensa española se regó a hablar maravillas de Millos, alabando el nivel de juego y la lección gratis dada a los toscos defensores de blanco, pero no fue nada comparado al orgasmo radial y escrito de los medios colombianos, a los que casi se les sentía que escribían o decían las notas de pie y barbotando lacrimosas palabras henchidas de orgullo patriótico (por ejemplo, El Tiempo tituló: “Millonarios deja en alto el fútbol de Colombia”). Fue un essitasso, y tanto impactó este partido que aún hoy ves a viejos carcamales hinchas de Millos hablando mierda y sacando pecho con eso.

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El figurón del equipo y del torneo fue Alfredo Di Stefano, que en la final se despachó con dos goles y una actuación fantássssstica. Los clubes españoles le echaron el ojo pero al final los que quedaron en pugna fueron – oh, qué cosa increíble – Real Madrid y Barcelona, asunto que después de una larguísima radionovela que involucró además a Millonarios (como dueño del pase) y a River Plate (donde Di Stéfano jugaba antes de ser reclutado por Millos), se definió a favor del club madrileño. Di Stéfano debutó con el Blanco-Blanco (?) en 1953 y desde ahí se reescribió la historia del fútbol europeo, porque con él (gracias a él, más bien) el Real pasó de tener dos tímidas ligas a exhibir orgullosamente en su vitrina diez títulos de liga, uno de copa y cinco de Europa y solo les faltó mandar a hacer un trofeo llamado «LA MONDÁ DE ORO» que también se lo iban a ganar.  Una bestialidad. O sea, podemos decir medio a la ligera que Alfredo Di Stéfano fue el gran culpable del nacimiento de esa esa vedette ultramillonaria, derrochadora, presumida y exitosa que es el Real Madrid que conocemos hoy. Esa es la historia.

Real Madrid quiere revancha

Para 2012 ese juego y todo lo que derivó de él, salvo en foros de descerebrados o de hinchas azules nostálgicos ardidos por la sequía de títulos, no era mencionado por casi nadie que tuviese una vida plena (?), y todo se hubiese quedado solamente en recuerdos huelentinosos a naftalina si al club merengue no se le hubiera alborotado la nostalgia retro-hipster. En febrero surgió el rumor que se tomó como un chascarrillo, pero a mediados del año el país fue informado de la asombrosa noticia que a Millos lo había invitado el propio Real Madrid para el trofeo Santiago Bernabeu de 2012, a 60 años del partido aquel. ¡Chúuupate esa!: un club de la categoría «galáctico«, de esos que se ven solo por Direct TV, cuyas figuras son hiperricachones con la exposición mediática de una estrella de pop y con salario semanal mayor que el de toda la carrera de un futbolista promedio del FPC, invitó a jugar un torneo emblemático a un equipo de la Liga Postobón (!!!). Todo demasiado surrealista y que invitaba a decir la tan gastada frasecita «realismo mágico» de primerazo, una noticia que si se diese hoy uno chequearía tres veces para asegurarse que no viene de Actualidad Panamericana. Pero nones: la cosa iba en serio y el club en-bajador no solo iba a tener el honor de foguearse con el Real, sino que no le iba a costar nada: los gastos de viajes estaban pagos y aparte recibiría 150,000 dólares. Un partido de mucho prestigio, la oportunidad de medir fuerzas con un grande del mundo, te iban a pagar billete además… ¿que podía malir sal?

El partido, pactado inicialmente para finales de Agosto, se terminó corriendo al 26 de Septiembre de 2012, aprovechando la coyuntura para homenajear a un achacoso Alfredo Di Stéfano que llevaba un montón de años que lo veías y decías «ufff, pobre viejo, de este año no pasa» y seguía así tan campante. Tiempo suficiente para que la hinchada azul cayera en un estado híperextático que los llevo a mirar a todos los demás mortales por encima del hombro, y a destilar una habladera de paja tan densa y viperina que volvió el ambiente futbolístico irrespirable. Uno hablaba con los amigos-conocidos hinchas de Millos y de una te tiraban el que por algo nos invitan, porque somos LOS MÁS GRANDES DE COLOMBIA, a ustedes ni para que barran las tribunas después del partido jajajajaja, pa que vean lo GIGANTES que somos, ¿sí pilla?. Se escapaba uno a las redes sociales y de una leías es que somos como hermanos el Real y el Miyitoz, el trofeo Bernabeu es para unos pocos, se mira y no se toca, jajajajaja ustedes sigan en esa mugre de liga jajajajaja. Que qué pesar para Narconal y Chandafé que no los conocían ni por casualidad, que Pierdellín no existe, que Real por aquí y que Millos por acá y que vamos al Bernabeu a demostrar por qué somos el MÁS GRANDE, que somos como hermanitos y tanto jodíeron y hablaron paja y se crecieron los hinchas azules que solo les faltó decir que el sueño de Kaká era retirarse en Millonarios. A medida que se acercaba el cotejo el ambiente se hacía más tóxico y muchos hinchas de Millos nos restregaban el palmarés a nosotros los pobres tan seguido y con tanta mala onda que uno hasta le daba pesar de Nacional (?). Total que cuando llegó el día del encuentro uno deseaba que, eh, perdieran de manera categórica …

8-0
Mira qué cosas….

De los dos rivales, indudablemente Millos venía mejor (?)

¿Cómo llegaban ambos para el juego? Millos andaba de líder sólido del torneo bajo la sabia dirección de Hernán «Sitengoqueirmemevvuoy» Torres, un tipo que sabe mucho de fútbol y en general hace buenas campañas con sus equipos, a pesar que en finales le tiende a dar la garrotera (en serio confiamos que este año no le pase). El equipo no era un ¡queeeeee brutooo, qué Ballet Azul son estos cuates!, pero sí tenía el suficiente bagaje para mandar en el decadente medio local: el portero Nelson Ramos, el central y por esos días futura estrella mundial Pedro Franco, Lewis Ochoa  (apodado «El Tiempo» porque le va bien en todos lados menos en Medellín), Mayer Candelo, Wason Rentería y el Kaká rolo (?) Rafael Robayo eran la base de la nómina que andaba engranadita en la liga. Y, aunque unas burradas dichas por su presidente en momentos de efervescencia enrarecieron innecesariamente el ambiente, los jugadores andaban concentrados.

Por su lado el Real Madrid andaba medio a los tumbos en la suya, con el DT Jose Mourinho completando su tercer año (iba a ser el último) en medio de una campaña que comenzó con muchos cuestionamientos. Pensando con cabeza fría no creo que anduvieran cagados del susto por la posibilidad de perder contra Millos, pero sí se hubiese azarado su afición con una mala presentación de los suyos en un encuentro contra «¡Quiénessonesoscoño!«. Igual estaba tan relajado el fafaracho DT portugués que destinó a los suplentes de los suplentes (literalmente) a disputar el trofeo, en sintonía con la poca atención que el club le ponía a todo lo que no genere demasiado billete para ese nefasto ser llamado Florentino Pérez.

Millos sí mandó lo que mejor tenía para el partido y reservó a los suplentes para el partido de liga que esa misma noche jugaría en Bogotá ante el Boyacá Chicó de Pimentel (que no quiso aplazar el encuentro). Total lo que importaba era reafirmar la paternidad sobre el Real Madrid… ah, sí, porque en diversos medios usaban esa palabrita considerando que los azules no habían perdido con los blancos en los seis partidos amistosos que habían jugado entre sí. Millos llevó lo mejor que tenía, salvo el portero Nelson Ramos por lesión, hecho que fue reseñado por EFE así, dos puntos, y párale bolas: «Mala suerte tuvo el sábado pasado el cancerbero titular, Nelson Ramos, que se rompió el tendón de Aquiles y no podrá estar en el Santiago Bernabéu. Por ello, ha pedido a la estrella del equipo, Rafael Robayo [!!!!!!!!!!!!!!!], que le consiga la camiseta de su gran ídolo, Iker Casillas«. No sabemos si al fin Robayo le hizo el favorcito a Ramos, pero suponemos que el arquero terminó agradeciéndole con el alma al que lo había lesionado…

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Sacar pecho por una mención en el pasquín ese…

La masacre: Bernabeu blues

Y se vino el partido, que afortunadamente el país no se lo perdió en vivo porque RCN lo transmitió por señal abierta para alegría de unos esperanzados hinchas azules. Los hinchas de los demás equipos, te soy sincero, estábamos entre la indiferencia y el morbo por una hipotética goleada. Esa noche en el Bernabeu los equipos formaron así:

Real Madrid con Adán; Nacho, Raúl Albiol, Varane, Fábio Coentrão, Khedira, Özil, Kaká, Callejón, Morata, Higuaín.

Millonarios con Delgado; Lewis Ochoa, Torres, Franco, Martínez; Blanco, Ramírez, Robayo, Candelo; Tancredi y Wason.

Ves así de una la nómina inicialista del Real y dices «qué hijueputa combo«, pero aguanta, que estábamos en 2012; mira que por ejemplo Varane, Callejón y Morata eran en ese momento desconocidas promesas con muy pocos minutos en Liga, muy lejos de los jugadores de nivel top que son hoy; el muerto de Fábio Coentrão estaba más en la suplencia que en la titular y la mayoría de los demás venían con poco ritmo por lesiones o banca, o hasta algún baneado oliendo a formol. Este último caso era el de el ex-cotizado Kaká, otrora figurón mundial y en ese momento más quemado que Juan Carlos Vélez, porque el club quería traspasarlo y el man se quería quedar… Total que al Bernabeu se acercaron 30,000 desparchados, incluyendo muchos colombianos hinchas de Millos, seguramente muchos madrileños deseosos de conocer a Robayo.

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Cuando comenzó el partido las expectativas de los hinchas azules se concentraban en cumplir una actuación digna y de pronto meter algún susto a la realeza; algún iluso ensacolado confiaba en la relajación del Real para soñar con un triunfo histórico que reafirmará la grandeza de Miyitoz. Pero no, desde el pitazo inicial se vió que el asunto iba a terminar mal para uno de los dos, y no hablamos del local: sacó Real Madrid, movió la bola con muchas ganas y criterio y a los 00:12 del encuentro ya veías revolcarse al portero Delgado. Ay, marica… Real siguió tocando y llegando, dándose cuenta que solo les bastaba con correr y echar el balón para adelante que los de azul no los podían agarrar ni con el GAULA, y siguieron en la tónica de ir con alegría para el arco visitante a ver qué onda. Los de Millos se arreglaban como podían pero se notaba que los locales andaban con hambre y en cualquier momento clavaban; y tal cual: a los 13 minutos desborde por la izquierda del «Pancita» Higuaín que toca para el centro, remata Kaká y 1-0. Cinco minutos y tres ocasiones de gol después, un aún desconocido Callejón metía el 2-0. Cuando vino el 3-0 a los 30 minutos – uno de Morata tirando magia y clase – en el aire ya flotaba amenazadora la posibilidad no ya de una goleada sino de una esmerilada de ano incluida, porque aparte de la diferencia de clase en ambas nóminas los de azul no se ayudaban con su tendencia a desubicarse, salir a presionar uno si y el otro no y coordinarse solo para abrirle un mundo de espacio a los de blanco. Muy brava venía la mano.

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Un crack dejando su huella en el partido. El de blanco es Raúl Albiol

Por otra parte, arriba Millos azaraba menos que un emoji de carita enojada: con una casi enternecedora obstinación insistieron varias veces en salir jugando desde el medio, lo que resultaba en que la frase «la perdió Robayo/Mayer» se repitiera bastante seguido. Y eso que el Zizou muisca de la camisa 8 manejó con criterio el balón como podía e intentaba distribuirla, pero la diferencia de categoría se notaba en el mediocampo local, que casi sin sudar le quitaba el balón a los de azul. A los 36 minutos cayó el cuarto por medio de Morata – previa pérdida de balón de Robayo – con asistencia de Higuaín, A pesar de los goles el portero Delgado se lucía y revolcaba bastante seguido para evitar la masacre, pero tenía que dejar su huella en el quinto gol, a los 37: salió como con los ojos cerrados y la terminó rematando Kaká con el culo (!!!), y con ese marcador terminó el primer tiempo.

No sé qué les dijo Hernán Torres a sus dirigidos en el camerino. Probablemente les tocó el amor propio, los instó a demostrar de qué estaban hechos, apeló a su orgullo para dejar otra imagen en el segundo tiempo y hacerles ver a todos la historia que carga Millonarios; es posible que haya remecido lo más íntimo de sus almas para que en el segundo tiempo la historia cambiara. Sea lo que sea que les haya dicho, no sirvió para un culo (?). A pesar de los cuatro cambios de Mourinho de entrada (resucitó hasta un Ricardo Carvalho del que ya nadie ni se acordaba de él), el Madrid siguió con el mismo dominio relajado y feliz. A los 14 del ST penal intercambiado por gol, y 6-0. Ocho minutos después Callejón mete el 7-0 y paremos para mirarle la cara al pobre Hernán en ese momento…

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Y sigamos: faltando 11 minutos Benzema metió el octavo y (ufff, al fin) definitivo. En ese momento Real había hecho ya diez (!!!) cambios (dos minutos después ingresaría Essien para el onceavo), y ya estaba todo totalmente desvirtuado. Cuando el árbitro Carlos del Cerro Grande (madrileño…  ¡ojo que pudo influir en el resultado!) dio el pitazo inicial la masacre fue oficial: Real Madrid había vencido a Millonarios por la XXXIV edición del trofeo Bernabeu por 8-0, en la mayor goleada de la historia del torneo, jugando a media máquina y sin la titular habitual. ¡Qué catrehp cagadón!

El después

Apenas consumada la revoleada de dedo las reacciones fueron dicientes: Mourinho y los demás jugadores del Real Madrid fueron a consolar a los derrotados con la grácil magnanimidad del que se sabe muy superior, del que entiende con compasión la inferioridad de los recién llegados y desfavorecidos. Y ojo que no lo digo de mala manera, porque de verdad los del Madrid derrocharon mucha buena onda y espiritu deportivo con todos los vapuleados muchachos de azul. Pero debe ser humillante cuando terminas un partido así y no ves en el contrario ni rabia, ni cansancio, ni fastidio: en vez de eso ves comprensión, simpatía y gestos medidos para no restregarte la victoria. Eso tuvo que doler, porque es como decirte «equipito» sin decirlo en voz alta. Esos mismos gestos junto con aplausos de ánimo (los que se le dan al atleta inhábil que termina de último lejos la prueba pero aún así quiere llegar a la meta) acompañaron a un alicaído y muy bajoneado Pedro Franco durante su trayecto a recibir el recorderis del partido: sonrisas bonachonas y palmadas de ánimo que debían quemar como hierro caliente. Bueno, a los que lo sentían: porque en la cancha veías a varios de los protagonistas de la peor humillación sufrida por el gran Millonarios mamando gallo, riendo relajados o más preocupados de intercambiar camisetas que de digerir la amarga goleada. Mandan huevo.

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¡La alegría de Pedro Franco al recibir el trofeo al subcampeón!

Pero nada se comparó al violento tsunami de bullying que sufrieron los hinchas embajadores apenas consumada la masacre. Que el Chavo del Ocho, que Ochonarios, que Millos se trajo de España una mascota dizque el «Oso Azul», que un paseo millonario, que imágenes como esta. Qué hijueputa bombardeada que sufrió la hinchada azul, que pasó el día más mierda de su existencia futbolística. Es que los castigó la lengua, la habladera de paja, la crecida típica del colombiano que se cree la mondá si medio logra algo de renombre. Se creyeron mejores porque pensaron que con esa invitación más nostálgica que deportiva se iban a fundamentar esas pretensiones de grande mundial, las cuales estaban basadas en acontecimientos que pasaron hace 50 años cuyos autores fueron – literalmente – mercenarios. Lástima que en medio de la catástrofe estaba gente como Hernán Torres (marcado de por vida con ese partido) o Pedro Franco, pero al final, la estrellada era merecida para tanta fafarachada de la gran mayoría de los hinchas azules.

El remate del día fue la derrota (0-1) ante Chicó en un Campín más sombrío y bajoneado que «Everybody Hurts» . Al final Millos se sacó un poquito la espina en Diciembre cuando quedó campeón de Colombia, aunque sufriendo más de la cuenta ante un DIM sin delanteros ni suplencia: el título se definió por penales en el propio El Campín (donde hubiésemos ganado nosotros se AUTOSUIZIDAN todos esa noche). Desde entonces Millos no ha vuelto a ganar ni la Copa Cafam, y no ha sido vuelto a invitar al Trofeo Bernabeu…. de pronto lo reconsideran en 50 años….

https://www.youtube.com/watch?v=qHCAWse6R_w
 

Fuentes; 1, 2, 3, 4, 5

 

21 pensamientos sobre “El post del 8-0

  1. Hago mi debut en este hogar cibernetico y le aporto lo siguiente: en principio, el invitado para ese partido del 2012 iba a ser Velez Sarsfield (de gran cosecha a nivel campeonatos locales por esos años y entre los mejores 3 o 4 equipos del mundo). Lamentablemente, el equipo argentino tuvo problemas de agenda y quiso mover la fecha. Esto, sumado a que Di Stefano estaba en las últimas, hicieron que el Real llamase a Millonarios para homenajear al vejete.
    Abrazo

    1. Gracias, compañero, por caer por acá. Y por el dato.
      Ese Vélez no sé si le hubiese ganado a un Real relajado, pero sí al menos otro partido hubiese sido me parece,
      Y qué bueno que el gran ODF aterrizó por sus pagos… van a levantar cabeza otra vez.

  2. Mayer Candelo, protagonista de los 2 momentos más épicos del fútbol colombiano: el 8-0 de Millonarios vs Real Madrid y el 9-0 de Colombia vs Brasil.

  3. Jajaja excelente post. Exactamente pese a la goleada lo que queda en el recuerdo es LA HABLADERA DE PAJA de los hinchas, ya que eso fue lo que potenció el bullying. Qué pajizos mentales se volvieron los de millos desde los 90 para acá…

  4. Vea la nota curiosa. Ni me acordaba de ese partido.
    Algún clasico con ellos teniamos que perder, y ojo a lo del arbitro que no es un detalle menor.

    1. «Algún clasico con ellos teniamos que perder»
      Jajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajajaajajajajajajajjaajajajajaja

  5. jajaja como lloraban ese día los de pillos. Todavía me acuerdo como Casalessss lloraba por radio mientras los enclochaban.
    Los dos de la izquierda en la foto que reseña la entrega del trofeo de subcampeón a Pedro Franco destilan mierda por todos lados. Florentino y el espécimen que fungía de presidente hace unos años.

  6. Algunos apuntes a esta genialidad, que aunque ya los había escrito no los pude publicar, pero no sé si fue por el navegador o por la nostalgia:
    – Jugar ese partido fue una decisión absolutamente innecesaria, con un desenlace obvio no sólo por la diferencia de nivel de ambos equipos sino también por el desgaste del viaje (seguro, jugándolo en pretemporada habrian quedado 6-0 -?-). Un reflejo de que algunos directivos se quedaron viviendo del pasado.
    – Hablando de lo último, menos mal que en la nefasta época de alias El Maestrico no se les ocurrió jugar ese partido. Debe ser porque en ese tiempo el tipo tenía los trofeos del equipo arrinconados en el piso de una oficina.
    – El 8-0 es posiblemente el único legado conocido del entonces manager azul, un tal Javier Álvarez (ojo, no es un dato menor).
    – Lo de los títulos ochenteros lo dijo Gaitán de forma imprudente, no sólo por ventilar propuestas de la Junta Directiva sino también por quedar ante todo el mundo como el autor de una idea que como se proponía, no era seria (luego se vino a saber que la cosa vino del entonces desconocido Gustavo Serpa). En compensación, dos meses antes fue el lío con Osorio Botello, no se devolvieron dos estrellas pero sí una estrellita (?).

    1. Estrellas, esas del Cheque Garcia, que dan más pena y bochorno que está goleada. Una lastima que esa propuesta no hubiera llegado a buen puerto.
      No es el hecho de recibir goleadas lo que nos empequeñece en estos tiempos, sino la dificultad para reconocer la grandeza del rival e imitar lo bueno de ellos para construir un proyecto serio a largo plazo.

    2. – Sí, a mí me da pena ajena la habladera de mierda de más de un hincha con el pasado de Millos, pero también creo que la historia es parte de la cultura futbolística y que los logros de un equipo, así hayan sido hace cien años, no tienen fecha de caducidad. Por supuesto, el presente también hay que evaluarlo con la misma vara.
      – Me parece comprensible sentir ese «fresquito justiciero» por la callada que esa goleada debió significar para mucho hincha bocón. Pero no sé, me parece que celebrar eso es como alegrarse por los actos delincuenciales de un barrista de Santa Fe por la morronguería de algunos de sus hinchas o como restregarle a Nacional un error arbitral (?).
      – No conozco que pensaron jugadores o DT al día siguiente, pero me parece probable que esa vergüenza haya podido servir de motivación para la 14. De lo contrario, me imagino en Bogotá una tragedia peor que la que hubo un año antes en Cali. Así que gracias, Kaká, por ese gol con el culo (?).

  7. Las propagandas durante las transmisiones de futbol en Colombia son de lo peor. Ahi no mas taparon tres jugadas que terminaron en gol. Ademas no se pueden ver los partidos de la seleccion en HD.
    Tengo sed, hay una spin?

  8. Sí, una cosa como esta es un papayazo que sí alguien con un poquito de alma no aprovecha para burlarse, da para dudar seriamente de su humanidad. Peeeero también hay que anotar que el 99,999 por ciento de lo que actualmente se comenta sobre el 8-0 tiene menos gracia que un meme uribista (no es defensiva la cosa, opino igual con el «Celébralo Curramba», hoy día más trillado que chiste de Amparo Grisales).
    Por eso felicito al Máster, que no se quedó en el lugar común.

    1. Los paisas son de izquierda? Que te pasa imbecil, en Antioquia gano el No papa, a mucho orgullo. Y el primer presi de Antioquia Federal seria el doctor Uribe, asi que tu madre piedad Cordoba sera de izquierda, pero mi Antioquia no, jamas.

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