Especiales LMDF: Historia del fútbol Ilustrada – Vol I: La protohistoria del fútbol
Una ilustración de 1872 de un partido de fútbol de entre los clubes Old Etonians y Blackburn Rovers. Supuestamente están jugando bajo las reglas de la Football Association (la FA, o sea, la del fútbol que conocemos, pues), pero pilla la forma ovalada del balón, y que un man está tackleando al otro, lo que da idea de la vaguedad de las reglas en esos años, o que el dibujante no tenía ni puta idea de cómo se jugaba el football
¿Alguna vez te preguntaste de dónde y cómo fue que se originó el fútbol? ¿Es cierto que los ingleses lo inventaron, o fueron los mayas, o los chinos, o los florentinos que no son de Caquetá? ¿Es cierto que el fútbol y el rugby son hermanitos, y que uno nació de un día que un man se le cantó llevarse la pelota con la mano para anotar? ¿Por qué hoy en día el fútbol se juega hasta en la vereda más recóndita de Madagascar, mientras que el rugby solo lo juegan británicos, ex-británicos y riquitos argentinos hiperhormonados y matones? ¿Qué tanto tienen que ver el fútbol americano y el fútbol de reglamento australiano con el fútbol que juega Equidad o Deportivo Pasto? Vamos a contarte todo esto, e incluso más, en esta serie de artículos que te contarán cómo fue el nacimiento y desarrollo del fútbol moderno. Y comenzamos en 3, 2, 1, ya,
Eso de juntar a dos grupos de personas a competir entre sí, pateando o llevando una bolita para meterla/llevarla/encestarla/encholarla en el lado del frente, no se le ocurrió a alguno así no más. No señora: es algo que lleva dando vueltas desde hace mucho en la historia de la humanidad. Así por encimita, te puedo mencionar que hay registros históricos de prácticas de tipo recreativo, ceremonial o de ejercicio físico con juegos de pelota, desde mínimo el 300 a.de C en China, y después en Japón, la Antigua Grecia, los mayas y muchos otros. Si lo piensas, esto es algo natural: por mero instinto, los seres humanos de todos los tiempos vemos algo rodando en el piso y le mandamos el riendazo, no importa si el objeto es un fruta caída de un árbol, un bola de cuero, o la cabeza de un soldado tracio recién cercenada en combate.
Ahora, muy bonito y simpático todo esto, pero si alguien te dice que el fútbol se originó a partir de alguna de esas prácticas, te diré que no, aguanta el viaje. En la realidad ninguna de aquellas influenció, ni fue la precursora así sea de manera indirecta, en el hecho que al día de hoy haya miles de millones de personas pendientes de las jugadas de Messi, Haaland o Diber Cambindo. Todas esas actividades tuvieron vida y/o alcance geográfico limitado, y aunque incluso algunas de esas aún existen hoy (el calcio por ejemplo en Florencia), son más que todo curiosidades históricas que nada, pero nada, tuvieron que ver con el nacimiento del fútbol moderno.
Así que para lo que nos ocupa en este sitio (el fútbol, llave) estas actividades valen verga; cuando te hablen de esos deportes como “los antepasados del fútbol” por favor diles de parte nuestra que no hable paja. Pero hubo una costumbre en particular que se puede considerar con más confianza como una especie de tatarabuela del fútbol. Nos referimos a una noble práctica que podemos denominar “folk football” (o «folk foot-ball»), que era común en las islas británicas entre al menos el siglo XII hasta comienzos del siglo XIX.
El folk football

London News» de 1846
Resulta que los británicos del campo desde la Edad Media hasta el Siglo XIX tenían la costumbre en fechas especiales – un festival, la navidad, cosechas – de realizar una competición de un pueblo contra otro. La actividad consistía de manera general en que los habitantes de cada lado – podían ser cientos – competían en llevar una pelota, generalmente de cuero de cerdo rellena, desde un punto medio entre ambas localidades, hasta una meta en la villa contraria. Las reglas variaban dependiendo de la localidad o de lo que se acordase en el momento. Pero en esencia la idea era llevarla como fuera – con las manos, pies, pecho, hombros – y para ello el contrario tenía permitirlo impedirlo como pudiese – zancadillas, agarrando, tackleando – sin usar armas o herramientas, y supongo que sin matar al rival… imagínate entonces la recocha sabrosa y el jolgorio general que se armaba en una vaina de esas, una luz en medio de una existencia de mierda, y te darás cuenta el por qué era tan popular.
Nos imaginamos que tuvo que ser bastante popular, al punto que el rey Eduardo III de Inglaterra, en plena Guerra de los Cien Años contra los franceses, prohibió su práctica porque dizque distraía al populacho de practicar la arquería (el tiro con arco, no el atajar balones, idiota). Pero esto no impidió que siguiese la costumbre. La idea en todas partes en que se jugaba era la misma: llevar como sea la pelota al otro pueblo, atravesando el campo (chamizos, monte, ríos, pantanos, lo que hubiese) entre ambas poblaciones. Por eso siempre se generaban encuentros tan caóticos y toscos que haz de cuenta un partido de la Liga Betplay, pero con gente viéndolos. No es de extrañar entonces que al final eran muchos los lesionados, y por eso mismo la práctica tenía fama de violenta.

De violenta y de plebeya (corroncha), porque en esencia era una costumbre campesina. Los nobles despreciaban esta práctica por muchas razones: por ser pueblerina, porque incitaba a la violencia, porque ellos preferían dedicarse a deportes tan sanos como cazar zorros y aves indefensos ayudados por cien lacayos que les sostenían hasta el trapo para limpiarse el sudor. Y last but not least, porque en el fondo le tenían miedito de clase: en algunas ocasiones el pueblo aprovechó la coyuntura para protestas o revueltas, y me imagino los nobles todos azarados comentando en una cena señoríal que el encuentro entre Norbythengtonshire y Petticoat-on-Trent estaba infiltrado por la gente de la first line.
Para comienzos del siglo XIX, la costumbre del football campestre estaba en declive. Entre los ataques de los nobles, los religiosos y los chupacirios (los de siempre) y el hecho que Inglaterra estaba pasando de ser un país de economía rural a uno de ídem urbana (por aquello de la Revolución Industrial, ¿sí me entiende?), de a poco se fue abandonando la costumbre, y ya no era tan masivo el asunto del folk football para la gente. Así que para para mediados del siglo XIX, el folk football era casi una reliquia del pasado para el público en general en las islas británicas. Recordemos que esto no era un deporte sino una costumbre folclórica, ni tenía reglas o códigos escritos, y esto ayudó a que cayera en desuso con los años.
Mejor dicho, para principios de los 1800 no solo el fútbol, el rugby o cualquiera similar que conocemos en la práctica no existían, sino que ni siquiera su viejo antepasado era practicado de manera regular. Los deportes favoritos de los británicos a mediados del siglo XIX, además de robarle sus tierras a otras naciones, eran el cricket, el boxeo y las carreras de caballos. Estos deportes se desarrollaron y organizaron en buena parte debido a que tenían apoyo económico y social de las clases nobles, porque era bien visto practicarlos o seguirlos, y además porque llevaba paralelo el tema de las apuestas: precisamente todo lo que no tenía al football de pueblo. Así que, como dijimos, nada hacía suponer por 1850 que, de aquella práctica pueblerina de llevar el balón de un lado a otro, iba a surgir algún deporte organizado. Y cuando te digo nada, es nada, llave.
El fútbol se originó gracias a la gente de billete. ¡Chúpate esa! Las public schools
Pero, mira cómo son las cosas, aunque el folk football había prácticamente desaparecido a nivel popular. sobrevivió (o más bien, se readaptó y mutó) en el ambiente más Inés Perado que se podía haber predicho para una actividad tan asociada al pueblo: las llamadas “public schools”. Y ojo que hablar de public schools no es el equivalente de las escuelas públicas de acá: en Inglaterra y Gales se llama así a las escuelas privadas (hasta hace poco todas internados), y por ende más caras que comerse una mojarra en la playa de Cartagena, para pelaos de la élite entre más o menos 8 a 18 años de edad. Lo de “público” era porque estaban abiertas a aceptar a cualquier alumno sin importar su localidad de origen, actividad comercial o profesión del papá; lo importante es que tuviese billete (y bastante se necesitaba) para pagar la mensualidad.
Las public schools se convertirían de hecho en el sitio de formación de la gran mayoría de los que manejaron el Imperio Británico en su época de gloria: de ellas salieron un montón de oficiales del ejército, administradores, políticos, y también Primeros Ministros, gobernadores de colonias, y muchos más. Mira que decimos “los que manejaron”, y no “las que”: las public schools estaban restringidas para las mujeres. Escuelas como Eton, Harrow, Rugby, Westminster, Winchester y Dulwich son ejemplos más o menos conocidos de public schools. Como te digo, puro internado de riquitos: nada de “escuela pública” en el sentido colombiano del término, que acá las públicas son escuelas privadas pero de pupitres, sillas, papelería y de comida para los pelaos.

¿Pero qué tienen que ver las public schools con el fútbol? Que resultó que en la primera mitad del siglo XIX, dentro de esas instituciones se les comenzó a enseñar a sus alumnos la práctica de un deporte que consistía en enfrentar a dos equipos en un campo de dimensiones fijas, con el objetivo de llevar por sus propios medios más veces una pelota al otro lado. Es decir: variaciones del mismo folk football, lo que no es de raro considerando que muchas de las escuelas, estaban localizadas en localidades en donde históricamente se jugaba esa vieja actividad.
Cada una de las escuelas fue desarrollando su versión del juego, con reglas tomadas de manera más o menos libre del folk football. Como hablamos de un deporte enseñado casi como una materia (tipo la clase de «Educación Física»), esta actividad se jugaba solamente dentro de cada una de las public schools. ¿Y por qué se enseñaban variantes del football en las public schools de las islas británicas? Porque a partir de más o menos 1820, las instituciones comenzaron a pararle bolas a los deportes, y los empezaron a ver importantes para la formación de los pelaos. Todo influenciado por lo que se llamaba como “Muscular Christianity” (“Cristianidad Muscular”), un movimiento filosófico/religioso que buscaba – atención – robustecer los ideales cristianos por medio de la actividad física. Lo que a su vez – pensaban ellos – generaba una “mente sana y libre de pecado y debilidad moral”. ¡Je!
Para las escuelas de élite británicas a partir del siglo XIX, los deportes en equipo eran una herramienta útil para promover los valores de la sociedad victoriana de esos días: la formación del carácter, la disciplina, la salud, el trabajo en equipo, la virilidad, el cristianismo, y en general en evitar que los pelaos se hagan la paja (!). Y el cricket, y esta actividad con la pelota fueron por lo tanto promovidos de manera entusiasta por las public schools, y practicados con bastante fiebre por sus alumnos, que ya no lo asociaban al vulgo/populacho/guacherna sino a algo emocionante y moral y socialmente aceptable. Y aunque cada escuela tenía su propias reglas para jugarlo, esta actividad con dos equipos y una pelota, era llamada en todas las escuelas, así no más, football.
Cada escuela es un mundo: las diferentes variantes del football primitivo
Decíamos que cada escuela jugaba a su propia versión de football, y déjame decirte, ninguna se parecía ni por allá lejos a lo que se juega hoy como fútbol, ni tampoco, para dejarlo claro, se puede decir que era lo que hoy es rugby. Es por esto que me ves hablando de «football«, así en inglés, y mientras lo siga escribiendo así, me estoy refiriendo a una multitud de variaciones del mismo juego de pelota que se practicaba a mediados del siglo XIX.
Acuérdate que hablamos de un deporte jugado en ámbitos totalmente cerrados, en el que había casi que cero referencias de otras escuelas (de hecho, hasta bien entrado el siglo XIX no competían abiertamente las escuelas entre sí), y en el que, por lo tanto, no había un código único y universal seguido por todos. No, panas: cada escuela practicaba el deporte a su modo y con sus propias reglas particulares. Por mencionar las más importantes, las escuelas de Eton, Harrow, Rugby y Winchester tenían sus propias reglas particulares, e incluso dentro de algunas de estas se sigue practicando su variante de football hoy en día, dentro de su misma institución.

La filosofía del juego en todas las escuelas compartía el mismo principio derivado del viejo folk football: dos equipos, uno contra otro, con una cantidad fija de jugadores por bando, competían por llevar más veces el balón a una meta en el lado contrario. Y aquí terminaban casi todas las similitudes: comenzando porque algunas escuelas jugaban con balón redondo (como en Eton, por ejemplo) y otras con balón ovalado (en la escuela de Rugby, por mencionar uno). Al día de hoy es muy interesante, como curiosidad histórica, pillar los reglamentos del football que se jugaba en cada escuela: por ejemplo puedes ver las reglas del football que se jugaba en la escuela de Rugby (compiladas en 1845), las de la escuela de Eton (de 1847), o las de la escuela de Harrow (1858), entre otras, para ver las diferencias sutiles y no tanto entre lo que se practicaba en cada institución. Es curioso también como casi todas, como es de esperar en una escuela, incluían normas tan de colegio como que los partidos debían comenzar estrictamente a las 12:30 pm, y parar a la 1:30 p.m. (Eton) o que solo los médicos de cada escuela podían dar notas como excusa para no ir a un partido (Rugby).
Pero si hablamos del juego como tal, miremos que ya desde esos lejanos tiempos existía la regla del off side, la que hoy traducimos libremente como «fuera de lugar«. Solo que no era la misma en cada escuela: en el juego de la escuela de Rugby y Uppingham por ejemplo, cualquier jugador que esté delante de la pelota cuando la tiene su propio equipo, estaba en off side. En Harrow a esta condición se le conocía como «Behind«, y se le marcaba a un jugador que recibía la pelota y había solo un contrario entre él y el que se la pasó. Y en Eton se consideraba fuera de juego cuando había tres o menos contrarios delante de un jugador que reciba la pelota; pero se le llamaba dizque «sneaking» (como «esconderse»). Mira lo absurdamente simple del término, y como está ahí al frente sin que uno le tire mucha cabeza: «off side» = «fuera de su lado«. La regla con la que hoy anulan goles por milímetros con el VAR, tiene su lejano origen en el hecho que cada jugador tenía que estar en su propio lado, junto a su propio equipo, para no sacar ventaja…

A ver más: cuando la pelota salía del campo, el juego se reanudaba en escuelas como Harrow sacando con el pie desde la raya, en Rugby de la misma manera que en el rugby hoy, y en Eton, Uppingham, Westminster o Winchester con una especie de scrum llamada «bully» en las tres primeras y «hot» en la última. Ah, y mira este Dátolo: aunque el juego estaba basado principalmente en patear el balón, todas las escuelas permitían agarrar la pelota con las manos; solo variaba la manera y jugadas para poder hacerlo. En Eton, por ejemplo, según su código de reglas de 1845, solo se usaba las manos para detener el balón en movimiento, y prohibían exclusivamente el llevarlo, arrojarlo o puñetearlo. En Rugby en un tiempo no se permitió correr con el balón en las manos (!), y en Uppingham no se podía ni siquiera levantarlo del suelo, solo parar su movimiento. Una regla en particular de los diferentes juegos de football de las escuelas de mediados del siglo XIX, era común en varias de estas: consistía en que si venía un balón en el aire podía ser agarrado por cualquier jugador, y con esto obtenían un tiro libre. Esta regla se conocía como fair catch, y con variaciones, aún existe con otro nombre en el rugby de hoy – se llama mark – y con exactamente el mismo en la NFL (!!!!).

Los reglamentos de casi todas las escuelas permitían cargar contra el rival, solo que dependía del tipo de jugada para poder hacerlo. Las metas también variaban dependiendo de la escuela: o eran dos postes, o dos banderas, generalmente sin horizontal o con una cuerda a modo de, o la mera línea sin marcadores. ¿Y como se anotaba puntos, o goles, o lo que sea? También dependía de cada escuela, y casi nunca había una sola manera de anotar. Principalmente pateando el balón entre los dos postes o banderas, lo que se llamaba base en Harrow, o goal en Winchester; y/o con touchdowns (sí, como el de la NFL) en Marlborough o en Eton, que allá eran llamados rouge; cuando un jugador tocaba el balón en el piso después de haber metido uno de sus compañeros un tiro (con el pie) dentro de los postes.
E incluso: no todas las maneras de anotar daban el mismo puntaje: podían valer uno, dos, o tres puntos, o más. O se combinaban entre sí para sumar el puntaje. Por ejemplo, en Eton y Cheltenham, se daba un punto a un equipo que decidía agarrar el balón, parar la jugada y cederlo al contrario después de un tiro a gol en contra fallido, en vez de salir a jugar con él. Regla que aún hoy en día sobrevivió en la Canadian Football League, el juego similar al de la NFL que se juega en Canadá, y que se llama… rouge. Qué hermoso y curioso todo esto.
Este tema da para tanto que se podría uno alargar más, así que mejor concretemos. Si ves, el football que se practicaba en las escuelas de élite británicas en gran parte del siglo XIX tenía muchas variaciones entre sí, y de hecho, si notas un detalle, las reglas que lees acá son más cercanas a lo que es hoy conocido como rugby que a lo que conocemos como fútbol. Pero lo importante de todo no eran las diferencias, sino el hecho que las public schools fueron las que generaron las reglas y principios que serían la base del nacimiento del fútbol moderno. Y que además, aunque hasta aproximadamente 1850 eran deportes practicados en ámbitos muy cerrados, generaron un sentido de valores, competencia y práctica continua, que fueron vitales para el desarrollo posterior de esto que nos hace sufrir y gozar tanto.
Pero aún no sabemos cómo fue que un deporte practicado solamente por hijitos de papi dentro de internados exclusivos del Reino Unido de 1840-1850, se volvió masivo y popular. Como te comenté arriba, por 1850 era una actividad muy puntual, enfocada exclusivamente en las escuelas, o por ex alumnos de las mismas, que lo jugaban con mucha fiebre, pero sin el menor interés de generar afición, o de llevar público, o de competir a nivel nacional y ni siquiera regional. ¿Cómo fue que terminó popularizándose el football, y como terminó imponiéndose el fútbol que juega hoy el Real Madrid de Carletto, o el Poderoso DIM de David Mounzález? Lo veremos en el siguiente artículo…
Mañana Volumen 2: El nacimiento de los clubes de football
Fuentes: Principalmente el libro «How Football Began: A Global History of how the World’s Football Codes Were Born» (Tony Collins). Además 1, 2, 3, 4, 5, 6.
Buenísimo donde dice: «ojalá le hayan pegado al cura» XD…Me dió por hacer zoom y rescato dos cosas de ese cuadro:
1) La cercanía de recibir una patada en los genitales, aparentemente provocó en el cura un aflojamiento intestinal.
2) La mujer que está al lado, ¿ tiene el puño cerrado:
A) Diciendo «no le peguen, es Giordano, el cura» (?)
B) Diciendo «péguenle a este viejo asqueroso »
C) Quejándose del olor provocado por el posible aflojamiento intestinal ya señalado ?
Me dejó dudas…
Viendo la cara del tipo que está detrás del cura y la mujer, no queda dudas de que el cura se aflojó intestinalmente…